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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2005

Francia: Rebelin de jvenes airados

Jos Luis Pitarch
Cartelera Turia


Perdonen mi toniquete en que reincido tantas veces: ya no va a haber seguridad sin justicia. Ni en Irak ni en Palestina ni en el Sahara ni en Francia. No se puede globalizar slo el dinero, amancebado con el poder, y no globalizar los derechos del hombre. No es agible liquidar las fronteras para el dinero, y para importar mano de obra barata que llene los ms penosos empleos, manteniendo a la vez la marginacin social, econmica, psicolgica, profesional, cultural. As llega la revuelta de los pobres, como dice Sami Nar. Ya no va a haber seguridad sin igualdad de oportunidades. Por ms que insistan todos los Sarkozy, Le Pen, Bush, Aznar, Tertsch, el discurso bsico no es de seguridad, mas de reparto del poder y la riqueza. De posibilidades reales, no slo tericas, de promocin para los desheredados, y para sus hijos.

Francia es tierra de revoluciones (busquen otras parecidas, en Europa, en 1.830 1.870, sin hablar de los diez aos de la de 1.789). De rebeliones y motines que abren caminos, ponen sobre el tapete hondas cuestiones europeas, mundiales. Histricamente, ha sido gran laboratorio donde ensayar ideas de otros lugares y otras personas no gabachas. No es extrao, pues, este levantamiento de jvenes airados, marginados urbanos, en la edad de la contestacin, y viviendo en guetos sociales y econmicos. Que se ven sin futuro, y lo sustituyen por la clera, la negacin. Que buscan llamar la atencin por medio del fuego, de ancestral tradicin, valor simblico y purificatorio (lean a Vidal-Beneyto, de los pocos que nos quedan, idos Haro y Montalbn). La cuestin, sustancialmente, no es ideolgica, ni religiosa, ni de terrorismo, gran cajn de sastre estigmatizante que manejan a su inters reputados terroristas y torturadores por delegacin, como la banda de Washington, o sus socios tipo Aznar o Acebes. Hay, s, un segmento de delincuentes y bandas de barrio entre los pirmanos, pero minoritario y detectable, controlable por una polica eficaz. Claro que Monsieur Sarkozy prefiere polica represiva, le gusta insultar, y hace sin cesar cuentas de qu le conviene ms, personalmente, para sustituir a Chirac. En todo caso, no olvidemos (lo seala incluso A. Touraine) la tradicin colonial francesa. Es una de las claves.

Resulta doloroso leer artculos como el del neofascista sui generis Tertsch, el martes 8 (ay las compensaciones de ese gran peridico que es El Pas!), tildando de iracundos gratuitos, de nuevos vndalos y obedientes a consignas, sin ms, a los jvenes en revuelta. Postulando, parece, somatenes y piras contra ellos. Este hombre adora al Estado cuanto se dira que odia a la poesa, y muestra tanta rabia como los de la ira gratuita, por no decir racismo. Quiz no sabe que en sus barrios hay un paro del 30%, que entre los no cualificados y pobres llega al 50%. Todos ellos no tienen coche, ni casa, ni pueden fundar una familia. Ha fallado la integracin cultural y social (problemas de clase ms problemas de origen: Ramoneda). Pero no hay ms salida que hermanar integracin y diferencias.

Jos Luis Pitarch



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