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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2018

Listas cremallera: el ejemplo de Bolivia

Alice Campaignolle, Irene Escudero y Carlos Heras
Ctxt


El pas andino aplica la alternancia estricta de mujeres y hombres en todas las listas electorales y tiene el segundo parlamento con mayor porcentaje femenino del mundo, solo por detrs del de Ruanda.

Hay un pas latinoamericano que tiene ms mujeres en su parlamento que cualquier democracia de la OCDE: se trata de Bolivia. Sus ltimas elecciones nacionales, en 2014, sirvieron para elegir el que se ha convertido en el segundo parlamento ms paritario del mundo slo le gana Ruanda, con un 64% de mujeres y hoy el 52,4% de los escaos de la Asamblea Legislativa Plurinacional los ocupan mujeres. Entre esos comicios y los de 2009, donde las mujeres no eran ms del 27,7 % de las dos cmaras, medi una de las reformas electorales ms ambiciosas del mundo en trminos de paridad de gnero.

Bolivia aplica desde 2010 lo que recientemente ha propuesto Podemos en el nuevo debate sobre la reforma electoral en Espaa: las listas cremallera o, lo que es lo mismo, la alternancia estricta de mujeres y varones en todas las listas electorales a nivel estatal, regional y local. Los resultados hablan por s solos: de 130 escaos que tiene su Cmara de Diputados, 70 los ocupan mujeres; mientras que el Senado lo forman 17 mujeres titulares y 19 hombres.

En Bolivia hemos demostrado que es posible poner reglas claras que permitan que ese 50% de mujeres que existen en la realidad en las calles, en las fbricas, en las oficinas, en las universidades estn en la misma proporcin en los espacios de tomas de decisin, reivindica Gabriela Montao, la presidenta de la Cmara de Diputados, expresidenta del Senado y la mujer con ms poder poltico del pas.

Esta incorporacin del 50% hace que la democracia se haya ampliado, afirma la presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia, Katia Uriona, que asegura que la Constitucin aprobada en 2009 y la reforma electoral de 2010 han posibilitado esos logros numricos. La ley electoral garantiza los principios de paridad y alternancia de gnero: obliga a que a una candidata titular le suceda un hombre y a ste, una mujer, y adems establece que cada candidata titular debe tener un suplente varn y cada candidato varn una suplente mujer.

Adems, Uriona destaca la inclusin de muchas mujeres indgenas originarias campesinas en las instituciones, un segmento que tradicionalmente haba estado infrarrepresentado a pesar de que el 42% de la poblacin se identificaba como parte de alguna nacin indgena en el ltimo censo del pas, de 2012.

Sin embargo, la paridad en el poder legislativo no se refleja en el poder ejecutivo actual: desde 2017 slo hay cuatro mujeres entre los veinte ministerios que tiene el gabinete de Evo Morales, que gobierna el pas desde 2006 y en 2010 nombr el primer gobierno paritario que tuvo Bolivia.

Las cosas no estn mejor a nivel local, ya que slo 29 municipios el 8% de todos los del pas tienen alcaldesa a pesar de que el 51% de todas las concejalas las ocupan mujeres. Y algo peor sucede en el mbito regional: mientras que las mujeres ocupan el 45% de los escaos de las nueve asambleas departamentales, no hay ninguna gobernadora electa.

Montao sostiene que en los mbitos ejecutivos hay la voluntad poltica, pero no hay normas tan taxativas en trminos de paridad y argumenta que es mucho ms difcil crear esos mecanismos para puestos que debe ocupar una sola persona, como las alcaldas o las gobernaciones. Creo que la paridad ha ganado un enorme espacio tambin en la sociedad, en lo simblico. Y ese es un avance muy importante, porque eso va a producir que, de aqu a unos aos, la gente tambin demande, aunque no est tan normado, no sea tan mandatorio, que haya candidatas a la alcalda o a la Gobernacin mujeres, dice la presidenta de la Cmara de Diputados.

No obstante, la ley electoral boliviana s tiene mecanismos similares para el caso de las circunscripciones uninominales. El sistema de eleccin en la Cmara de Diputados combina tres tipos de circunscripciones: las regionales, donde se eligen a varios diputados en listas cerradas; las especiales (siete), donde se escogen a representantes de las naciones indgenas minoritarias y las que eligen a un nico diputado que representa a un territorio ms reducido, como sucede por ejemplo en Reino Unido. De esa ltima manera se eligen a ms de la mitad de diputados, 70 de 130.

Para esos casos, la ley establece que la alternancia de gnero debe expresarse en titulares y suplentes y adems obliga a los partidos a que en la totalidad de esas circunscripciones al menos el 50 % de las candidaturas titulares sean mujeres.

No cabe duda de que esas normas han cumplido con sus objetivos, y adems apenas existen diferencias entre los grupos parlamentarios del Movimiento al Socialismo (MAS) en el gobierno y los dos opositores, Unidad Demcrata (UD) y el Partido Demcrata Cristiano (PDC).

No importa el partido, el hecho es que las mujeres estamos hoy ms presentes, sostiene la diputada y profesora universitaria Jimena Costa, de UD. El primer ao de esta legislatura [2015], la presidenta de la Cmara, Gabriela Montao, era mujer, y las tres jefas de bancada tambin mujeres: Juana Quispe por el MAS, Norma Pirola por el PDC y yo por UD.

Costa enfatiza que los cambios a favor de las mujeres no han comenzado con Evo Morales, aunque s ha habido muchos avances durante su gestin. Es una historia que tiene casi un siglo, aclara, y seala hitos como la conquista del sufragio femenino en 1953, la primera ley de cuotas electorales en 1997 o la implantacin de cuotas internas de algunos nuevos partidos surgidos en ese periodo.

La consecuencia ms lamentable que ha tenido la inclusin poltica de las mujeres es el acoso y la violencia que sufren muchas. Para las mujeres este ingreso ha significado tener que enfrentar y empezar a generar mecanismos que rompan las barreras tradicionalmente masculinas, y al mismo tiempo a mayor inclusin de las mujeres se evidencia el traslado de la violencia en el mbito privado al mbito pblico, explica Uriona

El acoso y la violencia poltica estn tan extendidos que en 2012 Bolivia se convirti en el primer pas del mundo en aprobar una ley integral al respecto. Sucedi poco despus del asesinato de la concejala Juana Quispe, que haba sufrido violencia poltica durante dos aos.

Trminos como violencia o acoso poltico no se refieren exclusivamente al acoso sexual o los insultos despectivos con connotaciones sexuales, sino a las prcticas dirigidas a restringir la libertad de las mujeres para ejercer responsabilidades pblicas. Segn la ley, son actos de acoso y violencia poltica las formas de hostigamiento, amenaza y agresin fsica, psicolgica o sexual contra mujeres autoridades pblicas o sus familias con el objetivo de suspender, restringir o condicionar su actividad pblica. Para los casos ms graves, el Cdigo Penal prev penas de prisin de hasta ocho aos que, con agravantes, pueden aumentar hasta un tercio.

No hay datos oficiales y sistematizados al respecto, y desde 2012 no ha habido ninguna sentencia penal por esos delitos, pero Katia Uriona sostiene que, de acuerdo con investigaciones del TSE, al menos seis de cada diez mujeres sufren violencia y acoso poltico. A Costa, por ejemplo, han llegado a presionarle miembros de su mismo partido para que abandonase una comisin parlamentaria amenazndola con hacer dao a sus hijos.

La abogada y asesora legal de la Asociacin de Concejalas de Bolivia (Acobol), Sandra Silva, dice que estas prcticas son generalizadas en el mbito municipal, aunque slo se denuncian las situaciones ms extremas. Los casos que denuncian es cuando realmente ya no pueden ms, cuando ya les est afectando y necesitan acudir a una institucin que las respalde, apunta. Esa asociacin, que no depende del Estado, es a menudo el primer lugar al que acuden las concejalas o alcaldesas que sufren violencia poltica. Entre enero de 2016 y septiembre de 2017, Acobol hizo seguimiento de 89 casos de violencia poltica que afectaban a 116 vctimas.

La violencia poltica es una manifestacin pblica de la violencia machista cotidiana en un pas donde el 20% de las mujeres que viven en pareja sufren violencia fsica de sus compaeros, segn un estudio que su Instituto Nacional de Estadstica public en 2017. Segn la Fiscala, 74 mujeres fueron vctimas de feminicidio durante los nueve primeros meses de 2017 en Bolivia, que tiene 11 millones de habitantes.

Esos nmeros ofrecen un fuerte contraste entre la diversidad que se ve en el parlamento y la situacin cotidiana de las mujeres bolivianas, que adems sufren ms el empleo informal y la pobreza.

Lo que plantea el horizonte de democracia paritaria es cmo generar un debate y una discusin de transformacin social que haga que las mujeres que estamos en espacios de representacin tambin estemos incluyendo una agenda transformadora de pas, de sociedad, de generacin de otra nocin de la construccin de relaciones entre hombres y mujeres, reivindica Uriona. Y, para eso, an queda un largo camino.

Fuente: http://ctxt.es/es/20180214/Politica/17836/Bolivia-parlamento-paridad-asamblea-mujeres-igualdad.htm



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