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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2018

Una oportunidad para la profundizacin democrtica

Ibon Cabo
Rebelin


Todos los males de la democracia pueden curarse con ms democracia Alfred Emanuel Smith


En las ltimas semanas, hemos ledo la propuesta de soberana compartida que EH Bildu ha extendido al PNV y a Podemos para configurar un espacio de arreglo histrico, fundamentado en el respeto a la legalidad y en la bilateralidad. El recorrido que une la historia foral con la actualidad poltica es sin duda un camino por el cual se puede transitar sin renunciar a la legalidad como va comn de trabajo para todos.

El pase foral o la sobre carta en Nafarroa obligaba a los conquistadores castellanos a adaptar sus decretos a la foralidad existente, permitindose mediante dicho pase, la no aplicacin de las leyes emanadas de las cortes de Castilla si estn eran contrarias a fuero. Establecan pues un principio de bilateralidad sustentado en la lealtad mutua. La prdida de la capacidad de decir que no a aquellas ordenes que emanasen de Madrid por parte de los territorios forales vascos tras las guerras carlistas, fue de facto, la renuncia a la bilateralidad.

Durante la segunda repblica, Eusko Ikaskuntza en mayo de 1931 present el estatuto vasco navarro que sera aprobado hasta en dos ocasiones por la mayora de municipios de Bizkaia, Araba, Gipuzkoa y Nafarroa y rechazado finalmente en 1932 por este ltimo territorio, por temas relativos a las relaciones con la Santa Sede, la iglesia y la religin, que distanciaba en la poca a partidos de izquierdas y tradicionalistas. Despus guerra y dictadura privaron a las provincias traidoras de fueros, autonoma y capacidad de ser reconocidas en su diversidad.

Lleg el 78 y el rgimen quiso correr u tupido velo alrededor del pasado. Pero el problema no fue el texto constituyente sino el malintencionado reparto de sensibilidades que trajo consigo la LOAPA. Aceptar un orden establecido donde tienen la misma capacidad de enmendar regiones sin anhelo de reconocimiento nacional, que aquellas que si lo tienen, es de nuevo volver a disfrazar la pluralidad dentro de un sistema que solo trata de no quedar mal con nadie y que no afronta la aceptacin de la identidad como hecho diferencial. Este hecho diferencial se ha abordado a posteriori en el nuevo estatus poltico que trat de abordar sin xito el Lehendakari Ibarretxe y tambin en el ltimo intento de reforma del estatuto cataln de Maragall, Mass y Zapatero.

Sin embargo la propuesta de EH Bildu abre el horizonte a una posibilidad de arreglo histrico entre naciones que deben afrontar su compromiso con lealtad, oportunidad y reconocimiento mutuo. Aceptar la legalidad como punto de partido no debera ser un problema, siempre y cuando desde la parte coercitiva se asuma sin problemas el hecho diferencial como un vals entre dos, como un baile sin ataduras. Y aqu es donde entra la posibilidad de reforma pactada del marco constitucional y de los estatutos de autonomas de las naciones sin estado que componen el estado espaol. Pero cmo afrontar una reforma sin mayora suficiente?

Los marcos legales para bien y para mal, establecen el ordenamiento jurdico sobre el que se tienen que pactar las reformas legales (incluidas las constituyentes y las estatutarias). En el caso del congreso espaol hacen falta dos tercios de la cmara para poder afrontar una reforma constituyente y esta a su vez debe ser refrendada en referndum. Cmo llevarla a cabo en un escenario poltico donde Ciudadanos y PP tratan de re centralizar el marco poltico que surgi en el 78? La respuesta es fcil de decir y bastante difcil de construir: generando una nueva mayora plurinacional al uso de la que formen parte la izquierda espaola y los partidos independentistas.

Un marco plural y de respeto pero fundamentado en el bilateralidad. Por un lado, para ello, el PSOE debera ocupar el carril central y mirar hacia la periferia sin reparar en el antiguo reino de Granada. Y, aqu viene la gran novedad, Unidos Podemos y los nacionalistas de izquierdas deberan configurar listas unitarias de cara al congreso espaol, abiertas tambin a la inclusin de partidos nacionalistas ms moderados que rechacen firmemente la corrupcin como modus operantis de hacer poltica.

Legalmente no hay otro camino pero para ello hay que ser valientes y audaces perdiendo el miedo la crtica de la derecha y buscando una mayora parlamentaria que no pueda ser discutida ni si quiera por los medios ms afines al rgimen del 78. Puede ser un buen punto de encuentro. Puede ser el comienzo del camino o el fin definitivo del anterior. Toca moverse en post de un recorrido comn. EH Bildu ha movido ficha. Toca a los que observan hacerlo tambin. El baile ya ha comenzado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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