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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2018

No queda margen para ms astucia

Joan Coscubiela
mientras tanto


La anterior legislatura del Parlament de Catalunya se caracteriz por el uso y abuso de la astucia como estrategia poltica por parte de la mayora independentista. Hasta el punto de que la astucia se convirti en engao un gran autoengao colectivo y la ilusin legtima en una gran ficcin.

La astucia sirvi a la mayora para sostener una gran ilusin, construida durante muchos aos de movilizacin masiva y sostenida, e impedir que ese ro de ilusin se convirtiera en frustracin. Se gener la ficcin de que un referndum pactado no era factible y en cambio una declaracin unilateral de independencia s. Y que la astucia permitira eludir las actuaciones del Gobierno espaol y las resoluciones de los Tribunales.

Gracias a un buen acompaamiento meditico consiguieron que una buena parte de la ciudadana compartiera, hiciera suya y diera por buena esta estrategia. Los meses de setiembre y octubre vieron cmo la astucia se converta en la gran protagonista de las sesiones parlamentarias y en la virtud poltica ms apreciada entre el independentismo. Reforma exprs del Reglamento, aprobaciones de las Leyes del referndum y de Transitoriedad con una astuta vulneracin de la legalidad, catalana y espaola. Negacin astuta de los derechos de los grupos parlamentarios.

As hasta el desenlace final del 27 de octubre, en el que la astucia alcanz su cenit con una declaracin unilateral de independencia que se present ante la ciudadana, que estaba en las puertas del Parlament y en las plazas de ciudades y pueblos, como una decisin jurdica y polticamente vinculante, que daba paso a la creacin de la Repblica catalana. Mientras, en ese mismo momento, los miembros independentistas de la Mesa advertan, en el acta de la reunin que la admiti a trmite, que esa resolucin no tena ningn efecto jurdico.

Era tal la adiccin de la mayora parlamentaria a la astucia que alguien pens que se poda engaar astutamente a todo el mundo al mismo tiempo.

Ese no era un juego nuevo, el Parlament de Catalunya llevaba aos jugando al gato y al ratn con el Tribunal Constitucional, al menos desde el ao 2013. La misma resolucin 1/XI de 9 de noviembre del 2015 fue defendida por el Parlament ante el Tribunal Constitucional con el argumento de que solo tena efectos declarativos, mientras al mismo tiempo los independentistas se paseaban por toda Catalunya presentndola como la resolucin que abra las puertas a la independencia y a la repblica catalana.

Al final la estrategia de la astucia ha conducido a Catalunya a un callejn sin salida y ha acabado teniendo graves consecuencias polticas y mucho me temo que penales. He expresado desde el principio mi opinin contraria a que se tipifiquen como rebelin los hechos que se imputan a los Consellers y a Jordi Snchez y Jordi Cuixart. Entre otras cosas porque ello nos llevara al absurdo (reductio ad absurdum) de dar la misma tipificacin penal a los actos imputados a los dirigentes independentistas que al golpe de estado del 23-F o al golpe fascista de Franco. Tambin he expresado mi opinin jurdica contraria a que en este caso quepa la prisin provisional sin fianza.

Pero no debera perderse de vista algo que ha destacado el reciente Auto del Tribunal Supremo, en el que se ratifica la prisin de Oriol Junqueras. Durante dos aos se han estado aprobando resoluciones y tomando decisiones que no solo son ilegales, sino que tienen relevancia penal. Estos das me he preguntado si es posible que en ese doble juego de la astucia, ni sus propios protagonistas fueran conscientes de las consecuencias que ello poda conllevar. Eso es lo que parece desprenderse de sus declaraciones judiciales.

Este recordatorio, de hechos muy recientes pero que parece algunos quieren olvidar, viene a cuento porque despus de las elecciones del 21D y de la renovacin de la mayora independentista hay quien cree, especialmente Puigdemont y quienes le siguen de manera ciega, que la astucia puede continuar siendo una buena estrategia.

Actan como si consideraran que la ciudadana con su voto ha avalado su astuta estrategia y les impulsa a continuar usndola. Solo as se entiende que pretendan repetir mimticamente el comportamiento de la anterior legislatura. Filtrar a los medios afines las astutas actuaciones que tiene previstas para evitar las dificultades legales y polticas de sus actuaciones. Y normalizarlas entre sus partidarios, para que parezcan razonables y viables.

Pensar, a estas alturas, que se puede impedir la constitucin del Parlament por la va de ausentarse el da previsto para la sesin constitutiva o que la sesin de investidura se puede celebrar sin la presencia fsica del candidato y la presentacin personal de su programa supone reincidir peligrosamente en la astucia como gran estrategia. Algunos pueden pensar que estn en condiciones de repetir sus astutas jugadas, pero solo es una apariencia, porque la realidad hoy es muy distinta. Lo es en el terreno legal, poltico y penal.

Es imposible defender legalmente la no constitucin del Parlament y su bloqueo por la va de la ausencia, en base al artculo 89 del Reglamento el que exige el qurum de la mayora absoluta de los miembros de la Cmara para la adopcin de acuerdos. Entre otras cosas porque este artculo se refiere a las sesiones ordinarias y la de Constitucin del Parlament tiene una reglas especficas que permiten incluso elegir a los Miembros de la Mesa por mayora simple. Segundo porque, volviendo a la reductio ad absurdum, esa interpretacin supondra legitimar que una parte de la cmara pudiera bloquear la constitucin del Parlament.

Sobre la investidura va plasma, no existe ninguna interpretacin del Reglamento que permita al candidato no comparecer y defender personalmente su programa de gobierno. No solo porque las ausencias justificadas estn muy tasadas en el Reglamento, incluso para las sesiones ordinarias, mucho ms para la investidura. Sino porque el propio Reglamento regula las dos nicas maneras en las que los diputados pueden dirigirse al Pleno, desde la Tribuna o desde su escao, en ningn caso desde su casa o un hotel. No s de dnde ha salido el peregrino argumento de que todo lo que no est expresamente prohibido esta permitido. Les sugiero que vuelvan a aplicar el sentido comn de la reduccin al absurdo a esta interpretacin y vern la cantidad de cosas que podran hacerse por no estar expresamente prohibidas. Es un argumento que no se aguanta ni un segundo, especialmente en el mbito del Derecho Pblico.

Tampoco es idntica la situacin en trminos polticos. Parece que ERC esta saturada de astucia en el men independentista. As parece desprenderse de su llamada a tomar en consideracin la opinin de los Letrados del Parlament sobre lo que puede o no hacerse. Me permitirn que no me sonra ante esta repentina conversin de ERC en relacin a los Letrados, pero me limitar a constatar que la astucia parece tener menos adeptos en esta nueva legislatura. Y eso es polticamente relevante.

Hay un tercer argumento en el orden penal que espero que quienes impulsan esta estrategia no ignoren, despus de lo que esta sucediendo en los Tribunales. Si cuando llueve sobre mojado hay mas riesgos de inundacin, cuando la astucia riega los campos astutamente regados se corren riesgos penales importantes. Simplemente me limito a constatar que entre los delitos contra el orden pblico incluidos en el Titulo XXII del Cdigo Penal se tipifican las actuaciones no necesariamente violentas que tengan como objetivo impedir el funcionamiento de las instituciones alzndose fuera de las vas legales.

Esperemos que alguien le haga ver a Puigdemont que la astucia ya no da para ms y que Catalunya no aguanta una nueva sobredosis de su pcima mgica.

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-165/de-otras-fuentes/no-queda-margen-para-mas-astucia



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