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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2018

En qu se convierte un pas cuando la hospitalidad puede llegar a considerarse un crimen ante la ley?

Jacques Derrida
Le Monde

Traduccin Susana Merino


Motivo de un seminario en los aos 1995-1997, la hospitalidad es uno de los grandes temas emblemticos investigados por Jacques Derrida (1930-2004). El 21 de diciembre de 1996, mientras en el Teatro des Amandiers de Nanterre transcurra una velada de solidaridad con los indocumentados, el filsofo improvis esta intervencin que acept luego transcribir para la revista del Grupo de Informacin y de apoyo a los inmigrantes, Plein droit (n34) con el ttulo: Cuando escuch la expresin delito de hospitalidad

Recuerdo que el ao pasado en un mal da sent que se me cortaba la respiracin. Que en realidad se me detena el corazn, cuando conoc, casi sin comprenderla, la expresin delito de hospitalidad. En realidad no estoy demasiado seguro de haberla odo porque me pregunto si existe alguien que haya podido pronunciar alguna vez con sus propios labios tan venenosa expresin. No, yo no la he odo jams y apenas puedo repetirla, la le en silencio en un texto oficial.

Se trataba de una ley que permita detener y hasta encarcelar a quienes hospedasen y ayudasen a extranjeros en situaciones juzgadas ilegales. Ese delito de hospitalidad (todava me sigo preguntando quin ha podido juntar ambas palabras) es pasible de encarcelamiento. Uno se pregunta, en que se convierte un pas, en qu se convierte una cultura, en que se convierte una lengua cuando se es capaz de hablar de delito de hospitalidad, cuando la hospitalidad puede convertirse ante los ojos de la ley y de sus representantes en un crimen?

() Las fronteras ya no son lugares de paso, sino lugares de prohibicin, umbrales que se lamenta haber abierto lmites hacia los que se conducen apresuradamente las amenazantes imgenes del ostracismo, de la expulsin, de la prohibicin, de la persecucin. Nosotros vivimos actualmente al abrigo de reas muy vigiladas, en barrios de alta seguridad. Y sin olvidar la legitimidad de este o aquel instinto de proteccin o necesidad de seguridad (enorme problema que evidentemente no podemos tomar a la ligera) somos cada vez ms los que nos sofocamos y tenemos miedo de vivir de este modo, de convertirnos en los rehenes de los fbicos que todo lo mezclan, explotando cnicamente la confusin con objetivos polticos, que ya no saben o no quieren distinguir entre los lmites del propio hogar y el odio o el miedo al extranjero y tampoco saben que el hogar de una casa de una cultura, de una sociedad implica tambin la apertura hospitalaria.

Retricas politiqueras

() La violencia que acompaa a estas polticas represivas, a esas violaciones de la justicia, no son recientes, aunque sintamos que estamos en un particular punto de inflexin original y especialmente crtico de esta historia. Tiene por lo menos medio siglo de antigedad, desde las vsperas de la guerra, desde antes an de la famosa ordenanza de 1945, cuando los motivos de un decreto ley de 1938 pretenda en un lenguaje que volvemos a encontrar hoy en todas las retricas politiqueras, y cito: no prestarse a las reglas tradicionales de la hospitalidad francesa Dicho texto argumentaba simultneamenteigual que hoy y de modo volver sobre el temapoco convincente, destinado a tranquilizar o halagar las fantasas del electorado declaraba y cito (era en 1938 en momentos en que llegaban algunos refugiados de caracterstico acento que Vichy no tard en enviar a los campos que todos sabemos y a la muerte; como todos los que se les parecen, estos argumentos por anacrnicos nos recuerdan a una suerte de velada pre-vichysta)

La creciente cantidad de extranjeros que residen en Francia obliga al Gobierno () a promulgar ciertas medidas imperiosamente exigidas por la seguridad nacional, la economa del pas y la proteccin del orden pblico

Y en el mismo texto o mejor an una vez ms se renen todas las armas a las cuales ha recurrido toda la legislacin francesa, en su guerra contra los inmigrantes, con la misma retrica con que trata de hacer creer que solo son objeto de una represin legtima aquellos que no tienen derecho a ser reconocidos en su dignidad simplemente por haberse mostrado indignos de nuestra hospitalidad.

Cito an un texto que en 1938 agravaba, como hoy en da, la disposicin legislativa en una atmsfera de vigilia de guerra. He aqu lo que deca con evidente denegacin y con la insolente jactancia narcisista y patriotera que conocemos muy bien: Es necesario sealar desde el principio () que el presente proyecto de decreto-ley no modifica en absoluto las condiciones normales de acceso a nuestro territorio () no implica ningn atentado a las normas tradicionales de la hospitalidad francesa, al espritu liberal y humanista que constituye una de las ms nobles caractersticas de nuestro ser nacional

Estas negaciones no hacen sino subrayar lo que en realidad tienen en s mismas hacindonos pensar que en efecto existe una real falta de hospitalidad. Ahora bien, he aqu que ese mismo texto, que extraamente suena como realmente actual, acusa a todos aquellos a quienes se est presto a culpar de haberse mostrado indignos esa es la palabra, indignos de nuestra hospitalaria tendencia, indignos y de mala fe. Se dira que actualmente a los ojos de la ley que est por ser endurecida, los indocumentados no tienen dignidad y son de mala fe porque son indignos de nuestra hospitalidad. Mienten, usurpan y abusan. Son culpables. Leo este texto de 1938 en el que ya se reconocen toda la lgica y la retrica del poder actual:

Este espritu generoso el nuestro desde luego hacia el que llamaremos extranjero de buena fe encuentra su contrapartida legtima en la decisin formal de castigar con penas severas a todo aquel extranjero que se muestre indigno de nuestra hospitalidad () Si hubiera que resumir brevemente las caractersticas del actual proyecto subrayaramos que crea una atmsfera depurada alrededor del extranjero de buena fe que sigue manteniendo plenamente nuestra tradicional buena voluntad en lo relativo a las leyes y a la hospitalidad de la Repblica pero destacando finalmente que para quien se muestra indigno de vivir en nuestro suelo es justo y necesario actuar con rigor

Terrorfica hipocresa

En la poca en que se mantenan estos objetivos de tal hipocresa (de justamente mala fe) que sera cmica si no fuera aterradora, justo antes de la guerra, se produjo la ordenanza de 1945 que prevea ya en su captulo III, Penalidades castigos muy graves para los extranjeros en situacin irregular (en esa poca no se deca an indocumentados) o para quienes ayudaran a esos indeseables extranjeros, cuyo captulo titulado: De la expulsin consigna una serie de medidas que ya anticipaban las que se estn por reactivar o fortalecer actualmente: desde aquel momento, las condiciones hospitalarias en Francia (inmigracin, asilo, acogida de extranjeros en general) no han cesado de empeorar y de ensombrecer, hasta avergonzarnos la imagen que pretende proclamar el patritico discurso de la Francia de los derechos humanos y del derecho al asilo. El ao pasado algunos observadores neutrales han llegado a referirse a un ao negro del derecho de asilo en Francia.

() No existe ningn pas, ni ningn estado en el mundo actual y especialmente en los capitalistas ricos, en los que no se aplique esa poltica del cierre de fronteras, esta puesta en hibernacin de los principios de asilo y de hospitalidad hacia el extranjero, porque por el momento es buena o sirve o es muy til (entre la eficacia, el servicio y la servidumbre).

En el momento en que, desde hace varias dcadas, se produce una crisis sin precedentes en los Estados-naciones que arroja a los caminos a millones de personas ciertamente desplazadas, lo que queda del Estado-nacin se crispa a menudo en medio de una convulsin nacional-proteccionista, identitaria y xenfoba, una antigua y renovada imagen del racismo. En los EE.UU. por ejemplo uno dice indocumentado y se organizan caceras de inmigrantes ilegales.

() Ya se trate del creciente desempleo, de una economa de mercado o especulativa cuya desregulacin constituye una mquina de producir miseria y marginacin o de un horizonte europeo regido por clculos simplistas, por una falsa ciencia econmica o una loca rigidez monetarista, etc. por abandono del poder en las manos de los bancos centrales, desde todo punto de vista es necesario saber que la poltica en relacin con los sin papeles y de la inmigracin en general consiste en una diversin electoral, en una operacin chivo expiatorio, en una miserable maniobra para captar votos, en una pequea e innoble oferta destinadas a vencer al Frente Nacional en su propio terreno.

Y no olvidemos nunca que si las primeras vctimas de esta estrategia de bancarrota son nuestros amigos, nuestros huspedes, los emigrados y los indocumentados lo que ha puesto en marcha el Gobierno es un sistema policial, de inquisicin, de fichaje, de encuadramiento (en territorios tanto francs como europeo). Esta maquinaria amenaza todas las libertades, las libertades de todos, las de los indocumentados y las de los documentados.

Fuente: http://www.mille-et-une-vagues.org/ocr/spip.php?page=imprimer&id_article=5701

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.

 


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