Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2018

Las causas de los desplazamientos forzados
La necropoltica frente a los derechos humanos

Juan Hernndez Zubizarreta
Viento Sur


La denominada crisis de las personas refugiadas no es espontnea, ni coyuntural, ya que est vinculada a mltiples motivos estructurales que sustentan el modelo econmico y social de dominacin, lo que implica abordarla desde su raz o los dramas humanos que provocan los desplazamientos forzados no se van a detener. Son millones de personas y pueblos los que emigran por causas climatolgicas y por el modelo y proyectos de desarrollo capitalista y heteropatriarcal.

El neocolonalismo es la forma actualizada de dominacin de los pases enriquecidos sobre los pases del Sur Global. Conviene tener presente que los mitos contra las personas refugiadas y migrantes en los que se fundamenta -en parte- la xenofobia y el racismo, se sustentan en afirmaciones falsas como las que siguen a continuacin: nos quitan el trabajo, son delincuentes y terroristas, se aprovechan de nuestras ayudas sociales, nos invaden, etc. Son premisas que no tienen en cuenta, entre otras muchas cuestiones, las formas actuales del neocolionalismo.

El Global Financial Integrity (GFI) 1/ ha calculado que todos los recursos financieros que se transfieren entre pases ricos y los pases empobrecidos cada ao incluyendo los fondos de cooperacin al desarrollo, la inversin extranjera, los flujos comerciales, las transferencias no financieras como la cancelacin de la deuda, las transferencias unilaterales como las remesas de las personas trabajadoras, y las fugas de capital no declaradas, nos muestran una ecuacin incontestable, el flujo de dinero de los pases ricos hacia los pases pobres es infinitamente menor al establecido en sentido inverso. Es decir, los pases empobrecidos entregan dinero a los pases ricos, segn datos de 2012, los pases del Sur Global enviaron 2 billones de dlares ms al resto del mundo de lo que recibieron. Desde 1980 al 2012 el GFI ha calculado que los pases empobrecidos perdieron un total de 13.4 billones de dlares a travs de la fuga de capitales. Los 48 pases del frica subsahariana recibieron en 2015, 161.600 millones de dlares del exterior y enviaron fuera de sus fronteras 203.000 millones mediante la repatriacin de beneficios de las empresas transnacionales o evasin ilegal del dinero fuera del continente 2/.

Los desplazamientos forzados tienen una relacin directa con los datos enunciados. La asimetra econmica tan expresa y tan evidente, puede ser respondida con fronteras que dividen a la civilizacin de la barbarie? Quin es quin? Quin le debe a quin?

Por otra parte, el capitalismo es estructuralmente muy violento y pretende acaparar mucho en muy poco tiempo. Las personas se convierten en una mercanca ms, y por tanto, susceptibles de ser desechadas, lo que implica situar a la mercantilizacin de la vida en el vrtice de la jerarqua normativa.

Existe, adems, una gran acumulacin de riqueza en muy pocas manos, frente a un gran acopio de pobreza en muchas otras. Por eso, la idea de estabilidad se vincula con la seguridad que necesitan los recursos mundiales para que lleguen al Norte, pero no con los desplazamientos de las personas migrantes pobres. Este es la idea fuerza que justifica los desplazamientos forzados y que afecta al ncleo central del problema, son millones las personas que huyen de la miseria generada por un sistema econmico y poltico objetivamente injusto.

Explotacin

El mecanismo clsico del capital para apropiarse de la plusvala sigue siendo la explotacin de la mano de obra que se produce en el mercado formal y en el informal, y que mantiene la divisin sexual del trabajo, las cadenas globales de cuidados y el trabajo reproductivo realizado gratuitamente por las mujeres y que, ahora en gran medida, ejecutan las mujeres inmigrantes. El desempleo, la prdida del poder adquisitivo de los salarios, de las pensiones, etc. son efectos permanentes del modelo neoliberal que sita la precariedad en el centro de las relaciones laborales. Adems, esta explotacin viene acompaada de fenmenos emergentes, como la trabajadora o trabajador pobre, un fenmeno que es habitual en Amrica Latina y en frica, pero menos conocido en Europa.

El ndice global de los derechos sociales de la Confederacin Sindical Internacional de 2016 3/, ratifica la nefasta situacin por la que pasan los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Veamos algunos datos: en lo que respecta a los derechos fundamentales en el trabajo, la regin de Oriente Medio y el Norte de frica sigue siendo la peor del mundo. En los pases del Golfo, la gran mayora de los trabajadores y trabajadoras, concretamente los migrantes, estn excluidos de las protecciones bsicas que aporta la legislacin laboral, seala el informe.

De acuerdo con el ndice, los trabajadores y trabajadoras quedan excluidos del derecho a la libertad sindical en el 58% de los pases y las personas trabajadoras no pueden ejercer el derecho de huelga en el 68% de ellos. Un mero ejemplo, 3.000 trabajadores y trabajadoras han sido despedidos en Indonesia hace unas semanas por la compaa estadounidense Freeport-McMoRan en la mina de cobre y oro Grasberg en Papa Occidental; la razn, ejercer su derecho a la huelga.

En la Unin Europea ms de 122,3 millones de personas, un 24,4% de la poblacin se encuentran en riesgo de pobreza y las migraciones internas entre los pases europeos se sustentan en el dumping social y laboral. Es decir, las bajas condiciones laborales se convierten en un elemento fundamental de la competitividad entre empresas y pases del continente europeo. Por ejemplo, el ltimo informe de Labour Behin The Label alerta de las condiciones laborales de personas trabajadoras del calzado en Albania, Bosnia, Macedonia, Polonia, Rumania y Eslovaquia. Ms de 120.000 personas se ven afectadas por condiciones laborales muy precarias, donde los bajos salarios, la discriminacin sexual, las horas extraordinarias no remuneradas y los riesgos para la salud forman parte de las relaciones laborales cotidianas. El informe mencionado analiza, en relacin al Salario Mnimo Interprofesional (SMI), que un albano cobra una quinta parte del SMI alemn: apenas 0,80 euros por hora trabajada. Segn la investigacin, uno de cada tres trabajadores de este sector cobra menos de 121 euros al mes. Esta cifra asciende a 163 euros en Macedonia, aunque los empleados del calzado apenas alcanzan los 145 euros. La situacin en Bosnia (0,92 euros por hora trabajada), Rumania (0,88), Polonia (1,81) y Eslovenia (2,01) tampoco es mucho mejor.

Esta prctica se encuentra generalizada en sectores como la construccin, transporte, industria crnica, asistencia social y trabajo domstico. Y todo ello est avalado en el seno de la Unin Europea, al menos, por la directiva comunitaria sobre el desplazamiento de trabajadores efectuado en el marco de la prestacin de servicios, que legaliza la explotacin de las migraciones internas entre trabajadores y trabajadoras de la UE. Sus derechos se encuentran subordinados a la libertad de las empresas para prestar servicios.

La multinacional IKEA subcontrata empresas de transporte para la distribucin de sus productos a lo largo de toda Europa y estas empresas estn ubicadas en la mayora de los casos en pases del Este que, a su vez, contratan los servicios de trabajadores de Rumana, Moldavia, Bulgaria, etc. Estos trabajadores comen, duermen y viven en los camiones por salarios cercanos a los 150 euros al mes.

Por otra parte, la Asociacin de Trabajadoras de Hogar de Bizkaia del Estado Espaol ha confirmado que del total de trabajadoras de Hogar, un 41,77% son extranjeras no comunitarias, un 30,49% autctonas, un 26,61% personas con doble nacionallidad y un 2,13% extranjeras comunitarias. Entre las trabajadoras internas, el porcentaje de extranjeras no comunitarias se eleva al 72,02%. Siete de cada 10 internas (71,56%) trabajan ms de las 60 horas semanales que estipula la ley y casi un tercio (29,36%) no tiene ningn descanso diario, entendido como la libertad de salir de la vivienda para dedicarse a sus propios asuntos. Un 21,56% no disfruta de ningn descanso semanal 4/." La esclavitud del siglo XXI tambin se institucionaliza en las migraciones internas en el seno de la UE.

Las personas migrantes son muy funcionales al sistema capitalista, convirtindose en una de sus reglas de oro, ya que es mano de obra formal o informal, barata y precaria, que formaliza la carrera hacia abajo de los derechos de las personas trabajadoras. Adems, es un smbolo que expresa y profundiza en la guerra entre pobres.

Acumulacin por desposesin y expulsin

El capitalismo utiliza la expulsin como forma de mantener la tasa de ganancia del capital. Es lo que Harvey llama la desposesin o la acumulacin por desposesin. Las empresas transnacionales usurpan los recursos naturales y la tierra como objeto de negocio y de mercantilizacin, es otra forma de obtener la plusvala y mantener la acumulacin de capital 5/. Los pueblos y las personas son expulsados de sus casas y de sus tierras para generar beneficios en la agroindustria, en la minera, en las petroleras, en las elctricas, en el turismo, etc. La adquisicin de tierras a gran escala por parte de las corporaciones transnacionales destruye las economas locales y redefine vastas extensiones de tierra como lugares para la extraccin y el negocio, lo que provoca espacios desnacionalizados que expulsan a sus habitantes 6/.

Achille Mbembe 7/ considera que la extraccin y el pillaje de recursos naturales por las mquinas de guerra van parejos a las tentativas brutales de inmovilizar y neutralizar espacialmente categoras completas de personas o, paradjicamente, liberarlas para forzarlas a diseminarse en amplias zonas que rebasan los lmites de un Estado territorial.

Esta realidad no afecta por igual a hombres y mujeres. La mayora de ellas no tienen la titularidad legal de la tierra y aunque sean quienes la trabajan, quedan en muchas ocasiones excluidas de los espacios de toma de decisiones y de las compensaciones econmicas que, en su caso, obtienen por las indemnizaciones recibidas por las expulsiones de sus tierras 8/. Adems, la expulsin suscita la ruptura con sus modos de vida y el desplazamiento trunca los saberes sobre la tierra y el territorio. Como afirma Vandana Shiva hay 800 millones de hambrientos por dos razones: la primera es que los productores de alimentos han sido expulsados de la tierra, los pequeos productores, que eran los ms productivos. Veo a los agricultores donde crece el arroz en India, campos llenos de arroz, que estn muertos de hambre porque compraron las semillas, compraron los qumicos y los precios no han dejado de subir. El precio al que el agricultor compra y el precio al que el agricultor vende es muy desigual. El sistema est haciendo que la mitad de los hambrientos del mundo sean agricultores. Por otro lado, el sistema econmico ha expulsado a cada vez ms personas y las personas excluidas no tienen alimento o comida. Es una combinacin de un sistema que est destrozando la produccin de alimentos, destrozando a los agricultores y destrozando nuestro papel econmico en la sociedad 9/.

La raz colonial de las polticas europeas promueve el extractivismo y la acumulacin de tierras, y fomenta, tambin, -en suelo europeo- la mercantilizacin de la vida que provoca la expulsin del mercado de trabajo, la pobreza y exclusin social, los desahucios y la pobreza energtica. La expulsin por desposesin tambin tiene rostro europeo; es una lgica corporativa global que se expande a lo largo del planeta con diferentes intensidades y efectos.

La gente huye, se mueve, y se desplaza dentro de sus estados, entre estados y continentes, porque la lgica corporativa, la mercantilizacin de la vida exige desplazamientos y expulsiones, y eso configura nuevas formas de esclavitud (por ejemplo en Libia y en plantaciones de Mxico), de trabajo infantil en las cadenas de valor, de trata de personas y de un largo etctera de sujetos sin derechos.

Las personas se trasladan contra su voluntad y algunas llegan a nuestros pases buscando dnde vivir. Ojal las migraciones fuesen movimientos libres, pero lo cierto es que solo una excepcin de gente puede viajar en libertad.

El deterioro del medio ambiente est provocando desplazamientos forzados por la ausencia de tierras de cultivo, de agua potable, por sequas e inundaciones, por la intrusin del agua salada y la consiguiente destruccin del modo de vida habitual al subir el nivel del mar, por la destruccin de hogares al erosionar el mar el cinturn costero, por ros y zonas ocenicas moribundas por falta de oxgeno producidas por el vertido de abonos qumicos, por tierras vacas y muertas, sin aire, sin agua, etc. generadas todas ellas por el cambio climtico.

La organizacin Internacional de las Migraciones constata que en los ltimos treinta aos se ha triplicado el nmero de inundaciones y sequas en todo el mundo, generando ms desplazamientos de poblacin que todos los conflictos armados juntos. Norman Myers, catedrtico de la Universidad de Oxford pronostica que cuando el calentamiento global cobre fuerza, podra haber hasta 200 millones de personas [desplazadas] por alteraciones de los sistemas monznicos y otros sistemas de lluvias, por sequas de una gravedad y duracin inusitadas, as como por la subida del nivel del mar y la inundacin de los litorales. De los 50 pases ms afectados por el cambio climtico, 36 estn en frica.

El modelo econmico capitalista est generando millones de personas que tienen que huir de sus casas y tierras por la imposibilidad fsica de subsistir. Son personas pobres y no tienen dnde ir. El cambio climtico afecta especialmente a las mujeres porque, por lo general, son ellas quienes se ocupan de cultivar la tierra. De acuerdo a datos de Naciones Unidas (2008) las mujeres y los nios y nias tienen 14 veces ms posibilidades de morir durante una emergencia o desastre que los hombres.

Es decir, nos encontramos con personas y pueblos que sufren desplazamientos forzados que en ocasiones son de carcter temporal y provocados por terremotos, inundaciones, ciclones, etc.; aquellos otros que emigran porque el deterioro ambiental destruye sus modos de vida cotidianos y los desplazados y desplazadas por la destruccin total de su hbitat tradicional por la degradacin progresiva de los recursos naturales.

No obstante, en relacin a las personas desplazadas por causas generadas por el cambio climtico, se corre el riesgo de diluir la responsabilidad de las mismas, -son problemas del clima- por eso conviene tener muy claro que resulta muy difcil separar las diferentes causas -guerras, cambio climtico, modelo de desarrollo extractivista y agroindustrial, prcticas de empresas transnacionales y gobiernos cmplices, acaparamientos de tierras, especulacin alimentaria, etc.- que provocan los desplazamientos medioambientales. Las modificaciones climticas no son ajenas a un capitalismo que extrema la presin sobre los ecosistemas, el agua, la tierra y la apropiacin de recursos naturales, energa, minerales lo que provoca daos irreparables sobre las personas.

El cambio climtico tambin se vincula con la seguridad y los ejrcitos y no con las personas. Se priorizan las bases militares, las zonas de alta actividad econmica y las vas martimas, pero como afirma Buxton 10/, Se habla poco de la necesidad de proteger a la gente vulnerable y no se habla de la justicia climtica o de reestructurar nuestra economa para prevenir el cambio climtico.

Necropoltica

Es la tercera va decidida por el modelo capitalista, que ya no solamente explota y expulsa, sino que deja morir a la gente. Como afirma Achille Mbembe los dirigentes de facto ejercen su autoridad mediante el uso de la violencia y se arrogan el derecho decidir sobre la vida de los gobernados. La violencia se revela como un fin en s misma y se utiliza para discernir quin tiene importancia y quin no, quin es fcilmente sustituible y quin no.

En el Mediterrneo se est abandonando a las personas y en el desierto del Sahara, tambin. No podemos creer que los sistemas militares y de control de fronteras, no detecten las naves o embarcaciones que navegan clandestinamente. Y eso se llama necropoltica, dejar morir por falta de atencin a quienes tienen hambre, o por falta de socorro a quienes se ahogan en el mar. Pensamos que en el Mediterrneo se estn acuando verdaderos crmenes contra la humanidad. Se abandona a quienes huyen de la guerra en territorios supuestamente de paz como es el Mediterrneo, y eso se acerca mucho a una nueva tipificacin de lo que podramos denominar crmenes de paz.

La supuesta descoordinacin entre la guardia costera italiana y de Malta, cost la vida de 268 personas -incluidos 60 nios y nias- y el bloqueo de inmigrantes en alta mar por parte de la Guardia Civil espaola y su devolucin a Marruecos provoc 388 (122 menores, de septiembre de 2015 a diciembre de 2016) muertos y desaparecidos, lo que constituyen prcticas de necropoltica. Y que los agentes de la Patrulla Fronteriza de EEUU destrocen las garrafas de agua que la gente solidaria deja en el desierto de Arizona - y que genera que los migrantes mueran de sed-, eso es, tambin, necropoltica 11/.

Tambin es necropoltica que un total de 44 migrantes murieran de sed en medio del desierto del Sahara cuando eran transportados de Nger a Libia 12/; que 10.000 nios y nias hayan desparecido al cruzar las fronteras europeas segn la agencia de inteligencia policial Europol; que siete mujeres se ahogaran en la Frontera Sur, el 31 de agostos de este ao, en una devolucin en caliente; que quince personas refugiadas sirias murieran de fro cuando intentaban entrar en el Lbano a finales de enero de 2018 y que en esta misma fecha, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) confirme que hay inmigrantes muriendo de fro en Europa. 13/ Y tambin son necropoltica los asesinatos en la playa de Tarajal en la Frontera Sur, donde catorce personas fallecieron, el 6 de febrero de 2014, en aguas fronterizas entre pelotas de goma y botes de humo de la Guardia Civil espaola. Hechos dramticos que han sido enviados recientemente a las mazmorras de la impunidad por el auto de la magistrada de del juzgado de Primera instancia e instruccin nmero 6 que decreta el sobreseimiento libre y el archivo de los hechos de Tarajal.

Y la necropoltica contina. Noventa personas han muerto frente a las costas de Libia -el 2 de enero de 2018- tras volcar el barco en el que navegaban; dos das despus se ha producido la mayor tragedia migratoria en la Frontera Sur con la desaparicin de 47 personas frente a las costas de Ceuta y el pasado 4 de noviembre (2017) se localiz una patera con 319 migrantes eritreos a 27 millas de la ciudad Libia de Al Kjums (Homs). En la bodega inferior del barco viajaba un nmero de mujeres ms elevado de lo habitual. 69 mujeres. Casi todas estaban enfermas, casi todas viajaban solas, casi todas haban sido violadas 14/.
Y qu decir de las declaraciones del jefe de la agencia europea de fronteras Frontex, Fabricce Legerri, que en febrero de 2017 declar que los rescates de las Ongs envalentonan a los traficantes? Y del informe de Frontex publicado a finales de 2016 que acus a las organizaciones de solidaridad con personas refugiadas de trabajar conjuntamente con las redes de trfico de personas? Y de las declaraciones del lder del grupo parlamentario del Partido Popular Europeo, Manfred Webwer, a favor de una solucin final para la cuestin de los refugiados expresin con reminiscencias nazis? Y de las palabras del actual ministro del Interior de Espaa, Juan Zoido, que afirm que no es nuestra responsabilidad que decidan huir de sus pases y que las ONGs colaboran con redes de trfico ilegal de personas? Y cmo valorar que la Fiscala italiana de Catania acuse a las organizaciones que rescatan personas en el Mediterrneo de vinculaciones con las redes de trfico ilegal de personas? Y los ataques de los guardacostas libios entrenados por la UE a las naves solidarias en el Mediterrneo?

Las muertes y desapariciones de personas refugiadas y migrantes en la frontera entre EEUU y Mxico, en los pases europeos, en el Mediterrneo y en el desierto del Sahara se elevan a miles y miles de cuerpos migrantes rotos por la necropoltica. Adems, a los supervivientes de los naufragios se les aplican protocolos de seguridad y no de vctimas. Y todo ello no son hechos aislados, son polticas sistemticas llevas a cabo en el corazn de Europa. Como afirma Arturo Borra 15/ lejos de constituir una fatalidad trgica, el naufragio repetido de miles de personas en el Mediterrneo es un hecho tan dramtico como previsible y evitable. Los sucesivos naufragios son el resultado de polticas que priorizan el control migratorio a la proteccin de los derechos humanos. Estamos hablando de verdaderas polticas asesinas.

Por otra parte, se estn produciendo verdaderos crmenes internacionales en una alianza perversa entre la economa criminal y la economa legal, entre la economa mafiosa que lava su dinero en la economa legal. Y se asesina a lderes y lideresas de los movimientos ecologistas, feministas, LGTB, campesinos e indgenas, por liderar respuestas en defensa de su tierra, en contra de los grandes proyectos hidroelctricos -300 activistas asesinadas en 2017- 16/, pero tambin se elimina a gente, simplemente porque son personas que al sistema econmico le sobran. Las personas que no puedan consumir o producir le estorban al sistema capitalista y se convierten en desechos humanos, tal y como afirma Bauman.

Sin duda alguna, los ricos han declarado la guerra a los pobres, una guerra social que no persigue una victoria total, ya que se inserta en una nueva fase de larga duracin dentro del propio sistema de dominacin. La violencia contra los pobres no es una amenaza, forma parte de la propia esencia del modelo capitalista y patriarcal.

Sobre las migraciones, la crisis de los derechos humanos y el heteropatriarcado

Que el sistema capitalista no necesite ya tanta gente no quiere decir que no vaya a seguir contando con mano de obra migrante, eso s, va a ser una mano de obra cuyos derechos laborales van a ser profundamente desregulados. En determinados sectores como la construccin, la hostelera, las trabajadoras domsticas, los cuidados de las personas, se va a seguir contando con personas migrantes, - mano de obra barata y precarizada- para provocar una bajada de los salarios y de las condiciones de trabajo en un proceso -inducido por el capital y los gobiernos cmplices- de enfrentamiento entre gente explotada y entre gente pobre; entre nacionales pobres y extranjeros indigentes. Una guerra entre los pobres que favorece el capitalismo y sustenta el racismo y la xenofobia. El presidente Trump, en el reciente Foro de Davos, afirm que hay que sustituir el sistema de inmigracin de familia extendida por uno basada en su habilidad de contribuir a la economa de EEUU.

Por otro lado, el sistema va a mantener personas ubicadas en territorios de no derechos, como la venta ambulante, las porteadoras en Frontera Sur o la prostitucin forzada. En Europa se estn creando espacios sin derechos: Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) -que implican la reclusin de personas que no han cometido delito alguno-, uso de crceles como CIE supuestamente de manera provisional, redadas racistas, la persecucin de manteros y lateros, vuelos de deportacin, expulsiones, vallas y fronteras del horror, extraterritorialidad de fronteras, personas con rdenes de expulsin, campos de personas refugiadas, trabajo esclavo, nios abandonados en las calles, etc. Son limbos jurdicos donde adems pueden coincidir europeos -el excluido interno-, con gente que viene de otros lugares. Las crceles son un buen ejemplo de ello: en el Estado Espaol 120 empresas emplean a miles de presos y presas sin apenas derechos laborales. Otro ejemplo son las mujeres espaolas vctimas de violencia machista que quedan en muchas ocasiones sin la proteccin institucional correspondiente, convirtindose en refugiadas internas que deambulan en su propio pas, sin derecho alguno y al albur de un sistema judicial manifiestamente patriarcal, tal y como afirma Mara Naredo. Y otro ejemplo ms, las doscientas mil personas muertas en listas de espera -en los ltimos seis aos- en el Estado Espaol por el colapso financiero de la ley de la Dependencia.

Los gobiernos europeos y las instituciones comunitarias no slo estn eliminando y suspendiendo derechos, tambin estn reconfigurando quienes son sujetos de derecho y quienes quedan fuera de la categora de seres humanos y eso provoca una nueva etapa en la desregulacin del sistema internacional de los derechos humanos. Todo ello tiene una profunda conexin con la lgica colonial y racista de diferentes derechos para diferentes categoras de personas.

Miguel Urbn y Gonzalo Donaire 17/ consideran que en la UE se estn construyendo dos concepciones de la identidad, o la identidad entendida de manera esencialista, en tanto que caracterstica etno-cultural y deshistorizada correspondiente a un pueblo, o la identidad como atributo cvico-poltico que, sin embargo, se considera un producto original y exclusivo de la tradicin europea y nacional. Todo ello provoca restricciones manifiestas respecto a quin pertenece a la comunidad europea, lo que desarrolla la exclusin de derechos del no nacional europeo y abre la puerta a la exclusin legal, apuntalando las bases programticas de la xenofobia. No podemos olvidar que el racismo ha formado parte de las polticas occidentales y que estas polticas regulan la distribucin de la muerte y han hecho posible, entre otros motivos, que las funciones represivas del Estado se legitimen. Se ha construido lo que Mbembe denomina la larga noche del mundo africano postcolonial.

Por otra parte, estn los campos de personas refugiadas, que son lugares para identificar, controlar y expulsar; campos donde las mujeres sufren agresiones sexuales, violaciones o violencia sexual por parte de sus parejas, familiares, vecinos, empleados de Ongs, y del gobierno y fuerzas de seguridad; son espacios que se sustentan en la frontera como un imaginario de guerra. Las lneas que separan el orden de la barbarie, lo bueno de lo malo y que invisibilizan, para que la conciencia de la ciudadana europea no vea lo que se est haciendo con seres humanos, con nuestros iguales. Las colonias son similares a las fronteras, ya que se encuentran habitadas por salvajes y como afirma Mbembe las colonias pueden ser gobernadas en ausencia absoluta de ley y proceden de la negacin racista de todo punto comn entre el conquistador y el indgena.

Desde esta perspectiva, la persecucin y criminalizacin de las personas y organizaciones que defienden los derechos de los refugiados y migrantes, son prcticas cada vez ms habituales en el seno de la Unin Europa. La solidaridad est siendo tipificada como un delito de trfico ilegal de personas y como un eslabn ms de la cadena de redes y de traficantes de seres humanos; un delirio autoritario tan real como disparatado.

Pero las fronteras son tambin mecanismos que sirven para seleccionar y filtrar que hombres y mujeres son funcionales al modelo econmico y a la acumulacin de capital. Por tanto, la inclusin, o mejor la asimilacin, se desarrolla en total continuidad con la expulsin de millones de personas, ya que las fronteras regulan y articulan las relaciones entre el capital, el trabajo y el poder poltico y establecen quienes son sujetos de derechos y quienes no lo son.

El patriarcado profundiza en la dinmica descrita. El Estado de Bienestar ha reducido las muy precarias polticas pblicas de atencin al trabajo reproductivo y al cuidado de las personas. Y esa quiebra recae una vez ms sobre las mujeres. Adems, como apunta Silvia Federicci, el patriarcado capitalista ofrece a los hombres el cuerpo de las mujeres como sustituto de la desposesin y la prdida de poder que el modelo genera. Segn esta autora, en el periodo de acumulacin originaria, el capitalismo ofreca a los hombres los cuerpos de las mujeres como contraprestacin por la prdida de la tierra y forz a las mujeres a ocuparse de los trabajos del hogar, es decir, a reproducir la fuerza de trabajo como mandato natural no asalariado 18/. Los feminicidios de Jurez, de Ciudad de Mxico se mueven en esta lgica.

Por otra parte, hay que denunciar la violencia sexual que sufren las mujeres, los nios y las nias en los trnsitos migratorios por parte de todos los hombres con los que se encuentran en el camino: compaeros de viaje, policas, mafias, etc., los matrimonios forzados, la ablacin genital, la prostitucin forzosa y la persecucin por la orientacin y la identidad sexual.

Las empresas transnacionales y los desplazamientos forzados

Las grandes empresas europeas cuentan con apoyo diplomtico, econmico, poltico, jurdico y meditico; en el caso espaol, incluso, han llegado a crear su propia marca Espaa. A los migrantes, personas refugiadas y demandantes de asilo, sin embargo, la administracin comunitaria y las autoridades de los Estados miembros les responden detenindolos con vallas, muros y alambradas, pintando sus casas y obligndoles a llevar pulseras rojas si quieren alimentarse, confinndolos en campos de concentracin y expulsndolos, deportndolos, expropiando sus bienes, criminalizando la ayuda que les brindan algunas organizaciones y personas solidarias, no protegiendo a los nios y nias que huyen de la guerra, del hambre, del cambio climtico, ni a las personas LGTB, ni a las mujeres presas de todo tipo de violencia sexual. Es la asimetra jurdica del horror.

El Derecho Corporativo Global combina la desregulacin de las obligaciones de las empresas transnacionales con la re-regulacin de sus derechos. Dicho de otro modo: mientras se desregulan los derechos de las mayoras sociales en todas las materias susceptibles de comprarse y venderse, se protegen con la mxima eficacia los derechos de las transnacionales. En el caso de las personas refugiadas y migrantes, las administraciones de la UE y de sus Estados miembros no slo desregulan sus derechos, sino que se les confina en campos de refugiados y CIE, se les deja morir en la travesa del espanto y se transforma el sistema internacional de los derechos humanos en proclamas vacas de contenido a favor de la resolucin de la crisis humanitaria. Dbiles a la hora de controlar los abusos cometidos por las empresas transnacionales e imponerles sanciones, los Estados se hacen fuertes ante hombres, mujeres, nios y nias que huyen de la guerra y el hambre.

En la Unin Europea, hoy, el Estado de Derecho se ha sustituido por el Estado del capital, y los derechos y la vida de los refugiados y refugiadas valen mucho menos que la marca Espaa.

Por otra parte, la responsabilidad de las empresas transnacionales es inseparable de la responsabilidad del Estado matriz, del Estado husped y de las reglas que imponen las Instituciones Econmicas Financieras.

Las corporaciones transnacionales se aprovechan de una arquitectura de la impunidad, de la desigualdad, de la asimetra entre derechos. Las transnacionales protegen sus derechos con toda una cadena de impunidad que funciona en el mbito global: tratados y acuerdos de comercio e inversiones, disposiciones, planes y normas del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organizacin Mundial del Comercio, los contratos de explotacin, los tribunales arbitrales, es decir, un sistema muy complejo que blinda los derechos de las transnacionales, convirtindolos en intocables. Y las preguntas que nos hacemos son dnde quedan las obligaciones de las transnacionales?, quin las controla?, qu propone el gobierno espaol contra la vulneracin de derechos de las empresas del IBEX 35?, no tienen responsabilidades en el Rana Plaza de Bangladesh donde murieron mil doscientas personas? Qu responsabilidad tuvieron las empresas del sector textil, Mango y El Corte Ingls? Es evidente que existen alianzas entre los gobiernos y las transnacionales. Y ah, el Derecho Internacional de los Derechos Humanos no puede competir con el derecho de comercio y de inversiones. Tenemos el ejemplo de la dura presin que se ejerci sobre el gobierno griego para que pague la deuda pasando por alto la voluntad popular expresada en referndum, frente a la permisividad con la que se respondi al gobierno y al referndum hngaro para no aceptar la msera cuota de personas refugiadas asignada.

La arquitectura de la impunidad es una causa directa de los desplazamientos forzados de personas y subordina los derechos humanos a los derechos de las corporaciones transnacionales.

La justica corporativa para ricos y pobres

Los tratados comerciales y los acuerdos de proteccin de las inversiones protegen a las empresas transnacionales de las posibles expulsiones de un pas. Es una justicia para ricos que pudimos ver, por ejemplo, cuando tuvo lugar la expropiacin de la filial argentina de Repsol en 2012: cuando el Gobierno de Argentina decret la nacionalizacin de YPF, la petrolera puso en marcha inmediatamente la arquitectura de la impunidad: ejerci acciones legales ante los tribunales nacionales, present una demanda contra la Repblica Argentina ante un juzgado de Nueva York, interpuso otra en Madrid, recurri al Centro Internacional de Arreglos de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI) tribunal de arbitraje dependiente del Banco Mundial y, adems, se benefici de la presin ejercida a todos los niveles por Espaa y la Unin Europea. Esta es una justicia para ricos.

Las vulneraciones de los derechos de las personas refugiadas y migrantes, por el contrario, ante qu tribunal pueden ser denunciadas? Y qu eficacia tendran esas denuncias? Por qu el sistema internacional de los derechos humanos les protege de una manera tan frgil? Cmo es posible que las autoridades migratorias mexicanas obliguen a regresar a miles de personas de Honduras, El Salvador y Guatemala a sus pases sin tener en cuenta los riesgos para su vida y que lo hagan en la ms absoluta impunidad? Qu autoridad judicial protege a estas personas? Esta es una justicia para pobres.

Conflictos militares y guerras: Quin gana y quin pierde?

Las guerras globalizadas tienen entre sus objetivos estratgicos forzar al enemigo a la sumisin, sean cuales sean losllamados efectos colaterales de la accin militar.

Adems, la lucha por el control de los recursos naturales sigue resultando indispensable para garantizar el proceso de acumulacin del capital. La apropiacin del petrleo, de las diferentes gamas de minerales, del gas, de la tierra, del agua, de la construccin de oleoductos, etc. son causas importantes para conocer las razones por las cuales millones de personas huyen de los conflictos blicos. Estos enclaves se han convertido en lugares privilegiados de conflicto, destruccin y muerte. Obviamente hay que aadir otras causas como las geoestratgicas, religiosas, sociales, econmicas, los intereses de las grandes potencias, el terrorismo, las luchas contra las dictaduras locales, etc. y hay que tener en cuenta que dependiendo del conflicto, unas causas tienen mucha ms importancia que otras. Pero hay una idea hegemnica de dominacin que se repite desde las estructuras de poder, los ejrcitos tienen que disponer de mucho ms poder y recursos econmicos para abordar un futuro incierto lleno de amenazas. Es la securitizacin como valor central del modelo capitalista y patriarcal.

La Unin Europea y los gobiernos miembros deben responder de las guerras que han provocado y evaluar el por qu ha intervenido militarmente?, a quines ha beneficiado la guerra?, quines son sus aliados?, etc.

Un ejemplo. La vulneracin de los derechos humanos en Libia es terrorfica, tal y como lo recoge el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa en el prembulo de su informe de actividades de 2017. Los inmigrantes estn siendo vendidos como esclavos en sus mercados y los latigazos y cadenas forman parte de su vida cotidiana. No obstante, hay que recordar que los gobiernos de Francia, Gran Bretaa y los EEUU intervinieron con bombardeos humanitarios en Libia para restablecer la democracia. Hoy las mafias disponen en ese pas de armamento que proviene de Arabia Saud y de las grandes potencias que despus de aos de conflicto dejaros en sus manos. Nos encontramos ante una triloga tremendamente nociva, las intervenciones militares humanitarias, la descomposicin y destruccin de Libia y la posterior alianza entre los gobiernos de la UE y las bandas criminales para frenar los desplazamientos forzados. En esta direccin, el dos de febrero de 2018 el primer ministro italiano y el jefe del Consejo Presidencial de Libia, han firmado un acuerdo para atajar el flujo migratorio entre ambos pases.

En definitiva, conviene resear dos cuestiones, los derechos humanos y los derechos de los pueblos no han salido beneficiados por los conflictos blicos, y los afectados por las guerras son el pueblo Kurdo, palestino, sirio, afgano, irak, yemen, libio, sudans, etc., que son los verdaderos perdedores de tanta violencia indiscriminada. Adems, la crueldad con que estn siendo acogidos en los pases de la Unin Europea cierra el crculo diablico de la violencia estructural.

La otra cuestin que queremos resaltar es qu sabemos de las empresas militares y de los bancos que las financian? Las empresas que participan en los bombardeos de la muerte en Siria, en Afganistn, en Sudn del Sur, en Yemen, en Libia, etc. son las mismas empresas que se estn aprovechando del negocio de las fronteras y de las vallas y que participan en la reconstruccin de los pases que ellas mismas han destruido. Es el comercio del horror y de la destruccin. Muchas de estas empresas son de capital europeo y de acuerdo con el informe Externalizacin de Fronteras (2017: 99-101) se recoge la implicacin de 13 empresas europeas 19/. Tambin resulta imprescindible desvelar la colaboracin del sector financiero en el negocio armamentstico mediante la participacin accionarial, la financiacin de las exportaciones, la emisin de bonos y pagars, los fondos de inversin y la concesin de crditos y prstamos a las empresas de armas.

Y el negocio de la seguridad contina. En enero de este ao, el Gobierno del Reino Unido destinar 50 millones de euros adicionales para evitar que los migrantes crucen la frontera franco-britnica de Calais (Francia) con nuevas vallas, cmaras de circuito cerrado y tecnologa de deteccin con infrarrojos, y el proyecto transfronterizo The Migrants Files ha valorado en 13.000 millones de euros los gastos destinados a frenar la inmigracin. 20/ En este contexto, el proyecto mencionado subraya que en los ltimos quince aos traficar con migrantes y personas refugiadas ha generado un beneficio de al menos 15.700 millones de euros para las mafias. Las polticas migratorias estn imbuidas de contradicciones en sus propios trminos, y forman parte de un crculo diablico de destruccin de los derechos humanos, frente al lucro mercantil de la seguridad. La propia coercin militar se ha convertido en un objeto privilegiado para el mercado.

Por otra parte, los gobiernos establecen alianzas con las empresas mencionadas, as, el gobierno espaol exporta armas a Irak, Arabia Saud, Israel, Turqua, Bahrin, etc. alimentando el negocio de la guerra. Y, adems, el gasto militar mundial aument un 0,4% respecto al ao anterior y representa el 2,2% de PIB mundial. EEUU se mantiene como el pas con el mayor gasto militar anual segn el informe publicado por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, y el presidente Donald Trump ha anunciado un aumento del 9,27% para el presupuestos militar de Estados Unidos de 2018, lo que supone una inyeccin de 54.000 millones de dlares, el mayor crecimiento desde los atentados del 11-S hace 15 aos 21/.

La industria de la guerra dispone de un poder prcticamente ilimitado: Oriente Prximo y frica, las carreras armamentsticas en Asia la regin alberga seis de los diez mayores importadores de armamento, el apoyo de la UE -especialmente de Francia, Reino Unido, Alemania-, Rusia, Arabia Saud, etc. y la disminucin de barreras legales y polticas que antao restringan la venta de armas a pases enemigos 22/, son las razones que justifican el xito empresarial de un negocio tan destructivo. El 7 de junio de 2017 la Comisin ha aprobado el Fondo Europeo de Defensa, mediante el cual pretende destinar 500 millones de euros para la investigacin y desarrollo de la industria militar, que en 2021 subir 1500 millones de euros al ao. En esta direccin, el gobierno de Espaa se ha comprometido ante la OTAN a destinar el 1,53% del PIB a Defensa, 18.470 millones de euros en 2024, lo que implica duplicar el presupuesto actual.

La conclusin es doble, por un lado, exigimos que se cumplan los convenios internacionales y se acoja a las personas que huyen de la guerra como personas refugiadas y, por otro, que se asuman responsabilidades por la intervencin en conflictos militares y se controle el negocio de la industria militar en todas sus dimensiones.

La cooperacin al desarrollo

La cooperacin al desarrollo debe dirigirse a la lucha contra la pobreza y la desigualdad. En estos momentos su instrumentalizacin a favor de la externalizacin de las fronteras, la contencin de personas refugiadas y migrantes y el fortalecimiento de los sistemas militares, impacta en la propia esencia de las polticas de cooperacin 23/. El fondo fiduciario de emergencia de la UE para frica aprobado por la Comisin Europea en la cumbre de La Valeta en noviembre de 2015 es un ejemplo perfecto de desviacin de la cooperacin al desarrollo: consiste en una suma de acciones donde el desarrollo institucional, la cooperacin econmica, la gestin de flujos migratorios y la ofensiva diplomtica a todos los niveles se cruzan con el objetivo central de controlar los movimientos de personas. Adems, algunos donantes recortan sus programas de desarrollo porque utilizan sus presupuestos de cooperacin para cubrir los gastos dedicados a las personas refugiadas 24/.

La plataforma Concord ha denunciado que los presupuestos europeos para el control de las fronteras en pases como Libia o Nger provienen de recursos que deberan ser destinados a la cooperacin al desarrollo 25/.

Conclusin

Descubrir los desplazamientos forzados es igual que completar un puzzle. Para poder analizarlo en su complejidad, se requiere tener todas las fichas ubicadas en el lugar que les corresponde. No se pueden sacar las piezas y valorarlas al margen de su situacin en el conjunto del juego. No tiene sentido recrearse en el color de una ficha, en su peso, en sus contornos y darle un valor al margen de su lugar en el puzzle completo. Con las causas que generan los desplazamientos forzados ocurre lo mismo, no se puede pretender hablar de legalidad o de seguridad en las fronteras como si de fichas separadas se tratara. Para comprender lo que ocurre realmente, hace falta ver el puzzle en su conjunto y entender que la legalidad se vincula con la acumulacin ilimitada de la riqueza, la adquisicin de tierras a gran escala por parte de las corporaciones transnacionales, el calentamiento global y el trfico de armas, y la seguridad no es ajena a la vulneracin de los derechos humanos de las personas que huyen de la miseria y de la violencia machista. Cuando nos preguntan por la solucin de lo que pasa en la fronteras, no podemos sacar una ficha y proponer soluciones mgicas. Analizar lo que ocurre en profundidad, implica ver e interpretar el puzzle en su conjunto y eso pasa por primar la vida de las personas por encima de los intereses de unos pocos, y ah la compasin por el dolor de nuestros iguales y la denuncia de los culpables de tanta crueldad, se funden en un puzzle complejo.

Juan Hernndez Zubizarreta. Profesor de la Universidad del Pas Vasco y miembro del Observatorio de Multinacionales en Amrica Latina (OMAL)

Notas

1/ Michael Roberts (2017): La paradoja global, Sin Permiso, http://www.sinpermiso.info/textos/la-paradoja-global-del-capitalismo

2/ Mark Curtis y Tim Jones (2017): El mundo se beneficia de la riqueza de frica, CTXT, http://ctxt.es/es/20170621/Politica/13372/Africa-expolio-riqueza-ayuda-occidente.htm y Cmo se beneficia el mundo de la riqueza de frica, Viento Sur n 154

3/ Martn Andrade (2016): Estos son los diez peores pases del mundo para los trabajadores, https://news.vice.com/es/article/los-10-peores-paises-mundo-para-trabajadores

4/ Eduardo Azumendi (2018): Las nuevas formas de esclavitud: trabajadoras del hogar internas, Kaosenlared, http://kaosenlared.net/las-nuevas-formas-de-esclavitud-trabajadoras-del-hogar-internas/

5/ David Harvey (2004): El nuevo Imperialismo acumulacin por desposesin, Biblioteca Clacso, http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20130702120830/harvey.pdf

6/ Gustavo Duch (2014): No vamos a tragar. Soberana alimentaria una alternativa frente a la agroindustria, los libros del lince, Barcelona.

7/ Achille Mbembe (2011): Necropoltica, Melusina, Tenerife

8/ Beatriz de Lucas (2016): Transnacionales en el origen del desplazamiento forzado, El Salmn Contracorriente, web, http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Las-transnacionales-en-el-origen

9/ Lucia Villa (2018): Entrevista a Vandana Shiva, Pblico, http://www.publico.es/sociedad/entrevista-vandana-shiva-pequenos-agricultores-mujeres-producen-70-comemos-son-productos-toxicos-nutrientes.html

10/ Nick Buxton (20179: Caos climtico, crisis humanitarias y nuevos militarismos, Viento Sur, nm. 157

11/ Helena Maleno (2017): La frialdad de la Guardia Costera italiana no queda lejos de las fronteras espaolas, el diario.es , http://www.eldiario.es/desalambre/Pongamos-nombre-verdugos-fronteras_0_643235801.html y Rory Carroll (2018), el diario.es, http://www.eldiario.es/theguardian/fronterizos-EEUU-destrozan-condenando-migrantes_0_730377690.html

12/ Univisin (2017): Mueren de sed ms de 40 migrantes en medio del desierto del Sahara, http://www.univision.com/noticias/tragedias/mueren-de-sed-mas-de-40-migrantes-en-medio-del-desierto-del-sahara

13/ Montse Martnez (2018): La ONU confirma que ya hay refugiados muriendo de fro en Europa, el Peridico, http://www.elperiodico.com/es/internacional/20170113/las-oeneges-altertan-de-la-muerte-de-refugiados-por-frio-5741058

14/ Pau Coll (2018): El barco de las mujeres rotas, La Vanguardia, http://www.lavanguardia.com/internacional/20180130/44395415606/backway-mujeres-africa-rescate-proactiva-libia-mediterrraneo.html?facet=amp&__twitter_impression=true

15/ Arturo Borra (2018): Las muertes en el Mediterrneo: la contabilidad de lo desaparecido, Rebelin, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=236563

16/ Front Line Defenders (2018): Ms de trescientos activista fueron asesinados en 2017 el diario.es, http://www.eldiario.es/desalambre/activistas-asesinados-Front-Line-Defenders_0_732127584.html

17/ Miguel Urbn y Gonzalo Donaire (2016): Disparen a los refugiados. La construccin de la Europa fortaleza, Icaria, Barcelona.

18/ Nuria Alabao (2018): Madres y abuelas heronas silenciosas de los cuidados, CTXT, http://ctxt.es/es/20180103/Politica/17061/mujeres-cuidados-hogar-capitalismo-feminismo-Nuria-Alabao.htm

19/ Airbus, Signalis, Finmeccanica/Leonardo, Thales, Indra, Safran/Morpho, Bae Systems, Saab, Siemens, Atos, Inisys, Defendec y Thermoteknix.

20/ Daniele Grasso (2018): El coste de la fortaleza Europa, El Confidencial, https://www.elconfidencial.com/amp/mundo/2015-06-18/europa-gasta-13-000-millones-para-frenar-la-inmigracion-los-traficantes-ganan-16-000_888641/?__twitter_impression=true

21/ Instituto de Estrategia (2017): Los diez pases que ms aumentan su presupuesto militar cada ao, http://www.institutodeestrategia.com/articulo/internacional/crece-gasto-militar-mundo/20170427113852000790.html

22/ La Industria blica, un negocio seguro, La Marea, 2016 http://www.lamarea.com/2016/02/24/el-floreciente-negocio-de-la-guerra/

23/ Agudo, A. (2017: As paga Europa la crisis de refugiados. El Pas.

Enlace:http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/05/actualidad/1496691606_043417.html?id_externo_rsoc=TW_CC

24/ Camp, S. (2017): Los efectos que la acogida de refugiados provoca en la economa de los pases que los reciben. El Pas.

Enlace: http://elpais.com/elpais/2017/06/06/planeta_futuro/1496726188_301754.html

25/ Martn Cneo (2017): Fondos de ayuda al desarrollo acaban financiando a la guardia costera libia El Salto https://elsaltodiario.com/fronteras/ue-ongd-denuncian-fondos-ayuda-desarrollo-cooperacion-financian-guardia-costera-libia-niger


Fuente original: http://vientosur.info/spip.php?article13454


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter