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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2018

Las milicias, un reto fundamental de la reconstruccin poltica de Iraq

Sylvain Mercadier y Araz Muhamad Arash
Orient XXI

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos.


Las Hachd Al-Chaabi (Unidades de Movilizacin Popular), que se formaron en 2014 tras una fetua del ayatol Ali Al-Sistani, permitieron contrarrestar el avance de la Organizacin del Estado Islmico (OEI) en Iraq, oficialmente derrotado en diciembre de 2017. Actualmente su futuro est en el centro de todos los debates, sobre todo ante la perspectiva de las elecciones legislativas previstas para el prximo mes de mayo.

El confesionalismo 1, cnicamente instrumentalizado por Saddam Hussein, el gobierno estadounidense e Irn, exacerb las tensiones de las principales comunidades de Iraq, que son las poblaciones rabes sunnes y chies atrapadas en el gran juego de Oriente Prximo, ah donde se oponen potencias regionales e internacionales. A medida que aumentaban las tensiones se debilitaban las instituciones iraques, hasta el advenimiento de un califato islmico en ms de una tercera parte del territorio. En este contexto el gran ayatol Al-Sistani enunciaba su fetua 2 el 13 de junio de 2014, apenas unos das despus de la cada de Mosul y tras la masacre del campo de Speicher donde los yihadistas ejecutaron a ms de 1.600 chies. Varias milicias chies respondieron inmediatamente a su llamamiento. Paralelamente en las diferentes facciones se enrolaron masivamente voluntarios.

Entre las principales unidades estn sobre todo las organizaciones Badr, la ms antigua de las cuales, fundada en 1982 y dirgida Hadi Al-Ameri, es la rama armada del Consejo Supremo Islmico de Iraq, un partido iraqu chi conservador. Tambin estn Asaib Ahl Al-Haq, las Brigadas del Jorasan, el movimiento de Hezbol Al-Noujaba y las brigadas de Hezbol. Estas dos ltimas facciones son diferentes del Hezbol libans aunque cercanas ideolgicamente. Todas estas milicias, que estn entre las fuerzas militares ms poderosas en el seno de las Hachd Al-Chaabi, dependen de las fuerzas militares iranes para su adiestramiento y financiacin. Tambin tienen una ideologa jomeinista debido a su lealtad a las instancias religiosas iranes y a su voluntad ms o menos clara de imponer en Iraq el modelo poltico iran. Se inspiran en la versin del Velayat al-Faqih impuesta por Jomeini   3. La influencia de Irn est an ms encarnada por Qassem Soleimani, oficial de los cuerpos de Guardianes de la Revolucin Islmica que supervisa directamente las operaciones militares de varias milicias chies iraques y sirias en la lucha contra la Organizacin del Estado Islmico (OEI).

Tras estas fuerzas vienen organizaciones como la divisin Abbas y la brigada Ali Al-Akhbar, ambas afiliadas al ayatol Sistani y financiadas, armadas y adiestradas por las fuerzas iraques. Adems, son multiconfesionales y entre un 15 % y un 20 % de sunnes forman parte de sus filas. A continuacin estn la unidades cercanas al imam Muqtada Al-Sadr, la principal de las cuales es Saraya Al-Salam, la Brigada de la Paz. La corriente sadrista se caracteriza por su visin quietista del chismo y su voluntad de reforzar el poder central y las instituciones de Iraq incluyendo a las dems comunidades del pas. Este abanico ofrece una idea de las diferencias ideolgicas entre los grupos de las Unidades de Movilizacin Popular (UMP): entre la corriente proiran y el sadrismo se oponen unas visiones antinmicas, que llevan a veces a la confrontacin directa 4.

Una difcil unidad nacional

Conscientes de que las Hachd representaban insuficientemente a las dems comunidades del pas, las autoridades iraques animaron a varias milicias no chies a unirse a la coalicin. Entre ellas estaban la milicia cristiana Brigadas de Babilonia, la Guardia de Nnive, la Brigada de Saladino y las Fuerzas de Movilizacin Tribales, que son sunnes. Tambin hay facciones que representan a minoras ms pequeas, como los yezidis (Unidades de Resistencia del Sinjar) o la Brigada Chabak (Lioua Al-habak). Segn nos indicaba en un entrevista Abou Mustafa Imami, comandate adjunto de la UMP en el frente del norte de Iraq, en total las UMP contaban en aquel momento con unos 90.000 combatientes activos, repartidos entre diferentes unidades.

A pesar de las muchas acusaciones de violaciones de derechos humanos e incluso de crmenes de guerra de las que son objeto las UMP, su eficacia llev a la coalicin internacional (Combined Joint Task Force, CJTF, dirigida por Estados Unidos) que lucha contra la OEI a adiestrar, armar y pagar a varias milicias paralelamente a una restructuracin del ejrcito iraqu. Aprovechando el vaco poltico-militar dejado por el poder central, las UMP se convirtieron rpidamente en la ms potente fuerza disuasoria militar terrestre contra los yihadista, sin que ello deje de suscitar muchas preguntas respecto a su relacin con el Estado. En efecto, si se considera la definicin del socilogo Max Weber segn la cual el Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio (el territorio es elemento distintivo), reclama (con xito) para s el monopolio de la violencia fsica legtima* (Le Savant et le Politique, 1917), una organizacin paramilitar que est compuesta de facciones con ambiciones transnacionales amenaza la unidad y cohesin del Estado, gravemente mermadas ya por la inestabilidad que reina ah desde la invasin estadounidense. Muchos observadores estn preocupados por el sectarismo de varios grupos y, sobre todo, su relacin ambigua con Irn.

No obstante, la eleccin de Haider Al-Abadi como primer ministro iraqu en septiembre de 2014 permiti reforzar las instituciones del pas y desmentir los pronsticos que prevean una implosin de Iraq, incluso una redefinicin de las fronteras de Oriente Prximo. Por medio de un decreto de 2016 que integra a las UMP en el ejrcito afirm su voluntad de retomar el control y de hacer que la campaa con la OEI fuera una operacin militar nacional y no una guerra interconfesional. No obstante, esta lealtad de fachada no impide que algunas unidades, sobre todo las que colaboran con Tehern, no pierdan nunca la ocasin de demostrar su independencia y de tratar por todos los medios de librarse de la tutela del gobierno.

Despus de la victoria contra la OEI

Conscientes del peligro de ver a las milicias excederse en su mandato, que deba acabar con la victoria contra la OEI, el gobierno de Abadi y las instancias religiosas chies, seguidos por varios actores como Moqtada Al-Sadr, insistieron en la necesidad de que todas las milicias depusieran las armas una vez derrotados los yihadistas, aunque sin resultado concluyentes por el momento. La victoria anunciada el 9 de diciembre de 2017 no ha mermado la voluntad de algunas milicias de seguir operando libremente sobre el terreno con el pretexto de la presencia de clulas durmientes y la aparicin de nuevas organizaciones terroristas. El representante de las Hachd Al-Chaabi Abou Mustafa Imami insiste, por otra parte, en el hecho de que solo una nueva fetua del gran ayatol puede hacer que se desmovilicen las milicias 5.

Por otro lado, varias milicias quieren asegurarse antes de entregar su equipamiento al gobierno de que sus hombres sern integrados en las fuerzas regulares o se beneficiarn de pensiones para veteranos en caso de que decidan volver a la vida civil. Debe haber una compensacin y una poltica seria de integracin para evitar un escenario catastrfico como el que llev a la guerra civil tras la invasin estadounidense en 2003. Es indudable que el desarme, la desmovilizacin y la reintegracin de los milicianos son los retos cruciales que esperan al Iraq de maana. Deben ir acompaados de una poltica de reconciliacin y de mecanismos judiciales en los casos de graves violaciones de los derechos humanos. En 2004-2005 el fracaso de un proceso similar llev a los sangrientos enfrentamientos que han marcado Iraq durante estos ltimos doce aos 6.

Cuando los jefes de la milicia se reconvierten

Mientras tanto, algunas milicias apoyadas por poderosos partidos polticos siguen tratando de interferir en la poltica interna del pas para garantizar su supervivencia, estrategia que se inici en 2014 a travs del nombramiento de un ministro del Interior que serva a sus intereses. Actualmente las UMP tienen la vista puesta en las elecciones parlamentarias previstas para el prximo 12 de mayo. Legalmente las milicias no pueden presentar candidatos, por eso muchos de sus jefes con ambiciones polticas han dimitido para poder participar en las elecciones y han formado una importante coalicin inicialmente denominda "de los muyaidines" y despus llamada Alianza del Fatah (la conquista) que puede tener un peso considerable en el Parlamento.

Las UMP esperan a ver de qu lado sopla el viento para alinearse con el candidato que tenga ms posibilidades de representarlas en el Parlamento, explica a Orient XXI Dylan ODriscoll, investigador del Humanitarian and Conflict Response Institute. En efecto, algunos actores estn fuertemente tentados de interferir en la poltica de refuerzo de las instituciones del primer ministro Haider Al-Abadi. Dentro de su propio partido, el movimiento Dawa, el exprimer ministo Nouri Al-Maliki (al que muchos consideran responsable de la exacerbacin de las tensiones interconfesionales que llevaron al desastre de 2014) cuenta con el apoyo de la milicia Asaib Ahl Al-Haq contra su rival. Maliki se basa tambin en una vasta red clientelista catacterizada por su corrupcin y su sectarismo.

Mientras tanto los sunnes, desorganizados por los combates que han marcado sus zonas de poblamiento, piden que se aplacen las elecciones para que puedan participar en ellas las personas desplazadas. Segn Dylan ODriscoll, algunos de sus representantes tambin desearan ver a Haider Al-Abadi escindir el partido Dawa en dos para unirse a l en un partido verdaderamente multiconfesional.

Desde hace algunos meses las coaliciones polticas se forman y se deshacen regularmente, lo que lleva a situaciones improbables: dos lderes de un mismo partido se enfrentan en listas diferentes, movimientos chies conservadores se alan con los comunistas... ltimamente la coalicin de Haider Al-Abadi, que basa su campaa en la idea de la representatividad de todas las comunidades iraques, de la soberana y de la lucha por la justicia y contra la corrupcin, haba obtenido paradjicamente el apoyo de la Alianza del Fatah, en perjuicio de Moqtada Al-Sadr, pero esta alianza solo se pudo mantener tres das y ha demostrado los lmites de la popularidad de Haider Al-Abadi. En medio de estas intrigas el reto es saber si la unin entre los grupos de presin de las milicias y los polticos va a favorecer su integracin en las instituciones iraques, sobre todo militares, o, por el contrario, va a engendrar una instrumentalizacin de estas por parte de los actores que estn bajo influencia extranjera.

Actualmente las Hachd Al-Chaabi son una pieza fundamental en el tablero poltico iraqu y an ms en las luchas de poder entre los diferentes actores polticos chies. El vencedor de este pulso estar en condiciones de determinar el Iraq post-OEI, es decir, si este pas va a perpetuar las diferencias comunitarias que le caracterizan actualmente o va a lograr desmovilizar sus milicias confesionales y reforzar sus instituciones de forma inclusiva. El cese de las injerencias extranjeras sera el primer paso hacia ese desenlace.


Notas

1 Harith Hassan Al-Qarawee, Iraqs Sectarian Crisis. A Legacy of Exclusion, Carnegie Endowment, abril de 2014.

2 La formacin de milicias paramilitares, apoyadas en el Parlamento por un decreto presentado por el exprimer ministro Nouri Al-Maliki, es ilegtima segn el artculo 9 de la Constitucin iraqu.

3 Solo una parte de la jerarqua chi defiende el velayat-e faqih o gobierno del docto. Segn la doctrina del chismo duodecimano, tras la muerte del profeta Mahoma y de los doce imames que le sucedieron, el ltimo de ellos se retir mientras permaneca con vida esperando el fin de los tiempos y la vuelta del imam oculto, durante el periodo del Gran Ocultamiento que debe guiar a la comunidad de los creyentes. Segn el ayatol Jomeini y los partidarios del velayat-e faqih, este papel le corresponde al faqih, al docto, vicario del imam oculto y delegado de la soberana divina.

4 Dylan ODriscoll, Dave van Zoonen, The Hashd al-Shaabi and Iraq: Subnationalism and the State, Middle East Research Institute, 2017.

* N. de la t.: Hemos tomado la cita de la traduccin de Francisco Rubio Llorente del libro de Max Weber La poltica como vocacin, Alianza Editorial, 2009, pp. 83-84.

5 Este argumento no goza de unanimidad en le seno de las Hachd. Otro representante al que tambin hemos podido entrevistar, Sayyid Ali Hachim, portavoz de las Hachd en Touz Khormatou, afirma que es al Parlamento a quien corresponde decidir la suerte de las milicias populares. Sin embargo, ambos portavoces son de la misma milicia, Badr. Tambin opinan de muy manera diferente respecto al peligro que representa la organizacin "White Flags" [Banderas Blancas] a la que el primero considera una amenaza prioritaria y el segundo inofensiva. Esta organizacin, que apareci en los alrededores de Touz Khormatou tras la erradicacin de la OEI, es objeto de muchas especulaciones respecto a la amenaza que representa.

6 Dylan ODriscoll, Dave van Zoonen, op. cit.


Sylvain Mercadier, periodista independiente. Araz Muhamad Arash, periodista, Kurdistn iraqu.

Fuente: https://orientxxi.info/magazine/les-milices-un-enjeu-capital-de-la-reconstruction-politique-de-l-irak,2259

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a los autores, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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