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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2018

Republicanismo y reforma constitucional en Cuba: Julio Antonio Fernndez Estrada

Raudiel Pea Barrios
Cuba Posible


Este trabajo se refiere a las ideas del Dr. Julio Fernndez Estrada sobre el tema de la reforma constitucional en Cuba[1]. El autor, segn l mismo plantea en los textos consultados, considera como referentes tericos y metodolgicos los postulados del socialismo democrtico republicano, para analizar la realidad nacional actual y proponer transformaciones en este sentido. Sus reflexiones comienzan estableciendo algo que es muy conocido, pero que no por ello debe ser soslayado. El nacimiento de la Constitucin cubana en 1976 se produce como colofn del proceso de institucionalizacin de las transformaciones revolucionarias; y toma como fuente poltica las directrices emitidas al respecto por el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), celebrado un ao antes.

Por la poca y el contexto en que fue adoptada, sus influencias tericas y prcticas provinieron del constitucionalismo creado por el mal llamado socialismo real de Europa Oriental, sobre todo del sovitico. Fernndez Estrada coloca en el debate terico un elemento habitualmente olvidado por muchos: dichas influencias no fueron las mejores.

Cuando nuestra Carta Magna entr en vigor, estaba vigente en la URSS la Constitucin de 1936. La misma contena todas las tergiversaciones del marxismo que se produjeron en ese pas bajo la gida de Stalin. De ah que el ideario marxista-leninista que aparece en la base de nuestra Constitucin, es el que haba sufrido ya el reduccionismo dogmtico filosfico, terico y poltico, en el burocratismo de la URSS.

Este contexto signific desechar los instrumentos catalogados como burgueses de defensa de la Constitucin y los derechos humanos. Por tanto, no se reconocieron frmulas como el control constitucional concentrado en un rgano judicial especializado; o la existencia de recursos procesales genricos para la garanta de los derechos, como por ejemplo el amparo.

Ante este empuje de dogmatismo, los conceptos republicanos radicales no fueron tenidos en cuenta. De esta forma, no fue establecida originalmente la eleccin directa de los rganos del Estado -en el ao 1992 se incluy esta para los delegados a las Asambleas Provinciales y de los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP).

Luego, con el proceso de reforma constitucional efectuado a inicios de los 90, tras el colapso de la URSS, fueron realizadas modificaciones en diversas materias. Fernndez Estrada manifiesta que en aquel momento se debati en la academia y fuera de ella, si era una modificacin superficial o implicaba la reforma del sistema econmico y poltico cubano. Manifiesta que, en todo caso, debi haberse efectuado un referndum popular que avalara esas transformaciones, puesto que de un da para otro, por ejemplo, se volvi reversible la propiedad estatal socialista de todo el pueblo. Sin embargo, la decisin poltica fue diferente, motivada por el hecho de que no fue consideraba la reforma como total.

Este razonamiento que sostiene la necesidad de haber realizado el mentado referendo es, a mi modo de ver, muy acertado. Los ajustes ejecutados tuvieron profundas consecuencias en materia de derechos fundamentales, y si bien ocurri el ensanchamiento de los lmites de muchos de estos, como en el caso del sufragio, la clusula de reforma no haca distincin de ningn tipo. Esta pautaba (y an lo sigue estableciendo), que cualquier modificacin en el rgimen de los derechos y deberes ciudadanos requera, adems de la aprobacin de la ANPP, el voto favorable de la mayora de los individuos con derecho electoral en referendo convocado al efecto por el propio rgano legislativo[2].

No obstante, y aunque reitero mi apego a la opinin del autor, el anlisis de la reforma constitucional de 1992 requiere exponer otros aspectos no siempre tenidos en cuenta. Creo que la postura estatal de no consultar al pueblo segn el mecanismo establecido, tuvo ms relacin con la coyuntura nacional que con cualquier otro factor. La situacin econmica, financiera y social era muy tensa en ese momento, y quizs esto motiv la no realizacin de la consulta. No por temor a un voto negativo mayoritario, no creo que eso hubiese ocurrido, al contrario. Sino por todo el despliegue organizacional y de recursos que habra conllevado la celebracin del referendo, adems del debate pblico previo que presumiblemente se habra realizado. Quiz esto llev a las autoridades a pensar en que si en definitiva la reforma tenda a la apertura del sistema poltico y dadas las circunstancias, lo mejor era considerar que la reforma era parcial con tal de ganar un poco de tiempo en la implementacin de los ajustes que el pas requera en ese momento. En todo caso, el propio Fernndez Estrada manifiesta que la reforma constitucional de 1992 se basa en la conservacin de la institucionalidad mediante su democratizacin, y en la adaptacin econmica al mundo unipolar[3].

Desde el punto de vista ideolgico lo ms trascendente, en su opinin, es la incorporacin de ideario martiano como paradigma de unidad nacional, integracin, inclusin, tolerancia. Adems, a la ya comentada modificacin del sistema electoral habra que sumar la aparicin de los Consejos Populares como nuevo espacio para explayar el imaginario poltico popular. Su nico inconveniente es que surgieron en los momentos ms duros del Periodo Especial, por lo que su operatividad estuvo marcada ms por la supervivencia social que por el desarrollo socioeconmico a nivel local.

Sobre los principios de organizacin y funcionamiento del poder estatal en Cuba, el autor deja establecidas las limitaciones de los mismos. En su opinin, los presupuestos de la democracia socialista del artculo 68 de la Constitucin se realizan plidamente; por lo tanto, quedan en franca decadencia fundamentos de la repblica que son bsicos en nuestro sistema. Entre estos destaca la no electividad de los cargos pblicos por la conocida poltica de cuadros y la designacin de funcionarios sin legitimacin popular; la crisis de la revocabilidad o inexistencia de ella fuera del marco de la ley; la pobreza del mandato imperativo ante el principio de representacin poltica, que en la prctica queda el mismo limitado por elementos del sistema electoral (como son las Comisiones de Candidatura).

A estos suma la prdida de la rendicin de cuentas entre la desidia popular; la ineficiencia e impotencia de los rganos locales del Estado; y la vulgarizacin de las prcticas polticas donde debera exteriorizarse la democracia; y la ausencia constitucional de manifestaciones del poder negativo popular directo e indirecto. Esto ltimo se ha traducido en prejuicios sobre el derecho de huelga poltica y resistencia contra la tirana, as como la imposibilidad de expresarse el veto del pueblo frente a decisiones de gobierno o aprobacin de normas impopulares.

En definitiva, y segn este experto, el centralismo democrtico ha contrado la democracia local municipal hasta un punto de rutina vaca de participacin. Esto, junto a otros factores, ha contribuido a cierta lejana (en la mayora de los casos) entre la funcin legislativa del Estado y el imprescindible control del pueblo de esa actividad, para ser consecuentes con el espritu republicano y democrtico. Han quedado en evidencia prejuicios oficiales ante el ejercicio directo de la soberana por parte del pueblo, como es el caso de la iniciativa legislativa popular. La legalidad ha sido supeditada a una supuesta prioridad poltica que pierde de vista que la decisin, surgida bajo este postulado y desnuda de Derecho, es una bomba de tiempo porque crea la ilusin fatal de que puede ejercerse el poder estatal en el socialismo al margen del Derecho.

Respecto a la reforma constitucional de 2002, el autor manifiesta que esta acentu el carcter rgido de la Carta Magna cubana, pues cualquier modificacin de importancia (por ejemplo: introducir un nuevo tipo de propiedad o un nuevo rgano de poder), conllevara una transformacin del sistema poltico y econmico. Que nuestra Constitucin pueda ser identificada con dicha tipologa es consecuencia de las trabas introducidas por la clusula de intangibilidad, resultado del mencionado proceso reformador. Esta elimina la posibilidad de discutir cuestiones de fondo respecto al diseo que desde la Constitucin se ha hecho del socialismo, por lo que un proceso actual de reforma es casi imposible.

Un aspecto con el que discrepo del autor, es que el texto fundamental cubano actual no debe ser considerado como rgido, sino como semirrgido. Sostengo esta opinin a partir de que la clusula de reforma contenida en el artculo 137, mantiene como posibilidad la modificacin de los contenidos constitucionales por parte de la ANPP. Esto supone que algunos aspectos pudieran ser alterados por el rgano legislativo, siempre y cuando los mismos no guarden relacin con los fundamentos socioeconmicos y sociopolticos del Estado; y, adems, que cumpla con el requisito de contar con el respaldo de no menos de las dos terceras partes del nmero total de diputados (mayora cualificada).

Si los procedimientos de reforma se pueden calificar en rgidos, semirrgidos y flexibles a partir de que sean diferentes o no del necesario para modificar leyes ordinarias, entonces hay que considerar que la ANPP puede modificar la Constitucin mediante un proceder similar al que empleara para hacer esto mismo con las dems leyes (algo en absoluto desuso, por ser el Consejo de Estado quien ha asumido esta funcin).

El nico requerimiento que debe cumplir este rgano para modificar la Carta Magna es reunir a dos tercios de sus miembros, algo que la prctica poltica nacional ha demostrado que no es para nada difcil[4]. Analizar cun rgida es una Constitucin partiendo solo de la lectura del procedimiento prescrito para su reforma, puede ser inexacto, ya que depender de otras variables poltico-constitucionales que dilucidarn el grado de rigidez material de aquella[5].

Este ltimo aspecto entronca con uno que Fernndez Estrada presenta de manera magistral al final de uno de sus trabajos consultados. Luego de manifestar que en lugar de reformar la Constitucin hoy pudiramos estar debatiendo sobre cmo hacer cumplir sus contenidos, deja claro algo a todas luces muy preocupante: cmo va a participar el pueblo en las modificaciones por venir. Se pregunta el autor si ser aplicando la misma frmula hasta ahora empleada de debatir un proyecto ya elaborado, o si habr cabida a la participacin popular en la confeccin de ese proyecto.

Defendiendo esta ltima variante, con la cual yo estoy de acuerdo, expresa que pudiera modificarse la clusula de reforma para permitir la convocatoria a una asamblea constituyente que redacte y apruebe una nueva Constitucin. Esta misma forma se puede manifestar por dos caminos: mediante la presentacin de un proyecto de reforma constitucional por las tradicionales vas de los ltimos 40 aos, o con la presentacin de un proyecto de ley impulsado por iniciativa legislativa popular. En todo caso, la ltima palabra la tendra el pueblo en el referendo convocado al efecto.

En resumen, puede afirmarse que el pensamiento de Fernndez Estrada forma parte de lo mejor con que cuenta Cuba hoy en materia de Derecho Constitucional. Sus ideas sobre la reforma de la Constitucin, como en otros temas, nos ensean la necesidad de rescatar e implementar en la construccin del socialismo los fundamentos tericos ms radicales y, a la vez, comprometidos con la democracia, que el republicanismo nos ha legado hasta nuestros das. Como alguna vez nos manifest a sus estudiantes durante un debate en clase: no podemos construir el socialismo para luego edificar la democracia; esta debe formar parte de la construccin socialista.

Notas:

[1] Sobre los criterios de este autor comentados en el presente artculo vid. dossier publicado en Revista Espacio Laical, No4, La Habana, Cuba 2009, pp. 20-37; y Fernndez Estrada, Julio, Una Constitucin para Cuba: La necesidad de una nueva Constitucin: En enfoque tcnico y el enfoque poltico, en Revista Cuban Studies, No45, 2017, pp. 36-46.

[2] Vid. Constitucin de la Repblica de Cuba, Ed. My. Gral. Ignacio Agramonte y Loynaz, La Habana, Cuba, 2012, pp. 82 y 83.

[3] Este criterio ha sido defendido por otros autores. Vid. Prieto Valds, Martha, La reforma a la Constitucin cubana de 1976, en Prez Hernndez, Lissette y Prieto Valds, Martha (Comps.), Temas de Derecho Constitucional Cubano, Ed. Flix Varela, La Habana, 2004, p. 46; y Pachot Zambrana, Karel Luis y Prez Carrillo, Ramn, La reforma constitucional en la Constitucin cubana de 1976. Reflexiones a propsito de su XL Aniversario, en Matilla Correa, Andry (Coord.), La Constitucin cubana de 1976: cuarenta aos de vigencia, Ed. UNIJURIS, La Habana, 2016, p. 190.

[4] Vid. los artculos del 60 al 78 y el 79 y 80 del Reglamento de la Asamblea Nacional del Poder Popular referidos al Procedimiento Legislativo y al de Reforma Constitucional, respectivamente, en Prieto Valds, Martha y Prez Hernndez, Lissette (Comps.), Seleccin Legislativa de Derecho Constitucional Cubano, Ed. Flix Varela, La Habana, 2002, pp. 320-326.

[5] Vid. Guzmn Hernndez, Yan Teodoro, El procedimiento de reforma, la participacin popular y las reformas de la Constitucin en Cuba (1959-2002), en Revista Estudios Constitucionales, Ao 13, N 2, 2015, pp. 237-272.



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