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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2018

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre Praxis poltica y Estado republicano. Crtica del republicanismo liberal
Todo lo humano, tambin el capitalismo, se basa en un saber hacer compartido, en una religacin o ethos

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y Estado republicano. 

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Seguimos en la segunda parte de tu libro, en el captulo "Tres republicanismos y sus momentos histricos". Entramos en "Ethos y nomos", pginas 110-152, uno de los apartados ms extensos del ensayo. Para entender bien las cosas: qu deberamos entender por ethos? Qu debemos entender por nomos? Por qu usamos, no eres t nicamente, palabras griegas para hablar de estos asuntos? No existen buenas traducciones al castellano?

Comienzo, si te parece, intentando definir qu se entiende por ethos.

Adelante con ello.

Una traduccin de esta palabra podra ser costumbres. Pero es una traduccin pobre. Porque, actualmente, por costumbres podemos entender solo aquello que el costumbrismo recoge como tales. Algunos usos sociales que por su extraeza, caracterizan una sociedad. O el comportamiento singular de un individuo. Las torres humanas o los Castellers en un caso; en otro, por ejemplo, que una determinada persona tiene la costumbre idiosincrtica- de caminar una hora cada tarde. Queda excluido del uso del trmino el grueso total del quehacer o actividad de dicha sociedad o de dicha persona.

De acuerdo.

Ethos es una nocin referida al orden social, que presupone que una sociedad es no otra cosa que una comunidad de personas, que es a lo que se denomina polis -res publica, o Estado, si se quiere actualizar la idea- la cual existe como consecuencia de un hacer integrado o hacer en comn. Ese hacer en comn, que abarca a la totalidad del hacer de comunidad y personas, se produce porque existe un saber hacer compartido y creado por la misma comunidad- que es puesto en obra por todos y cada uno de los individuos de la comunidad. Ese saber hacer incluye el saber hacer de la vida cotidiana y el saber hacer laboral, el tcnico, toda la actividad simprctica; no se pilota un avin pensando en las leyes cientficas de la fsica, ni se opera un tumor pensando en las alteraciones del ADN, sino en las habilidades prcticas inmediatas que uno conoce no se amamanta a un hijo pensando en su cerebracin-.

Buenos ejemplos, creo que tienes razn, que no obramos as (otra cosa es que las tcnicas aprendidas se basen en esos conocimientos cientficos que citas).

Esa es la concepcin que expresa el trmino ethos. Aristteles, en su obra tica Nicomquea, dentro de la propia tica, distingue una subclasificacin: entre el saber tico y el dianotico; ste ltimo sera el saber discursivo que permite, en comunidad, introducir cambios en el ethos, reflexionar sobre cmo aplicarlo, -tambin normativamente-, pues la praxis es concreta, se aplica de forma nueva siempre, segn la situacin concreta; permite elaborar accin poltica en comn, etc.

 

Esto que sealas sobre la praxis es muy importante en mi opinin

Pero esta subdivisin, que es una subdivisin interna al ethos, y por tanto, es una subdivisin interna de la obra escrita de Aristteles, no hace al caso ahora para tratar sobre lo que me preguntas. Por ello, en resumen, ethos, es la denominacin para el saber prctico que ponemos constantemente en obra, sin el cual no puede existir ni actividad humana, ni sociedad en consecuencia. Es un saber hacer que generamos o creamos en comunidad y dentro del cual vivimos, porque a su vez nos genera: un saber hacer que nos religa.

Tal como ya he apuntado si no recuerdo mal, en alguna otra ocasin durante esta entrevista, esta nocin fue comprendida por las religiones, cuya funcin, durante siglos y milenios fue organizar el vivir, justificando dicha organizacin de la vida de la gente en comunidad sobre una base ideolgica trascendente, sobre la de un ser superior que impona un vivir, la divinidad.

S, hemos hablado de ello, pero no importa que insistamos un poco.

Las religiones reglaban la vida cotidiana, la cultura material de vida: alimentacin, trabajo y descanso, relaciones sexuales y afectivas, y tambin la cultura en el sentido habitual de la palabra, esto es, vida espiritual consciente, tambin interpretacin sobre el sentido de la vida, claro. Por eso no me acaba de satisfacer como trmino para referirme a todo esto la palabra Cosmovisin o Weltanschauung, en la medida en que sta es empleada ms bien para definir solo a la toma de consciencia, a la interpretacin segunda, filosfica o artstica y filosfica, etc., que unas personas hacen de su vivir. Pero las palabras son para entenderse, y si se cambiara el significado de estos trminos para que abarcaran tambin, y fundamentalmente, pero no en exclusiva, el vivir y su saber hacer, podran ser muy tiles.

Est muy bien visto lo que dices, tanto lo primero como este ltimo. Sacristn, como sabes, tampoco era un entusiasta del uso de la expresin concepcin del mundo.

As es como Antonio Gramsci usaba el trmino visin del mundo, una filosofa que elabora auto reflexin para cambiar el vivir o praxis de vida, esto es para generar la Reforma Moral, entendiendo por estas, las mores, el vivir o costumbres.

Las religiones, las religaciones de comunidades, tenan consciencia clara de todo esto. El debate entre la iglesia y el poder del prncipe, por ejemplo, durante el siglo XVI, una vez ya los estados reafirman su autonoma frente a la iglesia, consiste en afirmar que el prncipe que puede ser la propia comunidad social, al menos los filsofos de tradicin aristotlica no lo rechazan- posee sobre la comunidad social, la potestas directa, pero la iglesia posee sobre la misma la potestas indirecta, que es el control sobre el vivir. Muchos prncipes asumieron esto, e incluso pensaban, con la iglesia, que su Principado, su estado, no puede estar bien fundamentado si la comunidad sobre la que se asentaba no tena unidad de religacin. Sin esto no se entiende lo que emprenden los reyes catlicos con la expulsin de los judos, y posteriormente, la Casa de Austria, con la expulsin de los moriscos. Unidad de ethos. Cuando los nacionalismos que son a la par romnticos y liberales- llevados de su ceguera de estirpe liberal, dicen que los reinos de la corona de Espaa no estaban homogeneizados porque haba diferentes leyes, instancias de gobierno, etctera, en los diversos territorios de la corona, se olvidan de que la Monarqua crea una instancia de intervencin de intervencin para regular el ethos religado, la vida cotidiana- que posea unidad de jurisdiccin en todos los territorios de la corona: El Santo Oficio. Eticidad.

Lo has sealado tambin alguna vez.

Quiero matizar la matizacin que acabo de hacer sobre el nacionalismo.

Adelante con el matiz.

Por ejemplo. Uno de los fundadores del nacionalismo cataln, Torras y Bages, que era obispo cataln, s era consciente de estas cosas, y por eso escribe esa frase que desde el liberalismo resulta extraa: Catalua ser cristiana o no ser. Bueno, barre para casa, pero tiene un calado que va ms all de la interpretacin liberal. Claro, si la caracterstica especfica de la comunidad nacional es el cristianismo catlico, si ese es su ethos religado, se abre el problema racional: qu es lo que, entonces, la diferencia de Aragn, Castilla, Navarra Qu son tierra de ateos, de paganos, de herejes, de relapsos contumaces, de pecadores contra el espritu santo?

Buena pregunta, excelente.

No solo las iglesias sostuvieron hasta hace muy poco la consciencia de lo que es el ethos. Tambin hubo pensamiento laico que reflexion sobre esto. Por ejemplo, encontramos en la obra de Rousseau, la nocin de costumbres -moeurs-. Tambin en Montesquieu.

Esta tradicin llega al siglo XlX, no solo a travs del aristotelismo, y del tomismo el bien comn, etc- sino tambin a travs de la formidable reelaboracin filosfica de Hegel, quien toma el trmino alemn para referirse a las costumbres sitte- y elabora el trmino Sittlichkeit. Y esta palabra es, a su vez, traducida a lengua latina, al italiano, por los hegelianos italianos Croce, etc.- con un trmino que revela la consciencia de tradicin que poseen estos autores. La traducen como a mi vez, yo uso el trmino espaol aceptado para traducir dicha traduccin- eticidad. Me he saltado la referencia a Kant, de quien parte el idealismo alemn y Hegel por tanto, quien tiene una obra titulada Metafsica de las costumbres.

Tiene importancia esta referencia kantiana.

La antropologa cultural ha elaborado, a veces, segn escuelas, nociones para abarcar lo que resulta ser el elemento constitutivo de la totalidad humana: Cultura, cultura-civilizacin. Clifford Geertz, por ejemplo, el otro da me lo recordaba nuestro amigo Alexandre Carrodeguas. Pero en general, y salvo excepciones, quizs por el influjo del estructuralismo, no siento que, en estos trminos, se recoja esa constante recreacin en comn del hacer, esa consciencia de fugacidad, incluso, del mismo, ese saber, en consecuencia, que el destino de la comunidad polis est constantemente en juego a partir de nuestro inmediato hacer, que debe ser constantemente repensado, y que -nos recuerda por ejemplo, Felipe Martnez Marzoa-, es lo que explica la necesidad de escribir historia de su presente; lo que induce a escribir a Tucdides. Esa radical historicidad consciente que sabe entender a la perfeccin un gran pensador poltico, Cornelius Castoriadis.

Otro de nuestros amigos comunes, Jordi Torrent Bestit, suele hablarnos (y ensearnos) de este ltimo.

Por lo dems, las costumbres religadas, las religaciones, siguen existiendo; no existe ninguna sociedad solo las gafas liberales y positivistas pueden distorsionar la interpretacin de la realidad, y negarlo-, no existe ninguna sociedad cuya reproduccin no est producida por un saber hacer prxico compartido y puesto en obra por la sociedad. Solo que, por lo menos, en la actualidad, son religaciones producidas por ethos cuya explicacin de sentido no depende de la existencia de un ser trascendente o de instituciones religiosas establecidas. El mundo del capital funciona porque todos nosotros sabemos cmo actuar a cada momento, cotidianamente. Sabemos qu quiere decir mercanca y qu quiere decir salario y contrato, y entendemos por justo e injusto cosas que a un habitante de la Polinesia si es que todava existen esas culturas incontaminadas- le dejara asombrado. Lo mismo que les dejara asombrados de existir, insisto- la diferencia que practicamos entre actividades, unas de las cuales son consideradas por nosotros, trabajo -porque producen plusvala, hecho muy real, nada ideolgicamente economicistas- y otras no Todos esos saberes no son cientficos la ciencia, ex post, los estudia- sino ticos, son el ethos que nos religa, que compartimos.

Excelente distincin.

El capitalismo somos nosotros, es este ethos, esta religacin en comn, puesta en obra que genera su propia antropologa individual y sus propias necesidades. Unas necesidades cuya solucin ptima es interna e inherente a ese ethos. No se puede creer uno que est en contra del capitalismo pero en favor de ese modelo de vida, de esas necesidades antropolgicas, orgnico suyo. Querer un cambio de sociedad implica querer ya un cambio de vivir, de eticidad, de ethos; estar ya en el proceso prxico por cambiarla.

Totalmente de acuerdo. Yo lo he aprendido de Sacristn, de Paco Fernndez Buey, de mis padres y de muchos camaradas.

Desde luego, siempre es seal del xito de un modo de organizar la vida y de reflexionarla que la propia Religacin tica aparezca como natural, no como obra producida en y por el hacer en comn, y as ocurre con el ethos del capital. Tal y como nos lo explica Marx, en la actualidad el saber cotidiano mediante el que todos, con conviccin, iniciativa y voluntad, y creyndonos libres, constantemente ponemos en obra y constantemente reproducimos el capitalismo, es un saber hacer que tenemos naturalizado, que consideramos que es inherente a este mundo porque es inherente a todo vivir. Pero es una religin cuya divinidad es interna al hacer, y al propio saber hacer puesto en obra, es un fetiche. Marx lo denomina el Fetiche de la Mercanca. Y ese fetiche, ya no trascendente, es el que cimenta nuestra Religacin, la religacin tica, el ethos capitalista. Las nuevas religaciones ticas siguen siendo an algo que se nos impone. Todava no tenemos la capacidad de elaborarlas conscientemente, ni de comprender rectamente que son producto nuestro; pero ya no se nos imponen como resultado de la voluntad de un ser superior omnipotente y divino, trascendente.

Quera sealar esto, porque ese primer captulo de El Capital, que es de introduccin y establece la hermenutica de lectura de toda la obra eso trata de hacer- es bien explcito. En l, la ideologa no es un sobrestructura, sino un saber hacer interno a la praxis y al que el asalariado se entrega voluntaria y entusisticamente, sintindose libre, en uso de su libertad, para, luego, acompaar al capitalista a la fbrica, tal como explica Marx en dicho captulo. El capitalismo es un saber hacer un ethos que nos religa y que ponemos en obra, capilarmente, todos nosotros, segn esta introduccin de El Capital. Todo lo humano se basa en un saber hacer compartido, en una religacin o Ethos, tambin el capitalismo.

Sin duda. Un descanso. Respiremos un momento.

De acuerdo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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