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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2018

Las elecciones de octubre son las de pronstico ms dudoso desde 1989
Brasil y la temporada de incertidumbres

Eric Nepomuceno
Pgina 12


A la Globo y a todos los dems medios masivos de comunicacin, al mercado y al empresariado hoy se suma el Poder Judicial con la misma misin que en el 89: defenestrar la figura de Lula. Sus chances de ser candidato son exiguas.

Las elecciones de octubre son, sin duda, las de pronstico ms dudoso desde 1989, cuando los brasileos volvieron a las urnas para elegir un presidente luego de 28 aos.

Algunos mecanismos, es verdad, se repiten. Por ejemplo: en aquella ocasin, el poderoso grupo de comunicaciones llamado Organizaciones Globo, con la televisin que lleva el nombre del conglomerado y acta, en trminos concretos, como un gran monopolio, a la cabeza, hicieron de todo para impedir que Leonel Brizola fuese a la segunda vuelta. Por una diferencia de poco ms de 450 mil votos, quien logr enfrentarse al candidato de los medios, del mercado financiero y del empresariado, un nefito llamado Fernando Collor de Melo, fue el entonces radical lder sindical Luis Incio Lula da Silva.

Dando una clarsima muestra de su ausencia total de escrpulos, la Globo manipul los noticieros de mayor audiencia en el pas con una edicin trucha de un debate que mostr los mejores momentos de Collor de Melo y los peores de Lula da Silva.

Resultado: gan Collor, quien fue defenestrado por el Congreso despus de cumplir poco ms de dos aos y medio de su mandato, hundido por toneladas de acusaciones bien comprobadas de corrupcin endmica.

Ahora, a la Globo y a todos los dems medios masivos de comunicacin, al mismo mercado y al mismo empresariado, se sum el muy poderoso Poder Judicial, la Corte Suprema inclusive, con la misma misin: defenestrar la figura de Lula da Silva.

Es verdad que la campaa sufrida en aquel entonces por el ms consistente y, por lo tanto, peligroso lder de izquierda, Leonel Brizola, se parece a caricia materna comparada a lo que se arm contra Lula.

Eso se debe a razones consistentes, empezando por lo que l hizo en sus dos mandatos presidenciales. Pero lo importante es que, a estas alturas del juego, las posibilidades de que Lula da Silva, quien encabeza con amplio margen todos los sondeos electorales, pueda presentarse en octubre son poco menos que nulas.

Es comprensible: al fin y al cabo, el golpe institucional que destituy en 2016 a la presidenta Dilma Rousseff nunca es demasiado repetir tena como objetivo final liquidar a Lula. Un juicio preado de irregularidades, a empezar por la ausencia confiesa de pruebas (se le conden a base de convicciones surgidas de lo que dijo un delator), cuya sentencia fue confirmada por un tribunal de segunda instancia, hizo con que su postulacin fuese prcticamente fulminada: la legislacin electoral brasilea impide que alguien con una condena confirmada sea candidato.

Hay, desde luego, brechas en esa ley. Pero sobran indicios de que, en su caso particular, ningn espacio ser abierto. Antes siquiera de recibir y analizar un pedido de registro de la candidatura de Lula, el presidente del Tribunal Superior Electoral, el folclrico Luis Fux, ya anticip, en un neologismo infame, que el nombre del exmandatario es irregistrable.

Adems, existe otro riesgo rondando la figura del ms popular presidente de la historia brasilea: el tribunal que lo sentenci determin tambin que Lula empiece a cumplir la pena tan pronto se agoten sus recursos en la corte. No son pocas las posibilidades de que lo encarcelen a mediados de marzo. Son altsimas las posibilidades de que instancias superiores le concedan un habeas-corpus. Pero el desastre estara consumado.

El problema es que, sin Lula, qu saldr de las urnas?

La perspectiva de un absentismo olmpico asusta a analistas y traza un escenario inquietante para quien logre alzarse vencedor.

Para hacer an ms enigmtico el panorama, ni el grupo instalado en el poder, ni el sacrosanto mercado financiero, ni el conglomerado oligoplico de comunicacin, y menos todava el empresariado, tienen un candidato viable para mantener las cosas tal como estn.

Faltando seis meses para el cierre oficial del registro de candidatos, y ocho para que los electores acudan a las urnas, lo que se ve en el horizonte es un interrogante tan grande como las dimensiones de un porta-aviones en la pileta de algn club.

Todos los nombres lanzados hasta ahora como globo de aire no lograron ganar altura. El PSDB, partido del ex presidente Fernando Henrique Cardoso e idealizador del golpe institucional, se encuentra en un callejn sin salida: su presidenciable, el actual gobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, tiene el carisma de una hoja de lechuga.

Cardoso, a propsito, ya dio todas las pistas de que pretende abandonar al candidato oficial del partido y estimula que un presentador de televisin, Luciano Huck, funcionario de la TV Globo, se postule. Bastante popular principalmente en las clases menos favorecidas, a raz de un programa popularesco que distribuye beneficios a los pobres, Huck tiene la coherencia poltica e ideolgica de una gallina y la consistencia de un flan de nubes.

La complicidad de la Justicia consolid el golpe. Pero ahora nadie, ni los golpistas, sabe qu hacer para impedir un eclipse de consecuencias absolutamente imprevisibles.

La verdad es que octubre, ms que un enigma, se parece a cada da como una amenaza. Terrible amenaza.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/95187-brasil-y-la-temporada-de-incertidumbres


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