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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2018

Cuba y Venezuela: tendencias y cambios (I)

Guillermo Almeyra
Rebelin


Para ver cul es la situacin en Cuba y en Venezuela independientemente de los errores y logros pasados y presentes de sus respectivos gobiernos, hay que ver antes que nada la continua agresin de los gobiernos de Estados Unidos, en violacin constante de la legalidad internacional.

En efecto, slo el bloqueo estadounidense le cost hasta ahora a Cuba ms de 130 mil millones de dlares. Si tenemos en cuenta que Cuba tiene actualmente un poco ms de 11,5 millones de habitantes, eso significa una carga per cpita de 113 millones y medio de dlares, nios incluidos.

La isla, adems, tuvo que cambiar dos veces toda su tecnologa: la primera, a causa del bloqueo de Estados Unidos, que la forz a sustituir en los sesenta las mquinas que carecan de repuestos por otras de tecnologa sovitica, generalmente menos eficaces o incluso intiles (Checoeslovaquia le vendi a La Habana en los sesenta nada menos que una barrenieve) y la segunda, cuando se derrumbaron la Unin Sovitica y su bloque supuestamente socialista y en los aos noventa hubo que pagar en efectivo mquinas, insumos industriales y patentes de los pases que aceptaban comerciar rompiendo el bloqueo y exponindose a sanciones yanquis. El bloqueo impuso igualmente hambrunas y una falta de vitaminas que produca ceguera y, adems, reforz enormemente una costosa burocracia y el necesario desvo de las escasas divisas hacia la defensa.

La escasez genera burocracia y desigualdades en la distribucin, privilegiando a quienes deciden. Por su parte, la obligacin impuesta a la isla de dedicar miles de sus mejores y ms productivos jvenes a las fuerzas armadas y a los servicios defensivos, adems de restarle brazos a la produccin reforz tambin la centralizacin vertical, el decisionismo, la naturalizacin de los mtodos de mando a costa de la democracia, el conservadurismo propio de los aparatos militares pues en ellos no hay posibilidad alguna de crtica de los subalternos, y hasta los privilegios de casta.

Sobre todo, estableci una falsa lista de prioridades nacionales y subordin la agroganadera y obtencin de la soberana alimentaria a la defensa y la importacin de bienes industriales y, desde los noventa, el fomento del turismo, que necesita inversiones cuantiosas y tambin importar productos de lujo para satisfaccin no del pueblo sino de los visitantes y, adems, desarrolla el consumismo y los valores burgueses por no hablar de la prostitucin, la corrupcin, la delincuencia.

Donald Trump acenta ahora esa agresin rechazando las resoluciones de las Naciones Unidas que condenan el bloqueo a Cuba como Hitler y Mussolini rechazaban hace ochenta aos las resoluciones de la Sociedad de las Naciones contra su intervencin en Espaa junto a los rebeldes franquistas que asesinaron la Repblica Espaola.

Lo hace en el mismo momento en que se produce un cambio importante en Cuba e hipoteca as al gobierno de la generacin posterior a los revolucionarios de los cincuenta obligndoles a aumentar los gastos de Defensa a costa de la reconstruccin de los daos provocados por el huracn Irma (y de la previsin de los nuevos y peores desastres que provocar el recalentamiento global) y a postergar la necesidad de la juventud cubana de una mejor alimentacin y de una solucin rpida al problema de la falta de vivienda y de trabajo calificado.

Cuando Ral Castro abandone sus cargos estatales despus de las elecciones del 11 de marzo, pasndolos presumiblemente a manos de Miguel Mario Daz-Canel Bermdez, actualmente vicepresidente primero, habr un recambio generacional y un cambio de mentalidad. Los nuevos dirigentes nacieron despus de la revolucin de 1959, no conocieron el pasado capitalista y batistiano ni la corrupcin anteriores y, despus de una infancia sin problemas demasiado graves hasta los setenta, slo vivieron desde entonces crisis internacionales y graves problemas en la isla para cuya comprensin estaban muy poco preparados debido a la influencia antimarxista, burocrtica, nacionalista y estatalista de la educacin sovitica que casi asfixi la rica vida cultural cubana de los primeros aos de la Revolucin.

Hoy cuatro tendencias se enfrentan esquemtica y sordamente en el Partido Comunista cubano y sus entornos. Una, muy minoritaria, sigue creyendo en la posibilidad de aguantar en Cuba hasta que haya un cambio en la situacin internacional ms favorable a la superacin del capitalismo de Estado actual y de las restricciones a la democracia en el pas y en el partido. Otra, conservadora, burocrtica, persigue el imposible mantenimiento del actual rgimen, que los ataques de Trump a Cuba y a Venezuela desestabilizarn an ms. Esta tendencia es particularmente fuerte en sectores del Estado y de las empresas estatales y paraestatales de las que sus partidarios extraen privilegios.

Hay tambin una amplia capa de la burocracia que busca ampliar y respaldar jurdicamente sus privilegios como lo hicieron sus homlogos de Europa oriental, y que suea con convertirse en capitalista a la Gorbachiov o la Yieltsin acercndose a Washington y al exilio burgus y expropiando en su beneficio los bienes comunes. Por ltimo, est la intelectualidad progresista que gira alrededor de Cuba Debate (antes Espacio Laical, de la jerarqua catlica, pero ahora independiente) con posiciones democrticas y socialistas variadas que cuentan con la participacin de gente durante aos marginada que apoy a Pensamiento Crtico, clausurado, y al Centro de Estudio de Amrica, disuelto.

Slo un debate abierto en el PC cubano y en todo el pas sobre las perspectivas, la estrategia, las necesidades y las prioridades puede evitar que las tendencias burocrtica y capitalista se desarrollen impulsadas por la polica de Trump. Quienes deben decidir el destino de la Revolucin son los trabajadores y el pueblo cubanos, no sus enemigos en Washington y Miami ni sus aprovechadores o los decididores paternalistas (continuar).

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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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