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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2018

Tierra de soadores

Carolina Vsquez Araya
Rebelin


Que toda la vida es sueo y los sueos, sueos son, reza el monlogo de Segismundo.

Suea el rey que es rey, y vive

con este engao mandando,

disponiendo y gobernando;

y este aplauso, que recibe

prestado, en el viento escribe,

y en cenizas le convierte

la muerte desdicha fuerte!

Qu hay quien intente reinar

viendo que ha de despertar

en el sueo de la muerte?

Palabras sabias del poeta, pero tan sabias como intiles: no alcanzan a penetrar en la conciencia de quienes, convencidos de su fuerza y quiz soando con la permanencia de sus falsas dinastas por los siglos de los siglos, aplastan los sueos de sucesivas generaciones

As es como en pueblos sometidos a la poderosa mancuerna de sus jerarcas, se cocinan alianzas duraderas, tan persistentes como las enfermedades terminales y tan nefastas como aquellas. Las medicinas populares contra el mal de la prdida de memoria se reducen a unos ungentos paliativos, unos pocos paseos por la plaza y muchas plticas sociales cuya bsqueda de respuestas dura lo que un suspiro.

Sueos. Esos delirios de grandeza en unos y las nunca satisfechas ansias de justicia en los ms, son como vapores que enrarecen el aire y contaminan las esperanzas de libertad. Por eso cuando surgen voces valientes son acalladas por las balas, en manos prestadas para no dejar huellas. Sueos. Tristes intentos de levantarse, una y otra vez, pretendiendo ignorar que las cartas dicen otra cosa desde las cumbres del hemisferio.

Maana, dicen los sueos. Maana se abrirn los caminos; hombres y mujeres desfilarn libres y sus opresores habrn pagado sus delitos. Pero esas promesas se diluyen y el despertar de los sueos provoca el agudo dolor de las promesas incumplidas. Entonces el desfile triunfal del sueo se transforma en el espectculo de la miseria, del hambre y la desesperanza. Los falsos reyes habrn vencido una vez ms, con la complicidad de sus vasallos y el ominoso silencio de las masas.

Es acaso la bsqueda de la felicidad una forma de demencia? Es la vida humana una moneda de intercambio entre potencias aliadas en la extorsin y el saqueo? Abrimos los ojos y vemos el dantesco espectculo de eso que los falsos reyes nos quieren vender como vctimas colaterales: nias, nios, mujeres y hombres asesinados en nombre de la democracia y la libertad. No son sueos, es el despertar. Y entonces vienen los socios en el sucio negocio de la guerra a vendernos las armas sobrantes para armar a otros ejrcitos a su servicio, en otras tierras. Esas que no les pertenecen.

En medio de sus sueos de libertad, los nios y nias de Palestina se retuercen de dolor, atrapados en un campo de concentracin israel; tambin las nias de Guatemala ven interrumpidos los suyos en el violento y deprimente entorno de un hogar del Estado. Ellas, as como los nios sirios acribillados por la metralla de imperios ajenos a sus tierras, tambin quieren despertar de sus pesadillas. Son sueos abortados en medio de una tolerancia demencial, sueos irrealizables en un mundo hostil con sus seres ms preciados.

Cundo se acabar el sueo? O es, acaso, una pesadilla perenne y circular de la cual jams despertaremos? Algn da surgirn las voces y sern de pronto tan estentreas que no podremos ignorarlas, como tampoco podrn silenciarlas los falsos reyes y sus cmicos juglares esos que en su incapacidad e ignorancia nos condenan a la miseria. Es cosa de tiempo para que su fuerza sonora abata con gran estruendo los falsos castillos y derribe de un soplo gigantesco las falsas dinastas. Ese es mi sueo.

Suea el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusin, todos suean lo que son.

Blog de la autora: www.carolinavasquezaraya.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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