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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2018

Entrevista a Antonio Garca, responsable militar y Segundo Comandante del Ejrcito de Liberacin Nacional
El ELN quiere la Paz para todos los colombianos

Colombia Informa


El ELN tiene premuras por la Paz que le de felicidad y bien a todos los colombianos, a sus mayoras. No tenemos premura por un mal acuerdo, afirma Antonio Garca, Responsable Militar y Segundo Comandante del Ejrcito de Liberacin Nacional -ELN-. Ante la actual crisis que vive el Proceso de Paz entre esa guerrilla y el Gobierno de Juan Manuel Santos, tambin afirma que su organizacin no ha violado ningn acuerdo y la crisis se genera porque el Gobierno no asiste al inicio del Ciclo quinto y porque pretende hacer exigencias unilaterales desde los medios informativos. Para explicar la situacin desde abajo y a la izquierda, este poltico en armas habla desde Desinformmonos (Mxico), Resumen Latinoamericano (Argentina) y Colombia Informa acerca del contexto colombiano actual.

Por qu est en crisis la Mesa de Negociacin de Quito?

Lo pactado con el Gobierno fue un Cese al Fuego Bilateral, Temporal y Nacional, esencialmente referido a un cese de operaciones ofensivas entre las Fuerzas Armadas del Estado y el ELN; y, de manera particular, unos compromisos referidos a acciones y dinmicas humanitarias que mejoraran el ambiente en el pas.

Se cre un Mecanismo de Veedura y Verificacin de dicho Cese que permitiera evaluar, calificar y superar los incidentes de quienes incumplieran los Acuerdos. Dicho mecanismo no funcion, el Gobierno se limit a que slo se consideraran los hechos donde el ELN estuviese en cuestin, y se neg a contemplar los hechos donde l estaba comprometido. Se erigi como juez del proceso. Esta situacin condujo a que el ELN retirara a los compaeros que participaban en dicho mecanismo.

Nunca se habl o se acord de prrrogas a dicho cese, slo se estableci la fecha de su terminacin y la de inicio de un nuevo ciclo de conversaciones. Por tanto, al cumplirse el plazo de dicho Cese, cada parte quedaba en libertad de realizar operaciones militares, fueran estas defensivas u ofensivas. El Gobierno haba realizado operaciones claramente ofensivas en medio del Cese y se neg a evaluar.

El ELN no respondi militarmente a dichas acciones violatorias del Cese, mostrando compromiso por cumplir el Acuerdo. Insisti en la necesidad de evaluar dichas acciones pero el Gobierno se neg a evaluar, invalidando el mecanismo. Nos qued claro el mensaje: al Gobierno poco le importaba evaluar los incidentes y quera imponernos su forma de aplicar el Cese a su favor, de manera ventajosa.

Qu tipo de operaciones ofensivas hizo el Gobierno contra el ELN?

Ocup reas internas de operaciones y movilidad propias del ELN que el Gobierno estaba obligado a respetar. Sac provecho en la medida que puso en marcha operaciones de inteligencia y control territorial. En medio de esos operativos, atac dos campamentos pero afortunadamente logramos evitar la confrontacin dando cumplimiento a los Acuerdos.

En resumen, el ELN no ha violado ningn Acuerdo y la crisis se genera porque el Gobierno no asiste al inicio del Ciclo quinto y porque pretende hacer exigencias unilaterales desde los medios informativos.

Lo acertado era asistir al nuevo Ciclo y evaluar el Cese. Si quera un nuevo acuerdo de cese mejorado, deba proponerlo en la Mesa que es el espacio donde debe hacerse. Pero ha querido presionar por fuera de la Mesa e imponer sus lgicas y dinmicas.

Varios sectores consideran que fue un error poltico del ELN haber iniciado la ofensiva militar el 10 de enero. Cmo explican su accionar, teniendo pendiente el inicio del Ciclo quinto?

El ELN no est en ofensiva militar. Recordemos que fue el Gobierno quien realiz operaciones ofensivas en medio del Cese. El ELN llev sus reclamos al Mecanismo de Veedura y Verificacin y lo denunci. No vimos en esos momentos a los llamados creadores de opinin decir algo. En cambio, ahora que el ELN est en su derecho de hacer operaciones ofensivas, saltan a la palestra a realizar un manejo sesgado.

El ELN normalmente realiza varias decenas de acciones al mes, por eso no podemos decir que sea una ofensiva. Es un accionar rutinario dentro de la realidad del pas y de la guerra. Nadie ha firmado ningn acuerdo de fin de ningn conflicto armado. Fuimos claros que era temporal, que su nombre lo establece. Una ofensiva seran esfuerzos concentrados de carcter nacional, con alcance y objetivos estratgicos.

Tras los meses de negociacin que llevan con el Gobierno de Santos en Quito, cul es el balance que ustedes hacen de este nuevo intento y exploracin por llegar a una solucin poltica del conflicto y un acuerdo final de Paz?

El balance da cuenta de la complejidad de dichas conversaciones. El Gobierno se acostumbr a las negociaciones que adelant con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC-, a los contenidos o temticas de la Agenda, al diseo del proceso, a los objetivos de la negociacin y a las tcnicas de negociacin y no entiende que este proceso es distinto.

Se cre una matriz de opinin que manipul la informacin para hacer creer que al ELN no le quedaba otra alternativa distinta que aceptar la misma Agenda e, incluso, los mismos Acuerdos a los que haban llegado con las FARC.

El resultado no ha sido como se lo imaginaban pues ese enfoque no nos interpreta. Haba que crear algo distinto. En efecto, se logr una agenda propia para construir una salida poltica. Queda en el imaginario de la sociedad un diseo distinto que coloca al centro la Participacin de las gentes y que no se trata de un proceso de rendicin o claudicacin. En Quito el Gobierno est discutiendo con una organizacin rebelde alzada en armas para la cual el conflicto armado tiene esencialmente un carcter poltico. En tal sentido, se acude al derecho de rebelin.

Hasta el momento, el Gobierno ha venido dilatando el desarrollo de la Agenda acordada y ha tratado de imponernos exigencias unilaterales dentro y fuera de la Mesa. Cuando lo que se espera en una negociacin es que ambas partes asuman compromisos equivalentes.

El pas poltico entra en un perodo electoral cuyos efectos inmediatos sobre la Mesa de Quito pueden ser contradictorios. Para el ELN, lo ms factible es que la coyuntura electoral enfre o potencie la negociacin?

El proceso electoral que se avizora no muestra cambios en la realidad del pas ni de su dinmica poltica, por el contrario, reafirma que las cosas siguen igual. Quiz se agudizan ms los problemas del pas. La inercia de ellos hace que la poltica electoral se siga reproduciendo de una manera morbosa. En los pases con una democracia real, las elecciones se utilizan para discutir sobre los principales problemas y sus posibles soluciones.

Si ese fuere el espejo para Colombia, lo ideal sera que los diferentes candidatos se atrevieran a interlocutar con la Mesa de Negociaciones que se desarrolla en Quito. Sin embargo, en esta coyuntura electoral no hay nada nuevo, es la repeticin de lo mismo: clientelismo, compra de votos, maquinarias, discursos llenos de promesas e insultos, ausencia de verdaderos liderazgos y la imposicin de la ley metlica de la plata y el plomo.

Si este Gobierno quisiera proyectar polticas para el futuro, debera entregar al prximo Gobierno acuerdos en construccin as como nuevas realidades de Paz caminando. Pero eso depende de la real solidez que tenga el actual Gobierno. Nosotros estamos en disposicin de trabajar en esa direccin. Vamos a seguir buscando un camino hacia la Paz.

Es decir, su valoracin es el enfriamiento. Qu hacer para que tal eventualidad no ocurra?

No es tanto que las elecciones enfren el proceso de dilogos del Gobierno con el ELN sino algo que va ms all, pues enfra la vida poltica del pas. No hay nada nuevo que marque cambios. Lo que vemos es una disputa de los sectores polticos representantes del gran poder recomponiendo sus alianzas que mantienen la realidad del pas tal y como est.

No hay propuestas que vayan al fondo de los problemas del pas, que reivindiquen la poltica para la construccin del bien de las mayoras excluidas y pobres, que favorezcan el bien de la nacin, que coloquen en el centro de la poltica la democratizacin entendida como la participacin de la gente en la construccin de salidas a los problemas y no como el simple ejercicio de votar. Lo que debera ocurrir es hacer en un verdadero Proceso de Paz donde la gente participe en la construccin de soluciones.

La desmovilizacin y accin poltica electoral de las FARC contribuyen a esa democratizacin?

La desmovilizacin de las FARC ha marcado procesos que poco ayudan a la unidad y convergencia de las fuerzas democrticas y sociales al priorizar las posibles alianzas con los sectores del establecimiento que les garantice el cumplimiento de los Acuerdos de La Habana. Lo que hoy se requiere en el pas es la unidad por el cambio y las transformaciones que el pas necesita.

El proceso electoral no puede dar lo que nunca ha dado. Es ms un mecanismo de reproduccin de la exclusin, del clientelismo y de la compra-venta de votos. Por eso la abstencin es el mejor ndice del poco inters de la gente por este tipo de ejercicio poltico viciado.

En la misma direccin sobre el efecto de la coyuntura electoral en estas negociaciones, el retiro de los voceros gubernamentales en Quito fue una medida de Santos para neutralizar el discurso de Uribe-Pastrana?

Se habla que el Gobierno recibe presiones de Uribe y Pastrana pero el fondo sucede que a Santos le gusta condicionar los acuerdos. Considera que a la Mesa se le debe imponer, no que la Mesa es el espacio donde se construyen acuerdos. En tal sentido, desconoce la Mesa y coloca la lgica del proceso por fuera de la Mesa. Eso ha pasado desde el primer da del inicio del proceso en su etapa confidencial. Y no ha cambiado. El ELN no se mueve por imposiciones.

Todo parece indicar que con el Gobierno de Santos no se acordar la firma de la Paz, no temen que la llegada de un nuevo Gobierno sin abierta decisin para negociar una Paz justa aborte la Mesa ya acordada?

No sirve para nada un acuerdo de Paz que se firme con un Gobierno que tiene que someterlo a una negociacin interna en los diversos poderes del Estado o de las expresiones polticas de los sectores de poder. Pues eso evidencia carencias del Estado para firmar acuerdos y cumplirlos. Eso se demostr en la firma del Acuerdo con las FARC.

El ELN tiene premuras por la Paz que le de felicidad y bien a todos los colombianos, a sus mayoras, que favorezca a la gente. No tenemos premura por un mal acuerdo. Se construir un acuerdo con el Gobierno que tenga esa voluntad real de cambios para bien de Colombia. De eso depende la velocidad.

El Gobierno de Santos pone como Norte de la Mesa la culminacin de las expresiones militares de la confrontacin en el conflicto, buscando que los avances en este aspecto dejen en segundo lugar la Participacin Social, cmo manejarn ustedes esta contradiccin?

Ese fue uno de los elementos que nuestra Delegacin dej claro en el Acuerdo del Cese al Fuego: que el tiempo de dicho Cese deba aprovecharse para avanzar en los acuerdos de la Agenda y dinamizar la Participacin de la Sociedad.

La idea era que mientras el ELN haca un alto en sus acciones militares, el Gobierno contribuyera de manera efectiva para que se pararan los asesinatos de los lderes sociales, que hubiera un alivio humanitario para las gentes. Pero para nada se interes en clarificar la Masacre de Tumaco http://www.colombiainforma.info/ejercito-y-policia-emprenden-fuego-contra-poblacion-civil-en-narino/, as como otros casos presentados.

Los procesos de participacin previos y preparatorios que se hicieron fueron muy tibios y limitados, casi ni se dieron a conocer. Hasta se prohibi que la gente llevara telfonos, algo inslito. Como se puede ver, la contradiccin existe como tal. No como respuesta nuestra sino como el Gobierno lo ve y lo aplica. Para el Gobierno es menos Participacin y ms presin militar para que se acepten acuerdos que le favorezca.

Qu condiciones requerira un nuevo acuerdo de cese al fuego?

Lo esencial en todo acuerdo sobre cese al fuego es el objetivo que se persigue. Debe estar en correspondencia con l. No se trata de sacar ventajas de manera unilateral, por tanto debe estar referido y ligado a la superacin integral del conflicto y que vaya acompaando los acuerdos sobre transformaciones concretas que necesita Colombia.

Por eso es unilateral el enfoque que le da el Gobierno pues para l es inhabilitar a la guerrilla anulando su accionar militar y que luego esto la conduzca a una inevitable rendicin.

Si una guerrilla no cuenta con qu hacer respetar lo acordado, estaramos ante una caricatura de negociacin. Hay unas normas para pactar un cese al fuego desde cuando Bolvar pact en Santa Ana con Morillo. As como tambin hay experiencias fallidas de las que tendremos de aprender. En Colombia hay bastantes.

Nadie que quiera pactar la Paz asiste a una mesa de dilogos pensando en aceptar slo lo que le conviene a su enemigo. Eso es ilusorio. O quien lo acepta est jodido. Se trata de que los acuerdos interpreten a las dos partes.

Se escuchan crticas en el pas a propsito de sus acciones con explosivos para romper oleoductos, por el dao ambiental que suscitan. Qu responden ustedes ante tales crticas?

El dao ambiental no es solo por las acciones de sabotaje que hacemos, sino tambin por la misma forma de explotacin de los recursos minero energticos que realizan el Gobierno junto con las empresas transnacionales. Eso es totalmente calculable.

As que si se trata de hablar sobre el tema siempre lo hemos expresado y estamos abiertos a que lo discutamos. Tampoco estamos negando que algunas de nuestras acciones pueden producir dao ambiental y hemos tomado medidas para evitarlos o minimizarlos. Cuando se quiera lo podemos evaluar as como considerar otra forma de actuar en el marco de construir propuestas soberanas que tengan en cuenta el inters de la gente y la nacin, no solo que favorezcan al Gobierno y a las transnacionales.

Algunos dicen que la participacin de la sociedad civil se puede hacer en el curso de tres o cuatro meses, cmo piensan ustedes que podra desarrollarse el Punto 1 de la Agenda sobre la Participacin de la sociedad? Cul sera su alcance? No consideran que esto sera intentar una negociacin entre el Gobierno y el movimiento popular?

La Participacin de la sociedad es asunto de la sociedad, y debe tomarse muy en serio. Ni Gobierno ni ELN est en la capacidad o tiene la potestad de suplantarla. La sociedad tiene sus expresiones propias y deben ser ellas quienes digan de qu manera quieren participar, qu temticas deben discutirse, con qu metodologa, en qu tipo de escenarios y, desde luego, quines.

No podemos repetir lo que hacen los partidos en el Parlamento. No podemos decir que no se puede de esta manera o de esta otra por que se nos antoja. O inventarnos que es mucho tiempo o que coloquemos una u otra traba. Por eso llevamos ms de medio siglo en conflicto.

El fondo de todo es la exclusin de la gente en la bsqueda de soluciones a los problemas de la gente, que son los problemas del pas. La gente es lo esencial de una nacin. No podemos seguir subestimndola o suplantndola.

En caso de que la negociacin avance y se acuerde el fin de la guerra, qu significado le dan ustedes a la posibilidad de convertirse en partido poltico legal?

Nosotros somos una organizacin poltica, hacemos poltica, nunca lo hemos negado. Y, por supuesto, la hacemos con armas tambin. Como lo hacen todos los Gobiernos. La diferencia es que lo decimos.

De otra manera lo explica el Gobierno colombiano cuando dice que es legal lo que hace y lo que hacemos nosotros es ilegal. Pero nosotros sealamos que hay muchas cosas que hace el Gobierno, sin armas o con armas, que son ilegales.

El futuro del ELN est muy relacionado con la realidad futura que le toque vivir. Si la realidad de exclusin, explotacin y represin es la misma; el ELN no va ha cambiar. Pero si la realidad cambia es otra cosa. Un Proceso de Paz no puede ser un papel lleno de promesas, por eso tendremos que caminar al mismo ritmo de los cambios.

Qu responden a quienes dicen que la Paz territorial completa consiste en arreglar en los territorios donde ustedes estn presenten pues en aquellos donde estaban las FARC ya hubo arreglo?

En los territorios donde estaban las FARC no ha cambiado nada, solo que en algunos no estn como organizacin armada, en otros estn. Habra que mirar qu es lo que se ha arreglado en dichos territorios, eso est por verse.

Lo que uno escucha de manera recurrente -por voz de sus representantes- son los reclamos al Gobierno por los incumplimientos. El problema territorial no es con la guerrilla sino con las comunidades, con su vida, con su futuro, con cmo son actores de la construccin de l. Ya no se trata de promesas o de meros programas, es la vida en el aqu y en el ahora.

Cmo valoran ustedes el Acuerdo de Paz logrado por las FARC, as como su implementacin en los 12 meses que lleva de firmado?

Al hablar de FARC hoy, hay que hacer claridades. Por ejemplo: hay grupos que siguen en armas que dicen fueron traicionados por sus dirigentes, que desconocieron acuerdos internos; tambin hay grupos que estando con la gente que sigue los acuerdos sealan que fueron traicionados; los voceros del nuevo partido poltico legal de FARC -Fuerza Alternativa Revolucionaria del Comn- tambin dicen que les han incumplido y se sienten traicionados.

En general, todos coinciden que fue un proceso que fracas y cada uno da sus versiones. Hay desencanto, no es un proceso que atraiga a nadie que est pensando en cambios revolucionarios o democrticos para Colombia.

Dicen los medios de comunicacin tradicionales que ustedes no tienen un mando nico al que todos los frentes respeten. Como caracterstica distinta a lo visto con las FARC. Qu dicen ante tal aseveracin?

En el ELN hay una cultura poltica de vieja tradicin, de mucha reflexin y discusin poltica. Es eso lo que nos ha permitido hacer los ajustes estratgicos cuando se han requerido. Hay una vigilancia desde la base a lo que hacemos o queremos hacer los dirigentes, y eso es bueno.

Cuando nos equivocamos las bases nos llaman al orden. Es todo lo contrario a lo que estn acostumbrados los partidos polticos tradicionales, que les gusta que las bases les sigan sin ningn criterio, arriados como borregos o con disciplina para perros.

Ac cabe el error, pero las bases lo rectifican a uno. Ya estamos grandecitos para creernos esos cuentos pues hemos visto ms de un Proceso de Paz que no termina en nada bueno. Y la unidad de mando en FARC no es tal. Ya lo sealaba: hay fracturas y divisiones. Hay muchas expresiones de las que estamos informados.

Cules son entonces las bases de la democracia interna en el ELN?

En el ELN las grandes decisiones las tomamos colectivamente y los organismos de direccin somos elegidos democrticamente y recibimos mandatos que debemos cumplir. Somos una organizacin unida con base en acuerdos polticos. Con la diferencia de que ltimanente han sido con un gran consenso interno. El ELN es una organizacin muy democrtica. Por ejemplo, la Delegacin para ir al actual ciclo en Ecuador debe cumplir un mandato que est por encima del Comando Central y la Direccin Nacional. Lo dio la Direccin Nacional y los Jefes de todos los Frentes de Guerra que operan en las regiones.

Para terminar, no puede faltar la mirada internacional. Venezuela pasa por una fuerte crisis, qu impacto puede traer para Colombia y el continente?

El continente en general est pasando por un momento de incertidumbre donde Venezuela, con propuestas de sociedad alternativa, es uno de los pases donde son ms visibles las tensiones de una crisis, esencialmente creada y sostenida desde el poder internacional.

A quines les convienen estas crisis que tienen causas complejas? Quien paga las consecuencias y las dificultades en estos pases hermanos?

La crisis de Venezuela bolivariana, a 18 aos de avance en un proceso social transformador, es el resultado -descontando debilidades y errores propios- de una guerra de agresin multidimensional orquestada por los ricos del mundo quienes estn liderados por Estados Unidos. Todo contra un pueblo y un Gobierno que buscan formas de organizacin que permitan el camino a la justicia social y a la profundizacin de los procesos democratizadores.

Estos modelos de cambio, de mayor democracia y equidad social, estn en contrava al modelo poltico, econmico y social de las oligarquas, que al unisono imponen por diversas vas las formas ms agresivas de maximizar sus ganancias sin importarle la suerte de cientos de millones de seres humanos en el continente. Esa es la principal razn del ataque despiadado contra la Revolucin Bolivariana y su pueblo.

Los caminos de resolucin de estas crisis tienen que ser escogidos por sus propios pueblos sin interferencia de nadie. Una salida violenta en Venezuela, una intervencin de la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte -OTAN- y sus aliados, tendra consecuencias inimaginables en todo el continente. Lo que si es segura es la respuesta solidaria de las fuerzas del continente ante una intervencin militar directa contra Venezuela y su pueblo.

Qu implican para Colombia y Nuestra Amrica las medidas del Gobierno de Trump?

El primer ao de la Presidencia de Donald Trump ha mostrado al mundo la cara ms hostil del imperialismo: amenazas a los pueblos, imposiciones, agresiones directas al multilateralismo, presiones y medidas contra los pueblos de Amrica Latina -en especial contra Venezuela- nos llama a estar alertas. Trump es un Uribe global: pendenciero y truhn pero muy desbocado, dscolo e impredecible.

Irrumpe contra los BRICS -pases considerados como economas emergentes y nombrados por la unin de las siglas de sus nombres: Brasil, Rusia, India,China y Sudfrica-, apoya a Macri, Temer, a Kuczynski.

Trump es la expresin de la crisis del neoliberalismo y hace ms evidente la crisis mundial imperialista y cmo la hegemona norteamericana, en su vana intencin por recuperarla, hace su defensa a ultranza de los intereses estadounidense. Pone al mundo en peligro, en el abismo de una guerra global casi que evidente. Los pueblos que luchamos por la autodeterminacin y soberana nos convertimos en una lnea de defensa principal contra esta avalancha del gran capital y el neofascismo.


Fuente original: http://www.colombiainforma.info/entrevista-antonio-garcia-el-eln-quiere-la-paz-para-todos-los-colombianos/



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