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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2005

Entrevista a Jean Bricmont, escritor y profesor de fsica terica en la Universidad de Louvain, cuya ltima obra analiza cmo la excusa de la defensa de los derechos humanos se ha transformado en un instrumento de injerencia militar:
Imperialismo humanitario

Silvia Cattori

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


Jean Bricmont, es profesor de fsica terica en la Universidad de Louvain; intelectual comprometido, acaba de publicar: Imprialisme humanitaire. Droits de lhomme, droit dingrence, droit du plus fort? [Imperialismo humanitario. Derechos humanos, derecho de ingerencia, derecho del ms fuerte?]. Es una obra que analiza cmo la idea de la defensa de los derechos humanos en el intervencionismo occidental se ha transformado poco a poco en la legitimacin de la injerencia militar. Jean Bricmont tambin forma parte del Tribunal de Bruselas. Es un tribunal de opinin que examina los crmenes de guerra en Irak y se considera como la continuacin de la gran movilizacin internacional contra la guerra en Irak. Compuesto de intelectuales y juristas, el Tribunal de Bruselas participa igualmente en un movimiento ms amplio que quiere poner fin al nuevo orden imperialista mundial.

Silvia Cattori: En la introduccin a su ltimo libro Imperialismo humanitario, usted escribe que existen dos tipos de sentimientos que conducen a la accin poltica: la esperanza y la indignacin. Toda persona dotada de conciencia no puede dejar de sentir indignacin despus leerlo. Pases enteros han sido salvajemente destruidos por gobiernos que, como Estados Unidos, han actuado al margen del derecho y, lo que es ms grave, con la complicidad de lo que se da por llamar la comunidad internacional. Qu medios se pueden utilizar para difundir esta indignacin en la opinin pblica y asegurar su impacto poltico?

Jean Bricmont: Qu pregunta complicada! Me limito a lo que soy capaz de hacer, escribir y hablar: evidentemente, se necesitan otros relevos, organizaciones polticas que no puedo, personalmente, estructurar. Las que existen no son suficientemente conscientes de las verdaderas prioridades, segn mi modesta opinin. Hay que re-crear un movimiento internacional contra la guerra en Irak, como hubo en la poca de la guerra de Argelia, de la guerra de Vietnam, de la crisis de los misiles, y como ya no existe en la actualidad.

S.C.: Piensa que el desafo lanzado al mundo por Eje por la Paz, creado por iniciativa de Thierry Meyssan de la Red Voltaire, pueda constituir el punto de partida de un gran movimiento contra la guerra?

Jean Bricmont: La idea es buena: reunir a personas de diversos horizontes filosficos, polticos, religiosos, y que actan a favor de la paz; la mayor parte de los conflictos en el mundo son conflictos regionales, entre pases vecinos o dentro de un mismo pas. No hay ms que un pas que se permite enviar sus tropas lejos de sus fronteras, contra un pas que no le ha hecho ningn mal, bajo pretextos totalmente inventados, y es Estados Unidos. Esta forma de actuar es una amenaza para la paz mundial, y debe ser detenida; no es una tarea simple, requiere la colaboracin de la poblacin estadounidense, y constato que una parte de esta ltima se da cuenta de que la opinin pblica mundial no acepta la poltica de su gobierno. Al protestar aqu contra la poltica estadounidense, apoyamos a aquellos que, en Estados Unidos, quieren cambiar la poltica de su pas.

S.C.: Si la mayora de la gente se horroriza ante las imgenes que llegan de Irak, de Afganistn, de Palestina, no sabe con claridad que toda esta barbarie ha contado con el apoyo de los partidos progresistas. Cmo han podido degenerar estos ltimos hasta llegar a hacer creer que Bush y Blair libran una guerra por buenos motivos, siendo que se trata de agresiones contra la libertad y la dignidad de los pueblos?

Jean Bricmont: Hay que distinguir; hay diversos aspectos. La poltica de Bush no ha sido muy popular en los medios que pueden ser calificados de izquierdas, incluyendo el movimiento favorable a la ingerencia humanitaria. La poltica que fue verdaderamente popular, era la de Clinton; durante todo el perodo de su presidencia hubo un embargo contra Irak que sin duda ha causado ms muertos que la guerra, y vi muy pocas protestas contra ese embargo por parte de personas que abundaban en elogios de la ingerencia humanitaria, por ejemplo en Yugoslavia. Si la gente no apoya la poltica de Bush, es porque posee el arte de presentarla muy mal, lo que resulta en que la hace impopular; tambin es muy arrogante, lo que agrava su impopularidad, sobre todo en el extranjero. Clinton no era as. Por otra parte, el apoyo de la izquierda al intervencionismo fren la oposicin a las guerras, incluso a las de Bush, y hace que dicha oposicin sea relativamente superficial. No se opone por principio a la hegemona y a la guerra en Irak, sino porque Bush es torpe. El objetivo del libro es sacudir al sector de la izquierda constituido por personas que a menudo son muy sinceras, pero que no poseen una visin suficientemente global de la situacin como para tener como prioridades la paz y el respeto a la soberana nacional de los pases del Tercer Mundo. Ese tipo de ideas ha sido mermado por la ideologa de la ingerencia humanitaria que naci despus de la guerra de Vietnam.

S.C.: Cules son los pases que han sufrido guerras en nombre de ese derecho de intervencin?

Jean Bricmont: Desde el comienzo de la era colonial, existe fundamentalmente en Occidente una ideologa segn la cual, porque somos pases civilizados, ms respetuosos de la democracia y de los derechos del hombre, ms desarrollados, ms racionales, ms cientficos, etc., tenemos derecho a cometer monstruosidades contra pases que consideramos como menos civilizados. El cristianismo, la misin civilizadora de la repblica, la carga del hombre blanco donde los ingleses, han servido sucesivamente de justificacin ideolgica para crmenes abominables. En la actualidad, la ideologa que tiende a remplazar todo eso, es la ideologa de los derechos humanos y de la democracia. Esto no conduce forzosamente a la guerra, pero abarca otras formas de accin, como el embargo contra Irak, o contra Cuba, y otras sanciones, que son aceptadas porque van dirigidas contra regmenes horribles, o que supuestamente lo son. La izquierda debera considerar lo que dicen las cumbres de los pases del sur, o de los pases no-alineados, que se han opuesto a todas esas sanciones y que lo dicen de modo muy explcito. Para ellos, ninguna sancin puede ser unilateral y todo debe pasar por la ONU. Los pases del sur, que representan a la inmensa mayora del gnero humano, no desean en ningn caso una semejante poltica de ingerencia.

S.C.: Usted escribi: La ideologa de nuestra poca, en todo caso en lo que se refiere a la legitimacin de la guerra, ya no es el cristianismo, ni la misin civilizadora de la Repblica, sino un cierto discurso sobre los derechos del hombre y la democracia. Ese discurso y esa representacin son lo que hay que encarar si se quiere construir una oposicin radical y sin complejos a las guerras actuales y futuras. Pero, de dnde sali esa teora del derecho a la ingerencia humanitaria?

Jean Bricmont: Su origen se remonta esencialmente a la administracin Carter, que realiz un cambio. Antes de, y durante, la guerra de Vietnam hubo una poltica de apoyo a los regmenes anticomunistas, respetuosos o no de los derechos humanos, en nombre de la lucha contra el comunismo. Despus del fin de la guerra de Vietnam, Carter redor el blasn de Estados Unidos diciendo que los derechos humanos constituan el alma de su poltica extranjera. Esto contradeca su prctica poltica en Timor o en Afganistn, pero, con esa ideologa y a causa del impacto de los nuevos filsofos en Francia, hubo una presin inmensa sobre la izquierda para que se distanciara de los movimientos revolucionarios y de liberacin en el Tercer Mundo. La crisis yugoslava fue el clmax de la legitimacin de la intervencin porque la izquierda se puso a repetir consignas como: No se puede permitir que hagan eso, es como Hitler antes de la guerra, etc. El cambio de mentalidad se complet con la guerra de Kosovo, y la izquierda, sobre todo en Occidente, haba capitulado por completo en el tema de la defensa de la soberana nacional y del derecho internacional. Es lo que hace que la oposicin a la guerra en Irak haya sido muy dbil, sobre todo ideolgicamente, en las cabezas de las organizaciones que podan estructurar esa oposicin. Se aceptaban argumentos del estilo de: S, pero primero hay que desarmar a Irak Aceptaban casi todos los pretextos a favor de la guerra, incluso personas que se declaraban contra la guerra. Y en la actualidad, las mismas personas parecen aceptar la idea de que los estadounidenses van a permanecer indefinidamente en Irak. La idea general, es que se asiste en Irak a una transicin hacia la democracia: no todo va bien pero las cosas en general van mejor, o por lo menos, van a terminar por mejorar. En el momento de la cada de Bagdad gente de mi entorno crea que se haba acabado y que no habra ms resistencia. Muchos piensan todava que esta ltima terminar por ser vencida, pero yo lo dudo.

S.C.: No ser que los idelogos que han proclamado que haba que imponer la democracia para combatir el terrorismo, han invertido el problema porque les convena? No habra sido necesario enfrentar las causas profundas, especialmente Israel, que provoca todos los conflictos regionales?

Jean Bricmont: No dira que eso genera todos los dems conflictos, pero juega un papel inmenso en muchos otros conflictos, eso es seguro. Los occidentales no comprenden que la naturaleza del conflicto israel-palestino va mucho ms all de las fronteras de Israel o de Palestina por una razn muy simple: lo que los europeos han hecho, es hacer pagar a los rabes por los crmenes cometidos por los europeos contra los judos. Las cosas se pueden resumir diciendo que no crearon un Estado judo en Europa, para compensar las desgracias sufridas por los judos en Europa, no slo porque los sionistas queran un Estado en Palestina, sino porque esta ltima estaba poblada por rabes, considerados en ese tiempo como carentes de todo valor. Desde entonces, no se ha reconocido jams la raz del conflicto, se han sumado otros conflictos al conflicto inicial, se ocupan territorios, etc. En realidad, las cosas se han agravado y existe una ceguera de los occidentales sobre las races y la profundidad del conflicto. No hay un nio que crezca en Rabat, incluso si estn tan lejos de Palestina, que no sepa que si Israel fue creado en el sitio en el que se encuentra, es porque los europeos lo han hecho, judos y no-judos, que se crean ms civilizados que rabes como l, y eso es difcilmente tolerable. Es una dimensin del conflicto que es mucho ms profunda que lo que se comprende en general en Occidente.

S.C.: A propsito de la crtica de la poltica de Israel y del sionismo, usted ha escrito: Cuando judos como Norman Finkelstein o Noam Chomsky se atreven a criticar la poltica del movimiento sionista, tratan de hacerlos callar acusndolos de una extraa enfermedad psicolgica, el odio a s mismo. Y en cuanto a los no-judos, basta una sola palabra: antisemitismo Qu se puede hacer para reconquistar un derecho a la libre expresin, asfixiado en la actualidad especialmente en Franca por esas acusaciones sin fundamento?

Jean Bricmont: Hay dos tipos de problemas: por una parte la satanizacin y la intimidacin, por otra los procesos (Dieudonn Mbala Mbala, Edgar Morin, Israel Shamir y otros). Frente a esta situacin, hay que defender la libertad de expresin. Es otro error de la izquierda y, de modo irnico, es precisamente una izquierda que se quiere antifascista y antiestalinista, la que adopta la doctrina, comn al fascismo y al estalinismo, segn la cual el Estado tiene derecho a determinar lo que se puede decir en cuanto a la historia o sobre otros temas. Las leyes que reprimen la libertad de expresin parten de ideas antirracistas tal vez generosas, pero mal entendidas. Esas leyes, igual que la ley Fabius-Gayssot contra el negacionismo, son sostenidas en general por la izquierda y la extrema izquierda (Gayssot es comunista). Pienso que es un error total, porque la respuesta a los discursos supuestamente de odio, es ms discursos, no menos. Existen perfectamente medios de combatir al antisemitismo respetando la libertad de expresin; no faltan medios donde expresar puntos de vista criticando al antisemitismo. Adems estoy perfectamente de acuerdo en que se critique al antisemitismo pero no es posible hacerlo de modo eficaz si no se distingue radicalmente entre el antisionismo, que consiste en un cierto nmero de actitudes polticas, y el antisemitismo, que es una forma de racismo. La gente que amalgama las dos cosas piensa que va a librarse del antisionismo difamndolo, al asociarlo con el antisemitismo; el problema es que se puede leer al revs la ecuacin antisionismo=antisemitismo, es decir que se puede legitimar el antisemitismo al asociarlo con el antisionismo. Los que practican esta asimilacin piensan que van a hacer desaparecer ideas que no les gustan, pero no se dan cuenta en todos los casos de que tambin pueden legitimar ideas que les gustan menos an.

S.C.: Los movimientos que pretendan ser anticolonialistas han apoyado la ideologa del intervencionismo occidental. Personalidades polticas como Bernard Kouchner, Cohn Bendit, Joska Fischer han hecho uso cnicamente de los derechos humanos y de la democracia por motivos oportunistas. No es an mayor la responsabilidad de estos personajes de gatillo fcil si se considera que los medios les han dado va libre para proceder al lavado de cerebros?

Jean Bricmont: No quiero emprenderlas demasiado contra persona; es verdad que a veces cito en el libro a personas que son representativas de esa esfera de influencia, como Kouchner o Havel. Pero lo importante, es la desviacin del movimiento ecolgico. Cuando naci ese movimiento, era no-violento, opuesto a todo ejrcito, y ahora apoya una poltica una poltica de ingerencia humanitaria que presupone un ejrcito importante. Exigir una poltica de ingerencia humanitaria presupone tener los medios, un ejrcito poderoso, la posibilidad de transportar tropas a miles de kilmetros de distancia. Esta transformacin del movimiento ecolgico es extraordinaria. En la poca de la guerra fra, exista verdaderamente una amenaza de guerra, tal vez exagerada, pero la URSS era poderosa y su ejrcito nos era potencialmente hostil. A pesar de ello, en esa poca, los ecologistas abogaban por una defensa civil no-violenta, incluso en caso de agresin sovitica. Por lo tanto, la ideologa de la ingerencia ha producido transformaciones profundas, irreconciliables con la perspectiva ecologista del comienzo, a causa precisamente de la militarizacin que presupone su nueva posicin poltica. Esto ocurri en los aos noventa, y esos movimientos oponen actualmente una resistencia muy dbil a la guerra en Irak, no dicen mucho al respecto, y no hacen mucho. No dicen, por ejemplo: nuestra prioridad es exigir el retiro de las tropas estadounidenses de Irak. En EE.UU., por paradoja, existe una oposicin muy fuerte a la guerra en ciertos sectores de la derecha, que no es neoconservadora, sino que es ms tradicional, as como entre ciertos militares y sus familiares que pagan el costo de la guerra, en vidas humanas. Esta oposicin contrasta con la actitud de los demcratas, o de la izquierda moderada, que dicen: Hay que seguir ocupando, no podemos abandonar a los iraques, etc. No es slo el gobierno Bush el que debilita el movimiento por la paz!

S.C.: Ha habido unanimidad en las fuerzas polticas para barrer con los principios que rigen el derecho internacional. Al no condenar a los Estados que han violado esos principios, las instancias internacionales han perdido igualmente todo crdito. El Consejo de Seguridad de la ONU ha ratificado las peores sanciones. No ha llegado la hora de construir muros de contencin para impedir que la superpotencia de Estados Unidos vaya ms lejos? Y no es demasiado tarde?

Jean Bricmont: No es nunca demasiado tarde. En lo que se refiere a la ONU, hay que usar matices. Lo que usted dice del Consejo de Seguridad es verdad: han legitimado la agresin, las sanciones, etc. Pero igual hay que ver a la ONU como un adelanto mayor en relacin a lo que exista antes de 1945, porque ha reforzado el derecho internacional y ha ofrecido un medio para solucionar conflictos de manera pacfica antes de que estallen. Los votos de la asamblea general de la ONU son tambin interesantes: expresan en muchos temas el punto de vista de la opinin pblica mundial. El problema del Consejo de Seguridad, es el derecho a veto, y el exorbitante poder de Estados Unidos, que posee medios enormes de presin sobre los miembros no-permanentes del Consejo de Seguridad. Toda reforma de la ONU debe pasar por la ONU, es decir debe tener el acuerdo de los pases que tienen derecho a veto, y yo no s cmo obligarlos a aceptar reformas que seran positivas en el sentido de que limitaran el poder de los Estados ms poderosos, es decir el de ellos. Pienso que proyectos regionales, el proyecto bolivariano en Amrica del Sur o el grupo de Shangai que agrupa a China, Rusia y otros pases, que tratan de poner lmites a la hegemona estadounidense, constituyen buenos pasos. Y ciertos dirigentes estadounidenses se dan cuentan de que la poltica de Bush es la que, por reaccin, suscita esas dinmicas, y por lo tanto querran una poltica ms suave, lo que se producir sin duda cuando los demcratas vuelvan al poder: un retorno a la poltica de Clinton. Si las cosas van mal en Irak para EE.UU., y si se convierte en una catstrofe, tal vez haya un electrochoque, una revuelta de la poblacin. Por el momento, la poblacin no est muy preocupada, es relativamente indiferente, pero una poltica aislacionista podra recibir el apoyo de la mayora de la poblacin estadounidense. Para el resto del mundo, sera sin duda la solucin menos mala.

S.C.: Ya que el agresor es al mismo tiempo el que financia a las ONG, esto implica que espera de ellas que se conduzcan frente a los verdugos como si fueran perfectamente legtimos. Se puede continuar teniendo confianza en esas ONG que se han involucrado en esos desastres programados y que hoy hacen el trabajo humanitario como si fuera un negocio?

Jean Bricmont: No quiero pronunciarme de un modo demasiado categrico, no he estudiado en detalle el problema de las ONG. Simplemente presento un cierto nmero de ejemplos en el libro: Cuando sobrevino la guerra en Irak, Human Rights Watch denunci la forma como EE.UU. hizo la guerra, lo que ha causado, dicen, centenares de muertos intiles. Pero, segn un estudio publicado por la prestigiosa revista mdica The Lancet, habra habido 100.000 muertos civiles y, por lo menos, hay 25.000. Por lo tanto la declaracin de Human Rights Watch es absolutamente extraordinaria: se indigna, denuncian un crimen, y al mismo tiempo minimizan considerablemente su amplitud, lo que es una forma particularmente hipcrita de defenderlo. El fondo del problema, es la N en ONG. En qu medida es real? Las ONG no son gubernamentales en el sentido estricto de la palabra, pero son en general y en gran parte financiadas por los gobiernos, o por la Unin Europea, y eso no parece causarles problemas! En realidad, como esas ONG son financiadas por pases democrticos, sus militantes piensan que ese financiamiento no puede tener influencia, amaar su conducta, llevarlas a hacer algunas cosas y no otras. Pero es evidente, para presentar un ejemplo extremo, que una ONG de mdicos no sera financiada para ir a atender a los miembros de la resistencia iraqu. Por lo tanto, la fuente del financiamiento de las ONG, que es gubernamental, influye sobre sus decisiones. Es un poco como en el caso de la prensa: Es libre, pero todos los periodistas interiorizan la idea de que hay cosas que no se hacen y no se dicen: las que pondran en peligro sus contactos con los que estn en el poder, o los recursos publicitarios de sus peridicos. Entre los militantes de las ONG, la credulidad fundamental concierne la creencia en la neutralidad de los Estados que las financian.

S.C.: La situacin de las vctimas se hace an ms dramtica por el estado de inferioridad en la que se encuentran los pueblos. Y se les prohbe igualmente resistir al agresor. Por lo tanto todo se pasa como si la dignidad de las palabras no tuviera valor cuando se trata de rabes y musulmanes. Pero su libro, como un grito, hace comprender que ya no es posible callarse. Qu pueden hacer los ciudadanos deseosos de cambiar las cosas sin equivocarse por las polticas?

Jean Bricmont: He tratado de argumentar, de hacer un libro que ataca lo ms rigurosamente posible a la ideologa imperial. Yo no quiero hacer reaccionar a la gente por la fuerza, aunque parta de una indignacin: me choc ver la debilidad de la oposicin durante la guerra en Yugoslavia, en los movimientos contra la guerra, pacifistas, de extrema izquierda, etc. En 2003, la poblacin se moviliz, es verdad, pero fue momentneo. La situacin en Irak choca probablemente a muchas personas, pero no comprenden que lo que hay que hacer, es decir a Estados Unidos: Respecten el derecho internacional, punto y aparte, vuelvan a su casa. Si en Irak no hubiera habido resistencia, todos habran dicho: Muy bien, Bush los libr de Sadam Husein, y ya est, se habran lanzado a la guerra contra Irn, contra Siria, o en Cuba, hasta que los detuvieran en algn sitio. Siempre he pensado, desde el comienzo de la ideologa de la ingerencia, que sta llevara a un nuevo Dien Bien Phu o a un nuevo Stalingrado, porque esa ideologa es totalmente errnea, Debemos cooperar con los pases del Tercer Mundo sobre la base de un respeto mutuo, no meternos en sus asuntos internos. Desde el comienzo de los aos ochenta, la izquierda toma un rumbo totalmente equivocado con esta ideologa. Adems, es un truco que fomenta el poder de los pases occidentales (vayan a salvar a los kosovares, a las mujeres afganas, etc.) y sobre todo su peor aspecto, el poder militar.

S.C.: Usted dice que el futuro retendr sin duda de nuestra poca la imagen de una indiferencia generalizada ante polticas criminales, mezclada con una perfecta buena conciencia, simbolizadas por el moralismo de un Kouchner que justifica indirectamente el cinismo de un Rumsfeld. En lo inmediato, despus de haber destruido y desmembrado Irak, quebrantado a la gente, esta vez Irn y Siria son amenazados por Bush, Blair y tambin Chirac. No caracterizan la hipocresa, las mentiras, y las sumisiones a la poltica y la diplomacia? Se puede esperar, a pesar de todo, que nuestro futuro ser menos cruel que nuestro pasado?

Jean Bricmont: Hay una especie de carrera de velocidad entre la superpotencia estadounidense y la opinin pblica mundial: si esta ltima es suficientemente fuerte, Estados Unidos se encontrar en una situacin de la que se puede esperar que lo bloquee. La situacin militar en Irak, es el nudo de todo; mientras se vean inmovilizados por la resistencia en Irak, no los veo atacando a otros pases, salvo mediante bombardeos. Pueden bombardear a Irn y Siria, pero no tienen suficientes tropas para invadirlos. Adems, tenemos a Latinoamrica donde la situacin no es nada de buena para los estadounidenses. Lo que es muy peligroso, es la nueva posicin del Pentgono que considera abiertamente el uso de armas nucleares contra pases que no poseen tales armas. Es su nueva doctrina. Muchos cientficos estadounidenses y franceses se movilizan contra esta poltica. Pero a pesar de ello hay que esperar que haya una reaccin en Estados Unidos, que les impida utilizar el arma todopoderosa que es el arma nuclear. Siempre han tenido una doble estrategia: las armas convencionales, en cantidades absurdas, ms el arma nuclear. Han demostrado en Irak, para sorpresa de muchos, que las armas convencionales no bastan. Por lo tanto, lo nico que les queda, es el arma nuclear. Hay que impedir que la utilicen! Para convencer a la opinin dicen: vamos a miniaturizar el arma nuclear, ser mucho menos devastadora, por lo tanto su utilizacin ser polticamente ms aceptable. Es muy peligroso. Existe efectivamente una carrera de velocidad entre un militarismo estadounidense que puede no aceptar su derrota, y la opinin pblica mundial, incluyendo a una buena parte de la opinin pblica estadounidense, ya que una fraccin importante de sta piensa que hay que destituir a Bush, lo que no est mal.

S.C.: Su libro, que apela a la sensibilidad y a la compasin que debemos a los seres que no tienen la posibilidad de vivir con dignidad, puede contribuir a aumentar las posibilidades de una toma de conciencia. Pero puede esperarse verdaderamente que los dirigentes que se han equivocado de rumbo lo vayan a leer y que echen marcha atrs bajo la presin de la opinin pblica, y particularmente la de sus electores?

Jean Bricmont: No espero que dirigentes como Bush me vayan a leer. En todo caso no leen mucho. Pero deseo abrir la discusin en la izquierda, y re-crear la actitud que exista en los movimientos anticolonialistas del pasado, que era mucho ms lcida respecto a lo que son nuestros propios pases. Adems, hay que darse cuenta que en Occidente somos los principales responsables de la poltica de los pases occidentales. Cuando vemos polticas en los pases del tercer mundo que no nos gustan, hay que comenzar por discutir con la gente que vive all, pero con las organizaciones representativas de las masas, no con grupsculos o individuos aislados. Hay que tratar de ver si sus prioridades son las mismas que las nuestras. Por ejemplo, la gente de a pie en Latinoamrica no ve a Cuba de la misma manera que en Francia, donde cuesta decir algo bueno sobre Cuba, pero en Latinoamrica es bastante popular. Una persona como el primer ministro de Malasia, Mohammed Mahatir, es demonizada en nuestro pas (por antisemitismo), pero lo que ha dicho es sin duda relativamente popular en los pases musulmanes (y no simplemente por el antisemitismo). Existe una extraordinaria conciencia tranquila occidental que consiste en decir: Esa gente son dictadores, o musulmanes fanticos, extremistas, etc., que permite ignorar y no escuchar lo que piensa una gran parte del gnero humano. Espero que el movimiento altermondialista instituya canales que permitan una mejor comprensin de los puntos de vista del sur. Por el momento, la izquierda occidental tiende a permanecer en su rincn, aunque tiene poqusima influencia donde reside y hace indirectamente el juego del imperialismo al satanizar al adversario, al otro, al rabe, el ruso, el chino en nombre de la democracia y de los derechos humanos. De lo que se es responsable antes de todo, es del imperialismo de su propio pas. Comencemos por lo tanto a encarar ese tema y a enfrentarlo de manera eficaz; de los crmenes de los otros: Sadam, Milosevic, Bin Laden, hablaremos cuando corresponda.

Ver tambin: http://www.voltairenet.org/article131461.html#article131461

Bibliografa.

- Jean Bricmont, Imprialisme humanitaire. Droits de lhomme, droit dingrence, droit du plus fort ?, Aden, Bruselas, 2005, 18 Euros.

- Jean Bricmont, Rgis Debray, A l'ombre des Lumires, Odile Jacob, Paris, 2003

- Jean Bricmont, Alan Sokal, Impostures Intellectuelles, Odile Jacob, Paris, 1997 (2me dition, Le livre de poche, 1999)

- Jean Bricmont, Diana Johnstone, Les deux faces de la politique amricaine , in : L'empire en guerre (coll.), Le temps des cerises, Paris, 2001

- Folies et raisons d'un processus de dnigrement, Lire Noam Chomsky en France , postface in : Noam Chomsky, De la guerre comme politique trangre des Etats-Unis, Agone, Marseille, 2002

- L'espoir change-t-il de camp? en: Mourir pour MacDo en Irak (coll.), Aden, Bruselas, 2004

- Prfacio en: Norman Finkelstein, Tuer l'espoir: introduction au conflit Isralo-Palestinien, Aden, Bruselas, 2003

- Donner un contenu concret la notion de classe , prefacio en: Geoffrey Geuens, Tous pouvoirs confondus, EPO, Bruselas, 2003

- La fin de la "fin de l'histoire" , y Questions aux "dfenseurs des droits de l'homme" , en: 11 de septiembre 2001, La fin de la "fin de l'histoire" (coll.), Aden, Bruselas, 2001.



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