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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2018

Davos, el gobierno mundial de los negocios

Alberto Acosta
Rebelin


El mundo est harto de grandes soluciones.

Est cansado de gente que sabe exactamente

lo que hay que hacer. Est aburrido de

gente que anda con el portafolio lleno de soluciones

buscando problemas que encajen en esas soluciones.

Manfred Max-Neef

Luego de 18 aos de ausencia, un presidente norteamericano retorn al Foro Econmico Mundial, fundado en 1971 por Klaus M. Schwab (profesor de negocios internacionales en Suiza). Entre otras actividades, el popularmente conocido Foro de Davos (por la ciudad que acoge al evento) rene -en enero de cada ao- a lderes empresariales, polticos, representantes mximos de organismos multilaterales, periodistas y a intelectuales seleccionados por sus organizadores, para analizar al mundo. Adems de esa lite econmico-poltica, al Foro llegan -cual mendigos- ministros de pases proveedores de materias primas suplicando por inversiones o presidentes rastreros como el argentino (que, para sentirse ms cercano a los capos del mundo, neg los orgenes indgenas y mestizos de su pas). Y en este ao se destac un grupo de mujeres que en Davos juegan al feminismo, pero que simbolizan -como anota Paula Ortega, en Diario El Salto- el poder y la 'emancipacin' desde el individualismo y para sus carreras en organismos multilaterales, como el FMI, u otros organizaciones polticas, econmicas o sociales de poder mundial.

Con semejantes protagonistas, Davos -lugar donde Thomas Mann escenific La montaa mgica- cada ao atestigua charlas, talleres, discusiones y banquetes donde los poderosos del mundo -y sus sbditos- dizque buscan medidas a los problemas globales que ellos mismos crean Problemas a los cuales aplican viejas recetas, imposibilitando cualquier autntica solucin. Y luego de una parafernalia intil, prometen volver el prximo ao a seguir pensando y discutiendo sobre esas grandes soluciones que ocultan sus reales intenciones.

Davos -el Foro- no ha perdido relevancia como creen algunos analistas, ni curar los problemas del mundo, como sugieren ingenuamente otros. La presencia simultnea de gobernantes de las grandes potencias, as como de gerentes generales de muchsimas transnacionales e inclusive de los emprendedores sociales -acolitados siempre por la gran prensa mundial- ratifica la significacin de este espacio en el que confluyen los poderosos del mundo. All estaba ampliamente representado aquel 1% -33 millones- de personas que en 2017 acapararon el 82% de la riqueza producida en dicho ao, mientas la mitad de los habitantes del planeta -3.600 millones- no obtuvo beneficio alguno, segn el reciente informe de Oxfam. Y aunque duele aceptarlo, Davos pesa ms que muchas cumbres de Naciones Unidas, incluyendo sus asambleas anuales (fiel reflejo de que los intereses del capital mundial pesan ms que los intereses de las naciones del mundo).

Para valorar mejor lo que representa este espacio de poderosos cabe escudriar sus entraas y conocer sus reales objetivos. Si el Estado es el garante de la propiedad privada y sus negocios en los diversos pases, el Foro de Davos -parafraseando a Carlos Marx y Federico Engels- solo es la junta mayor en la que se cuidan los negocios comunes de la burguesa global y transnacional, mientras hablan hasta por los codos de un inters general de la humanidad. Inters general que simplemente no existe

Respecto al Foro de este ao, quiz Donald Trump fue quien se llev todas las luces, interviniendo con la frescura y la solemnidad propias de un vendedor ambulante. En efecto, Trump -quien recin cumpli un ao en funciones- present al mundo el mensaje de que ahora es el mejor momento para llevar su dinero, sus empleos y sus negocios a Estados Unidos y hacer negocios en un pas que, segn l, estara en franca recuperacin (o en franca especulacin?).

De paso, Trump aclar algunas de sus posiciones que generaban recelo e incertidumbre en el mundo de los negocios. Por ejemplo, para tranquilizar a la fanaticada globalizadora del capital, plante que primero Estados Unidos no significa solo Estados Unidos, pues cuando Estados Unidos crece, tambin lo hace el mundo. Eso s reclam, en paralelo, una aplicacin ms estricta de las normas comerciales, acusando a pases que no mencion de prcticas desleales, incluido el robo de propiedad intelectual y de ofrecer ayuda estatal a sus industrias. Solo insistiendo en un comercio justo y recproco podemos crear un sistema que funcione no solo para los Estados Unidos, sino para todos los pases, dijo Trump. No podemos tener un comercio libre y abierto si algunos pases explotan el sistema a expensas de otros. Apoyamos el libre comercio pero debe ser justo y recproco concluy, al tiempo que dej entreabierta la puerta para posibles acuerdos comerciales multilaterales, que seran negociables si benefician a los Estados Unidos.

Es difcil anticipar el real alcance de estas declaraciones. Pero la experiencia histrica hace intuir que muchas veces estos discursos, en apariencia simplones, ocultan potenciales estrategias y acciones polticas de largo aliento. Un ejemplo clebre es el discurso del presidente Harry Truman el 20 de enero de 1949, cuando los Estados Unidos asumieron la tarea de superar el subdesarrollo en el mundo, lo que luego devino en una suerte de mandato global.

Adems, semejante lrica trumpista omite el hecho de que nunca hay igualdad entre pases y pueblos frente a los tratados comerciales internacionales. En una economa capitalista globalizada -como reconoci Trump- no cabe un comercio mundial libre y abierto. Si bien el comercio es uno de los motores de la civilizacin capitalista, como afirm Rosa Luxemburg, ste nunca ser justo ni recproco mientras el capital se imponga en el mundo. No olvidemos que los pases desarrollados como Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Francia o China, aseguraron y aseguran su participacin en el mercado mundial con mltiples y complejos mecanismos de proteccin. La historia demuestra hasta la saciedad -como en 1841 anticipara con absoluta claridad el alemn Friedrich List- que la estrategia de desarrollo ha sido la de patear la escalera para impedir que los pases capitalistas empobrecidos -hasta por el propio comercio mundial- alcancen el pedestal siguiendo la senda de los pases capitalistas industrializados.

Lo que s cabe reconocer es que Trump sabe de lo que habla al invitar a hacer negocios y a fomentarlos. Nadie duda que l sabe de negocios pues domina las tcnicas para acumular sea al crear o fusionar empresas, al quebrar empresas o al recuperarlas, sea al no pagar tributos o al explotar a sus trabajadores, al aprovecharse de los apoyos estatales o al escabullirse por las hendijas que dejan las leyes en fin, sabe de los negocios en el mundo capitalista. Una economa en la que, como escribi carlos Marx en el tercer tomo de El Capital, citando a un banquero: todo lo que facilita el negocio, facilita la especulacin, los dos en muchos casos estn tan interrelacionados, que es difcil decir, dnde termina el negocio y empieza la especulacin.

Trump y los poderosos reunidos en Davos ven a la economa no como espacio para satisfacer las necesidades humanas (alguna vez lo fue?), aceptando los lmites biofsicos de la Naturaleza, sino como un campo en donde los negocios mandan. Eso mismo explicara tambin su ingenua posicin negacionista sobre el cambio climtico.

En sntesis, Davos es un espacio poco formalizado y nada democrtico -no el nico- donde los poderosos del globo controlan la economa y poltica mundiales, para proteger sus privilegios y asegurar la acumulacin de sus capitales, buscando siempre nuevos espacios de enriquecimiento va nuevas tecnologas, va formas cada vez ms sofisticadas para exprimir a los mercados, o inclusive -de forma perversa- va la obtencin de ganancias hasta en la mitigacin, la adaptacin o la remediacin de los efectos del cambio climtico provocado por ese mismo mundo de los negocios capitalistas.

Superar estas confabulaciones mundiales es urgente para las fuerzas populares del mundo. Penosamente esfuerzos como el Foro Social Mundial perdieron fuerza, pues ese Foro fue ocupado por grupos afines a gobiernos progresistas, algunos de cuyos cuyos gobernantes corrieron a Davos a la vez que impulsaban revoluciones para modernizar el capitalismo en sus pases

Con ms capitalismo no superaremos la civilizacin de la desigualdad y la destruccin, menos an desde la lgica estrecha de los negocios. Es hora de respuestas radicales que aniquilen a uno de los ms grandes poderes creados por la humanidad y que augura su propia extincin: el capital.



 

El autor es economista ecuatoriano. Expresidente de la Asamblea Constituyente. Excandidato a la Presidencia de la Repblica del Ecuador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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