Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2018

Relacin cambios/continuidad en materia constitucional, segn monseor Carlos Manuel de Cspedes

Raudiel Pea Barrios
Cuba Posible


Este trabajo aborda las posiciones del fallecido intelectual y sacerdote habanero, monseor Carlos Manuel de Cspedes, acerca de aspectos que deben ser modificados y conservados, con vistas a la prxima reforma de la Constitucin cubana[1]. Debemos aclarar que en el texto que hemos consultado para la realizacin de este breve artculo, el autor de referencia aborda con amplitud otras cuestiones, relacionadas en su gran mayora con la historia constitucional cubana previa a 1959. Las mismas no han sido objeto de nuestra valoracin debido a que no estn relacionadas, al menos directamente, con la parte de su pensamiento que s nos interesa exponer.

Una primera idea que monseor De Cspedes deja establecida con claridad es que dado su carcter de ley fundamental, la Constitucin de un pas no es un texto que se pueda estar manoseando a diario, ni que se pueda cambiar a capricho. De igual forma, destaca que tampoco es un cors que impida modificarla cuando las circunstancias as lo aconsejen. Y concluye afirmando, con un lenguaje ms coloquial que acadmico, que en el equilibrio entre rigidez y flexibilidad constitucional reside una buena porcin de la madurez poltica de un pas.

Por tanto, desde el propio texto se establecern las reglas para llevar a cabo su reforma, la cual debe estar mediada por la mayor participacin popular posible. Esta opinin resalta algo que desde la teora del Derecho Constitucional sigue siendo hoy motivo de anlisis, y es el hecho de que las Constituciones si bien no pueden permanecer inmutables en el tiempo, s debe pautarse desde las mismas los procedimientos para su modificacin.

Incluso, el autor destaca que an en aquellos pases donde el texto constitucional vigente sigue siendo de larga data, no se han dejado de introducir cambios con el objetivo de atemperarlo a las nuevas circunstancias. El ejemplo tpico en este caso es el de la Carta Magna estadounidense, la cual ha sido actualizada, por decirlo de algn modo, mediante el recurso de las enmiendas.

Partiendo de las ideas hasta aqu conjugadas, De Cspedes lanza una pregunta que hoy ya se ha vuelto comn entre los estudiosos que, tanto desde dentro como fuera de Cuba, analizan la actual dinmica de cambios socioeconmicos y sociopolticos que se vienen realizando en el pas, y la relacin de estos con la reforma a la Constitucin. Cmo conjugar la actualizacin de nuestro socialismo con la fidelidad a la Constitucin? Se puede ser fiel a esta y, simultneamente, pensar en cambios de estructuras y de conceptos?

Dando respuesta a ambas interrogantes el autor establece que s, y que para que no fuera as esos cambios de estructura y de conceptos eventualmente propuestos tendran que referirse a la esencia misma del Estado. La cuestin ms complicada de dilucidar en este extremo es definir cules son esas materias que no pueden ser modificadas, pues son la esencia misma del proyecto socialista cubano. Hemos de recordar que con la reforma constitucional del ao 2002 fue introducida la conocidsima clusula de intangibilidad, en la cual se establece que no pueden ser reformados aquellos contenidos que estn vinculados con el sistema poltico, social y econmico[2]. Pero desde el aparato de poder no existe un pronunciamiento que determine cules son esos preceptos intocables, ptreos, que no pueden modificarse, pues hacerlo implicara ir contra la esencia misma del sistema constitucionalmente refrendado[3].

De cualquier forma, no sera descabellado pensar que si en definitiva desde el poder se impulsa la reforma a la Carta Magna nacional pues, desde el poder mismo, se definir si los cambios que se promuevan atentan o no contra la esencia del sistema. A los estudiosos del tema solo nos queda dar nuestras consideraciones al respecto, y analizar crticamente cualquier escenario posible, en un marco de respeto a las discrepancias.

En otra parte de sus reflexiones, el autor se pregunta si no resultara ms conveniente convocar a una Asamblea Constituyente que redactase una nueva Constitucin acorde con los cambios postulados. Al respecto solo dir que la clusula de reforma de nuestra ley fundamental no concibe tal posibilidad. Pero si esa fuera la solucin que se aplicara a partir de modificar dicha clusula como paso previo a un proceso reformador ms profundo, no puede obviarse algo esencial: sea cual sea el procedimiento de reforma la ms amplia participacin popular debe ser lo primordial, tanto en el debate como en la aprobacin de las modificaciones constitucionales.

Sobre este ltimo aspecto (la participacin del pueblo), el propio De Cspedes resalta que el buen anlisis de la realidad conduce a la mejor elaboracin de textos constitucionales, y al acierto en el establecimiento de las compatibilidades entre la realidad y los textos. La realidad que se vive y la realidad a la que se aspira van por delante, pero como no todos los ciudadanos interpretan en el mismo sentido la que se tiene delante, y no todos los ciudadanos aspiran al mismo tipo de sociedad en el futuro. Los organismos responsables de la elaboracin de los textos jurdicos son los llamados a formular normas que encuentren, por su equilibrio, el mejor consenso nacional posible.

Asimismo, resalta un aspecto medular que hoy todava es trascendente en materia constitucional, y es el hecho de que debemos superar viejas reminiscencias del constitucionalismo socialista sovitico, que lleg a nosotros tergiversado y manipulado por el estalinismo. En este sentido, subraya que a pesar de la reforma a la Constitucin cubana efectuada en 1992, a la cual califica como una reelaboracin que mejor considerablemente el texto de 1976, siguen siendo muchas las huellas del carcter propio de los Estados socialistas de entonces. De esta forma, De Cspedes retoma un tema que sigue siendo necesario debatir, sobre todo con vistas al futuro, y es cmo dar un salto cualitativo sobre esas huellas, en aras de construir un socialismo ms democrtico.

En su opinin, la cual comparto, la Constitucin cubana presenta problemas de imagen, interna e internacional. Y las dos cuentan para la obtencin del ms amplio consenso social posible. Resulta muy difcil superar las limitaciones de aquella, a los ojos de los cubanos y de las instancias extranjeras que se relacionan con Cuba, y cuya actitud tiene sus repercusiones sobre nuestro pueblo, pues se inscribe en esa familia de constituciones que rigi un tipo de socialismo que ya no existe en Cuba. Es precisamente ese tipo de organizacin socioeconmica y poltica lo que se desea cambiar.

Para algunos se trata de cerrar las puertas al socialismo. No obstante, para otros (entre los cuales me incluyo y, al igual que el autor, creo que somos mayora), se trata de establecer un socialismo distinto, ms democrtico y participativo. Segn De Cspedes, no dejar de haber contradicciones y dificultades entre lo que est legislado; lo que de hecho existe; y la realidad a la que se desea llegar. Quizs las dificultades sealadas a la Constitucin de 1992 son ms subjetivas que fcticas, puesto que los mecanismos de reforma de la misma son giles, salvo en lo que respecta a los contenidos intangibles, y podra ser ella la base constitucional que, reformada, articule los cambios deseados y realizables, con un ritmo racional.

Al adentrarse en cuestiones puntuales que podran ser tenidas en cuenta con vistas a la futura reforma constitucional, el analista que abordamos refiere que la perennidad del monopartidismo no est reida con la democracia, opinin que tambin suscribo. Del mismo modo, que el pluripartidismo no es garanta del buen ejercicio de la misma. Pero para que el monopartidismo fuese sustento de una democracia real, tiene que articular mecanismos de funcionamiento sobre criterios de transparencia y de libre debate de todas las cuestiones. Sobre la base de estos dos criterios deberan emanar las proposiciones que luego, segn el nivel de las mismas (nacional, provincial, municipal), seran discutidas por el rgano de gobierno correspondiente.

Otro tema de capital importancia que en opinin del autor no debe eludirse en una situacin de cambio real, estructural y de conceptos en Cuba, por cualquiera de las vas constitucionales que se elija, es la articulacin de los poderes estatales. Al respecto solo plantea, sucintamente, las diferencias que sobre el ejercicio del poder han marcado al constitucionalismo liberal y al socialista, las cuales se centran en lo esencial entre la triparticin del mismo y su unidad, sin adentrarse en el anlisis tanto de una postura como de la otra. En todo caso, a mi juicio se trata de un debate que no puede obviar, sea cual sea el criterio que se sostenga, la necesidad de articular adecuados mecanismos de control. Bien se acepte la idea de que el poder del Estado es divisible y se distribuye entre cada uno de los rganos constituidos para el ejercicio del mismo; o bien se deseche aquella al considerarlo como indivisible y solo aceptar la diferenciacin de funciones entre dichos rganos; no cabe duda que, en ambos casos, son imprescindibles los mecanismos de control.

Por ltimo, De Cspedes menciona otros aspectos igualmente claves relacionadas con las estructuras estatales, como por ejemplo la articulacin de las Fuerzas Armadas y la articulacin econmica. Sobre el segundo tema, se pregunta hasta dnde pueden llegar las inversiones y las gestiones privadas; hasta dnde estos privados pueden ser extranjeros En qu reas se favoreceran las inversiones privadas, nacionales o forneas? Cules seran sus lmites o cmo entraran bajo el control estatal normal? Cmo regular constitucionalmente la tenencia de tierras? La formulacin de estas inquietudes sirve para fomentar el debate sobre la funcionalidad de la propiedad privada en el proceso de construccin del socialismo en Cuba; algo que an encuentra muchos detractores aferrados a viejos dogmas. Adems, de manera muy breve, expone las problemticas asociadas con la ciudadana cubana, y las problemticas en torno a la misma. Sus reflexiones son un llamado de alerta para encontrar solucin a un tema que, segn sus propias palabras, se mantiene en una suerte de limbo jurdico.

Con todo lo dicho hasta aqu, consideramos que las ideas de monseor Carlos Manuel de Cspedes, si bien se centran ms en someter a debate pblico algunos elementos a tener en cuenta para la futura reforma constitucional que en proponer caminos a seguir al respecto, son bienvenidas en la coyuntura actual.

Notas:

[1] Sobre las ideas de este autor vid. Mons. Carlos Manuel de Cspedes, Cuba hoy: compatibilidad entre cambios reales y el panorama constitucional, en Proyecto del Centro Cristiano de Reflexin y Dilogo Cuba Posible, Por un consenso para la democracia, Cuaderno No19, junio de 2015, pp. 47-61.

[2] Vid. artculo 137, Constitucin de la Repblica de Cuba, Ed. My. Gral. Ignacio Agramonte y Loynaz, La Habana, 2012, pp. 82 y 83.

[3] De acuerdo con el artculo 90 inciso ch) de la Constitucin cubana, el Consejo de Estado tiene entre sus atribuciones dar a las leyes vigentes, en caso necesario, una interpretacin general y obligatoria. Vid. Constitucin de la Repblica de Cuba, dem, p. 55.

Fuente: http://cubaposible.com/relacion-cambioscontinuidad-materia-constitucional-monsenor-carlos-manuel-cespedes/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter