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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2018

"Pienso que la verdad y la justicia son indispensables"

Gabino Busto Hevia
Le Monde Diplomatique - Chile


Pregunta 1: En Chile como en el extranjero se le recuerda a usted como el primer juez en su pas que dio curso a las primeras querellas contra del general Pinochet, el primero en haber logrado su desafuero y el primero en haberlo procesado por crmenes perpetrados durante la dictadura militar. Quisiramos saber, don Juan, a qu se ha dedicado desde que dej su cargo como ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago en 2005.

R: He continuado impartiendo clases y dando charlas tanto en Chile como en el extranjero, he escrito bastante, he ledo muchsimo, formo parte de la Junta Directiva de la Universidad Santiago de Chile (USACH) y, tambin, he continuado viajando, aunque menos que antes.

P. 2) Usted es mundialmente conocido por haber sido el primer juez en Chile en haber procesado al general Augusto Pinochet Ugarte, tarea desde luego que no debe haber sido fcil, pues se trataba de la primera vez que se procesaba a un dictador en su propio pas. Adems, cuando tuvieron lugar esos juicios, Pinochet se desempeaba como senador designado, luego de haber sido durante largos aos Comandante en jefe del ejrcito. Se podra decir que Pinochet era el hombre ms poderoso de Chile. Puede contarnos algo acerca de las doscientas o ms causas que tuvo en sus manos en contra del nombrado dictador y de otros responsables de violaciones a los derechos humanos perpetrados durante el gobierno militar?

R: Es cierto que llegaron a mis manos alrededor de doscientas causas por homicidio, secuestro, tortura, genocidio y otros crmenes ms. Asimismo, es cierto que proces al general Pinochet y a otros generales y altos oficiales de las fuerzas armadas y de orden y a unos pocos civiles como partcipes en dichos delitos. Esas causas las instru como ministro de fuero, dada la calidad del general Pinochet como ex Presidente de la Repblica, y, luego, como parlamentario. Para aquello, me dediqu absolutamente al estudio de numerosos crmenes perpetrados haca ya tantos aos, recorr ntegramente el pas buscando restos humanos de desaparecidos y realizando inspecciones personales para conocer la verdad acerca de lo que realmente haba ocurrido. Luego, para procesar a los inculpados, empec por averiguar quines daban las rdenes y cmo se cumplan por los subalternos a fin de determinar su grado de participacin o si estaban exentos de responsabilidad por imposibilidad de otra conducta. Conclu que todos los operativos militares se originaban desde cpulas superiores de las F.F.A.A., quedando su cumplimiento en manos de oficiales subordinados y suboficiales quienes en muchas ocasiones no tenan conocimiento de las decisiones de esos altos mandos. Tambin conclu que gran parte de las rdenes consistentes en crmenes masivos fueron cumplidas bajo un estado de miedo insuperable.

P. 3) Podra darnos un ejemplo concreto?

R: Podra referirme a un suceso muy grave que se produjo en el caso tristemente conocido como la caravana de la muerte, en su episodio Copiap, que inici yo. En esa causa interrogu a los hechores materiales del fusilamiento de trece prisioneros polticos. Dada la evidencia que logr reunir, consider que les era aplicable la circunstancia eximente de responsabilidad criminal del miedo insuperable contemplado en el artculo 10 N 9 del Cdigo Penal que precepta: Art. 10. Estn exentos de responsabilidad criminal. N9. El que obra violentado por una fuerza irresistible o impulsado por un miedo insuperable. Asimismo, analic acerca de si se reunan los requisitos del cumplimiento de una orden militar contemplado en el artculo 10 N 10 del mismo cuerpo jurdico. Sin embargo, estim que la primera causal eximente mencionada era la que mejor cuadraba con el actuar de los militares que participaron en los hechos sealados.

P. 4) Tengo entendido de que la referida ejecucin fue consecuencia de una orden ilegal impartida por un general que recorri todo el pas en un helicptero militar, que representaba al general Pinochet como delegado suyo?

R: As fue. La orden de fusilar a esos trece prisioneros era ilegal porque no emanaba de una sentencia dictada por un Consejo de Guerra que la hubiera impuesto. Se trataba de una orden que imparti el entonces general Sergio Arellano Stark, actuando, a su vez, por rdenes del general Pinochet. El general Arellano dio la referida orden al comandante del Regimiento de Ingenieros de Atacama, de Copiap, quien la reiter a un capitn, quien, a su vez, la imparti a otro capitn. Sin embargo ambos capitanes, conocedores de la verdadera orden, impartieron a los subtenientes Waldo Ojeda y Marcelo Marambio, la misin de trasladar, junto con los primeros, a los sealados presos polticos desde Copiap a La Serena. Luego, en pleno traslado de los prisioneros, se cambi la orden a los subtenientes por la de la ejecucin de los prisioneros, careciendo los subtenientes de posibilidad alguna de consultar o reclamar a algn superior de los capitanes. Sin embargo, ambos subtenientes representaron la referida orden, esto es, se opusieron a su cumplimiento. No obstante, una vez representada dicha orden, se vieron compelidos nuevamente a cumplirla, porque de no hacerlo, enfrentaran un juicio militar por los crmenes de traicin a la patria e insubordinacin, delitos stos perpetrados en tiempo de guerra, que como pena aplicable contemplaba la de muerte. Adems, resultaba plausible para los subtenientes nombrados, la legalidad de la comentada orden, debido a toda la parafernalia generada en relacin a los hechos referidos: la llegada a Copiap de un prestigioso general de ejrcito desde Santiago con la misin de acelerar las causas militares, la circunstancia de representar este general al Comandante en Jefe del Ejrcito, los poderes con los cuales estaba investido, a la revisin que hizo de expedientes militares, etc. Ante todo este aparato y, por ltimo, por ser impartida dicha orden por un capitn de su propio regimiento en quien deban confiar, los oficiales subalternos, consideraron que no les quedaba otra conducta que cumplir esa orden.

P. 5) Cmo piensa usted que podan haber sufrido los mencionados inculpados la circunstancia eximente consistente en miedo insuperable?

R: En el caso de los subtenientes nombrados, considero que por tratarse de militares jvenes y normales que se encontraban en un escenario srdido, frente a la intempestiva orden de disparar, tienen que haber estado constreido por un miedo insuperable, consistente en enfrentar su muerte segura ante el incumplimiento de esa orden que les reiteraba un superior jerrquico ,pues lo ms probable era que hubieran sido ser sometidos a un Consejo de Guerra y condenados a muerte, como lo seal. Tambin pudieron haber sido muertos in situ ante su negativa a cumplir dicha orden, una vez representada. En el caso de los capitanes, de no cumplir aquellos la referida orden, igualmente habran sido sometidos a consejos de guerra y seguramente condenados tambin a muerte. Por eso, estoy convencido que los cuatro oficiales sealados sufrieron un miedo insuperable que no les permiti actuar de otro modo. Cabe destacar que la eximente de responsabilidad basada en el miedo insuperable no solo est contemplada en nuestra legislacin nacional, sino que tambin est consagrada en el Estatuto de Roma, en su artculo 31 N 1 letra d), siendo considerada internacionalmente como una eximente de responsabilidad criminal, del todo aplicable al caso que he referido.

P. 6) Juez Guzmn, en el caso sobre el cual conversamos, tengo entendido que la Corte de Apelaciones de Santiago y la Corte Suprema confirmaron la sentencia dictada por la jueza de primera instancia rechazando las circunstancias eximentes comentadas.

R: Es cierto lo que usted seala, pero resulta til considerar que dos miembros de la Corte suprema, que concurrieron a la dictacin de dicha sentencia, los ministros don Lamberto Cisternas y don Jaime Rodrguez, estuvieron por acoger la circunstancia atenuante de la media prescripcin y, en consecuencia, reducir las penas a los referidos militares y remitirlas condicionalmente.

P. 7) Si usted hubiera estado en el lugar de los ministros de la segunda sala de la Corte suprema, habra condenado o absuelto a los nombrados militares?

R: Yo habra absuelto a los subtenientes y capitanes mencionados, por haber estimado que ellos obraron impulsados por un miedo insuperable consistente en ser asesinados en el lugar de los sucesos o condenados a muerte por un Consejo de Guerra. Adems, la caravana de la muerte tuvo como uno de sus objetivos concientizar a los soldados respecto de cmo deban actuar en tiempo de guerra. Un ejemplo emblemtico que merece sealarse es el del soldado Nasch, en Pisagua. ste se neg cumplir la orden de fusilamiento que le imparti el capitn a cargo de un pelotn, quien ante la sealada desobediencia, orden el asesinato de ese conscripto. A continuacin, ese capitan, orden que se lanzara el cadver del soldado Nasch dentro de una fosa comn donde yacan los cuerpos de dieciocho personas asesinadas.

P. 8) Y, qu piensa que habra hecho usted de estar en la situacin de los militares del episodio Copiap? Me explico: habra cumplido o desobedecido la sealada orden en el caso de haber sido uno de los oficiales a cargo de esa misin tan terrible?

R: Hoy, con la experiencia de los aos, razonando sobre los hechos con mayor distancia y sabiendo que el denominado estado de guerra consista en un conflicto unilateral de terrorismo de estado que gener tanta vctima inocente, estoy seguro de que hubiera desobedecido la mencionada orden de fusilar fuere cual fuese el resultado para m. Sin embargo, hay que tener presente el dicho popular que dice: Otra cosa es con guitarra. Por lo tanto, debo imaginarme en ese desierto glido, en plena noche y ante la posibilidad de ser asesinado de no cumplir la orden comentada o de ser sometido a un consejo de guerra con el mismo resultado. Y, teniendo, adems, en consideracin la confusin reinante y la obnubilacin imperante, adems del dramatismo de la situacin slo puedo decirle que habra sufrido un miedo insuperable aunque no s lo que hubiera hecho.

P. 9) Finalmente, encarg reo o proces usted a algn autor, cmplice o encubridor del asesinato de los trece prisioneros polticos en el cual participaron los ex oficiales sealados?

R: S, proces como autores de los mencionados crmenes al general Pinochet, al general Arellano Stark, al brigadier Pedro Espinoza Bravo, a un comandante de apellido Arredondo y a otros ex oficiales cuyos nombres no recuerdo. stos s eran los responsables de lo ocurrido y no los cuatro ex oficiales que hoy estn cumpliendo condenas superiores a diez aos.

P. 10) Magistrado Guzmn, se sostiene que la verdad y la justicia son fundamentales para el logro de la reconciliacin de los chilenos. Est de acuerdo usted con esta premisa?

R: Pienso que la verdad y la justicia son indispensables para lograr la reconciliacin de los chilenos, siempre que se condene a los culpables y que se absuelva a los inocentes. Adems, debe aplicarse siempre el principio que establece que nadie puede ser condenado mientras el tribunal que juzga a una persona no tenga la conviccin de su culpabilidad. Tambin, debo agregar que la funcin de un juez es trascendental, por lo cual los jueces deben evitar la tentacin de resolver conforme a lo que resulte polticamente conveniente. Su funcin es adems eminentemente social, de all la necesidad de su imparcialidad. Por ltimo, debemos siempre recordar que la justicia es una virtud que consiste en dar a cada uno lo que le corresponde. Y esta justicia debe surgir de la verdad jurdica, basada en la conviccin que logre el juez, su imparcialidad y su hondo apego a la ley.

*Gabino Busto Hevia, arquelogo e intelectual espaol, ha dialogado con el Juez Juan Guzmn Tapia acerca de la actuacin de la justicia chilena ante algunas de las consecuencias de la dictadura militar que se estableci en el pas de 1973 a 1990.

http://www.lemondediplomatique.cl/Entrevista-al-juez-Juan-Guzman.html 



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