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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2018

Elecciones y democracia verdadera

Manuel E. Yepe
Rebelin


Cuando triunf la revolucin cubana en enero de 1959 haba en las masas identificadas con aquella sacudida victoriosa conciencia clara, casi unnime, acerca de las cosas que habra que cambiar en la sociedad. Entre ellas estaba el sistema electoral, considerado un factor propiciador de la corrupcin poltica y la tirana a que condujo.

Durante los 15 aos iniciales de la revolucin en el poder, la consigna de elecciones, para qu?, surgida de una reflexin del lder de la revolucin, Fidel Castro, hablaba del sentimiento general de que la revolucin deba ser la fuente de derecho e instrumento para el ejercicio efectivo de la democracia.

El sistema electoral existente era copia del estadounidense, impuesto por la ocupacin militar norteamericana que sufri la isla desde 1898 hasta 1902 y practicado, con leves ajustes, en toda la etapa neocolonial hasta 1958. Estaba dispuesto como instrumento capitalista favorecedor de aquellos candidatos que movilizaran ms recursos econmicos para su campaa, lo que garantizaba que fueran los compromisos que adquirieran con los ms acaudalados financistas los que determinaran quien sera el candidato ganador.

En tiempos de normalidad, la ciudadana disfrutaba cada cuatro aos del derecho a escoger a las mximas autoridades de la nacin entre candidatos propuestos por partidos polticos que aseguraban el ejercicio real del poder a una oligarqua que nadie haba elegido. Un cuadro similar se presentaba en el resto del continente.

Cuando las condiciones lo permitan, participaban en comicios fuerzas discrepantes que no significaran peligro real para el control de la situacin y si se apreciaba una amenaza grave se recurra al golpe militar de Estado por parte de elementos de la oficialidad de las fuerzas armadas cuya fidelidad a los intereses de Washington estaba garantizada. Los golpistas habran de ejercer el poder hasta que se pudiera regresar a la democracia representativa.

Las campaas electorales de los partidos polticos integrados en el sistema costaban muchos millones de dlares. Pululaba la propaganda de candidatos en la prensa, la radio y la televisin, as como en fachadas, postes, tendidos elctricos y telefnicos.

Tan enorme inversin, desproporcionada respecto a la miseria que padeca la mayora de la poblacin, sera retribuida luego a sus benefactores por los polticos elegidos mediante favores emanados de la corrupcin ms impdica.

Con la nueva institucionalidad que tom cuerpo en 1976, 15 aos despus del triunfo revolucionario popular, entr en prctica un nuevo sistema electoral plasmado en la nueva Constitucin que, a su vez fue discutida masivamente, con aportes y aprobacin en referndum de ms del 97% del electorado nacional en ese ao.

El nuevo sistema, que se ha ido perfeccionando a lo largo de muchos eventos comiciales, promueve la ms activa participacin popular y faculta a los ciudadanos para seleccionar, postular, elegir, controlar y revocar a sus representantes sin intermediarios. Eligen los candidatos en reuniones pblicas y luego, mediante voto directo, secreto y voluntario -de entre todos esos candidatos as surgidos- a los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular.

Son las Asambleas Municipales, integradas totalmente por delegados directamente electos en la base, las que acuerdan las candidaturas de delegados a las Asambleas Provinciales y las de Diputados a la Asamblea Nacional, que a su vez sern votadas por la poblacin tambin de manera directa, secreta y voluntaria.

Las comisiones de candidaturas -encabezadas por designados de la Central de Trabajadores de Cuba e integradas por elegidos de las organizaciones sociales, elaboran y presentan los proyectos de candidaturas para delegados a las asambleas provinciales y a las de Diputados nacionales.

Por ley, esas candidaturas deben estar integradas, en un 50%, por delegados de base y el resto seleccionados de entre propuestas de personalidades destacadas formuladas por las organizaciones sociales obreras, campesinas, femeninas, estudiantiles, de vecinos y otras del pas y las provincias, segn el caso.

Se distingue el sistema electoral cubano por el hecho de que no participa partido electoral alguno. El Partido Comunista de Cuba no es un partido electoral, sino la continuidad histrica del que Jos Mart organiz para promover la unidad de los cubanos para lograr la independencia de Espaa y evitar la absorcin de Cuba por Estados Unidos de la manera que lo hizo con Puerto Rico.

Es la Asamblea Nacional el rgano supremo del poder del Estado y el que elige de su seno a su Presidente, su vicepresidente y su secretario, as como al Consejo de Estado, rgano que la encarna entre sus perodos de sesiones. Tiene carcter colegiado y ostenta la suprema representacin del Estado cubano.

El sistema electoral cubano no puede considerarse alternativo del modelo que Estados Unidos considera nico aceptable, porque aquel responde a un orden capitalista y el cubano, socialista, es infinitamente ms democrtico y afincado en la solidaridad humana.

Blog del autor: http://manuelyepe.wordpress.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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