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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2018

El consumo de la felicidad

Charo Morn
Ecologistas en accin

La autora del texto analiza la relacin entre el consumismo y la crisis ecosocial. Pero qu relacin tiene la sociedad de consumo con la felicidad? Puede ayudar la bsqueda de la felicidad a generar sociedades ms sostenibles y justas?


En una sociedad marcada por la centralidad de los indicadores econmicos y por el crecimiento continuo, podramos pensar que es este factor el que ms efectos tiene en la felicidad de las personas. El economista Richard Easterlin [1] , compar la evolucin de los ingresos y la percepcin de felicidad. Demostr que el aumento de riqueza lleva aparejado un incremento de satisfaccin hasta un cierto umbral pero que una vez superado este, la felicidad no crece paralelamente.

As, el incremento de riqueza que se produjo en Estados Unidos entre 1945 y 1974, que duplic el Producto Interior Bruto (PIB), no supuso un aumento relevante en la tasa de felicidad de su poblacin. Su teora sugiere que, una vez que las necesidades bsicas estn cubiertas, las polticas deberan centrarse en aumentar la satisfaccin a travs de medidas de articulacin comunitaria y de redistribucin de la riqueza y no en el crecimiento econmico. En este sentido, la economa de la felicidad, pone en cuestin la teora tradicional econmica que afirma que cuanto mayor sea el nivel de ingresos de un individuo, mayor ser su nivel de felicidad y da nfasis a la importancia de la felicidad social, que se da en entornos solidarios, equitativos, afianzados en la comunidad, con menor polarizacin social y violencia estructural, y que suponen calidad de vida de todas las personas.

La bulimia consumista

Poseemos una media de 10.000 objetos frente a los 236 que poseen las comunidades de los indios Navajo [2] . Somos Digenes de lo nuevo, de la acumulacin compulsiva de cosas y experiencias que se alimenta fomentando la insatisfaccin crnica. Ms dinero, ms endeudamiento, ms cosas, ms deprisa, ms lejos, ms joven, ms efmero Una pesada mochila de metas que nunca se alcanzan, del tener en vez del ser. Una rueda sin fin que se basa en la prdida de autoestima y, tambin, en el egosmo.

La cultura consumista, aproximadamente en 20 % de la poblacin mundial, es hegemnica pero no nica en el planeta.

 
Da sin compras. Foto: Isidro Jimnez.

Otras culturas ponen en el centro la vida en vez de los indicadores econmicos y las tasas de consumo. Tres ejemplos: La isla de Niue en el Pacfico, en la que se promueve una semana laboral de cuatro das, destinando el tiempo restante a labores comunitarias, a los cuidados o al ocio; el pas de Butn, cuya poltica est regida por el ndice de Felicidad Bruta a travs de los valores colectivos y los vnculos con la naturaleza y, por ltimo, las constituciones de Ecuador y Bolivia, que desarrollan el paradigma del Buen Vivir, Sumak Kawsay, que supone poner en el centro a la comunidad en armona con la tierra, la Pacha Mama. Son ejemplos que combaten una vida marcada por el mercado y la monetizacin creciente de todos los mbitos de nuestra vida, una referencia para redisear nuestras formas de vida de una forma ms sencilla en lo material, pero ms plena y sostenible.

Cooperar y no competir

La sociedad de consumo se alimenta del individualismo y de la competitividad, lo que en algunos sectores se ha denominado el darwinismo social, basado en la idea de la supervivencia del ms apto para la sociedad de mercado. Sin embargo, numerosos autores consideran esto una falsedad cientfica. La intensa socialidad y el trabajo cooperativo de Homo sapiens, ha sido, y es, su xito adaptativo como especie. En palabras de Frans de Waal, psiclogo y primatlogo: La vida en grupo no es una opcin, es una estrategia de supervivencia, para la biloga Lynn Margullis: La vida no se hizo para competir, sino para trabajar unidos.

Nuestras neuronas espejo, responsables de la empata, de la percepcin de lo que sienten los dems, demuestran que la interdependencia social est en nuestro ADN. Para Michel Tomasello, psiclogo social: El ser humano es altruista desde su nacimiento y slo a travs del entorno cultural se puede modificar su comportamiento hacia el individualismo. El egosmo supone ir en contra de nuestro comportamiento como especie y, por tanto, genera insatisfaccin e infelicidad.

Otro aspecto sera la relacin de nuestros vnculos con el territorio, con la naturaleza. Vivir en ciudades hace que estemos presentando sntomas del dficit de naturaleza [3] , que llevan consigo un conjunto de alteraciones provocadas por la vida en entornos artificiales tales como estrs, hiperactividad o merma del rendimiento cognitivo.