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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2018

Camarada de lucha

Mikel Arizaleta
Rebelin


Es un libro corto, de 94 pginas, escrito por Alfonso Etxegarai y prologado por Joseba Sarrionanda. Compr en la Feria del libro de Durango y lo llev a Tailandia en la maleta. Era el 21 de diciembre, jueves, y tras almorzar en la mensa de la universidad de Thammasat (Bangkok), tan querida para nosotros, sentado al sol y mirando al gran ro Chao Phraya, con la estatua del profesor Pridi Banomgong a mi espalda (1990-1983),le de un tirn las 94 pginas de ese pequeo libro, La guerra del 58.

Y tras aquella primera lectura: Treinta aos de deportacin en esta isla africana de Sao Tom, donde me confinaron autoridades francesas, espaolas, ecuatorianas, portuguesas y santotomenses. Fue un viaje largo y con algunas peripecias, claro, sin pasaporte ni billete de avin, aunque viajara con diversas compaas y atravesara fronteras y continente como si tuviera carta blanca por ser quien era... Al cabo del tiempo y tras varias escalas me depositaron en frica, como una mercanca, bien acompaado por policas y militares acostumbrados a las prcticas de guerra.

Y recordando a la poetisa alemana Hilde Domin, escrib en el block del viaje uno de sus versos:

No te acostumbres/no debes acostumbrarte/una rosa es una rosa/ pero un hogar/no es un hogar".

Y lo traje de regreso. Y lo le de nuevo en Bilbao.

Y s, Itzal, eres un camarada de lucha, y junto a esos otros nombres del destierro formas una historia contagiosa que sonre.

Dice Alfonso: La guerra del 58 no ha sido como aquellas guerras del barrio contra los veraneantes Cuando crecimos nos remos de los arcos y las flechas, y algunos pensamos en otras cosas como la tirana espaola. Ah llegaron los muertos y las muertes de verdad, para siempre, con huellas All llegaron las ideas revolucionarias de cambiar el mundo; de acabar con los tiranos y sus prcticas de guerra, tomando tambin las armas. Ah nos hicimos gudaris, algunos para siempre y hasta la victoria. Entre pasos de muga, por la noche y bajo las estrellas, aprendimos a ser revolucionarios y lemos Yo tuve un hermano de Julio Cortzar, un hermano que iba por los montes mientras yo dorma, porque ramos vascos y al mismo tiempo de otros lugares remotos donde las peleas por la libertad de los pueblos sangraban Quise ser palestino, saharaui, nicaragense apenas siendo vasco.

El 6 de octubre de 1976, en el campus de la Universidad de Thammasat, tras el banco donde leo La guerra del 58, cuelga de un rbol un cadver maltratado de un estudiante mientras un hombre se apresta a asestarle otro golpe con una silla plegable. La gente observa atentamente desde cerca, algunos sonriendo, como si viesen un macabro programa de televisin. Fotografa que inmortaliz los sucesos del 6 de octubre de 1976, en que soldados armados mataron a tiros a ciento y pico estudiantes en la Universidad Thammasat de Bangkok, y militantes derechistas capturaron y lincharon a quienes intentaban escaparse. El cineasta australiano David Tucker est haciendo un documental sobre la masacre. Ninguna de las personas que aparece en esa foto, ganadora de un Premio Pulitzer en Estados Unidos, ha sido identificada en los 40 aos que pasaron desde que el fotgrafo de la Associated Press Neal, Ulevich, logr esa toma. Cientos de estudiantes fueron puestos boca abajo en el campus universitario de Thammasat, en Bangkok, aquel 6 de octubre de 1976 y "es algo de lo que el gobierno no quiere que se hable hoy", expres Tucker, "pero creo que la reticencia se debe tambin a que se trata de un episodio que no encaja con la imagen que los tailandeses tienen hoy de s mismos.

Anocha Suwichakornpong, cineasta tailandesa que hizo una pelcula inspirada en los hechos del 6 de octubre, nota paralelos con la Tailandia moderna. Los militares derrocaron a un gobierno elegido en las urnas en mayo del 2014, tras meses de protestas a veces violentas, y da la impresin de que piensan mantenerse en el poder por varios aos.

Tres aos antes de la masacre del 76, estudiantes comenzaron protestas que hicieron huir del pas a dictadores militares muy impopulares y despejaron el camino para una democracia parlamentaria. Eran tiempos tumultuosos, poco propicios para el florecimiento de la democracia en la regin. En tres pases vecinos Vietnam, Laos y Camboya los comunistas haban tomado el poder. Tailandia se haba alineado con Estados Unidos en la guerra de Vietnam. Para el establishment de Tailandia la democracia era algo catico, que generaba divisiones y enfrentaba a peones de campo con terratenientes, a trabajadores con patronos. La retrica marxista de los estudiantes sealaba que haba un enemigo interno.

En el otoo del 76 el conflicto escal y en la medianoche del 5 de octubre entre 3.000 y 4.000 estudiantes fueron sitiados en la universidad. Elementos de ultraderecha comenzaron a reunirse en las afueras. La polica empez a disparar con revlveres, fusiles, lanzadores de granadas e incluso armas antitanques. Haba cadveres colgando, irreconocibles, a los que les seguan pegando. Surgieron pilas de cadveres. Algunos fueron quemados. Todo sucedi a plena vista de curiosos que observaban desde las afueras de la universidad. Ulevich tom la foto del cadver colgando, que fue una de 12 imgenes que le valieron el Pulitzer, poco despus de salir de los terrenos universitarios. Tema que si se quedaba ms tiempo, podran confiscarle los rollos.

Cuenta Alfonso Etxegarai: Anduve por calles donde haba que esperar a la muerte como si siempre estuviramos volviendo hacia el tiempo del comando de Siete hombres al amanecer. La vida, la muerte, la liberacin La ma, la de ellos; la de ellos, la ma Y aquella mirada de unos ojos que languidecan, en un cuerpo que se desplomaba, se repeta en mi pupila; o la de las tripas que, revueltas, salan del cuerpo por el agujero de la explosin y no se podan introducir en su propio vientre, ni aunque fuera el cuerpo de un camarada. No haba disculpa ni perdn posible: no se perdonan las muertes, ni se las olvida, se las da sepultura digna y se recuerdan las cosas

De una guerra as no se retira uno de cualquier manera, mucho menos cuando te queda la sensacin de que los ltimos fueron corriendo como si se luchara en retirada. Y se arrastra la idea de haber perdido, aunque en el pensamiento guardemos una hoja en blanco para escribir que acaso obtuvimos una victoria que no habamos soado.

Son vivencias que muy bien pudieron salir de la pluma del Che Guevara o de tantos revolucionarios comprometidos en la historia con la liberacin de los pueblos y las gentes, que corretean por el mundo y la vida movidos por ideales tan tiernos y tan humanos que nos hace dao su entrega y generosidad, porque en los cementerios, en las cunetas, en los sitios ms escondidos, todos tenemos nuestros muertos de guerra.

Y es que los revolucionarios son aquellos que aunque mueran en la lucha o la justicia les condene mantienen en pie la dignidad humana.

La guerra del 58, un libro breve pero que hace sudar.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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