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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2018

Afganistn
Sin sorpresas

Emran Feroz
Al-Jumhuriya English

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.




Las recientes imgenes de soldados estadounidenses tiroteando desde un vehculo en marcha a un camionero afgano se ajustan a un patrn bien establecido de crueldad y criminalidad; sin embargo, los afganos que informan de estos abusos se encuentran invariablemente con la incredulidad como respuesta.

El mes pasado sali a la luz un escandaloso video mostrando una recopilacin de imgenes de recientes operaciones estadounidenses en Afganistn ambientadas con una alegre msica de hip-hop. Seleccionado para formar parte de una campaa de mercadotecnia para la empresa de ropa militar Happy Few, el video mostraba a las tropas estadounidenses disparando toda una variedad de armas, incluida una escopeta Benelli, fabricada en Italia, filmada en la escena que ms indignacin ha levantado- abriendo fuego a dos pasos del conductor de un camin, cuya ventanilla lateral se hace aicos cuando el vehculo estadounidense le adelanta.

El ejrcito estadounidense ha reconocido implcitamente la autenticidad del video; su portavoz declar a Reuters que estaba decepcionado y tambin preocupado, aadiendo que rechaza el mensaje nada profesional y cruel que este video traslada, y que se ha abierto una investigacin.

An no se han aclarado las circunstancias exactas del tiroteo. El New York Times citaba a un soldado de las Fuerzas Especiales, que tena un conocimiento directo del incidente, afirmando que el incidente no implicaba violacin alguna de las normas de combate del ejrcito, porque el arma disparaba balas que no eran en absoluto letales; una afirmacin que, segn el peridico explicaba, se apoyaba en la ausencia de retrocesos o cartuchos descargados. Aun as, aada el peridico, disparos ostensiblemente no letales como la municin antidisturbios o las balas de goma pueden matar a poca distancia, y Politico citaba a un antiguo operativo de las Fuerzas Especiales con experiencia en los combates en Afganistn diciendo que su unidad nunca realiz disparos no letales en sus misiones.

Todas las pruebas de que se dispone sugieren que el video se film en la provincia oriental de Nangarhar, que se ha convertido en el escenario central de la guerra del ejrcito estadounidense contra el Estado Islmico en la provincia de Khorasan (ISKP, por sus siglas en ingls), la clula afgana del ISIS. En 2017, Nangarhar fue el objetivo principal de la acrecentada campaa de bombardeos de Donald Trump en el pas, causando ms vctimas civiles en esa provincia que en cualquier otra, segn datos de la ONU. Fue tambin en Nargarhar donde EE. UU. arroj la denominada Madre de Todas las Bombas (Massive Ordnance Air Blast) en abril de 2017, la mayor arma no nuclear de que dispone el Pentgono.

Estos acontecimientos en curso han llevado la deshumanizacin del pueblo afgano a nuevas profundidades. Ya sean asesinados los afganos mediante ataques con drones, aviones convencionales de combate o por bombas gigantescas, las identidades de las verdaderas vctimas permanecen con demasiada frecuencia en la oscuridad.

El nuevo video del tiroteo proporciona an ms razones para creer que estas cosas no suceden por accidente. Para muchos soldados estadounidenses, matar afganos inocentes se ha convertido claramente en motivo de diversin; un jolgorio acompaado por los ritmos de Kendrick Lamar. El fenmeno puede resultar nuevo para muchos en Occidente, pero no lo es para los afganos familiarizados con lo que sucede sobre el terreno.

Cuando yo mismo vi el video, no me caus conmocin ni sorpresa. Como alguien que trata de investigar los crmenes de guerra de EE. UU. en Afganistn, ver a uno de sus soldados disparando al azar contra un camionero no resulta nada nuevo. Desde que la guerra se inici en 2001, ha habido innumerables relatos sobre ese tipo de sucesos: Secuestros de taxistas inocentes para torturarles hasta la muerte en prisiones secretas. Caza de adolescentes afganos como si fuera un deporte, recogiendo alguna parte de su cuerpo como trofeo. Disparar masivamente contra mujeres y bebs en medio de un desenfreno auspiciado por el alcohol. Gracias a la guerra contra el terror, este tipo de cosas forman parte de la realidad de Afganistn desde hace casi dos dcadas.

Pero como muchas de estas historias son trasmitidas por voces afganas, pocos en el mundo occidental quieren escucharlas.

Siempre hay alguna razn para dudar de esas narrativas cuando son relatadas por los lugareos. A juzgar por las noticias y la conducta de los observadores y periodistas occidentales, esta parece ser la regla no escrita que se ha convertido en prctica habitual. Incluso despus de la difusin del video del tiroteo, pareca que mucha gente pona en duda la cruel realidad de la guerra de Afganistn, creyendo ingenuamente todava que los ejrcitos de Occidente invadieron el pas para extender la democracia y la libertad y ganarse los corazones y las mentes.

En lo que se refiere a la mayora de los afganos, nunca fue de ganar corazones ni mentes. En cambio, nuestra realidad ha venido conformada por tiroteos, asesinatos y torturas.

Quiz fuera instructivo para los estadounidenses imaginarse el escenario inverso para visualizar un poco mejor la perspectiva afgana. Supongan que soldados afganos y sus aliados, que pueden proceder de Irn, Pakistn y algunos pases rabes, invadieran EE. UU. y empezaran a bombardear aleatoriamente con aviones teledirigidos a pueblos lejanos desde sus cabinas remotas en Kabul y Kandahar. Que sus soldados realizaran incursiones nocturnas para matar terroristas, asesinando, en muchos de los casos, a civiles, a nios, a mujeres embarazadas, antes de desaparecer en medio de la oscuridad de la noche. Al mismo tiempo, que polticos afganos firmen contratos con seores de la guerra y milicianos de extrema derecha; tipos interesados en muchas cosas menos en el destino de su propio pueblo y en que muchos de ellos estn siendo aniquilados.

Por ltimo, pero no menos importante, tras perpetrar crmenes de guerra, los responsables podran decir que van a llevar a cabo una investigacin, que acabar en nada, como siempre.

Tal vez, una vez llevado a cabo este experimento, los estadounidenses seran capaces de considerar este ltimo video como algo distinto a unos combatientes por la libertad cazando terroristas.


Emran Feroz es un periodista freelance que reside en Alemania y es el fundador del Drone Memorial, una pgina de Internet que recoge los nombres de las vctimas de los ataques con drones.

Fuente: https://www.aljumhuriya.net/en/content/no-surprise

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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