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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2018

Corrupcin orgnica

Felipe Cuevas Mndez
Rebelin


Por regla general las percepciones sobre la corrupcin, se vinculan a un fenmeno de descomposicin, se dice que es semejante a un virus, plaga, flagelo o enfermedad que daa la sociedad, que esta debiera tender a curarse con los debidos correctivos, desprendiendo estrategias anticorruptivas.

En consecuencia, con relacin al Estado, as tambin en cualquier tipo de institucin u organizacin, la corrupcin se liga a la captura del aparato para el uso sesgado de sus espacios hacia intereses ajenos. Esta es, la manera como se manifiesta, la cual generar un pensamiento envolvente de que siendo un proceso de descomposicin, todo gira en actuar positivamente para superarla. No obstante hay que observar el hecho de que las instancias y grupos de poder, las corporaciones, mafias, organizaciones y asociaciones de diversa ndole incluida la religiosa, emplean la corrupcin para apalancarse en sus tendencias fundamentales.

Qu pasa si la corrupcin no es un virus sino un gen u organicidad propia de la sociedad dominante y las relaciones de poder ah donde existan?, puede ser la descomposicin una consecuencia lgica de las condiciones del sistema?

La corrupcin fue criticada desde tiempos remotos por las antiguas religiones, filosofas y polticas como corrosiva de la humanidad, aunque desde el fondo de estos mbitos se accionaba sus palancas, fuese para la conquista espiritual, la argumentacin de la opresin o el control social [1]. Una contradiccin recorre sus principios, por cuanto su manufactura se sostiene en las relaciones y condicionantes del proceso social.

El sistema, por ejemplo, critica con relatividad un tipo de corrupcin, cuando le haga dao en ciertas circunstancias, contextos, demagogia o por ganarse simpatas sociales (trfico de influencias, colusin, nepotismo, uso ilegal de informacin, obstruccin de la justicia, enriquecimiento oculto, abuso de funciones, peculado, etc.), en tanto promueve y enaltece aquellas formas que le resulten beneficiosas a mayor escala (lobby, intervencionismo, soborno transnacional). Los opresores arrastran desde esas vas a toda la cadena de procesos y fenmenos de corrupcin hacia las tendencias poltico-econmicas dominantes.

Tambin se distingue la corrupcin por pases, bajo la mirada occidental. Se dice que en Dinamarca la corrupcin en los estndares oficiales es baja, en tanto pases como Mxico fundamentan el desarrollo del capitalismo y las corporaciones por una corrupcin sistmica [2].

Ahora bien, el proceso en que ella se sustenta muestra la diferenciacin piramidal clasista, los poderes constituidos y las sociedades configuradas histricamente. En ese proceso de dominacin de clases y castas la corrupcin es un factor contribuyente de sus acumulaciones, si bien denunciada en unos ngulos, es apreciada en otros. As pues, retomando los hilos del hegemn norteamericano en que cuestiona unas prcticas corruptivas en tanto fomenta un sinfn de medios para corromper las naciones, sus personeros predican una poltica limpia en tanto son cmplices o empleados polticos de las trasnacionales; donde se aprecia que est constituido en el gran corruptor global.

La corrupcin es un grave dao de cara a la sociedad, ms resulta ser una va de trnsito indispensable del capitalismo, en base a las tendencias a la dominacin, el espritu de codicia, la acumulacin de capital y la subyugacin del poder. Por s mismo el capital es un corruptor social, cuando encuentra obstculos a su concentracin salta y combina sus formas naturales para lograr el objetivo, el sentido de su existencia.

Ah donde las relaciones sociales tienen instaladas estas premisas (dominacin, codicia acumulacin y subyugacin), la corrupcin se mueve por unos u otros medios; de formas sutiles o manifiestas; tanto sistmica como marginal. Suele torcer otros fenmenos aberrantes a su favor tales como la prevaricacin u otros delitos practicados desde el Poder contra nuestros pueblos; y se extiende a todas las esferas y peldaos de la vida social.

Entre ms estructural su evolucin y mayores los costos o esfuerzos por controlarla; ella asciende en la escala de su organicidad, volvindose vital para el soporte del sistema social. Esto es as a pesar de tantos esfuerzos y rechazo social, dado que se constituye en un aditivo especial para acelerar las relaciones basadas en el conflicto, el poder y el dinero.

As tambin la corrupcin se relaciona con los problemas estructurales de concepciones y procesos de control nacional, de jerarquizacin, de democracia representativa, concentracin del poder poltico-econmico, de desigualdad social, calidad institucional, tecnocratismo, neoliberalismo, cultura poltica, manipulacin de la informacin, procesos de dominacin y poder, la burocratizacin, el ascenso de las mafias y delincuencias, la postura moral complaciente y el sistema de patriarcado.

La corrupcin se presenta en el proceso mismo de alienacin consustancial en todos los mbitos sociales, porque adems de seguir los rastros del dinero, tiene la necesidad de socavar los empeos de nuestros pueblos por otra vida mejor. Genera su propia dinmica en escalada ascendente entre burocratizacin, financierizacin y vigilancia elitista (control vertical de la corrupcin). As el sistema o toda supervivencia de relaciones de dominacin son corruptores material y espirituales de organizaciones, individualidades, comunidades y sociedades.

Por esto los poderes ligados a la corrupcin golpean severamente los puntos donde se combate por democracia popular, el control horizontal, la igualdad, la desconcentracin del poder econmico, la organizacin social y lazos de integridad social; ya que se apega al principio de subyugar todo lo que ofrezca resistencia.

No hay que desor los hechos que guardan los escndalos y datos de la corrupcin global que hoy atenaza a las sociedades, la cuestin de la corrupcin es de suma importancia para los procesos de lucha de clases. La corrupcin al fluir bajo el espritu de codicia y de subyugacin inmanentes en la relacin capitalista, ha trascendido en un procedimiento consustancial al capitalismo contemporneo, y su consecuente denuncia apunta a los medios opresivos en que esta anida. La corrupcin radica en el poder de dominacin, frente a este los procesos de combate y poder popular consciente pueden ser factores protagnicos de rompimiento de las cadenas en la lucha contra la corrupcin, constituyndose en alternativas de la regeneracin social, revolucionaria y democrtica.


Notas

[1]
En cuanto a estas tres cuestiones cabe destacar lo siguiente: a) En xodo: Aljate de acusacin falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolver al culpable. Y no aceptars soborno, porque el soborno ciega aun al de vista clara y pervierte las palabras del justo. No oprimirs al extranjero, porque vosotros conocis los sentimientos del extranjero, ya que vosotros tambin fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto. b) Aristteles en La Poltica con la misma mano que subrayaba la corrupcin de los gobernantes al tomar la fortuna pblica, tambin justifica tomar en propiedad a los hombres en calidad de esclavos. c) Las ideas polticas por lo comn cargan bateras contra la corrupcin, no obstante suele ser la prctica recurrente de las relaciones sociales hegemnicas.

[2] El aplastante expediente en cinco volmenes registrado por Gonzalo Martr (La cultura de la corrupcin en Mxico), detalla que la gran propiedad en este pas se fundamenta en una larga historia de transfusiones entre el poder econmico y poltico establecidos en el siglo XX y el que corre.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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