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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2018

El nuevo lder de la Liga, que cogi el partido con un 4% de apoyo electoral lo ha llevado hasta el 30% en el norte del pas con su discurso xenfobo y antieuropeista
Matteo Salvini y la lepenizacin de Italia

Ismael Monzn
Ctxt


Matteo Salvini, el lder de la Liga, ha compartido plaza con los fascistas en ms de una ocasin. Cuando en 2015 se lanz a la conquista de Roma con la primera gran manifestacin de la Liga Norte en la capital, acudieron cientos de simpatizantes de Casa Pound, un movimiento social que defiende el legado de Mussolini. Tras pasar la juventud ligado a movimientos comunistas, el rostro renovado de la Liga es de los que dicen que las ideologas estn superadas. Primero se distanci de los histricos de su partido y abandon el independentismo padano, pero a la hora de introducir un cambio de paradigma este milans que en unos das cumplir los 45 ha sido fiel al santo y sea de los suyos: identificar al enemigo y lanzarse a su yugular.

Roma ladrona[uno de los eslganes preferidos por el partido] ya no le roba tanto a la Liga. Ahora los grandes enemigos son los inmigrantes, que han invadido Italia, y Europa, que le ha cercenado su soberana. Y mejor si ambos pueden confluir en un cctel: el Gobierno italiano ha permitido la entrada de cientos de miles de migrantes y la Unin Europea no slo no ha hecho nada para impedirlo, sino que ha dejado que el pas asuma toda la carga. En los cinco aos que lleva al frente del partido, estos dos temas se han convertido en los mejores fantasmas con los que buscar el origen de la depresin colectiva italiana, que en realidad antecede a la oleada migratoria y la gran crisis econmica.

El caso es que a Salvini le funciona la meloda. Segn un sondeo de la agencia Ix, la llegada de unos 600.000 migrantes en los ltimos cinco aos ha provocado que slo un 35% de los jvenes sea partidario de una plena integracin, mientras que el 60% de los mayores de 35 tiene una percepcin negativa del fenmeno. Ni siquiera el votante de izquierdas, de acuerdo con este estudio, demanda una poltica inclusiva para los recin llegados. As que todo sirve para arrimar el ascua a su sardina.

El pasado 3 de febrero, un ex candidato municipal de la Liga Norte de reconocida tendencia fascista sali a las calles del municipio de Macerata enfundado en una bandera italiana dispuesto a disparar a negros. Hiri a seis y, lejos de arrepentirse, se vanaglori de su cruzada. Un intento de vengar el asesinato de una joven de 18 aos de la que encontraron sus restos mutilados metidos en una maleta en la misma localidad por el que haban arrestado a un nigeriano como principal sospechoso.

El relato invitara a pensar en una postura firme de los partidos condenando la xenofobia, pero lo que ocurri fue justo lo contrario. El lder de la Liga asegur pocas horas despus que el agresor no era ms que un descerebrado, un caso aislado. Pero l, que da por cerrada la historia del fascismo en Italia, s que encontr una motivacin a lo ocurrido. Quienes han permitido la llegada descontrolada de clandestinos son responsables de los choques sociales, dijo. As, Salvini puso de nuevo en el primer plano el debate migratorio, que en los primeros das de campaa haba quedado sepultado entre complicadas propuestas econmicas, y desde entonces no ha soltado su presa. Una de sus ltimas frases lapidarias es que el islam no encaja con la Constitucin italiana.

Tanto impacto tuvo la impertinente salida que su socio electoral Silvio Berlusconi le copi el mensaje. El ex Cavaliere ha reiterado desde entonces que los inmigrantes ilegales son una verdadera bomba social y que habra que expulsarlos de inmediato. A la tercera pata de la coalicin con la que Salvini y Berlusconi concurren a las prximas elecciones del 4 de marzo, Giorgia Meloni, del partido de extrema derecha Fratelli dItalia, no le hace falta una invitacin para sumarse al vnculo entre inmigracin y delincuencia. Con un Gobierno que ha endurecido su poltica migratoria en los ltimos meses, mediante un plan para frenar a los inmigrantes en Libia, y el Movimiento 5 Estrellas en una onda muy similar a la derecha, el mensaje leguistase impone en un tema crucial.

El director del Instituto Demoscpico IPR Marketing, Antonio Noto, considera que el suceso de Macerata no hace crecer a Salvini en las encuestas, porque la inmigracin lleva ah aos. De hecho, ese recorrido es lo que permite a Salvini alcanzar entre un 14% y un 17% de los votos que le otorgan las proyecciones. El anlisis de IPR Marketing sita siempre unos dos o tres puntos por encima a la Forza Italia de Silvio Berlusconi, por lo que ste sigue asumiendo el liderazgo poltico de la coalicin.

Otro tema es quien impone el discurso, porque ms all de los nmeros, Salvini tiene un peso fundamental en esta alianza, estima Giovanni Orsina, politlogo y uno de los ms reconocidos estudiosos del berlusconismo. Para l, que ningn partido se atreva a mostrar posiciones ms favorables a la inmigracin supone la primera victoria para la Liga Norte. Matteo Salvini est tocando temas muy sensibles y todos han bajado a su terreno. Si en Francia se hablaba de una lepenizacin del espritu, en Italia se podra decir que hay una salvinizacin, apunta.

En las antpodas de la contencin poltica, el poltico milans espera refrendar en las urnas la tendencia plagiando precisamente a su alma mter francesa. Gracias a estos asuntos y a una sobreexposicin meditica ha conseguido que la Liga vuelva a nacer. Tras las elecciones generales de 2013, en las que lograron un 4% de los votos, Matteo Salvini sustituy como secretario federal del partido a su fundador, Umberto Bossi. Las arengas de ultratumba de este ltimo resultaban ya anacrnicas, por lo que su pensamiento deba quedar enterrado junto a su figura.

La Padania, una regin imaginaria que se extendera en toda la franja norte de Italia, y cuya independencia Bossi lleg a proclamar, ha quedado guardada para otro momento, aunque algunos dirigentes histricos y gobernantes de las regiones del norte han utilizado el efecto Catalua para reavivar el fantasma, ante el disgusto de su lder. En octubre del ao pasado, Vneto y Lombarda convocaron sendos referendos para exigir ms autonoma al Gobierno. Salvini se desmarc enseguida afirmando que nada tenan que ver estos casos con el de Catalua.

La Liga Norte mantiene oficialmente sus postulados federalistas, pero en esta ocasin ha renunciado incluso a su histrico nombre para reforzar la figura de su lder y presentarse con un cartel en el que se lee: Lega, Salvini premier. La nueva estrategia va encaminada a cruzar los Apeninos y convertir a esta formacin en una opcin factible tambin en el sur del pas, donde todava encuentra muchas resistencias, aprecia Antonio Noto. La tradicin impuesta por el antiguo eslogan el norte primero todava pesa demasiado: Nadie pensaba hace cinco aos en una Liga a dos dgitos; seguramente lograr un resultado magnfico, pero tocara techo.

Los pronsticos en el sur le dan entre un 2% y un 4%, que compensa con cerca del 30% que logra al norte. Por eso, Noto prev que, ms que Salvini, quien puede seguir araando ganando adeptos en la derecha es el partido de Berlusconi. Tanto Forza Italia como la Liga imponen adems su hegemona septentrional en los colegios uninominales, que segn la ley electoral otorgar un tercio de los escaos en la Cmara de Diputados y el Senado.

Pero la clave para el devenir de la Liga est efectivamente en el sur. Giovanni Orsina aprecia que la Italia meridional es la parte ms desesperada del pas y hasta ahora su voto ha ido al Movimiento 5 Estrellas. Sin embargo, sus tesis son bastante confusas y aunque todava no se han desinflado, si lo hacen el receptor natural sera la Liga. Pensando a medio plazo, un resultado decente en estas regiones observa el experto colocara al partido como una de las primeras fuerzas polticas nacionales.

Mientras tanto, ser Berlusconi quien escoja al primer ministro en caso de que la coalicin consiga mayora para gobernar. Una ley le impide a l mismo presentarse como candidato tras haber cometido fraude fiscal y el recurso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos no llegar a tiempo, pero el pacto de la alianza derechista contempla que el partido ms votado ser el que tenga la ltima palabra. Salvini tiene pocas opciones de sacar ms apoyos que su adversario y pese al pacto interesado al ex Cavaliere no se le ocurrira ungir a un enfant terrible que puede seguir erosionando su electorado de centroderecha.

Hace algunos das, Berlusconi acudi incluso a Bruselas para reunirse con los lderes de las instituciones y presentarse como garante de la estabilidad dentro del confuso panorama que se espera tras las elecciones. Ningn partido ha hecho tampoco una defensa a ultranza de la UE, pero la lectura que llegue desde all importa. El euroescepticismo cotiza a la baja en los ltimos tiempos y aunque la Liga ha rebajado el tono contra las imposiciones comunitarias, que este partido pueda formar parte del Gobierno italiano no agrada precisamente entre la burocracia europea.

No sera la primera vez que Berlusconi comparte gobierno con los leguistas, ya que en 1994 se sirvi de ellos para formar su primer gabinete. Quin sabe si el viejo caimn est pensando de nuevo en utilizar el tirn renovado de estos o si Salvini puede terminar devorndole, pero lo cierto es que est tambin en juego el liderazgo de la derecha. Ambos lderes coinciden en rebajar los impuestos e insisten en ms apoyo a las familias que quieran tener hijos, pero tampoco han faltados los desencuentros abiertos durante la campaa, como la propuesta de Berlusconi para indultar a quienes construyan en terreno ilegal, a la que Salvini se neg en redondo.

Las ltimas encuestas sitan a la coalicin derechista cerca de la mayora absoluta, con un 37% de los votos. Pero la ley electoral que no slo contempla que dos tercios de los escaos se elijan mediante sistema proporcional y un tercio en mayoritario, sino tambin un umbral mnimo del 3% a los partidos y un 10% a las coaliciones para entrar en el Parlamento impide calcular con exactitud con qu porcentaje de votos se obtendr mayora de escaos. En caso de que a la derecha le den los nmeros, veremos a la Liga en el Gobierno. Y si no es as, tampoco est descartado que Salvini pueda explorar otras vas con la que sumar, como el Movimiento 5 Estrellas. Probablemente no ser primer ministro, pero su voz cuenta ya y lo har an ms pasada la noche electoral.



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