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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2018

Estigmatizacin e intolerancia

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


En 1954 con las firmas del presidente Mariano Ospina Perez y del General Rojas Pinilla , se promulg el acto legislativo 6 que estableci la prohibicin de la actividad poltica del comunismo internacional. A partir de entonces la prctica social de la estigmatizacin se qued en el espritu de la poltica tradicional de las elites conservadoras y liberales, que sin dejar de serlo en la actualidad confirman la existencia de una sola manera de pensar valida: la suya, basada en la eliminacin de lo que les parezca extrao, desobediente, insumiso, rebelde, popular o dignificante. Esa prctica social an esta vigente y es alentada para, aislar y descalificar a adversarios polticos y sociales, que en numerosas ocasiones son asesinados.

En los aos 60 se complement la estigmatizacin e intolerancia con la puesta en marcha de la Doctrina de Seguridad Nacional para perseguir y exterminar al enemigo interno, tildado de ser aliado del comunismo internacional. Fueron eliminadas las distinciones sealadas por el DIH para diferenciar la insurgencia armada de la poblacin civil desarmada. En los aos 80 lleg el libreto de los documentos Santaf I y II, producidos por la CIA, que traan el currculo preciso para perseguir, acosar, acusar y quitar del camino al enemigo civil, al no combatiente, inerme y desarmado y evitar conexiones entre lo popular y lo insurgente y debilitar la posicin de intelectuales izquierdistas o crticos, financiar paramilitares y aniquilar a los movimientos populares, adems de promover la propagacin de religiones que contribuyeran a desmontar y atajar el descontento y la protesta en los territorios y reeducar en la obediencia y la resignacin en cambio de la liberacin.

Estos tres pilares esenciales de la intolerancia, han sido retomados y mezclados por la ultraderecha colombiana que conserva como parte de sus logros haber impedido que la paz firmada avanzara rpidamente en la implementacin de los acuerdos pactados polticamente e obstaculizado realizar el derecho a la paz, que aunque consignada en declaraciones y afirmada en leyes y normas, estuvo bloqueada por la seguridad, la negacin de los otros y el deseo de exterminio, por partes del mismo estado e instituciones y de la sociedad que se resisten a abandonar la intolerancia que produce discriminacin, agresin y muerte. Sus gestores y promotores ensean a mantener las heridas abiertas y a sembrar temores infundados en mucha gente, a la vez que evitan que se ample la democracia con otras voces y otros actores. Saben que si persiste la intolerancia, el mensaje a las guerrillas an vigentes y en especial al ELN, es una invitacin a persistir en la lucha armada y a continuar leyendo la realidad entre cdigos de guerra y deseos de paz, teniendo en cuenta que su militancia no puede evitar anlisis sobre lo que ocurre con los antiguos combatientes de las farc, a quienes algunos sectores tratan de cobrarles judicial y socialmente sus actuaciones de guerra. Pero es tambin una alerta a todos los desarmados para mantener y radicalizar el camino de defender desde las calles y los territorios, la justicia, la paz y los derechos, integrando inconformidades y esperanzas para no cesar en el empeo de aprender a vivir sin intolerancia juntos los iguales y los diferentes.

Lo mas grave es que, en todo caso, la estigmatizacin sigue en marcha, no se podr cambiar sin medidas efectivas contra los enemigos de la paz, que se expresan sin veto, ni reclamo del estado con la demencia de su odio que distribuyen con falsedades replicadas en medios masivos y redes. Esparcen amenazas de muerte y limpieza social en barrios y poblados, agreden a los integrantes de la naciente farc y mantienen el planificado asesinato de lideres sociales. La intolerancia no responde a una actuacin de espontneos solitarios que se anuncian con violencia o enfrentan su rabia, hay centros de mando, responsables intelectuales y preparacin de autores materiales detrs de cada agresin o crimen contra adversarios y en esta coyuntura electoral que definir a un nuevo congreso y a un nuevo presidente, es cada vez mas clara la orientacin poltica que hace la ultraderecha para profundizar la intolerancia, sacarle provecho a la estigmatizacin e impedir que florezca la pedagoga para la paz y la consolidacin de una democracia sin guerra ni intolerancias. La derecha aunque menos violenta calla ante la intolerancia, prefiere mirar hacia otro lado y pedirle al gobierno de Venezuela la democracia que ellos no ofrecen y mientras la ciudad capital en la que viven y mal gobiernan hiede con el olor de miles de toneladas de basuras o las comunidades indgenas son bombardeadas o se incrementa la violencia callejera o se anuncia el escandalo de agresin sexual cometida por un hombre muy poderoso (?) o se descubren nuevos hechos corrupcin e impunidad o se informan de que cerca del 20% de municipios esta en riesgo de fraude electoral o de que el 25% de candidatos de sus partidos estn investigados o que nuevos generales van a prisin o mas policas son acusados de asesinatos, hacen clculos y miden alianzas para salvar sus privilegios que conservan gracias a su intolerancia.

Detrs de la intolerancia hay una ideologa sostenida poltica y normativamente por mas de 70 aos, es reacomodada por la ultraderecha que ha mostrado su capacidad para recurrir a lo que sea para impedir la reconciliacin entre victimas y victimarios. Sus herramientas principales de reproduccin son los medios que toman partido para amplificar sus agravios, desorientar, tergiversar y llenar sus parrillas de basura o impedir entrevistas o programas basados en la inteligencia y los anlisis que forman en humanismo, convivencia y ciudadana. Estigmatizar es parte esencial de la poltica de ultraderecha y el agravio y la palabra vaca que descalifica ampla el raiting en una sociedad polarizada, de la que una parte en muchas ocasiones siendo sus victimas terminan por actuar como ellos. Su capacidad para producir daos irreparables descalificando y actuando en contra de sus adversarios es incalculable. Logran buenos resultados a su favor usando su espritu de propaganda nazi para crear y repetir mentiras hasta volverlas verdad y repicarlas para convertirlas en una especie de mentalidad oficial. A su deseo de poder no le importa la verdad, ni el mundo, ni la gente, solo ellos y sus nidos en los que engendran y disean el horror. Distorsionando la realidad ganan adeptos y esperan que su arbitrariedad produzca aplausos y adulacin, sostienen cuentas ficticias en internet, distribuyen annimos, son expertos de la confusin, el engao y los acuerdos bajo la mesa, encadenan favores y juegan al todo vale, son maestros de la maldad. Hacen creer que sus atrocidades no existen y que lo que se diga contra ellos es solo propaganda de sus estigmatizados enemigos. Para aislar con animo de exterminio infunden el temor al comunismo, al enemigo interno, al castrochavismo y a la ideologa de genero. Suman todo, aunque sea irreal y sin sentido y recrean la necesidad de tener un enemigo para garantizar su existencia, que los comunicadores validan como doctrina al asumir como deber de preguntar siempre respecto al apoyo o la condena al castrochavismo para dar noticias tan absurdas como aquella de la barbarie nazi que en su demencia hizo publicar como triunfo al sealar que haba obtenido un exitoso bombardeo sobre un orfanato en Berln. Bebes calcinados.

P.D. Un paso dbil aunque importante para dejar atrs la intolerancia y la estigmatizacin, es la directiva presidencial numero 1 de feb 2 de 2018 (basada en la ley 434 de 1988 y el decreto ley 885 de 2017) anunciando que la poltica de paz, reconciliacin, convivencia y no estigmatizacin es una poltica de estado, permanente y participativa y llama a todos los rganos de estado a cumplirla, apoyar su cumplimiento y comprender el sentido e importancia de consolidar los enfoques diferencial (tnico, sexual, genero, grupo) y territorial (econmico, cultural, social en comunidades) para la paz estable y duradera. Aunque es apenas una directiva, que no remueve obstculos reales, promueve la tolerancia y el respeto por los acuerdos firmados.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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