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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2018

Todava la necesitamos? Tiene futuro la UNESCO?

Maxwell L. Anderson
Apollo magazine


Desde su fundacin en 1945, la UNESCO ha hecho aumentar la consciencia global acerca de las amenazas al patrimonio natural y cultural de la humanidad, y ha alentado la accin colectiva entre los estados miembros, de Afganistn a Zimbabue. Por medio de convenciones, declaraciones y comunicaciones en las que se abordaban cuestiones cruciales, la UNESCO ha arrojado luz sobre problemas que asolan un planeta cada vez ms atestado e irritable.

A medida que se intensifican las amenazas internacionales a la paz y la seguridad, la UNESCO ofrece uno de los escassimos canales de dilogo. Sus elevadas aspiraciones a menudo se dan de bruces con la realidad. Pero no se puede negar que la UNESCO ha contribuido a una visin del mundo ms ilustrada, promulgando consensos en relacin a temas que van de los derechos humanos y la igualdad de gnero al HIV/SIDA, el acceso a la educacin, la biodiversidad, el cambio climtico, la proteccin del patrimonio mundial en tierra y bajo el agua, y la conducta tica en diversos campos de la iniciativa humana. Con 195 estados miembros y diez estados asociados, la UNESCO proporciona una plataforma nica de deliberacin y debate que salva las divisiones nacionales y regionales.

En el terreno del patrimonio, la UNESCO ha adoptado convenciones que fomentan una mayor responsabilidad en la atencin al medio ambiente, monumentos, museos y yacimientos arqueolgicos, lo que ha tenido como resultado leyes nacionales que obligan al cumplimiento de las normas internacionales. Resulta difcil imaginar cuntas naciones divididas por tantas facciones han podido llegar a un punto de acuerdo, de no haber existido un organismo moderador como la UNESCO.

La adopcin de la Convencin sobre Patrimonio Mundial de 1972 constituy un punto de inflexin a la hora de incrementar la conciencia sobre los peligros a los que se enfrentaba nuestro medio ambiente, el natural y el creado por el ser humano. Movilizando a unos cincuenta pases, la UNESCO haba lanzado ya una campaa a principios de los 60 para poner a salvo mltiples monumentos y templos en el emplazamiento egipcio de Abu Simbel, que, de otro modo, habra quedado sumergido por la construccin de la presa de Asun. Desde entonces, conferir el estatus de Patrimonio Mundial ha ayudado a salvaguardar ms de mil emplazamientos culturales y naturales en 167 pases, recalcando las amenazas a su integridad. Hay que decir tambin que una consecuencia no intencionada han sido los daos ocasionados en varios lugares debido al exceso de turistas y la explotacin comercial, lo cual requiere mejor supervisin por parte de la UNESCO y mayor vigilancia a escala local.

La UNESCO se ha enfrentado a contratiempos producidos por el despilfarro, la corrupcin y las luchas polticas internas. Los simpatizantes de Israel protestaron por el ingreso de Palestina como miembro de pleno derecho en 2011, as como por el reconocimiento de Hebrn, una ciudad situada al sur de los territorios ocupados, como lugar palestino del Patrimonio Mundial en 2017.

En ocasiones, llegar a un acuerdo acerca de cuestiones crticas se ha demostrado insuficiente. La Convencin sobre las Medidas que Deben Adoptarse para Prohibir la Importacin, la Exportacin y la Transferencia de Propiedades Ilcitas de Bienes Culturales (1970) llev a la aprobacin de leyes nacionales por parte de los signatarios, pero no ha logrado que menge la importacin y exportacin ilcitas de objetos culturales. El fracaso de la convencin a la hora de enfrentarse al pillaje ha dejado a la comunidad arqueolgica sin la municin mnima en su arsenal para impedir el expolio de yacimientos o el mercado negro que lo fomenta. Si se creara y mantuviera una base de datos global de objetos saqueados y robados, la UNESCO podra proporcionar en realidad un recurso de informacin muy necesario.

En el lado positivo de su haber, los jefes de Estado y los filntropos ms ricos del mundo han acabado adhirindose a metas defendidas por la UNESCO, incluyendo la conservacin de los ocanos. Sin la atencin temprana y persistente por parte de la UNESCO a la acidificacin, la aniquilacin de especies marinas y el azote de la contaminacin por plstico, lo ms probable es que el destino de los ocanos no hubiera atenazado la imaginacin de dirigentes ciudadanos y del sector privado, lo que ha engendrado ambiciosos esfuerzos reparadores.

El anuncio en octubre de 2017 de que los Estados Unidos se plantean salir de la organizacin en diciembre de 2018 lo han ledo algunos como prueba de que la productividad y el valor de la UNESCO no se condicen con su coste, y que se trata de un organismo irremediablemente politizado. La mayora de la gente sacara la conclusin, no obstante, de que es congruente con la actual abrogacin de acuerdos internacionales y el abandono del trato paritario. Cuando se instale una nueva administracin en Washington, podemos tener la esperanza de que los Estados Unidos se sumen a la Convencin Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climtico, tambin conocida como Acuerdo de Pars, as como a la UNESCOy ayuden a liderarla para lograr una deliberacin ms imparcial y una actuacin ms eficaz.

  

Maxwell L. Anderson (1956), distinguido historiador neoyorquino del arte y responsable de numerosos museos a lo largo de su carrera, es presidente de la Souls Grown Deep Foundation y autor de Antiquities: What Everyone Needs to Know (Oxford University Press, 2016).

Traduccin: Lucas Antn

Fuente: https://www.apollo-magazine.com/do-we-still-need-unesco/



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