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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2005

La guerra de Bush contra la prensa

Robert McChesney
Alainet


El gobierno estadounidense est librando una guerra contra las prcticas y estndares periodsticos que son el sustento, no solo de una prensa libre, sino de nuestra democracia. El Cuarto Poder se est doblegando bajo el asalto sin precedentes de la Casa Blanca, diseado para intimidar, manchar y desacreditar el periodismo investigativo; y para que el presidente y sus allegados polticos puedan mentir con impunidad.

Free Press acaba de publicar un informe que demuestra el alcance y la intensidad del asalto de la administracin a la libertad de prensa. La lista creciente de ataques a la prensa es realmente asombrosa:

Infiltracin de la radiodifusin pblica

Los partidarios de la Casa Blanca al interior de la Corporacin para la Radiodifusin Pblica (CPB, por sus siglas en ingls) han lanzado una cruzada para convertir a PBS, NPR y otros medios pblicos en portavoces oficiales. El mandato de Kenneth Tomlinson en la CPB se caracteriz por hechos como el ataque a periodistas, tal el caso de Bill Moyers, quien se atrevi a sacar al aire voces disidentes o a preparar informes investigativos sobre la administracin.

El objetivo de Tomlinson claramente apuntaba a enviar un mensaje de advertencia a todas las emisoras pblicas, para que sus administradores tengan cuidado con el tipo de periodismo investigativo que pudiera exponer las irregularidades de la administracin Bush. Tomlinson renunci en desgracia, pero dej un reparto de cmplices para que cumplan con su cruzada partidaria. Y hasta ahora no sabemos hasta qu punto Karl Rove y otros en la Casa Blanca orquestaron sus esfuerzos.

La fabricacin de noticias falsas

Bajo directrices de la administracin Bush, por lo menos 20 agencias federales han producido y distribuido decenas de "video-boletines noticiosos", a partir de un fondo extraoficial de $254 millones, creado con dinero de los contribuyentes para fabricar propaganda. Estos reportajes falsos y engaosos han sido difundidos en canales de televisin en toda la nacin, sin advertir que fueron preparados por el gobierno, y no por periodistas locales.

Los segmentos -que aclaman los "xitos" de la administracin, promovieron su versin polmica en temas como el reingeniera de Medicare (seguro de salud), y pusieron en primer plano a norteamericanos que "agradecan" a Bush- en repetidas ocasiones han sido etiquetados como "propaganda encubierta" por los investigadores de la Contralora del Gobierno.

Soborno a periodistas

La administracin ha pagado a comentaristas para que le alaben. En el curso de este ao, el comentarista de televisin Armstrong Williams embols $240.000 -dinero de los contribuyentes- para elogiar las polticas de educacin de Bush. Desde entonces se ha descubierto a otros tres periodistas a sueldo del gobierno; y Williams admite que l no tiene "la menor duda" que otros asalariados de Bush sigan andando sueltos.

La administracin incluso ha exportado estas tcticas. Segn el Los Angeles Times, los militares de EE.UU. estn pagando en secreto a los peridicos iraques para que publiquen los reportajes escritos por tropas americanas.

Mentiras sobre la guerra en Irak

La Casa Blanca consider la batalla por la opinin pblica domstica como uno de los frentes principales de la guerra en Irak. Con la ayuda de un entorno meditico dcil, la verdad se convirti en la primera baja en su campaa para obtener el respaldo ciudadano. Pero lejos de admitir sus mentiras y desinformacin, la administracin sigue atacando a quienes divulgan la verdad.

Como Frank Rich escribi recientemente en el Nueva York Times, la telaraa tejida por la administracin "de semi-verdades y falsedades utilizadas para vender la guerra, no ocurri por accidente; fue debidamente diseada y despus impuesta al pblico mediante una operacin de relacin pblica hilvanada prolijamente para tal propsito en la Casa Blanca."

Eliminacin del disenso en los medios del establishment

Bush ha evitado en lo posible las ruedas de prensa tradicionales, suprimiendo uno de los principales espacios para exigir la rendicin de cuentas al ejecutivo. En las raras ocasiones cuando se dign encontrar a reporteros, los asesores presidenciales convirtieron las ruedas de prensa en parodias, al acreditar al derechista Jeff Gannon como "periodista" su profesin era la de acompaante masculino-, entre los reporteros, para luego dejarle plantear las preguntas cuando surgan temas delicados.

Han logrado efectivamente silenciar a reporteros serios, como la veterana periodista Helen Thomas, estableciendo que ni el Presidente ni sus asesores respondan a quienes los interpelen. Y han establecido una jerarqua para los periodistas que buscan entrevistas con funcionarios de la administracin, que favorece a los medios que dan una cobertura favorable a la Casa Blanca.

Vaciamiento de la Ley de Acceso a la Informacin

La administracin ha desechado la aplicacin de la Ley de Acceso a la Informacin y hace ms difcil para que los reporteros puedan cumplir con su labor, al negarse a cooperar, aun con los pedidos ms simples, de proporcionar comentarios y datos de las agencias estatales. Esto es parte de una serie de restricciones en el acceso a la informacin, por lo que para los periodistas se torna prcticamente imposible poder cubrir extensas reas de la actividad gubernamental.

Consolidacin del control de los medios

La administracin sigue haciendo causa comn con las corporaciones de radiodifusin ms poderosas, en un esfuerzo por reescribir las leyes de propiedad de una manera que favorezca el control monoplico de la informacin. La Comisin Federal de las Comunicaciones (FCC, por sus siglas en ingls) anunciar prximamente planes para reformular las reglas de la propiedad -podra ser tan pronto como febrero- con miras a desatar una nueva ola de consolidacin meditica corporativa. Los cambios en las regulaciones que la administracin quiere introducir, asestaran un golpe mortal al reportaje local y restringira aun ms la labor periodstica.

En un veredicto famoso de 1945, el Juez de la Corte Suprema, Hugo Black, dijo que "la Primera Enmienda se basa en la presuncin de que la difusin ms amplia posible de la informacin de fuentes diversas y antagnicas es esencial para el bienestar del pblico, que una prensa libre es una condicin de una sociedad libre". Es decir, una prensa libre es la condicin indispensable de la Constitucin Americana en su conjunto y de su experiencia como Repblica.

La defensa de nuestra prensa

El dao que ya est hecho se refleja en la cada en picado de la confianza del pblico en los reporteros y en el flujo implacable de mentiras que sale desde la Casa Blanca a los noticieros mediticos.

Esta crisis puede atribuirse en parte a la falta de las grandes corporaciones mediticas y de ciertos periodistas en el cumplimiento de las responsabilidades bsicas de la prensa en una sociedad democrtica. Pero el asalto sistemtico de la administracin Bush a la prensa libre tambin tiene la culpa. Esta administracin ha ido mucho ms all de las maniobras cnicas de las administraciones anteriores, al implementar un plan para desbaratar el periodismo y erosionar las libertades civiles.

Free Press ha lanzado una campaa no-partidaria para defender a la democracia ante esta guerra a la diversidad e independencia de los medios. La campaa ejercer presiones de movilizacin y cabildeo para la implementacin de polticas que obliguen a nuestros dirigentes a rendir cuentas y para asegurar que los abusos a la libertad de prensa no se repitan con sta ni con futuras administraciones.

(Traduccin ALAI)
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Roberto McChesney es Presidente fundador de Free Press.



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