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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2018

Conflicto en el agro uruguayo
El capital a la ofensiva

Rodrigo Alonso
CELAG


El verano uruguayo se vio sacudido por la extensin de una serie de protestas de productores rurales reclamando al Gobierno medidas urgentes para enfrentar lo que entienden como una crisis de rentabilidad en el sector [1]. El movimiento de los productores autoconvocados, tuvo su origen por fuera de las gremiales patronales agropecuarias tradicionales. Si bien inicialmente expres el malestar de pequeos y medianos productores de diversos rubros, rpidamente fue apadrinado por los grandes capitales agrarios y cuenta con el apoyo de todo el arco poltico de la oposicin, las principales cmaras empresariales, las gremiales patronales rurales y la asociacin de dueos de medios de comunicacin. Estos ltimos convocaron y realizaron una extensa cobertura de lo que fue la primera demostracin de fuerzas de este movimiento: una concentracin en una localidad en el interior del pas el pasado 23 de enero, a la que asistieron cerca de 6.000 personas [2].

Entre las medidas exigidas destacan la devaluacin de la moneda, el abaratamiento de costos (energtico, impositivo) y la atencin al problema del endeudamiento del sector. Su principal planteamiento es que el campo est cargando con un Estado ineficiente y gigantesco, que debe ajustarse [3].

La economa poltica del malestar neoruralista

La clave general para entender la crisis del agro radica en el descenso de la renta agraria como consecuencia del fin del boom de precios de las materias primas a mediados de 2014. El peso sobrevaluado permiti capturar indirectamente la renta agraria y sostener el poder de compra externa del conjunto de la economa a costa de los mrgenes del negocio agroexportador, debido a que el peso alto disminuye los ingresos en pesos de quienes reciben dlares por sus exportaciones [4].

La disyuntiva no es nueva y la enfrentan todos los pases exportadores de materias primas. Por un lado, la sobrevaluacin del peso ante una oscilacin abrupta de los ingresos externos, permite contener la inflacin y sostener el salario real, aunque a costa de un deterioro de la rentabilidad agrcola.

Esta presin sobre la rentabilidad del sector agropecuario lo impacta por lo menos de tres maneras:

  1. Como un problema de rentabilidad y sobrevivencia en las capas de productores pequeos, que ya sea por su escala o por ubicarse en rubros particularmente afectados, conviven con el riesgo de no poder continuar reproducindose a partir de su trabajo y el de su familia.
  2. Como un problema de achicamiento de mrgenes de rentabilidad en aquellos capitales ms dinmicos y/o de mayor escala y en los propietarios de grandes extensiones de tierra, manifestando una puja de carcter distributivo y no de crisis abierta.
  3. Como una baja en los niveles de actividad de otro conjunto de capitales que funcionan de forma adyacente a los capitales agrarios (transportistas, comerciantes, rematadores, veterinarias), lo que incluye un conjunto de capitales y por ende trabajadores de varias ciudades del interior del pas cuyo dinamismo depende directamente de la actividad de los enclaves agropecuarios.

El capital acaricia su movimiento de indignados

Lo anterior es la base que permite entender la potencia de esta revuelta. Expresa el malestar de todo un entramado social, compuesto por el pequeo y medio capital que representa un sujeto dinmico e influyente en el interior del pas, que consiguen un poder de movilizacin ms que relevante sobre todo cuando se articula con el agro-negocio y los grandes terratenientes.

De esta manera, llegamos a un punto en el que se est coagulando la transformacin de un malestar derivado de la crisis y del descenso de la rentabilidad de pequeos y medianos capitales rurales, en la rearticulacin de la agenda del capital. Reclamos legtimos de las capas ms afectadas de productores acaban siendo capturados por propuestas de reconfiguracin regresiva del proceso social y sirven de punta de lanza en la disputa distributiva por la renta agraria de los capitales en general. Estn confluyendo poder econmico, poltico y meditico, con gente; lo que le brinda a la derecha su propio movimiento de masas.

Ya instalado el conflicto a escala nacional, el clivaje que va cobrando forma es el de productores vs. Gobierno. De un lado, el trabajo, el esfuerzo y la produccin. Por el otro, el gasto, la comodidad y la mala administracin. Una suerte de regreso al mito liberal originario que opone a las fuerzas vivas de la produccin con el Gobierno que malgasta su esfuerzo productivo. Por primera vez desde que gobierna el Frente Amplio hay una base social genuina que se coloca en el centro de la escena y se moviliza activamente detrs de una plataforma derechista y con un discurso que busca erosionar la legitimidad del Gobierno.

Son fuertes las similitudes con lo ocurrido en Argentina en ocasin de las movilizaciones del capital agropecuario contra las retenciones a las exportaciones en el ao 2008. La diferencia es que en el caso argentino la disputa estaba planteada fundamentalmente en el plano impositivo, mientras que en Uruguay, la va por la cual los capitales agrarios ven su rentabilidad disminuida es la cambiaria.

Lo que est en juego

Desde que comienzan a desaparecer los fundamentos que facilitaron la implementacin de una economa poltica progresista y su pacto distributivo implcito (altos precios de exportacin e ingresos de capitales externos), lo que empieza a perfilarse en el horizonte es cmo y sobre quin se va a procesar el ajuste. En este sentido, la derecha (social y poltica) como expresin directa del capital, logra impulso y gana la iniciativa de cara a un ao donde se concentran las negociaciones de todos los grupos salariales, y donde posiblemente estar de fondo el debate respecto a reformas laborales regresivas.

Comienza a rearticularse una mirada ms estratgica detrs de los grandes ejes de una plataforma neoliberal o de gestin de un capitalismo uruguayo sin altos flujos de renta. El ajuste basado en el abaratamiento de los salarios y la reduccin del gasto estatal, sobre todo el vinculado con los servicios sociales (educacin, salud, seguridad) y al sostn a base de planes sociales de la poblacin excluida, cobra fuerza.

Por tanto, lo que empieza a jugarse cada vez con mayor claridad no es solo la eleccin de 2019 sino, sobre todo, la salida por derecha al cruce de caminos que se abre luego de la crisis del modelo de gestin progresista del capitalismo uruguayo.

Por el momento, la reaccin del Gobierno es intentar quebrar la unidad de los capitales agrarios y separar el problema por sectores, de modo que las compensaciones necesarias a ofrecer para desarticular el foco de tensin sean menos costosas y no le impliquen desarmar el conjunto de finos equilibrios en los que se mueve a nivel de la sociedad en general, en particular en un ao de negociacin salarial. El Poder Ejecutivo ya realiz una serie de medidas (subsidios a los sectores ms afectados, baja en los costos de la energa elctrica y gasolinas y refinanciacin de deudas)[5], que las cmaras empresariales rurales y el movimiento de autoconvocados ya juzgaron como insuficientes.

El problema de fondo es que el entramado de capitales agrarios no puede resolver su crisis de rentabilidad sin avanzar sobre el Estado y el precio de la fuerza de trabajo, por tanto, hay all razones de ndole orgnica que obligan a estos capitales a emprender el camino del activismo poltico para resolver sus problemas de reproduccin.

Por su parte, el Gobierno requiere recursos para ofrecer un programa creble para el pequeo y mediano capital capaz de evitar su crisis. Una parte de ellos puede conseguirlos con emisin de deuda para seguir ganando tiempo. Pero tarde o temprano la disyuntiva se instalar y, o bien cede a las presiones y descarga el ajuste sobre su base asalariada, o bien avanza sobre el nico lugar posible del cual extraer plusvalor para redistribuir y ganar aliados en la pequea produccin: la renta del suelo o renta agraria. Situar este ltimo aspecto en el foco del debate, resulta clave para fisurar la unidad entre los capitales arrendatarios y los terratenientes.

Entre los aos 2000 y 2015, a partir del empuje de los precios de exportacin, la masa de renta agraria pas de casi 350 millones de dlares anuales a 1.650 millones (ver grfica)[6]. Esto represent un incremento sustancial de los ingresos de los dueos de tierras, muchos de los cuales ni siquiera operan en sus propiedades y solamente viven de las rentas, y de un incremento en las ganancias extraordinarias de aquellos empresarios que son a la vez productores y dueos del suelo. El Estado se apropia de apenas el 8 % de esta masa de ingresos, fundamentalmente a travs de impuestos.

Fuente: Elaboracin propia en base a datos procesados por Oyhantcabal-Sanguinetti, 2017 en base a estadsticas oficiales.

En la construccin de condiciones polticas para avanzar sobre esta riqueza desde una perspectiva redistributiva se juega la suerte de las fuerzas polticas que postulan un modelo de desarrollo inclusivo. Este movimiento puso en evidencia la importancia de discutir seriamente quin se apropia y para qu se utiliza la renta agraria en Uruguay.

Notas:

[1] Ver: https://brecha.com.uy/campo-la-patria/

[2] Ver https://www.elobservador.com.uy/las-mejores-imagenes-la-concentracion-productores-rurales-durazno-n1163411

[3] Ver https://ladiaria.com.uy/articulo/2018/1/productores-detallaron-propuestas-para-bajar-el-costo-de-un-estado-ineficiente-y-gigantesco-gobierno-analizara-reclamos-sector-por-sector/)

[4] El Tipo de cambio real de Uruguay respecto a Estados Unidos se encuentra un 30% por debajo de la media histrica. Ver https://www.objetiva.com.uy/node/4918

[5] Ver http://www.lr21.com.uy/economia/1358341-medidas-gremiales-rurales-campo-vazquez

[6] Por un desarrollo ms extenso de esta temtica ver: EL AGRO EN URUGUAY: RENTA DEL SUELO, INGRESO LABORAL Y GANANCIAS de Gabriel Oyhantcabal y Martn Sanguinetti, en Problemas del desarrollo. Volumen 48, Edicin 189, Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Publicado por Elsevier Espaa, 2017. Disponible en ScienceDirect.

Rodrigo Alonso, investigador CELAG.

Fuente: http://www.celag.org/conflicto-agro-uruguayo-capital-la-ofensiva/



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