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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2018

Paro Internacional de Mujeres Cuba?

Ailynn Torres Santana
OnCuba


Si nuestro trabajo no importa, produzcan sin nosotras. Esa es, nuevamente, la consigna principal del segundo Paro Internacional de Mujeres, convocado para el prximo 8 de marzo. Los hashtags #HaciaLaHuelgaFeminista y #WomensStrike han comenzado a llenar el ambiente y medios de prensa de todo el mundo dan seguimiento al proceso que comenz a gestarse en el ltimo mayo.

El primer paro tuvo presencia en los cinco continentes. Este se prev an mayor. Setenta pases estn convocados. En su antesala se discute para qu el paro y cmo hacerlo, se evala lo sucedido en 2017, se innovan estrategias, se crean alianzas.

Algunos alegarn que es un sinsentido. En definitiva, nadie ha dicho que el trabajo femenino no importe. Qu mentes enloquecidas forman semejante barullo frente a algo que, al menos en una parte considerable del globo, ya es derecho asegurado? Esa lucha es agua pasada desde que las mujeres tienen derecho al voto, reconocimiento de sus propiedades, presencia en los rganos polticos, en el mercado laboral, en las escuelas y universidades. Dirn.

Quizs otros, desde nuestra orilla del Caribe, reconocern la legitimidad del empeo. Acto seguido acotarn que, para nuestra suerte, los motivos del paro no tienen que ver con el estado de cosas en la Casa Cuba. Conversar con unos y otros.

La consigna del Paro invita a pensar sobre el trabajo que las mujeres realizamos y que es invisible en sociedades aparentemente igualitarias. Ese trabajo es invisible para instituciones, polticas pblicas, estadsticas y cuentas nacionales. (Con notables excepciones, el trabajo no remunerado, realizado habitualmente por mujeres, no entra en las cuentas del PIB ni en otro indicador econmico). La consigna invita a pensar, incluso, que puede ser invisible para nosotras mismas cuando, en lugar de trabajo, lo llamamos deber, moral, amor.

Si las mujeres paramos, qu pasa? La respuesta hay que buscarla en la divisin sexual del trabajo. Las mujeres trabajamos ms en peores condiciones, trabajamos ms con menos ingresos, somos ms vulnerables a los despidos, tenemos menos activos econmicos y ms dificultades para la contratacin laboral si estamos en edad frtil o pensamos tener hijos.

Seguramente tendremos un acuerdo bsico si invito a pensar en la tan nombrada doble jornada femenina. Nadie se atrevera a desmentirla. La etiqueta bautiza el hecho de que muchas mujeres realizan una jornada de trabajo asalariado y, adems, una jornada de trabajo no remunerado en sus hogares, como cuidadoras. Esa ltima es poco o nada reconocida y, explcitamente o por omisin, se considera trabajo no productivo. En pases de Amrica Latina, las mujeres dedicamos un promedio de 39,13 horas semanales al trabajo no remunerado en los hogares; los hombres, 13,72.

Siguiendo esa lnea, segn las estadsticas disponibles, casi la mitad de las mujeres cubanas que integran la poblacin en edad laboral no producen. No tienen relacin laboral formal en ningn sector productivo o de servicios. Sin embargo, s producen. Producen fuerza de trabajo para el mercado laboral capitalista y / o para la Patria socialista, como prefieran. Reproducen la vida en situaciones de escasez aguda y de carencia de infraestructuras pblicas de cuidados. En ese grupo tambin estn las mujeres que trabajan solo como cuidadoras durante aos y son calificadas, eufemsticamente, como amas de casa.

El Paro Internacional de Mujeres denuncia lo anterior; complejiza el concepto de trabajo. Hace lo mismo con la violencia, y evidencia las cargas que soportan las mujeres. Propone que revisemos cmo convivimos, cmo trabajamos, cmo consumimos y cmo cuidamos.

Que sean las mujeres las que paren, mostrar cules son los sectores que estn ms feminizados y el peso que tiene la fuerza de trabajo femenina en la economa de los pases. Denunciar, adems, el no reconocimiento del trabajo femenino en los espacios privados.

La propuesta es un paro de trabajo, consumo y cuidados. As se interpelar el orden de los lugares de trabajo asalariado, de los hogares, las cocinas, los cuartos, los mercados. De cada casa. El orden que reproduce el trabajo precario y empobrece los mrgenes de las ciudades y los campos. El orden que excluye ms a las mujeres negras, a las mujeres transexuales, lesbianas, sexualmente diversas. Por tanto, ser un nuevo momento donde preguntarnos: Por qu paran las otras mujeres? Por qu yo parara? Por qu no?

La convocatoria reconoce tambin que hay trabajos que no pueden parar. Trabajos de cuidados que nadie ms puede realizar, trabajos que, de detenerse, resultarn en desempleo seguro cuando es la nica fuente de ingresos, por ejemplo. En esos casos, se invita a denunciar justamente los motivos por los cuales no se puede parar.

Las mujeres cubanas, tenemos razones?

En 2017 hubo noticia de algunas instituciones cubanas que el 8 de marzo se pronunciaron respecto al Paro Internacional de Mujeres. El Instituto de Filosofa, el Centro Oscar Arnulfo Romero, el Centro Pablo. Mariela Castro, directora del CENESEX, hizo una declaracin de solidaridad.

Ms all, el asunto estuvo casi ausente en los medios oficiales y no oficiales. No tuvo prioridad en la madeja de cuestiones que importaron en primer plano.

El 8 de marzo, no obstante, no se pas por alto. En Cuba la fecha es celebratoria. En 2017 se habl sobre el lugar de las mujeres en la poltica cubana, en la ciencia, en el mbito productivo. Se mencionaron las opciones recreativas y culturales preparadas para ese da, se destac la virtud del esfuerzo y la ternura femenina, se destinaron ingentes comentarios a las postales florecidas. Se sigui, en definitiva, el guion que acredita un 8 de marzo local como fecha de alegra y reconocimiento a las fminas cubanas.

Con esos gestos se recuerda que la legislacin revolucionaria cubana se ha identificado con la promocin de la presencia y equidad de las mujeres en los espacios productivos y de direccin, y que gozamos de derechos an incumplidos por otros Estados. Entre ellos, el aborto, una licencia de maternidad extensa, una licencia de paternidad que legalmente no as culturalmente permite compartir los cuidados tempranos, etctera. Es cierto que lo anterior es imprescindible para cualquier anlisis sobre las mujeres en Cuba.

Se nos recuerda menos tambin hay que decirlo que en nuestro pas las mujeres estamos sobrerrepresentadas en los grupos de menores ingresos y en la franja de pobreza; subrepresentadas en el sector no estatal de la economa, que es el que provee mayores ingresos; que tenemos una mayor carga de horas de trabajo en el hogar y en las actividades de cuidado; que el acoso sexual callejero requiere polticas pblicas que lo afronten al igual que los feminicidios y otras formas de violencia; que contamos con una precaria infraestructura de los cuidados; y que el actual proceso de transformaciones est develando desigual empoderamiento entre hombres y mujeres, por ejemplo.

Entonces, tiene sentido pensar en el paro? Este 8 de marzo tendr la misma discreta resonancia que en 2017?

La Cuba de hoy no es la misma que la de hace un ao. Entre los cambios apreciables est una mayor preocupacin social por las condiciones de las mujeres.

De marzo pasado a la fecha, los medios oficiales y no oficiales han incluido ms contenidos relacionados con las desigualdades de gnero. Hay evidencia suficiente del cambio. Instituciones no gubernamentales y proyectos ciudadanos avocados a esta cuestin, continuaron ganando presencia pblica.

Adems, se cre en Cienfuegos el primer gabinete jurdico sobre violencia de gnero. La fecha de su anuncio coincidi con la comunicacin por primera vez en la prensa estatal de un caso de feminicidio en esa misma provincia. Se tuvo noticia al menos de otro caso, a travs de la denuncia de un colectivo feminista.

Tambin durante este ao se ha anunciado que se publicarn los resultados de una encuesta nacional de igualdad de gnero realizada por el Centro de Estudios de la Mujer en 2016. Y se han presentado fragmentos de estos en espacios pblicos.

El ao 2017 tambin registr la creacin, consolidacin y mayor presencia de grupos, proyectos y organizaciones preocupados por las desigualdades en general y las desigualdades de gnero en especfico. Ese empeo es evidente, tambin, en publicaciones y debates acerca de derechos, poltica, cultura, y procesos sociales.

El lapso entre el primer y el segundo Paro Internacional de Mujeres no nos dijo mucho sobre la desproteccin del trabajo sexual; la exclusin en base a la orientacin sexual; la sexualizacin de las mujeres en medio de la transformacin poltica y econmica; ni sobre la presencia o ausencia de agendas feministas en la institucionalidad poltica cubana en el actual proceso electoral.

Sin embargo, an sostengo que estamos en otro lugar. Quizs de mayores y mejores preguntas. Frente a ello, en qu claves los medios abordarn el Paro Internacional de Mujeres? Identificaremos algn camino para acompaar el paro? Pensaremos nuestras razones para parar, o no parar?

Organizadoras de esta huelga han declarado que el objetivo es que nadie mire para otro lado. Cuba hacia dnde mirar?

Fuente: http://oncubamagazine.com/columnas/paro-internacional-de-mujeres-cuba/



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