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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2018

Es viable un acuerdo de paz entre Santos y la guerrilla del ELN?

Horacio Duque
Rebelin


Los dilogos y negociaciones entre el gobierno del seor Santos y la guerrilla del Ejrcito de Liberacin Nacional/ELN en la Mesa de Quito se encuentran en el aire y las voces que auguran, con argumentos de mucha consistencia, su parlisis definitiva en los prximos siete u ocho meses se manifiestan con harta frecuencia.

Las preguntas que conviene formularse al respecto son las siguientes: Es viable esa negociacin con el actual gobierno? Tiene capacidad y campo de maniobra el seor Santos para asumir con seriedad y responsabilidad los compromisos que se construyan en un eventual pacto de finalizacin del conflicto con dicha organizacin popular?

Responder estas cuestiones demanda examinar objetivamente la coyuntura y el contexto poltico, social, econmico e internacional del pas.

Tres elementos a considerar. Estado de la implementacin de los acuerdos con las Farc; el debate electoral para elegir parlamentarios y presidente; y relaciones con Venezuela.

La construccin de la paz a partir de los consensos alcanzados en la Mesa de La Habana se mueve en un espeso y podrido pantano como resultado de la conducta gubernamental y estatal de adulterar los textos de la convivencia. Todo el rgimen poltico neoliberal se avent contra cada uno de los componentes (agrario, democracia ampliada, Jep, garantas polticas, drogas, victimas) para barrerlos y desviarlos de manera perversa. Poco o nada va quedando de lo que llevo a la precipitada desmovilizacin y entrega de las armas por parte de las Farc. El ataque fascista acaecido en la esfera pblica contra la movilizacin del nuevo partido poltico y sus candidatos ha mostrado las peores lacras de la seudo democracia oligrquica. Es increble el cinismo de la elite gobernante frente a los desmanes callejeros de las pandillas ultraderechistas que bloquean cualquier avance de la pacificacin. Complemento de lo ocurrido en las esferas institucionales con la Justicia Especial de Paz, la Reforma Rural Integral y la erradicacin voluntaria de los cultivos de coca.

El violento y frustrante cuadro de esta paz trucha no es ciertamente un mensaje que estimule y aliente un acuerdo con los Elenos, mas con el cuadro sangriento del exterminio continuado de los ex guerrilleros y de los lderes sociales y de los derechos humanos.

Esta paz imperfecta que tenemos en la actualidad, produce ms perplejidades que certezas, asi los prrocos de la politologa oficial quieran distorsionarlo todo con sus desuetas narrativas a la manera del transitorio Vctor Correa de Lugo y otros parsitos de la consultora oficial.

Lo cierto es que una adecuada caracterizacin de lo que se est dando hoy en esta materia debera remitirnos ms a lo que sucedi en Irlanda del Norte despus del Viernes Santo de 1998 hasta el 2005 en que la guerrilla depuso las armas, y menos a la tenebrosa experiencia de Guatemala que implico una derrota estratgica del bloque popular, como parecera estar ocurriendo entre nosotros. Es decir, la perspectiva es la prolongacin del conflicto social y armado por muchos aos ms con disidencias y estructuras insurgentes acumuladas.

El ambiente electoral en curso manipulado por los grupos ultras de la derecha para generar miedo y terror entre la sociedad y tapar de esa manera la pavorosa corrupcin de los clanes oficialistas volcados en su reproduccin y perpetuacin tampoco aporta el clima necesario para el funcionamiento de la Mesa de Quito. La perturba y disloca por causa de las ambiciones y metas oportunistas de los actores participantes desde el lado santista, incluyendo ciertos mediadores ya especializados en precipitar y adulterar salidas que como los estamos viendo en el caso de las Farc han ocasionado los problemas de la pervertida implementacin.

El agente oportunista de la paz, solo calcula sus negocios, capitales, votos y cuotas burocrticas, desconociendo y afectando los acumulados histricos y estratgicos del movimiento popular que los Elenos han incluido en su Agenda de paz pendiente de nuevos desarrollos en el Quinto ciclo colocado en el congelador por cuenta de la bochornosa manipulacin de la Casa de Nario que se niega a debatir el Cese al fuego y de hostilidades bilateral y a cumplir mnimos de convivencia como la proteccin efectiva de los lderes sociales masacrados, la eliminacin de los grupos paramilitares y la depuracin con la reforma democrtica de los aparatos militares y policiales.

La campaa electoral en curso ha puesto en evidencia la precariedad poltica del seor Santos restndoles credibilidad a sus agentes emplazados en la capital del Ecuador. Al jefe de la Casa de Nario se le acabo el combustible y su desgaste es inocultable llevando a pensar en otros momentos para que el Estado y la sociedad en su conjunto asuma con solvencia todos los problemas que implica terminar una guerra.

El tema de las relaciones con Venezuela es, desde luego, otro factor que afecta las conversaciones con los Elenos en tanto que la poltica intervencionista y golpista que promueve Santos contra el Presidente Maduro, como un agente del imperio gringo, desenmascara sus reales intenciones en la estrategia de desarme de las guerrillas revolucionarias para impedir cambios estructurales en Colombia.

En conclusin son bastante difciles las condiciones en que se debate la continuidad de los dilogos con los Elenos.

Es lo que por lo dems explica el Paro armado convocado por dicha organizacin para exigirle al gobierno y sus delegados que paren la masacre de los integrantes de las Farc y de los lderes sociales, lo que debe incluir la depuracin del Ejrcito y la polica infestados de elementos fanticos de la ultraderecha fascista.

Nota. Patria o muerte no es una consigna. Es un diagnstico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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