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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2018

EE.UU., el petrleo venezolano y la piedra en el zapato de Tillerson

Aram Aharonian
Rebelin


A la luz del anuncio de la realizacin de elecciones presidenciales en Venezuela antes de abril prximo y con una oposicin debilitada y desunida, el periplo de Rex Tillerson aparece como un nuevo captulo de la opcin intervencionista de la administracin Trump, y apunta a dar continuidad a la estrategia de fortalecer la accin concertada del bloque de gobiernos de derecha con el objeto de bloquear toda posibilidad de integracin regional no dependiente.

La reciente gira demuestra que el segundo ao de la administracin Trump ser de grandes peligros para Latinomrica y el Caribe, porque la Casa Blanca tiene dos objetivos que rayan en la obsesin: uno, descarrillar las relaciones econmicas, polticas, de seguridad y defensa que China y Rusia estn forjando en el continente; y la destruccin de la Revolucin Bolivariana, con el propsito (no confeso) de apropiarse de las riquezas petroleras venezolanas.

En la Universidad de Texas el 1 de febrero defini a China y Rusia como potenciales actores predadores que estn apareciendo en el hemisferio, poderes lejanos que no representan los valores fundamentales de la regin y concluy que Latinoamrica no necesita nuevos poderes imperiales que slo buscan el beneficio propio. No es casual que la gira de Tillerson se produzca casi inmediatamente despus del II Foro ministerial China-CELAC en Santiago de Chile con la presencia del canciller Wang Yi.

EEUU siente la necesidad de mostrar presencia en la regin, frente a la propuesta de China a la CELAC de incorporar a la regin al gigantesco proyecto de infraestructura conocido como la Nueva Ruta de la Seda. Poco antes y con muy escaso xito, el vicepresidente Mike Pence pas en agosto pasado por Colombia, Argentina, Chile y Panam, recogiendo slo rechazos ante la mencin de una intervencin armada. Washington enfrenta asimismo la inminente concrecin del Tratado Transpacfico entre 11 pases naciones de Amrica Latina y Asia, a ser firmado en Chile en marzo prximo sin la participacin de EEUU.

El otro gran eje del discurso de su gira fue la Revolucin Bolivariana y la restauracin de la democracia ser la que llevaron a Irak, Afganistn o Libia?- en Venezuela, misin para la cual cosech apoyos en Argentina, Colombia y Per, cuyos presidentes estn dispuestos a embarcarse en la aventura con opciones que van desde las sanciones a la comercializacin del petrleo venezolano o la creacin de un supuesto corredor humanitario para enviar ayuda a Venezuela desde Colombia, hasta el aumento de la presin e injerencia diplomtica del llamado Grupo de Lima.

Ya con Tillerson de regreso, el senador republicano Marco Rubio - quien tiene un papel clave en las polticas hacia Caracas y La Habana- se manifest en favor de un golpe de las fuerzas armadas venezolanas para derrocar al gobierno: El mundo apoyara a las fuerzas armadas en Venezuela si decidieran proteger al pueblo y restaurar la democracia removiendo al dictador (). Los soldados comen de la basura y sus familias pasan hambre en Venezuela, mientras Maduro y sus amigos viven como reyes y bloquean la ayuda humanitaria, dijo en dos tuits.

Coincidentemente? la Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, anunci el jueves pasado un examen preliminar por presuntos crmenes atribuidos a cuerpos de seguridad estatales en el contexto de las protestas antigubernamentales entre abril y julio de 2017 dejando unos 120 muertos que, segn el gobierno, son atribuibles a las acciones terroristas.

En cada una de sus visitas Tillerson habl de la Cumbre de las Amricas de la OEA proyectada para a abril en Per, donde EEUU espera lograr una condena contra Venezuela que incluya sanciones a nivel regional y recibi la inesperada noticia de que Nicols Maduro asistir a esa cita.

Todo expresa la perspectiva poltica, histrica e ideolgica desde la cual Washington se plantea las relaciones interamericanas y el curso de sus inminentes acciones en la regin. El tiranosaurio Rex tiene apetito de petrleo y sufre la resaca de la vieja hegemona en decadencia, est desbocado y carece de escrpulos, lo que lo convierte en una amenaza todava mayor. Sus bramidos que invocan la guerra han encontrado eco entre un puado de presidentes y lites polticas latinoamericanas dispuestas a acelerar la intervencin y radicalizar los mtodos de lucha, con la opcin militar como prioridad, seala el catedrtico tico Andrs Mora.

La estada en Jamaica, un cercano cfrade de EEUU en el Caribe, persegua el objetivo de atraer a los pequeos pases que hasta ahora han resistido con firmeza y decisin amenazas de todo tipo provenientes de Wshington para que cesen su apoyo a Venezuela. Si en lo poltico, Jamaica era el pas menos importante en la gira de Tillerson, en trminos diplomticos, fue el propsito ms preciado del viaje del Secretario de Estado. Pero Colombia fue la parada ms transcendental a fin de ultimar detalles para la agresin.

En Jamaica dijo que Estados Unidos, Mxico y Canad estudian cmo mitigar el impacto en el Caribe y las refineras si Washington impone sanciones a la industria petrolera venezolana y agreg que cualquier accin contra el petrleo venezolano afectara a los pases caribeos, muchos de los cuales han disfrutado durante mucho tiempo de combustible subsidiado de la nacin sudamericana. Las refineras de la costa estadunidense del Golfo de Mxico tambin se veran afectadas, destac.

La nueva estrategia de EEUU sera estrechar lazos comerciales y militares con los pases de Petrocaribe ante el peligro de contagio mimtico de los ideales chavistas al depender en exclusiva de esta alianz a para su abastecimiento energtico. Recientemete, el gobierno estadounidense celebr una Cumbre de Seguridad Energtica en el Caribe en la que inst a los pases de la subregin a diversificar sus fuentes de energa, confiar ms en las inversiones privadas y reducir as su dependencia de Petrocaribe.

Monroe vive?

No se sabe bien si fue Juan Manuel Santos o el mismo Tillerson, quien orden desde Colombia a la oposicin venezolana que no firmara el acuerdo al que haba llegado con el gobierno en Santo Domingo, ante el estupor del presidente dominicano Danilo Medina y al ex presidente espaol Jos Luis Rodrguez Zapatero. Cuando Santos, Mauricio Macri, PP Kuszynski y otros adlteres vociferan que no reconocern los resultados de las elecciones venezolanas, le estn diciendo a la oposicin que aunque ellos ganaran, no sern reconocidos, porque el nico camino que aceptarn es el de la guerra.

Venezuela est alerta. Colombia y Brasil estn movilizando tropas a su cordn fronterizo que los une con este pas. Santos cre un grupo especial de seguridad que operar en Ccuta, y aprob la movilizacin de casi 3 mil efectivos militares y de otros cuerpos de seguridad para reforzar la Operacin Esparta.

Mientras Tillerson andaba por el sur, desde Washington, la ministra argentina de Seguridad, Patricia Bullrich anunci la instalacin en la nortea provincia de Misiones de una base militar estadounidense, con la excusa de combatir el narcotrfico, negociada con el presidente Mauricio Macri.

Muchos memoriosos analistas hablan del renacer de la funesta Doctrina Monroe - A mrica para los (norte) americanos- que tuvo como consecuencia las mltiples y continuas intervenciones militares de EEUU en Mxico, Centroamrica y el Caribe a partir de la segunda mitad del siglo XIX y a travs de toda Suramrica durante el siglo XX. Otros se preguntan qu puede ofrecer hoy Estados Unidos a su patio trasero, en momentos que China y Rusia entraron a jugar con fuerza en la regin.

La Organizacin de Estados Americanos (OEA), en crisis de credibilidad, ha mostrado su impotencia para disear una salida a la crisis poltica venezolana, junto su indiferencia frente a la crisis poltica brasilea y hondurea. Lo cierto es que Washington, con xito, se ha esforzado en bombardear todos los mecanismos de integracin ltiomericano-caribea.

Ahog las posibilidades de que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), sin EEUU, pudiera responder a las urgencias de la regin, con el apoyo del Grupo de Lima, mientras la Unin de Naciones del Suramrica (Unasur), sin direccin desde hace un ao, perdura inoperante, por la accin decidid de los nuevos gobiernos neoliberales y la desaparicin de lderes como Chvez, Lula, Kirchner e incluso Correa.

El canciller petrolero  

El canciller Rex Wayne Tillerson, lleva ms de 40 aos en la petrolera ExxonMobil, y fue su presidente hasta el ao pasado, cuando pas a integrar el gabinete de empresarios-ministros de Donald Trump. Y, tan apegado a sus negocios que debieran facilitarse desde el poder, obviamente tiene al petrleo venezolano entre ceja y ceja, tras sus fracasos de los ltimos 18 aos.

 
A la luz del anuncio de la realizacin de elecciones presidenciales en Venezuela antes de abril prximo y con una oposicin debilitada y desunida, el periplo de Rex Tillerson aparece como un nuevo captulo de la opcin intervencionista de la administracin Trump, y apunta a dar continuidad a la estrategia de fortalecer la accin concertada del bloque de gobiernos de derecha con el objeto de bloquear toda posibilidad de integracin regional no dependiente.

La reciente gira demuestra que el segundo ao de la administracin Trump ser de grandes peligros para Latinomrica y el Caribe, porque la Casa Blanca tiene dos objetivos que rayan en la obsesin: uno, descarrillar las relaciones econmicas, polticas, de seguridad y defensa que China y Rusia estn forjando en el continente; y la destruccin de la Revolucin Bolivariana, con el propsito (no confeso) de apropiarse de las riquezas petroleras venezolanas.

En la Universidad de Texas el 1 de febrero defini a China y Rusia como potenciales actores predadores que estn apareciendo en el hemisferio, poderes lejanos que no representan los valores fundamentales de la regin y concluy que Latinoamrica no necesita nuevos poderes imperiales que slo buscan el beneficio propio. No es casual que la gira de Tillerson se produzca casi inmediatamente despus del II Foro ministerial China-CELAC en Santiago de Chile con la presencia del canciller Wang Yi.

EEUU siente la necesidad de mostrar presencia en la regin, frente a la propuesta de China a la CELAC de incorporar a la regin al gigantesco proyecto de infraestructura conocido como la Nueva Ruta de la Seda. Poco antes y con muy escaso xito, el vicepresidente Mike Pence pas en agosto pasado por Colombia, Argentina, Chile y Panam, recogiendo slo rechazos ante la mencin de una intervencin armada. W ashington e nfrenta asimismo la inminente concrecin del Tratado Transpacfico entre 11 pases naciones de Amrica Latina y Asia, a ser firmado en Chile en marzo prximo sin la participacin de EEUU.

El otro gran eje del discurso de su gira fue la Revolucin Bolivariana y la restauracin de la democracia ser la que llevaron a Irak, Afganistn o Libia?- en Venezuela, misin para la cual cosech apoyos en Argentina, Colombia y Per, cuyos presidentes estn dispuestos a embarcarse en la aventura con opciones que van desde las sanciones a la comercializacin del petrleo venezolano o la creacin de un supuesto corredor humanitario para enviar ayuda a Venezuela desde Colombia, hasta el aumento de la presin e injerencia diplomtica del llamado Grupo de Lima.

Ya con Tillerson de regreso, el senador republicano Marco Rubio - quien tiene un papel clave en las polticas hacia Caracas y La Habana- se manifest en favor de un golpe de las fuerzas armadas venezolanas para derrocar al gobierno: El mundo apoyara a las fuerzas armadas en Venezuela si decidieran proteger al pueblo y restaurar la democracia removiendo al dictador (). Los soldados comen de la basura y sus familias pasan hambre en Venezuela, mientras Maduro y sus amigos viven como reyes y bloquean la ayuda humanitaria, dijo en dos tuits.

Coincidentemente? La Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, anunci el jueves pasado un examen preliminar por presuntos crmenes atribuidos a cuerpos de seguridad estatales en el contexto de las protestas antigubernamentales entre abril y julio de 2017 dejando unos 120 muertos que, segn el gobierno, son atribuibles a las acciones terroristas.

En cada una de sus visitas Tillerson habl de la Cumbre de las Amricas de la OEA proyectada para a abril en Per, donde EEUU espera lograr una condena contra Venezuela que incluya sanciones a nivel regional y recibi la inesperada noticia de que Nicols Maduro asistir a esa cita.

Todo expresa la perspectiva poltica, histrica e ideolgica desde la cual Washington se plantea las relaciones interamericanas y el curso de sus inminentes acciones en la regin. El tiranosaurio Rex tiene apetito de petrleo y sufre la resaca de la vieja hegemona en decadencia, est desbocado y carece de escrpulos, lo que lo convierte en una amenaza todava mayor. Sus bramidos que invocan la guerra han encontrado eco entre un puado de presidentes y lites polticas latinoamericanas dispuestas a acelerar la intervencin y radicalizar los mtodos de lucha, con la opcin militar como prioridad, seala el catedrtico tico Andrs Mora.

La estada en Jamaica, un cercano cfrade de EEUU en el Caribe, persegua el objetivo de atraer a los pequeos pases que hasta ahora han resistido con firmeza y decisin amenazas de todo tipo provenientes de Wshington para que cesen su apoyo a Venezuela. Si en lo poltico, Jamaica era el pas menos importante en la gira de Tillerson, en trminos diplomticos, fue el propsito ms preciado del viaje del Secretario de Estado. Pero Colombia fue la parada ms transcendental a fin de ultimar detalles para la agresin.

En Jamaica dijo que Estados Unidos, Mxico y Canad estudian cmo mitigar el impacto en el Caribe y las refineras si Washington impone sanciones a la industria petrolera venezolana y agreg que cualquier accin contra el petrleo venezolano afectara a los pases caribeos, muchos de los cuales han disfrutado durante mucho tiempo de combustible subsidiado de la nacin sudamericana. Las refineras de la costa estadunidense del Golfo de Mxico tambin se veran afectadas, destac.

La nueva estrategia de EEUU sera estrechar lazos comerciales y militares con los pases de Petrocaribe ante el peligro de contagio mimtico de los ideales chavistas al depender en exclusiva de esta alianz a para su abastecimiento energtico. Recientemete, el gobierno estadounidense celebr una Cumbre de Seguridad Energtica en el Caribe en la que inst a los pases de la subregin a diversificar sus fuentes de energa, confiar ms en las inversiones privadas y reducir as su dependencia de Petrocaribe.

Monroe vive?

No se sabe bien si fue Juan Manuel Santos o el mismo Tillerson, quien orden desde Colombia a la oposicin venezolana que no firmara el acuerdo al que haba llegado con el gobierno en Santo Domingo, ante el estupor del presidente dominicano Danilo Medina y al ex presidente espaol Jos Luis Rodrguez Zapatero. Cuando Santos, Mauricio Macri, PP Kuszynski y otros adlteres vociferan que no reconocern los resultados de las elecciones venezolanas, le estn diciendo a la oposicin que aunque ellos ganaran, no sern reconocidos, porque el nico camino que aceptarn es el de la guerra.

Venezuela est alerta. Colombia y Brasil estn movilizando tropas a su cordn fronterizo que los une con este pas. Santos cre un grupo especial de seguridad que operar en Ccuta, y aprob la movilizacin de casi 3 mil efectivos militares y de otros cuerpos de seguridad para reforzar la Operacin Esparta.

Mientras Tillerson andaba por el sur, desde Washington, la ministra argentina de Seguridad, Patricia Bullrich anunci la instalacin en la nortea provincia de Misiones de una base militar estadounidense, con la excusa de combatir el narcotrfico, negociada con el presidente Mauricio Macri.

Muchos memoriosos analistas hablan del renacer de la funesta Doctrina Monroe - A mrica para los (norte) americanos- que tuvo como consecuencia las mltiples y continuas intervenciones militares de EEUU en Mxico, Centroamrica y el Caribe a partir de la segunda mitad del siglo XIX y a travs de toda Suramrica durante el siglo XX. Otros se preguntan qu puede ofrecer hoy Estados Unidos a su patio trasero, en momentos que China y Rusia entraron a jugar con fuerza en la regin.

La Organizacin de Estados Americanos (OEA), en crisis de credibilidad, ha mostrado su impotencia para disear una salida a la crisis poltica venezolana, junto su indiferencia frente a la crisis poltica brasilea y hondurea. Lo cierto es que Washington, con xito, se ha esforzado en bombardear todos los mecanismos de integracin ltiomericano-caribea.

Ahog las posibilidades de que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), sin EEUU, pudiera responder a las urgencias de la regin, con el apoyo del Grupo de Lima, mientras la Unin de Naciones del Suramrica (Unasur), sin direccin desde hace un ao, perdura inoperante, por la accin decidid de los nuevos gobiernos neoliberales y la desaparicin de lderes como Chvez, Lula, Kirchner e incluso Correa.

El canciller petrolero  

El canciller Rex Wayne Tillerson, lleva ms de 40 aos en la petrolera ExxonMobil, y fue su presidente hasta el ao pasado, cuando pas a integrar el gabinete de empresarios-ministros de Donald Trump. Y, tan apegado a sus negocios que debieran facilitarse desde el poder, obviamente tiene al petrleo venezolano entre ceja y ceja, tras sus fracasos de los ltimos 18 aos.

 

ExxonMobil es la principal empresa a la cual el gobierno de la Repblica Coopertiva de Guyana ha permitido la exploracin ilegal, por violar el Acuerdo de Ginebra de 1966, de gas y petrleo en las aguas ocenicas adyacente o contiguas al territorio Esequibo, legtima e histricamente reclamado por Venezuela. Ms grave an, la referida compaa estadounidense ha pretendido realizar dichas exploraciones en nuestra indiscutida fachada atlntica, en la desembocadura de nuestro Ro Orinoco.

Coincidentemente? en el momento en que Tillerson realiza su gira injerencista, el Secretario General de Naciones Unidas Antonio Guterres, anuncia pblicamente que enviar el diferendo entre Guyana y Venezuela a la Corte Internacional de Justicia, en La Haya, desestimando los mecanismos de negociacin previstos en el Acuerdo de Ginebra de 1966, nico instrumento legal que reconoce Venezuela para dirimir la controversia.

Lo cierto es que la industria petrolera necesita reemplazar 34.000 millones de barriles de crudo al ao pero en el 2015 tan slo se alcanzaron los 8.000 millones, por el drstico descenso de las inversiones en exploracin y produccin mundial (un 28% en el 2017 y se estima una nueva cada del 20% este ao), por lo que EEUU intentar provocar un golpe de mano contra Maduro para apropiarse de las reservas petrolferas venezolanas.

Las derrotas de Exxon y Tillerson

La primera derrota legal con el gobierno de Hugo Chvez fue en ocasin de la nacionalizacin de la Faja Petrolfera del Orinoco, el primero de mayo de 2007. Un ao despus, la Exxon Mobil intent una accin judicial de confiscacin de activos de la estatal petrolera Pdvsa en el exterior por 12 mil millones de dlares ante tribunales ingleses (llamada "Mareva Injuction") y tambin fue derrotada.

Ms tarde llev a Venezuela a juicios de arbitraje -acordados durante la Apertura Petrolera en l llamada Cuarta Repblica (antes del 1999), primero ante la Cmara de Comercio Internacional, con una demanda mil millonaria. Y tambin fue derrotada. Y, en seguida, volvi demandar ante el CIADI (Centro de Arbitraje Internacional) en Washington, por 1.400 millones de dlares, para sumar otra derrota legal.

Venezuela apel este fallo porque la sentencia tena un problema de fondo y la ltima sentencia a favor de Venezuela, fue el ao pasado hecho que fue tmidamente difundido en Caracas. Cuando delegados de pases productores de petrleo se reunieron en la ONU para analizar este triunfo, el exministro de Petrleo venezolano (hoy detenido) pidi al embajador en Naciones Unidas que "no hiciera o declarara nada" porque "se estaban tratando de llegar a acuerdos con ellos".

Lo explica (o denuncia) Rafael Ramrez, ministro de Petrleo y presidente de Pdvsa cuando Hugo Chvez, y entonces embajador en la ONU, hoy separado del cargo, quien afirma que dos ministros del gobierno, pidieron reunirse con la ExxonMobil en Nueva York "para negociar el regreso de la trasnacional al pas, e incluso para que explotaran en conjunto con Pdvsa el campo que la Exxon se apropi en nuestras aguas territoriales en disputa con Guyana", lo que trataba de demostrar una especie de "iniciativa pragmtica" de algunos personeros del gobierno .

EEUU, el petrleo y el ahogo a la regin

EEUU es el pas del mundo que ms hidrocarburos consume a diario, unos 20 millones de barriles, el doble que China, entre su parque industrial, la enorme cantidad de vehculos particulares y colectivos que movilizan y el gigantesco aparato militar de que dispone .  

La produccin de petrleo de forma convencional en EEUU alcanz su mximo nivel en 1970 y despus comenz a declinar, teniendo que importar en el 2005 casi el doble del total de crudo producido en dicho pas hasta la aparicin de la revolucionaria y controvertida tcnica del fracking, que consiste en la extraccin de gas natural no convencional mediante la fracturacin de la roca madre (pizarras y esquistos) para la extraccin de gas de esquisto (shale gas) y de petrleo ligero (shale oil.

Segn datos oficiales, EEUU se habra convertido ya en el principal exportador mundial de combustibles refinados (gasolina y disel), pudiendo convertirse en el horizonte del 2018 en exportador neto de GNL, con una produccin de crudo equivalente a 10 millones de barriles diarios provenientes de los campos tradicionales y de las nuevas explotaciones de petrleo en roca porosa (Cuenca Prmica de Texas).

Pero seguir siendo importador de crudos hasta 2035, con un consumo de entre 16 y 20 millones de barriles diarios, pero en el 2020 el petrleo importado representar tan slo el 26% de su mercado interno. En la actualidad, el 45% de las importaciones de crudo de EEUU proceden de Oriente Medio y Norte de frica pero la nueva geoestrategia energtica pasara por tener a Canad como principal proveedor (con la construccin del oleoducto Keystone XL), lo que tendr efectos colaterales como la progresiva disminucin de importaciones de crudo procedentes de la OPEP, Mxico, Colombia y Brasil.

Asimismo, hay una drstica reduccin de sus compras a Venezuela con el objetivo de lograr la asfixia econmica del gobierno bolivariano y fagocitar sus reservas de petrleo (hoy son slo de 800.000 bpd diarios frente a los 1,7 millones de bpd vendidos en1998), lo que obligar a Mxico y Venezuela a redireccionar sus exportaciones hacia China e India, con fletes prohibitivos.

Por otra parte, Petrocaribe fue creado en 2005 por iniciativa de Venezuela con el objetivo de suministrar combustibles a los pases de la cuenca del Caribe en condiciones ventajosas de pago, como crditos blandos y bajas tasas de inters para 18 pases. Venezuela exporta 100.000 barriles diarios a los pases del bloque que generaban una factura de 4.000 millones de dlares, de la cual una parte se paga en efectivo.

En cada pas que visit Tillerson habl de petrleo. En A rgentin a quiso ech a rle mano a los ricos y a cimientos de litio del norte del pa s y los de hidroca rburos de Vaca Muerta, pero se encontr con otro CEO- ministro como Juan A ranguren, directivo de la Shell.

Jeffrey Sachs, acadmico de la Universidad de Columbia que particip en las actividades preparatorias de la reunin del G20 que Argentina organizar en noviembre-, dej un par de mensajes que dej atnitos a los funcionarios de la cancillera argentina: critic la poltica de Vaca Muerta (produccin de petrleo y gas por fracking, debido a su impacto ambiental) y tambin la decisin de Macri de reducir los impuestos de las grandes empresas, lo que hace aumentar la desigualdad, que es insustentable, dijo.

Quiz una nueva edicin, para nada edulcorada de la doctrina Monroe, sirva para el despertar de un frente comn de la regin. Tillerson ha hecho su esfuerzo para que ello ocurra. No se auguran sino tiempos difciles para Venezuela y toda Amrica Latina y el Caribe, porque esta ofensiva imperial, que hace parte de la restauracin neoliberal conservadora, encuentra a las izquierdas y a las fuerzas progresistas latinoamericanas y caribeas viviendo su peor momento en los ltimos 15 aos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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