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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2018

La victoria inconclusa de la discriminacin racial en Cuba

Gisela Arandia Covarrubias
IPS

Abordar el tema de la discriminacin racial exige de un anlisis poltico y cientfico que trascienda las apreciaciones personales


El presente texto tiene la intencin de contribuir a colocar en el debate pblico un tema que ha quedado a la zaga en la sociedad cubana: la existencia de la discriminacin racial. Si bien es cierto queeste asunto tuvo avances notables al triunfo revolucionario, con el paso del tiempo no ha ocupado el lugar requerido respecto al resto de las discriminaciones, cuya atencin ha ido encontrando algn tipo de respaldo en instituciones de referencia. Como consecuencia de ese vaco, el tema ha quedado a la deriva y no ha podido tener la orientacin ideolgica que le correspondera. En los estudios realizados he denominado esta situacin como el sndrome de la negacin del racismo, un conflicto que involucra tambin al resto de Amrica Latina y el Caribe de la Hispanidad.

Se trata de la posibilidad de promover, con intencionalidad especfica, el anlisis que el tema demanda desde la Revolucin cubana misma, para que las desigualdades raciales reciban la atencin que merecen, con una mirada de aqu y ahora. En el actual contexto de nuevos desafos, urge asumir el tratamiento a la racialidad con mayor profundidad, con el objetivo de fortalecer un programa poltico que contribuya a la eliminacin de la discriminacin racial en Cuba. Desde una mirada personal, no albergo la menor duda de que la Revolucin cubana ha sido el acontecimiento humanista de mayor impacto poltico en el siglo XX, no solo para la isla, sino para la regin; incluso su repercusin trascendi escenarios sociales, polticos y militares inimaginables antes de 1959. Una propuesta que despert solidaridad de movimientos sociales y de la intelectualidad mundial.

Para Estados Unidos, la prdida del control de la isla en 1959 fue lo que para Espaa signific el fin del colonialismo espaol, en el siglo XIX, sintetizado en la famosa frase: ms se perdi en Cuba Para el sentimiento de dominacin global imperialista, patrocinado por las tendencias ms conservadoras de Estados Unidos, result inaceptable un proyecto emancipatorio de tal magnitud en plena mitad del siglo XX. A lo cual se aadi el enfado de un grupo de exiliados cubanos que se establecieron en la pennsula de la Florida, herederos del ms genuino anexionismo, quienes partieron de la isla con rabia y dolor, confiados en que la administracin estadounidense no permitira un proyecto independista radicado a solo 90 millas de su territorio.

Para ese grupo primigenio, el abandono del pas sera cuestin solo de breve tiempo y aspiraba a regresar, recuperar sus riquezas y tambin su racismo antinegro, gestado desde siglos atrs, siguiendo la mxima del eminente verbo de Jos Antonio Saco, precursor notable de un racismo que an empaa el imaginario social cubano. Aunque Saco se opuso a la anexin a Estados Unidos ese fue gran mrito, paralelamente reclamaba la desaparicin de las personas de origen africano del territorio cubano.

Despus de ms de cinco dcadas de rabia, el sector cubano ms recalcitrante de la sociedad miamense recibi por primera vez, dentro de su propia comunidad, el apoyo de un presidente, Donald Trump. Para este, nombrado coloquialmente el cuarenta y cinco, Forth Five, los argumentos expuestos por ese grupo de cubanos representaron una oportunidad ideal para demeritar y desechar la poltica hacia Cuba, establecida por su antecesor, Barack Obama, un afrodescendiente de alta jerarqua acadmica y cultural, quien consider que las hostilidades clsicas hacia Cuba ya no tenan sentido social y haban influido negativamente en el consenso mundial hacia Estados Unidos.

Habra que recalcar que el tema Cuba no ha formado parte de las prioridades estadounidenses en materia de poltica internacional, aunque ello no quiera decir que sea un asunto indiferente. En este sentido, sera pertinente explorar el racismo antinegro de ese sector del enclave de Miami, que se siente con nuevos bros, por el respaldo recibido del presidente Trump. Este aprovech ese descontento para colocar el tema cubano en su programa de gobierno, caracterizado por la persistencia de una intolerancia poltica que encuentra en el racismo un mbito comn de alianzas y agresiones.

Desde una perspectiva histrica, el conflicto Cuba-Estados Unidos tiene larga data; no comenz en 1959, sino que form parte del legado americanista de dominacin y control hacia todo el continente y particularmente hacia Cuba. Un ejemplo de ese sentido mtico de superioridad se expresa en el habla popular de ese pas, cuando se usa la palabra Amrica como sinnimo de Estados Unidos. Es precisamente en esa historia y en las causas obsoletas e injustas del bloqueo hacia Cuba en las que tambin habra que ahondar. Desde esta perspectiva se incluye el concepto actual de colonialidad, una visin cuyos enfoques contemporneos permiten analizar la historia de agresiones sistemticas que tienen su eje central en impedir la bsqueda emancipatoria de aquellos pueblos que intentan construir zonas de independencia y soberana para romper la visin segn la cual se trata de naciones que no saben gobernarse solas.

El debate que propongo trata de poner sobre la mesa la falta de consenso en Cuba de parte de algunos sectores para analizar la importancia ideolgica del racismo antinegro y la discriminacin racial como un conflicto que no debe quedar separado o invisibilizado del proyecto revolucionario de justicia social. Se trata de un racismo que no es precisamente heredero de la segregacin racial de Estados Unidos, como en ocasiones ha sido presentado, sino que tiene su gnesis en la historia colonial cubana y en el sistema de esclavitud imperante durante varios siglos en la isla, como manifestaciones que formaron parte del legado de exclusin predominante en la pennsula ibrica, promovido por los colonizadores a su arribo a estos territorios a partir del llamado descubrimiento.

Desde esta perspectiva, es indispensable realizar un acercamiento al estudio del racismo como fenmeno global vigente en las sociedades planetarias, para lo cual se imponen algunas consideraciones epistmicas, es decir, colocar varios conceptos desarrollados a finales del siglo XX, pero sobre todo de ideas difundidas desde las Ciencias Sociales a partir de 2000. Se trata de una mirada construida por acadmicos latinoamericanos, quienes ofrecen un conjunto de definiciones que trascienden la visin colonialista y nuevas categoras conceptuales que posibilitan un mejor entendimiento del conflicto del racismo y la discriminacin racial. Me refiero al grupo conocido como Modernidad/Colonialidad.

Resulta imprescindible plantear que el racismo tiene su gnesis en la formacin social del capitalismo y el colonialismo, en un proceso que va consolidando su hegemona desde finales del siglo XVI, como parte de lo que el socilogo estadounidense Immanuel Wallerstein califica como la formacin del sistema mundo con una matriz de dominacin, donde tambin es posible encontrar los orgenes del imperialismo. Aunque su nombre es ms reciente, el racismo se fue gestando, como modelo social e ideolgico, desde diversas variables promovidas por las empresas coloniales. Particular importancia tuvo la trata africana, considerada actualmente la mayor violacin a los derechos humanos cometida en la historia, con el propsito de transformar grandes grupos de la poblacin de origen africano en mano de obra esclavizada, generalmente con uso de la fuerza.

Es importante establecer a priori una diferencia entre el racismo practicado en Estados Unidos y el presente en Latinoamrica y el Caribe de la Hispanidad, porque el racismo asume y refleja la cultura de las matrices de dominacin de las metrpolis coloniales. Por ello hay diferencias sustanciales entre la colonizacin britnica y la espaola, sin que esto quiera decir que alguna de ellas fue benvola con quienes estaban esclavizados. En relacin con Estados Unidos, las aproximaciones estn en los diversos mtodos de resistencia utilizados por personas y comunidades de origen africano para alcanzar su emancipacin.

Se trata de un fenmeno social que promueve la exclusin a partir de estereotipos identitarios vigentes en toda la regin y presentes tambin en Cuba, donde los extraordinarios logros sociales por la equidad no han podido an desembarazarse de ellos. Soy de la opinin de que desmontar el andamiaje ideolgico del racismo no es algo que se produzca de manera espontnea, sino que exige de un proceso colectivo y complejo, no exento de tensiones, pero donde finalmente se creen las condiciones para garantizar la justicia social y consolidar la nacin como expresin de una cubanidad compartida.

Si bien la propuesta revolucionaria de iguales oportunidades represent un avance notable, al inicio de la revolucin ese enfoque no poda romper la barrera histrica de sectores afrodescendientes procedentes de estamentos sociales generacionalmente cercanos todava al sistema esclavista. La incorporacin masiva de personas de origen africano al programa de independentismo, como sucedi durante las tres guerras, logr consolidar la primera fase libertaria frente al colonialismo espaol, pero para los descendientes de africanos las posibilidades de participacin real, por su contribucin, fueron limitadas.

Quizs un ejemplo compresible de cmo se expresa la discriminacin racial actualmente lo podemos observar en los temas educacionales; si bien en la enseanza primaria prevalece en trmino generales una mayor equidad, cuando se trata del acceso a la educacin superior cambian los contextos. En los primeros aos posteriores a 1959, tuvo lugar un ingreso masivo de personas afrodescendientes a la enseanza, lo queles posibilit el acceso a diversas carreras profesionales, pero esa intencionalidad de los inicios comenz a disminuir posteriormente. Hoy da las universidades cubanas exponen ndices de graduacin de una mayora de personas procedentes de clases sociales e identidades de las que el censo cubano llama blancas. En su mayora, se trata de personas jvenes, estudiantes de cursos regulares, procedentes de familias profesionales y ubicadas en estamentos con mejores condiciones de vida, incluidos la vivienda, los salarios y otros recursos tecnolgicos no accesibles a todas las familias cubanas de bajos ingresos, entre las cuales predominan sectores de afrodescendientes.

Las investigaciones personales realizadas a partir de 1990 mostraron la presencia de conceptos racistas muy arraigados en los imaginarios sociales cubanos. A partir de ese resultado, fueron incorporados otros segmentos sociales en los estudios de terreno, con el objetivo de estructurar una bsqueda ms profunda de los comportamientos raciales cotidianos. Un ejemplo de cmo se comportan esas subjetividades se encuentra en la socializacin cotidiana de chistes que expresan una relacin directa con la discriminacin racial, un fenmeno calificado generalmente como un comportamiento inofensivo.

La continuidad en la investigacin fue aportando algunas evidencias, entre ellas la falta de comprensin de la sociedad cubana respecto a que la discriminacin racial es un fenmeno complejo para las sociedades contemporneas y en particular para las Ciencias Sociales. Aunque an insuficiente, la apertura hacia el tema es reciente y va surgiendo una produccin de conocimiento que augura un camino ms expedito para los estudios futuros. Muchas de esas evidencias cientficas han sido expresadas desde diferentes disciplinas, por una gama extensa de autores, entre quienes convergen las ramas de la sociologa, la literatura, la economa, los medios de comunicacin, la historia, la filosofa, la psicologa y otras. Como resultado, esas indagaciones ofrecen datos que permiten afirmar que la discriminacin racial en Cuba representa un desafo aun dentro de los grandes avances obtenidos, porque las desigualdades que an persisten tienen una sobre representacin en segmentos de personas de origen africano.

Considero que la revolucin cubana no necesita ocultar, rechazar, ni sentir vergenza por la permanencia de un conflicto que, en primer lugar, tiene un carcter global. Adems, los avances obtenidos dan fe de una bsqueda por la equidad, lo cual permite mostrar la esencia humanista del proyecto que comenz en 1959. Sin embargo, negar que la pobreza en Cuba tenga un fenotipo que se identifique con el color de la piel crea un efecto negativo, en la medida en que pone en tela de juicio otros logros obtenidos, como el tema de la mujer, donde las cubanas constituyen ms del 66 por ciento de los profesionales del pas.

En el caso de la homofobia y la transfobia, se trata de problemas que han podido alcanzar una visibilidad inicial en el orden institucional, mediante la labor del Centro Nacional de Educacin Sexual (Cenesex), incluso han contado con pronunciamiento parlamentario y acuerdos en determinados niveles de la enseanza para introducir el tema, adems de las jornadas pblicas que cada ao tienen lugar en todo el pas, lo que ha contribuido de manera incipiente a colocar el asunto en el discurso pblico de la sociedad cubana. Otra propuesta que ha obtenido significativos progresos ha sido la lucha contra la violencia de gnero. Ambas han logrado espacios de comunicacin, oportunidad que todava no ha tenido la discriminacin racial.

Otra de laspropuestas que ha podido encontrar espacios de visibilidad es la de las llamadas discapacidades prefiero decir otras capacidades, que incluso han obtenido xito de reconocimiento internacional, como expresin de programas cubanos cuya bsqueda de inclusin social ha mostrado avances notables. El tema de la religiosidad, un asunto de gran complejidad tambin, ha ido adquiriendo espacios que muestran la diversidad cultural y expresan la presencia de un pensamiento cubano de mayor madurez poltica, complejidad histrica y social.

Es decir, que solo la discriminacin racial no ha alcanzado la prioridad necesaria en la agenda nacional y ha quedado a la deriva, como si fuera un tema inexistente. Aqu surge entonces una pregunta obligada, que convoca a hurgar en las causas de esa realidad, pese a la evidencia de una voluntad poltica expuesta desde los inicios del proyecto.

En la sociedad cubana actual es evidente que la pobreza, como parte de las desigualdades especficas, tiene una representacin identitaria, una situacin que el modelo econmico propuesto ha incrementado desde la variable del cuentapropismo. Este es un desafo que se ensancha, en la medida que familias y personas que no tienen origen africano visible alcanzan peldaos de xito, se ubican en determinados grupos sociales, disponen de patrimonios y recursos heredados,adems de que reciben apoyo de sus familias desde el exterior. Ha sido menor el nmero de personas de origen africano emigradas y que no disponen, generalmente,de los recursos que disfrutan sus compatriotas, lo que significa que mientras un sector avanza en sus proyectos de vida, otros quedan rezagados. Aunque la discriminacin racial forme parte del conflicto global que amenaza con extenderse, ello no debe justificar una inercia ante el reto que representa la garanta de la justicia social para toda la poblacin de la isla, sin excepcin.

La situacin cubana expresa una paradoja notable, porque justamente los avances alcanzados muestran la existencia de una institucionalidad dotada de posibilidades para revertir las desigualdades sociales y esa es la crtica a un tema que sigue pendiente. Este enfoque parte, justamente, de una falta de consenso para aceptar un conflicto planteado tempranamente por el lder histrico Fidel Castro, (1926 2016)cuando sus ideas chocaron con una incomprensin social considerable, a pesar de que su propuesta representaba una concepcin humanista acerca del papel de la emancipacin para aquellos sectores que sufrieron lasconsecuencias de la esclavitud africana.

El 23 de marzo de 1959, ante la plazoleta del antiguo palacio presidencial, Fidel Castro realiz un llamamiento a combatir la discriminacin racial, consciente de la significacin ideolgica que el tema tena. La reaccin de rechazo creada por su propuesta hizo que, tres das despus, el 25 de marzo de 1959, el lder de la revolucin ofreciera una comparecencia televisiva por el canal 12, para precisar sus ideas:

El problema de la discriminacin racial es, desgraciadamente, uno de los problemas ms complejos y ms difciles de los que la Revolucin tiene que abordar. [] Quizs el ms difcil de todos los problemas que tenemos delante, quizs la ms difcil de todas las injusticias de las que han existido en nuestro medio ambiente [] Hay problemas de orden mental que para una revolucin constituyen valladares tan difciles como los que pueden constituir los ms poderosos intereses creados. Nosotros no tenemos que luchar solamente contra una serie de intereses y de privilegios que han estado gravitando sobre la nacin y sobre el pueblo; tenemos que luchar contra nosotros mismos [] Hay gente muy humilde que tambin discrimina, hay obreros que tambin padecen de los mismos prejuicios de que pueda padecer cualquier seorito adinerado. Y eso es lo que resulta todava ms triste.

Porque si aqu los que hubieran protestado de que yo abordara el problema de la discriminacin, hubiesen sido los mismos que tienen latifundios, que tienen rentas, aquellos a quienes las leyes de la revolucin hubiesen perjudicado, tendra una lgica; pero lo absurdo, lo que debe obligar al pueblo a meditar, es que haya levantado ronchas entre gente que ni tiene latifundios, ni tiene rentas, ni tiene nada, que no tiene ms que prejuicios en la cabeza. Y eso es realmente lo doloroso [1].

Pero la sociedad cubana de hoy, despus de ms de medio siglo, posee una capacidad poltica interpretativa que no haba en aquel momento. Por otra parte, muchas de las personas que estuvieron en contra de esa propuesta fidelista viven ahora en otros lugares. Paralelamente, como resultado de la propia Revolucin, en la actualidad las familias cubanas son ms diversas en su identidad fenotpica y sus experiencias, incluidas sus grandes hazaas internacionalistas, como las luchas militares en frica, seguidas de una extensa participacin en educacin, salud, cultura,deporte y las ciencias en general.

La realidad es que abordar el tema de la discriminacin racial exige de un anlisis poltico y cientfico que trascienda las apreciaciones personales, debido a su complejidad. Aunque, de cierto modo, es tambin lgico que haya acercamientos solo parciales, lo que hace difcil realizar juicios de valor porque se trata de un asunto que est an ausente del debate pblico. El tema tampoco tiene el desarrollo cientfico que necesitara en los currculos educacionales para deconstruir una historiografa que no profundiz, o qued ausente,frente adeterminados acontecimientos como la llamada Guerrita de 1912 y su impacto en la poblacin de origen africano y cubana en general.

Cuando los medios de comunicacin asumen el tema, en ocasiones se observa un predominio de estereotipos sociales y raciales, que no permiten una comprensin ms profunda acerca de la vigencia de la discriminacin racial en Cuba. Sin lugar a duda, en la actualidad, la televisin cubana ha comenzado un proceso de inclusin de imgenes donde la cubanidad est mejor presentada, aunque todava el tratamiento del tema es insuficiente. Pero se advierte un inters por acercarse a la racialidad cubana desde una mirada ms inteligente, algo que la poblacin aprecia porque contribuye a crear nuevos imaginarios y representaciones sociales inclusivas.

En este modesto esfuerzo por promover la polmica sobre la racialidad desde la defensa de la Revolucin, es importante decir que la participacin de personas de origen africano en determinados cargos o profesiones no significa, necesariamente, la ausencia de discriminacin racial, aunque constituya un elemento a tener en consideracin. Esa presencia en la dirigencia cubana no exonera la existencia simultnea del racismo oculto, como parte de la discriminacin racial, lo cual requiere de una evaluacin ms compleja donde se coloquen otras categoras y estatus sociales. Claro que esa inclusin responde al programa de la revolucin desde sus inicios, que tuvo como paradigma la bsqueda de mayor justicia social, en cierta medida cumplida, pero no totalmente en este tema.

Poseer una identidad fenotpica determinada no significa, necesariamente, una comprensin poltica plena del conflicto. Una persona de origen africano por su identidad no est obligada a convertirse en antirracista, pues el racismo y la discriminacin racial son fenmenos de tipo ideolgico. Hablamos entonces del pensamiento como manifestacin del ser humano, por tanto, es necesario recalcar que la formacin de la conciencia social y racial no es un proceso espontneo, sino el resultado de una propuesta poltica especfica.

Hay personas afrodescendientes con cierta comprensin de su identidad fenotpica y, aunque rechazan el modelo de dominacin colonialista, no han podido desmarcarse de comportamientos sociales que repiten el afianzamiento de la subalternidad como paradigma de hegemona cultural. Al mismo tiempo, otras personas que no tienen sus orgenes africanos cercanos o claros se enrolan en propuestas antirracistas de modo natural, ya que el conflicto no corresponde solo al color de la piel de las personas, sino que se trata del papel que el problema ocupa en la conciencia social dentro del modelo cultural. Por ejemplo, como ha sido cientficamente demostrado, una mujer puede reproducir, en la educacin de sus descendientes, patrones de comportamiento patriarcales que perpetan conductas machistas y eso no significa que no sea una buena madre.

Analizar la racialidad cubana supone tambin hacer una relectura de la construccin de la unidad nacional, no como un proceso acabado, sino como parte de una creacin dialctica, que contina enriquecindose. Es importante recordar que en las repblicas latinoamericanasfundacionales naci el concepto segn el cual la ciudadana corresponda, solamente, a las personas que mostraran una mayor blanquitud como fenotipo. En ese sentido, es preciso recordar que los pueblos originarios y afrodescendientes carecan de derechos ciudadanos, como parte de un modelo cultural que sobrevive en los imaginarios sociales, y es ah donde la unidad nacional en ocasiones ha sacrificado a los segmentos excluidos.

Por tanto, la indispensable unidad nacional necesita de la inclusin como elemento fundamental del paradigma de pas. Este texto es solo una modesta contribucin a un debate propuesto a inicios de 2018, pero que deber alcanzar una mayor presencia, desde mi punto de vista, porque se inscribe en la crtica que ha solicitado el presidente Ral Castro para el perfeccionamiento de la sociedad cubana actual.

El propio Fidel insisti en la necesidad de cambiar todo lo que debe ser cambiado y, desde esa perspectiva, se impone analizar los logros, pero tambin reconocer las insuficiencias, precisamente para fortalecer el proyecto revolucionario, cuya responsabilidad est enmarcada en una lucha permanente de Malecn para dentro. No solo los enemigos inciden en nuestras dificultades, tambin est presente la responsabilidad personal y no como metfora de la utopa, sino para el perfeccionamiento concreto de la sociedad cubana, donde cuenta el aporte de cada persona para desarrollar el principio martiano de con todos y para el bien de todos. (2018).

Nota:

[1] Fidel Castro, marzo 25 de 1959. La Habana, 25 de marzo de 1959

Gisela Arandia Covarrubias es Doctora en Filosofa, investigadora, escritora y activista social. Integra la Red Regional de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeas y de la Dispora.

Fuente: http://www.ipscuba.net/sociedad/la-victoria-inconclusa-de-la-discriminacion-racial-en-cuba/


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