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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2005

Sojizacin
Retorno al Modelo Agroexportador (agroindustrial), latifundio y dependencia

Alberto J. Lapolla
Rebelin


* En base a la intervencin realizada en el Foro Social de la Tierra y la Alimentacin del Cono Sur, Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario el 12 de Octubre de 2005 y la intervencin realizada en la III Cumbre de los Pueblos de Amrica sobre Reforma Agraria en Mar del Plata el 3 de noviembre de 2005.

1.- Agroexportador, no agroindustrial. Estamos en presencia de un retorno al modelo agroexportador tal cual hemos sealado en algunos trabajos desde el 2001. Ante una nueva variante -que podemos llamar en el marco de la globalizacin financiero-norteamericana- del modelo agroexportador Argentina Granero del mundo, ms que en una instalacin de un modelo agroindustrial, como suelen llamar algunos. La posibilidad de instalar un modelo agroindustrial que acompaara un verdadero desarrollo industrial como el tenido por la nacin argentina entre 1943 a 1989, sera en todo caso algo positivo. Pero no es este el caso. Lo que nos ha ocurrido a los argentinos ha sido la destruccin buscada de la nacin industrial, tecnolgica, enrgerica y cientfica construida a partir de 1943 y su reemplazo por un modelo factora de exportacin masiva de commodities o materias primas con algn grado de agregado industrial en funcin de abaratar fletes o por imposicin de las metrpolis compr adoras en cuanto al tipo de producto requerido -soja transgnica que no puede ingresar como grano sino como aceite o torta.



De ser el pas con mayor desarrollo industrial de Amrica latina, con produccin de barcos, locomotoras, automviles, ferrocarriles, energa atmica, una industria militar poderosa; de ser autosuficientes en energa, alimentos, mano de obra y financiamiento, hoy hemos vuelto al Estado Factora por decisin de la burguesa colonial nacida en la Argentina y del imperialismo anglo-norteamericano. Hoy nuestro pas exporta soja en sus distintas variantes, petrleo crudo, gas natural, electricidad, caramelos y a veces galletitas. Tambin caos sin costura de Techint, nico rubro industrial que sigui teniendo proteccin estatal en el desguace de la nacin producido en los 90. Este retorno al estado colonial es acompaado por la ms extendida pobreza, miseria, indigencia, injusticia social y desarticulacin social que ha conocido nuestro valeroso y heroico pueblo. El pueblo heredero del que sostuvo con sus armas y vidas la libertad de Amrica.

En 1955 la Argentina posea el segundo PBI del mundo -lo que se extendi hasta algunos momentos de los aos 60- la clase trabajadora reciba entre el 54 y el 56% de la RN y nuestro pas desconoca -desde 1945- el hambre, la desocupacin y la injusticia social. Una profunda ola de dignidad, justicia y soberana haba construido una nueva nacin. La nacin industrial, tecnolgica y cientfica que se extendi con luces y sombras desde1943-46 hasta 1989-90. Hoy la Argentina produce la mayor tasa de alimentos por habitante del mundo: ms de 4500 kg / hab / ao, con 75 millones de Tn de granos, ms de 45 millones de cabezas de ganado bovino, una cifra similar de ovinos, una mayor de porcinos y otros rubros alimentarios de importancia mundial. Sin embargo ms del 50 % de su poblacin vive en la pobreza -en realidad hoy con el nivel de pobreza en 817 $ (para el INDEC, au nque es mucho mayor) esa cifra trepa a un espantoso 60%- casi 20 millones de personas; posee entre 4 a 6 millones de indigentes y una cifra similar de desocupados y subocupados.

El otrora pas de mayor nivel educativo y tecnolgico de Amrica Latina observa como sus nios deben revolver en la basura para alimentarse o se prostituyen para satisfacer a una clase alta y media alta especialmente perversas y repugnantes en la ostentacin de sus lujos malhabidos. Nios que son asesinados por el gatillo fcil, los escuadrones de la muerte o las polticas de mano dura -propiciadas por la derecha norteamericana- especialmente por la llamada escuela de Filadelfia orientada por George Kelling, que como en Crdoba, Mendoza, Santa Fe o en Buenos Aires identifican pobreza con delincuencia. Para saber de que hablamos basta recordar que el propagandista chileno de estas ideas, un tal Carlos Medina, disert en la Crdoba de De la Sota, sealando que los nios limpiavidrios son t erroristas(21). En plena crisis del 2001-2002 Mauricio Macri propuso meter presos a los cartoneros porque le robaban su basura.(22) Basura que fue privatizada, bueno es recordarlo, por la dictadura genocida y ningn gobierno democrtico hasta el presente ha vuelto a ponerla en manos del Estado.

Nuestro pas conoci teoras parecidas a stas, que permitieron realizar en el pasado los ciclos de limpieza tnica-social cometidos durante la segunda mitad del siglo XIX. Esta poltica fue acompaada de una brutal poltica de revanchismo social y de distribucin regresiva del ingreso: en 1955 la clase trabajadora reciba el 54% del Ingreso nacional, en 1973 se haba reducido al 38%, en 1974 haba recuperado al 48%, en 2001 haba cado al 18%. Desde otras proporciones esta poltica de revanchismo social -ideolgicamente motorizada por los voceros de la burguesa terrateniente-financiera- se expresa as: el 20% de la poblacin ms rica posee el 54% de la Renta nacional, el 20% ms pobre slo recibe el 5.2% de la RN, siendo que la transferencia de ingreso de los sectores bajos y medios -31 millones de argentinos- a la cpula social -2.5 millones de personas- fue de 27.4 mil millones de dlares por ao, es decir ms de 274.000 millones de pesos-dlares entre 1990 y 2001. Es la ofrenda que la empobrecida y laboriosa poblacin mayoritaria ofrend al Moloc de nuestros Barones financieros parasitarios y autoritarios, el Dios Mercado.

Esta transferencia que sienta las bases materiales de un nuevo modelo poltico-econmico y social de exclusin seala descarnadamente quienes estn de un lado y quienes del otro: 31 millones de argentinos estn de un lado, 2.5 millones estn del otro en el medio quedan muy pocos(42). Esos, algo as como 7 millones de argentinos son los que quedan dentro del modelo pergeado pro Caballo, tal cual enunciara uno de los beneficiarios de dicha poltica don Vittorio Orsi, Subsecretario de Planeamiento del Ministerio de Eco noma en 1992 y jefe de Techint. Este plan econmico que yo comparto, es para un pas de slo 6-7 millones de habitantes. Estar la clase poltica dispuesta a sostenerlo?(43) Esta poltica aplicada con altas dosis de terror, combinando el terrorismo de Estado genocida con el terror econmico de las hiperinflaciones, dara como resultado la destruccin fsica de tres clases sociales argentinas: la clase obrera industrial, la burguesa industrial independiente representada en el proyecto de la CGE Gelbard y Pern y la pequea burguesa urbana y rural. El terror tambin allanara el camino a la entrega del patrimonio nacional que de otra manera habra sido resistido por la mayora de la nacin. Sin embargo esta poltica de retorno al pas Factora y de desindustrializacin conciente de la Nacin, no cay del cielo ni se debi a una catstrofe natural gigantesca.

Siquiera a una guerra devastadora, aun cuando tuvimos la de Malvinas y la brutal derrota de los 70. No profundizaremos en el tema, pero s es cierto que es a partir de los acuerdos de paz secretos con Londres iniciados en Madrid el 17 de octubre de 1989, por el gobierno de Carlos Sal I que la poltica de devastacin nacional comienza a adquirir rasgos catastrficos, como muy bien lo demuestra Julio C. Gonzlez en su valiente obra al respecto.(28) Esta poltica surgi de una decisin poltica del alto mando capitalista, temeroso de las fuerzas sociales que haba desatado la industrializacin pujante que vivi la nacin entre 1943 a 1975, coincidiendo con los planes del imperialismo al respecto. Ya en 1955 el hirsuto Almirante Isaac F. Rojas fue muy claro sobre los objetivos del sector proimperialista de las FF. AA., que se hizo del poder en 1955. Para que desaparezca el peronismo debern desaparecer las chimeneas (11), exclam sin inmutarse, mostrando el plan de estos infames traidores a la Patria: devolver la Nacin al estado colonial. En un trgico y terrible proceso pudieron hacerlo.

Poco antes de morir su compaero de andanzas, el tristemente clebre Capitn Ingeniero lvaro Alsogary seal: he cumplido mi misin: hemos devuelto la Argentina al 3 de junio de1943(12). Es decir nuestro pas dej de ser Patria-nacin, para volver a ser colonia. Palabras similares haba expresado el genocida-general Albano Harguindeguy apenas instalada la dictadura genocida en abril de1976. Dijo don Albano: el objetivo del proceso de Reorganizacin Nacional, es devolver la Argentina al 3 de junio de1943.(13) Es decir destruir la industrializacin, destruir fsicamente a la clase trabajadora, liquidar a la burguesa nacional -va la plata dulce o financierizacin del ca pital y la apertura indiscriminada de las exportaciones- liquidar la infraestructura industrial de punta -militar, aeronutica, espacial y nuclear- y simultneamente destruir a la pequea burguesa urbana y rural. (Slo entre 1990 y 2002 7.000.000 de propiedades urbanas y rurales fueron rematadas, perdidas por sus propietarios a manos de bancos o prestamistas privados) (28) Por extrao que parezca fue la propia burguesa industrial -en su ala multinacional- la que seal la posibilidad de esta poltica. Ya en 1971 fue el presidente de la UIA Elvio Coelho, -es decir a dos aos del Cordobazo y con el Viborazo aun palpitando- quien expres blanco sobre negro al socilogo norteamericano James Petras, los planes que la gran burguesa aplicara inexorablemente a partir de la dictadura genocida.

A pesar de todo, no creo que ellos (los guerrilleros A.J.Lapolla) fueran el motivo central del golpe militar que se planeaba en la Argentina (el de 1976.AJL). Ya en 1971 me haba i mpresionado un dilogo que mantuve, si mal no recuerdo, con Elvio Coelho, entonces Presidente de la Unin Industrial Argentina (UIA). Yo le preguntaba porque no se lanzaban a la industrializacin como en Brasil - Porque los sindicatos son demasiado fuertes y eso nos llevara a una guerra civil- contest. - Pero, porqu no lo intentan? -Porque podemos perder - dijo. (14) Luego de realizada la matanza otro empresario argentino, Don Juan Alemann -acusado hoy de visitar la Esma y presenciar torturas(17)- rese en 1980, la labor realizada por los genocidas: Con esta poltica (la represin y los 30.000 desaparecidos. AJL) buscamos debilitar el enorme poder sindical que era uno de los grandes problemas del pas. La Argentina tena un poder sindical demasiado fuerte, frente al cual era imposible el florecimiento de cualquier partido poltico, porque todo el poder lo tenan ellos. (...) Hemos debilitado el poder sindical y esta es la base para cualquier salida poltica en l a Argentina.(15) Alemann saba lo que deca: entre el 55-58% de los detenidos-desaparecidos eran dirigentes sindicales de base. En 1975 haba seis millones de obreros industriales, en 2001 slo restaban menos de un milln.

2.- Sojizacin.

Por medio de la propagacin del monocultivo de soja y la expansin casi sin lmites de la sojizacin -Siembra Directa-semilla transgnica RR-aplicacin creciente de glifosato y luego otros herbicidas-fertilizacin creciente-grave alteracin del ecosistema agrcola-devastacin de formas de vida microbianas, vegetales y animales- concentracin creciente y explosiva del sistema de produccin para mantener rentabilidad-expulsin masiva de chacacreros-expulsin masiva de mano de obra rural y ennegrecmiento de la restante- que ya representa el 53. 3 % del total de la produccin total de granos en la presente campaa agrcola, lo que se ha producido es un retorno al modelo agroexportador vigente en nuestro pas entre 1862 a 1943. Es una nueva versin del modelo impuesto por Gran Bretaa y sus agentes locales: la oligarqua unitaria-liberal-portuaria portea. Comercial primero, luego comercial-terrateniente-financiera, siempre cipaya, a partir de las derrotas nacionales de Caseros y Pavn en el siglo XIX. Es en particular luego de Pavn cuando nos transformamos en la Granja de Gran Bretaa en el llamado y tan mentado Granero del mundo.

En realidad la larga guerra civil iniciada en 1810 con el derrocamiento y posterior asesinato de Moreno y extendida hasta 1870 con las ltimas sublevaciones de Felipe Varela y Lpez Jordn, no fue ms que la pugna feroz entre los dos proyectos emergentes de nacin. Uno americano, federal, inclusivo, criollo, mestizo, indgena, igualitario, proteccionista, autosuficiente, con distribucin democrtica de la tierra e independiente, encarnado en el Plan de Operaciones de Moreno, llevado adelante por Castelli, Belgrano, San Martn, Monteagudo, Artigas, Gemes, los caudillos federales del interior, Gaspar de Francia y los Lpez -en el Paraguay-, Quiroga, Lpez, Bustos, Dorrego y los mejores momentos de Rosas -en particular despus de 1835 y el movimiento federal en su conjunto. El otro, el pr oyecto de ser colonia britnica, factora comercial con cabeza en el puerto de Buenos Aires, con el interior como colonia de Buenos Aires, el puerto como almacn de la industria britnica, intermediario de los aranceles por los cueros, las vacas, la lana, el ganado y luego los granos y sectores de rpido enriquecimiento con la anulacin o exterminio de inmensas mayoras de poblacin. Este ltimo fue el Proyecto triunfante pese a las sucesivas derrotas inflingidas por las masas criollas. Su triunfo no es ajeno a que el mismo contaba con el apoyo inacabable e implacable del Imperio Britnico y su partido porteo. Proyecto sustentado sucesivamente por los partidos Directorial, Unitario o Liberal porteo.

Es decir vivir con lo nuestro y para nosotros, tener mercado interno como base de desarrollo. O Vivir para el mercado mundial, producir lo que el mercado mundial necesita. Es decir tener al mercado externo como determinante del desarrollo. Lo que se denomina modelo de desarrollo hacia afuera. Producir para el Pueblo argentino o producir contra el pueblo. Interpretar al soberano o educar al soberano con ciencia y palo. En otras palabras: priorizar a nuestro pueblo y a nuestra nacin que constituyen el mercado interno, o ser una colonia-factora de otra nacin que tiene su mercado interno protegido y nos usa de granja y consumidores de sus productos y sustrae en forma permanente nuestro capital de acumulacin -nuestra plusvala, de trabajo sobre trabajo- para impedirnos construir nuestro desarrollo propio. Ser nacin o ser colonia esa era y volvi a ser la cuestin.

Don Arturo Jauretche -pensamiento que es necesario relegitimar en la vida acadmica, ya que parte del pensamiento colonial que gobierna la ideologa universitaria desde 1983, lo considera autoritario y no acadmico. Pues bien, Don Arturo fue muy claro al resear los proyectos posibles a construir en el siglo XIX. En la presentacin en Buenos Aires del clebre -e inhallable- libro Gran Bretaa y Argentina en el siglo XIX, del historiador britnico Harry Ferns. Jauretche suscribi y profundiz las palabras de Ferns: tienen que preguntarse s, despus de la cada de Rosas, no haba llegado la hora de la clase mercantil urbana, y sin presin extranjera, esa clase no hubiera podido construir en las orillas del Ro de la Plata una comunidad como la que construyeron los norteamericanos en los Estados Unidos despus de la Guerra Civil: una potencia industrial y financiera en expansin no trabada por poderosos intereses rurales, dice Ferns y agregaba Jauretche: Qu ser a de ese progreso que tanto los envanece si en lugar de habernos adscriptos como los norteamericanos del Sur a la poltica de Gran Bretaa cumpliendo el slo objetivo de construir la granja dependiente, se hubiese realizado la hiptesis que plantea Ferns paralela a la de los norteamericanos del Norte: Argentina potencia industrial y financiera en expansin no trabada por poderosos intereses rurales, por naturaleza, dependientes.

Qu sera por comparacin ese progreso de que se jactan frente al del pas potente que pudimos ser? (...) El as llamado progreso liberal tiene dos caras: es progresista en cuanto necesita la inmigracin, el puerto, el ferrocarril, la vivienda, el Cdigo Civil, el alambrado, el refinamiento de las haciendas, la paz interior, en fin todos los elementos que contribuyen al desarrollo de una produccin agropecuaria barata como suministro colonial. Pero es antiprogresista en cuanto impide el desarrollo de la produccin industrial propia, el manejo naci onal, aun de esa misma produccin agropecuaria, de los medios de transporte y comercializacin, de la direccin financiera por medio de la banca, de la diversificacin productiva y del estmulo de las zonas cuya produccin no interesa, y de todo nivel de vida y cultura tcnica, cuyo desarrollo importa el surgimiento de un pas con propios intereses, ms fuertes que los vinculados a la estructura colonial dependiente y un mercado de consumo interno en constante crecimiento que fija por el costo y el consumo un valor de adquisicin que la metrpoli no desea pagar (3) Es bueno retener eso de los poderosos intereses rurales por naturaleza dependientes, sealando como ejemplo que los EE.UU., solo pudieron llevar adelante su plan de gran nacin -su Destino Americano- cuando derrotaron al Sur esclavista, rural y... dependiente de Gran Bretaa, deseoso de continuar siendo factora britnica.

El Norte necesitaba las materias primas que el Sur exportaba a Gran Bretaa, el merca do, las tierras y a los esclavos como consumidores para expandir su industria y consolidar su capital financiero. El Norte derrot al Sur, liber a los esclavos -sin darles derechos polticos- los transform en granjeros o asalariados, es decir en consumidores, cerr las fronteras econmicas de EE.UU., hasta 1945, lanzndose a una expansin en todas direcciones, concentrando todos sus esfuerzos en una industrializacin a rajatabla, generando y utilizando su propio capital financiero, sin permitir que los productos o especulacin del capital britnico penetrara en sus fronteras sin su control, construyendo su gran nacin. En nuestro pas por el contrario, con Saavedra y el Den Funes primero, con Rivadavia y Alvear luego, pero principalmente con Mitre, Sarmiento y Roca, al final gan el Sur. Ganaron los intereses de la dependencia y la factora britnica por sobre los de la nacin y la Patria Grande. Cuando uno conoce a la Argentina, se imagina como hubieran sido los EE..UU., si la guerra de secesin la hubiera ganado el Sur.(4) Escribi un periodista norteamericano que trabaj muchos aos en la Argentina.

3.- La Rubia Albion.

Fue George Canning en 1824 quien sealara el plan estratgico del Imperio Britnico, que dara por resultado nuestra sumisin al modelo del granero del mundo: Los hechos estn ejecutados, la cua est puesta. Hispanoamrica es libre y si sabemos dirigir bien el negocio, es inglesa.(2) De tal forma el rol de las logias y agentes britnicos sera decisivo en los resultados de esa larga guerra civil que enfrentan a los dos proyectos de nacin. Guerra que se resuelve con el abandono del combate por parte de Urquiza en la batalla de Pavn y el posterior genocidio producido por el ejrcito de Mitre y Sarmiento sobre el ejrcito Nacional Federal -es decir sobre el ejrcito legal de la Confederacin Argentina, rgimen legal de nuestro pas hasta 1862, en que pasamos a ser la Repblica Argentina. Repblica sin voto ni soberana popular hasta 1916- y las masas criollas del interior. Masas a las que Sarmiento propone -y lleva a cabo- lisa y llanamente exterminar apenas producida la traicin de Pavn: no trate de economizar sangre de gauchos.

Este es un abono que es preciso hacer til al pas. La sangre es lo nico que tienen de seres humanos.(5) Jos Hernndez explica el humanismo sarmientino: Sarmiento, que adems de caracterizarlo de bandido -al General Chacho Pealosa. AJL-, vndalo y ladrn, lo hostiliza y hace perseguir implacablemente a sus hombres, incorporndolos por la fuerza a los peores destinos militares, despus de apoderarse de sus mujeres y propiedades. Unos meses antes le escriba a Mitre sobre Sandes: "Si mata gente, cllense la boca. Son animales bpedos de tan perversa condicin que no s qu se obtenga con tratarlos mejor(..)...he aplaudido la medida, precisamente por su forma. Sin cortarle la cabeza a aquel inveterado pcaro y ponerla a la expectacin, las chusmas no se habran aquietado en seis meses". (7) Y en una prefiguracin terrible de la ideologa del terrorismo de Estado que aplicar an Videla, Menndez y Massera, explicitaba: El derecho no rige sino con los que lo respetan, los dems estn fuera de la ley.(23) El mismo Sarmiento explicar sin pelos en la lengua cual es el proyecto que la llamada generacin del 80 -a la que la dictadura de Videla deca imitar- est construyendo en base al genocidio permanente de los americanos y la sumisin a Gran Bretaa: La clase decente forma la democracia, ella gobierna y ella legisla.(..)

Cuando decimos pueblo entendemos los notables, activos, inteligentes: clase gobernante. Somos gentes decentes. Patricios a cuya clase pertenecemos nosotros, pues, no ha de verse en nuestra Cmara, ni gauchos, ni negro, ni pobres. Somos la gente decente, es decir patriota.(..) las masas populares cuando llegan al poder establecen la igualdad por las patas, el cordel nivelador se pone a la altura de la plebe y !ay de las que lo excedan de una lnea! El ejercicio de la soberana popular traera como consecuencia la elev acin de un caudillo, que representa en todos sus instintos la mayora numrica en despecho de la minora ilustrada.(..) Ud., (le dice a Mitre) ha de tener la gloria de establecer en toda la Repblica el predominio de la clase culta, anulando el levantamiento de las masas(..) puede declarar el plan definitivo: asegurar los principales puntos de la Repblica con batallones de lnea, o lo que es lo mismo, apoyar a las clases cultas con soldados contra el levantamiento del paisanaje (6)

4.- El genocidio como poltica permanente.

Alrededor de 50.000 criollos fueron asesinados entre1861 a 1870, por las hordas civilizadoras-degolladoras de Mitre y Sarmiento, segn denuncian el senador Nicasio Oroo y el Coronel Felipe Varela. El equivalente de ms de 350.000 argentinos de 1976. Completados luego con el exterminio del pueblo paraguayo y su modelo de economa autosuficiente, independiente, de mercado propio, sin deuda externa, con propiedad estatal de minas, tierras y fbricas. Con produccin propia de algodn, telas, tinturas, tabaco, papel, acero y ferrocarriles -los nicos en la Amrica espaola de entonces. Sigue luego el exterminio de la poblacin afro-argentina como carne de can en dicha guerra y entregada a la muerte ms vil en la epidemia de fiebre amarilla de 1871. Hablamos de 750.000 paraguayos asesinados o llevados como esclavos a Brasil, sobre1milln de habitantes y no menos de 30.000 afro-argentinos. Luego prosigue el genocidio Mapuche-Teh uelche-Pampa-Ranquel -1.3 millones de argentinos originarios poblaban la Patagonia hacia 1850. Completando as los cuatro genocidios que dan origen a la nacin liberal.

Los mismos producen la liquidacin de las fuerzas que impulsaban un modelo de nacin autosuficiente, independiente, soberano, no endeudada y centrada en el aprovechamiento de sus recursos para el bienestar de nuestro pueblo. Lnea que Mariano Moreno haba explicitado en su Plan de Operaciones en cuanto a que el mejor gobierno es aquel que hace feliz a mayor nmero de individuos(1) es decir todo lo contrario al tan mentado, que quieren que haga pobres hubo siempre expresado reiteradamente por el infame traidor a la Patria nacido en Anillaco. Pero Moreno tambin propona medidas para hacer feliz al mayor nmero de individuos. En su Plan Revolucionario -la pieza fundante de nuestra nacin- es muy claro al respecto y no lo propona para lo que hoy es la Argentina, sino para la Amrica espaola compre ndida desde Panam hasta el Cabo de Hornos. Propiciaba adems sublevar a los esclavos brasileos para sumar enormes extensiones del Brasil esclavista a la Revolucin y poder constituir una enorme potencia americana. Moreno, nuestro Padre fundante, es muy claro sobre el plan a seguir, las medidas a adoptar consistan en expropiar quinientos o seiscientos millones de pesos en poder de cinco o seis mil individuos, expropiacin que beneficiara a ochenta o cien mil habitantes. Esa enorme suma de dinero en manos de una minora, no puede dar el fruto ni fomento de un estado, que daran puestos en diferentes giros en el medio de un centro facilitando fbricas, ingenios, aumento de la agricultura, etc.(..)

En esta virtud, luego de hacerse entender ms claramente mi proyecto, se ver que una cantidad de doscientos o trescientos millones de pesos, puestos en el centro del estado para la fomentacin de las artes, agricultura, navegacin, etc., producir en pocos aos un continente laborioso, instruido y virtuoso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo que necesite para la conservacin de sus habitantes, no hablando de aquellas manufacturas que siendo como un vicio corrompido, son de un lujo excesivo e intil, que deben evitarse principalmente porque son extranjeras y se venden a ms oro de lo que pesan; pero como esta materia no sea de este tratado, paso a exponer los medios que deben adoptarse para el aumento de los fondos pblicos.(..) Moreno encara el problema bsico de la Revolucin: poner en movimiento y transformar en generadoras de trabajo, bienestar general y riqueza colectiva las cuantiosas fortunas atesoradas por la minora de monopolistas y usureros.

De este modo la agricultura, la manufactura y la navegacin podran desarrollarse y el pas se independizara del comercio extranjero (8) Estas medidas son acompaadas en forma concreta por Castelli y Belgrano -el brazo armado de la Revolucin- entregando tierras a los pueblos indios del Alto Per y de las Misiones Guaranes. (Reglamentos Provisionales de Castelli y Belgrano a nombre del gobierno Revolucionario). Supriman taxativamente el sistema de servidumbre y esclavitud de obrajes y encomiendas. Belgrano llega a sancionar hasta un Reglamento de Trabajo para los Guaranes contra la explotacin de que eran objeto, fijando salarios y horas de trabajo. Belgrano tambin expropiar y repartir riquezas de los terratenientes realistas de Jujuy, Salta y Tucumn. Derrotada la Revolucin, ser San Martn quien expropie riquezas y distribuya tierras en Cuyo y Per. Gemes lo har en Salta y por eso ser asesinado por la oligarqua saltea. Pero ser principalmente Jos Artigas quien dicte la Ley de Tierras en 1815: se trataba de establecer un nuevo orden rural, recuperar la ganadera, poblar y distribuir la propiedad con el criterio de que los ms infelices sean los ms priviliegiados. Las tierras no ocupadas y las confiscadas a los ma los europeos -espaoles.AJL- y peores americanos deban repartirse en suertes de estancia a los solicitantes con carcter de donacin, dando preferencia a los negros, zambos, indios y criollos pobres. (24) No en vano la oligarqua porteo-britnica compr a Pancho Ramrez y a E. Lpez haciendo perseguir a Artigas con la orden de impedirle cualquier contacto con la poblacin india, gaucha o pobre, la chuzma y acorralarlo hasta la muerte.

Cosa que el Supremo Entrerriano cumpli a rajatabla enterrando al Protector de los Pueblos Libres -nuestro Padre Artigas- en el Paraguay. Bebera luego el Supremo Entrerriano su misma bebida, dado que Roma no paga traidores. Su cabeza descansara sobre el escritorio del otro comprado por el oro de Sarratea: Don Estanislao Lpez el fundador del federalismo estanciero. No casualmente no hubo monumento a Artigas en Buenos Aires hasta 1980. Y bastante escondido est por cierto. Pero el Gran Oriental la tena clara. Cuando en 1835 ya fundado el Estado tapn-factora britnico de la Repblica Oriental del Uruguay, Lavalleja -que ya haba invadido y exterminado a los bravos Charras, ejercitando la limpieza tnica de los unitarios liberales- enva a buscar a Artigas al Paraguay. El Padre Artigas ya anciano responde: El Uruguay no es mi Patria. Yo ya no tengo Patria..Claro l hablaba de la Patria Grande Americana derrotada por el proyecto porteo-britnico triunfante. Para dejar ms claras las cosas al morir dej expresado en su testamento: Yo Don Jos Gervasio de Artigas, argentino de la Banda Oriental...(25)

5.- Granja Britnica: Patria chica.

De tal forma que el Gran Moreno descansa en algn ignoto lugar del fondo del Atlntico frente a la costa brasilea de Santa Catarina. Lo mismo pasara luego con otros revolucionarios argentinos, mientras el modelo por l propuesto se estrell contra la estrategia Britnica. La gran nacin americana, la Patria Grande, an espera, retomada en cada momento de triunfo de las causas populares. Retorn con Yrigoyen, luego con Pern, con el Che y ahora retorna resurgida de sus cenizas gracias a la Gran revolucin Bolivariana de Venezuela. Triunf en su lugar el modelo de granja britnica de la patria chica. Es bueno aclarar que lo ocurrido en nuestro pas se repiti por entonces -segunda mitad del siglo XIX- en otras regiones del globo. Genocidios similares ocurrieron en el Oeste norteamericano, en las praderas del Canad, en Australia, en Rhodesia, en Nigeria, en Sud frica, en el Congo, en China, Nueva Zelanda, India, Armenia, Oriente Medio, Bengala. La matanza de 50 a 70 millones de pobladores originarios del Tercer Mundo, segn seala Alcira Argumedo(9), produjo la limpieza o vaciamiento de enormes regiones del globo, en pleno apogeo de la globalizacin britnica que suceda a la espaola-portuguesa en el dominio del mundo.

Esas reas vaciadas deban ser ocupadas por la poblacin sobrante europea, que estaba siendo expulsada por millones de sus trabajos y tierras por la crisis del capitalismo europeo. Crisis generada por la segunda Revolucin Industrial. Cuatro de cada cinco europeos perda su trabajo. Eran poblacin sobrante absoluta, como lo son hoy los dos tercios de la humanidad que el capitalismo post URSS no est dispuesto a sumar al empleo. Es decir a la inclusin, es decir a la sociedad. No est dispuesto, como no lo estuvo entonces, a afectar su tasa de ganancia decreciente. Decreciente sobre todo en perodos de aceleracin de cambio tecnolgico, que hace ms grave la cada de dicha tas a de ganancia. Era necesario distribuir esa poblacin europea por el mundo para evitar que se sublevara contra el orden vigente. Marx explic con claridad el problema: la marcha al Oeste diluye la lucha de clases en Europa, dijo con bronca, o ms claro aun Amrica impide la revolucin en Europa.(10). De tal forma nuestras pampas y praderas patagnicas, fueron pobladas por ingleses, escoceses e irlandeses que venan a ocupar el territorio despejado por los genocidios fundantes de la nacin liberal. Primera revolucin de las Pampas suele llamar el publicista de Monsanto y socio de H. Kissinger, el Ing. Hctor Huergo -director de Clarn Rural-, a este proceso tan parecido a la Segunda Revolucin de las Pampas -segn Huergo- que estamos atravesando.

Otros millones de campesinos pobres y obreros desempleados italianos, espaoles, vascos, gallegos, rabes, judos, rusos y alemanes se desparramaron por dichos territorios sin tener la suerte de acceder directamente a la propiedad de la tierra como los sbditos de su majestad britnica, verdaderos dueos del country argentino por entonces. Ms de cincuenta millones de europeos se desparramaron por los territorios del Tercer Mundo y los EE.UU., en las tierras que las tropas britnicas o sus fuerzas cipayas -como el ejrcito de Mitre, de Roca o de la India cipaya- o tropas imperiales -como las yanquis- haban despejado salvando al capital europeo de una posible expropiacin revolucionaria, propagando al mismo tiempo una recolonizacin europea de nuevo cuo, de casi todo el globo. Recolonizacin de flema britnica, en pleno apogeo de la globalizacin inglesa que reemplazaba a la previa espaola, que haba hecho el trabajo sucio del genocidio primigenio eliminando 78 millones de pobladores americanos.

El mayor genocidio de la historia de la humanidad, abriendo el siglo de las luces y el iluminismo, la iluminacin de Europa. En Europa la sangre de los pueblos oprimidos y masacrados -inmediatamente se agregaran 50 millones de africanos arrancados como esclavos para reemplazar a los indios desaparecidos-, la sangre decamos, en Europa produjo luz, lujo y brillo. Eso dicen los iluministas, positivistas y progresistas de toda laya que aun parasitan nuestro pensamiento y en particular nuestras universidades. Pero debajo de todo el oro, el brillo, el lujo, los oropeles, el boato de la vieja Europa -y hoy de los EE.UU.-, solo hay sangre, llanto, dolor, muerte, genocidio de los ms. Lodo y sangre, formaron el capital originario del capitalismo dijo Marx(18) . La rebelin de los jvenes del Tercer Mundo insertos en el primero, raleados del sistema por su color de piel, en Francia o Espaa, estn respondiendo a la misma lgica imperial. Sangre, mucha sangre construy el brillo y la cultura europea, la expansin del capitalismo por el mundo.

6.- Mantener la granja tena sus problemas.

En principio no se puede crecer si solo se quiere ser una granja. No se puede educar a la gente si solo quiero que cuiden vacas. No se puede crecer porque para tener poblacin hay que distribuir la tierra. EEUU., que distribuy democrticamente la tierra -hasta Reagan- tiene casi 300 millones de habitantes. Nosotros con condiciones ecolgicas superiores no llegamos aun a los 40 millones. Todo pareca ir bien mientras el Imperio Britnico tiraba manteca al techo, pero cuando Alemania, Japn y los EEUU comenzaron a disputarle mercados, la crisis golpe al Imperio. Eso afect decididamente a la economa argentina que ya vena sufriendo crisis cclicas desde 1873, por la insistencia en un modelo cuyo nico basamento era el flujo continuo de riquezas, bienes, trabajo, capital y divisas hacia Londres y Europa. Con el endeudamiento perpetuo como modelo econmico. En algn momento deba hacer eclosin. El modelo ya deja de crecer cuando Yrigoyen accede al gobierno en 1916, el Peludo no expropia el latifundio y no pone la renta agraria al servicio de la reformulacin de la economa nacional. No podr afectar en mayor manera el modelo agro-exportador, aunque har avances en sentido contrario al sistema del coloniaje britnico. Pero Alvear desandar el camino y consolidar la granja britnica. Ya queda claro que por ese camino el pas no puede crecer. Los sueos de llegar a los 100 millones de habitantes prometidos por Roca en 1900 empiezan a ser claramente utpicos.

Pero lo peor llega con la crisis de1929, donde Londres intenta golpear al capitalismo norteamericano con su capital financiero, pero no puede menos que comenzar a replegar el imperio. Aqu la oligarqua argentina muestra toda su ineptitud histrica, su pequeez de concepcin. El problema de la Argentina es su extensin, lloriquea Sarmiento en el Facundo, dando origen a la primera zoncera de Jauretche. Alguien conoce algn dirigente de algn pas que se queje de que su pas fuera demasiado grande?. Su incapacidad para pensar una nacin en crecimiento y desarrollo permanente, demuestra que haca tiempo que la burguesa terrateniente emergente de Caseros-Pavn, haba dejado de ser una clase nacional, s es que alguna vez lo haba sido. Dos pases de modelo similar al nuestro de entonces, estos verdaderas colonias britnicas, aprovecharon la crisis de 1930 para abandonar el camino agroexportador y el laissez faire, comenzando el proceso de industrializacin independiente, aun siendo colonias britnicas. Australia y Canad abandonaron en los 30 el modelo de la Granja Britnica y hoy son pases industriales autosuficientes del Primer Mundo.

La oligarqua argentina que haba usado la descomunal renta diferencial de la Pampa Hmeda para hacer palacetes, castillos en sus estancias, tener la mayor cantidad de prostitutas del mundo, viajar a Europa con la vaca atada, vivir en Pars cerrando cabarets, tirando manteca al techo, descubri de golpe que poda perder su lugar. En lugar de pensar otro modelo de desarrollo ya que Gran Bretaa, ya no podra seguir comprando indiscriminadamente a la Argentina, fue a pedir de rodillas a Inglaterra ser mas colonia que antes. A cualquier precio. Se firm el Pacto Roca-Runciman al costo de suprimir cualquier desarrollo. Uno de los acompaantes de Roca(h) fue explcito en cuanto al nacionalismo de nuestra oligarqua. Dijo don Guillermo Leguizamn: La Argentina es una de las joyas ms preciadas de la corona de su Graciosa Majestad.(50) Jauretche explic la tragedia de esos das no en vano llamados Dcada Infame: Nosotros eso lo vinculbamos al tratado Roca-Runciman y a la serie de leyes que venan impuestas, porque el tratado Roca-Runciman le dio una cuota a la ganadera argentina a cambio de la cual la ganadera argentina entregaba una serie de concesiones en detrimento del desarrollo del pas. Es decir el tratado R-R y lo que yo llamo el Estatuto Legal de Coloniaje, trataron de cristalizar e inmovilizar al pas para que siguiera siendo exclusivamente el pas agropecuario.

Lo que pas es que las dos grandes guerras y la crisis rompieron el esquema britnico de la poltica del ro de la Plata y el pas tuvo que hacer su proceso de industrializacin porque tuvo que abastecerse.(26) Pero eso sera ms tarde, todava eran los tiempos en que Roca(h) al firmar el pacto R-R -el Estatuto Legal del Coloniaje- vergonzosamente expresaba: La Argentina es, por su interdependencia recproca, desde el punto de vista econmico, una parte integrante del Reino Unido.(51) La entrega era tan descarada que un diputado britnico seal que la Argentina deba ser incorporada al Commonwealth,(52) viejo anhelo de nuestros patricios bosteros.

Comienzan entonces a hablar los Barones de la tierra respecto de que la nacin no deba crecer, que no podamos tener ms de 6 millones de habitantes, para ser ms precisos: 1 habitante por cada 4 vacas, para no afectar el modelo de pas estancia. Las palabras de los sucesivos presidentes de la SRA, tal cual denunciara don Arturo Jauretche, profundizan esta lnea: En 1956 el Dr. Ernesto Hueyo, ex ministro de la Dcada Infame y personaje representante de su clase sostiene en un artculo de la Prensa, que el pas tiene exceso de poblacin y slo se le ocurre una solucin: que emigre el excedente de argentinos innecesario para la economa pastoril. En 1966 el presidente de la SRA, Sr. Faustino Fano -un nuevo incorporado a la alta clase- expresa el sentimiento de la misma diciendo en el habitual banquete de la prensa extranjera -donde los primates del pas van a dar examen de buena conducta e higiene mental- que la poblacin conveniente de la repblica est en r elacin 4 vacunos por cada hombre. Ajustndonos al clculo(..) hoy no deberamos tener ms de 12 millones de habitantes. Si tenemos 25 millones nos hemos excedido en el 100%. !A esto ha llegado la lite que se dice continuadora de la que jugaba a los 100 millones de habitantes.(16) Palabras similares expresara el tristemente clebre Jos A. Martnez de Hoz quien acusara al gobierno peronista de haber derrochado en exceso carnes y granos para alimentar a la poblacin nacional en lugar de aumentar los saldos exportables, dando la razn a J. J. Hernndez Arregui, cuando denunciaba: esa clase parsita e infecunda, siempre que el pueblo comi, vio demagogia.(19)

7.- La Sojizacin lejos de ser la Segunda revolucin de las Pampas(29) ejemplifica el retorno al modelo colonial.

Es de hecho, la materializacin de la expresin realizada por Jos Alfredo Martnez de Hoz que precede la desindustrializacin de la nacin: si la Argentina va a producir acero o galletitas, lo va a decidir el mercado.(44) La nacin argentina abandon su desarrollo industrial, tecnolgico, energtico, cientfico y de produccin nacional de alimentos y materias primas agro-industriales para su mercado interno, para terminar produciendo ya en condiciones de monocultivo, un commoditie transgnico forrajero, utilizado por otros pases -con verdaderos planes de desarrollo, como China y la UE- para criar ganado y producir carne. Es decir abandonamos nuestro desarrollo industrial independiente, para volver a producir materias primas no elaboradas demandadas por las multinacionales -el llamado mercado mundial- que lograron parasitar y comandar nuestra economa. A partir de 1955, y en los sucesivos golpes militares se llev a cabo una poltica sin descanso de devolucin de la renta agraria a la oligarqua y de desmonte de los mecanismos de regulacin estructural de la economa que haban impulsado la industrializacin y el desarrollo estructural del pas.

Esto es: retenciones, JNG, JNC, Bodegas Giol, Frigorfico Lisandro de La Torre, juntas reguladoras regionales, etc. Se abandon el manejo por el Estado de la comercializacin de granos y carnes, base de la renta agraria diferencial. Se dej de lado el impulso, proteccin y estmulo de las economas regionales; la proteccin de los arrendatarios mediante contratos largos y de bajo costo -con lo que Pern eludi una ley de Reforma Agraria-; las leyes de proteccin del trabajo rural y toda intervencin beneficiosa del Estado en la poltica agraria. Se abandon al INTA, se entreg el germoplasma nacional a las multinacionales, que han patentado semillas con nuestro material gent ico desarrollado por dcadas por nuestros tcnicos. Esta poltica fue a su vez causa y efecto de una brutal concentracin de la tierra. Entre 1966 y 2001 desaparecieron alrededor de 280.000 productores agropecuarios. Fue el Ing.,. Ingaramo, miembro del equipo de Domingo Cavallo, quien sealara en 1990: 'en la Argentina deben desaparecer 200.000 productores agropecuarios por ineficientes.' Casi lo logra: entre 1990 y 2001 desaparecieron 180.000 productores, el 35% de ellos en la pradera pampeana. Este proceso slo se revirti levemente en el perodo 1973-74 del Tercer gobierno peronista., pero la escasa duracin del Plan Gelbard no alcanz a incidir en la marcha de la tendencia general. En cifras de 2002 (37) el 49.7 % de la tierra cultivable est en manos de 6900 familias o empresas, cifra que prorrateada a una familia tipo manifiesta que menos de 28.000 personas son propietarias de la mitad de las tierras cultivables de la nacin.

Por su parte la poltica econmica de apertura absoluta de la economa, soslayando leyes y disposiciones constitucionales vigentes ha permitido enajenar mas de 20.000.000 de has a compaas y grupos extranjeros. Slo el grupo Benetton posee 900.000 has y Soros 350.000 has. Algunos grupos o propietarios se han apoderado de cursos de aguas, de reas fronterizas o de Parques Nacionales situaciones explcitamente prohibidas por la Constitucin Nacional. La concentracin tambin se expresa en que la enorme riqueza que el 3 a 1 -valor del dlar- est derramando sobre el sector sojero -sin considerar los costos sociales y ambientales- slo beneficia a una parte mnima de la poblacin. Hoy slo el 10 % de la poblacin nacional pertenece de alguna manera al sector agropecuario, y si a ello sumamos la concentracin a que hacamos referencia, es claro que la enorme masa de dinero que el monocultivo est derramando slo beneficia a un sector minoritario que histricamente se caracteriz por su carcter parasitario y su ntuario. As junto a formas extremas del lujo y la ostentacin, se puede ver hoy en la zona sojera enclaves de miseria e indigencia en los propios pueblos y localidades pequeas del campo, donde la sojizacin no slo expulsa al pequeo productor, sino que simultneamente depreda y destruye mano de obra y trabajo rural.

Por primera vez hay desempleo en los pequeos pueblos del campo pues como reconoci el propio subsecretario de poltica Agropecuaria de la nacin, Claudio Sabsay 'por cada 500 has que se incorporan a la superficie sembrada con soja, se agrega slo un empleado.' (34). La razn de esta verdadera catstrofe se encuentra en el nuevo modelo tecnolgico que involucra el sistema de Siembra Directa-semilla RR-no labranza-barbecho qumico con glifosato y dems herbicidas a dosis crecientes- que utiliza 4 / 5 partes del trabajo utilizado en el sistema de labranza tradicional, como lo demuestra un trabajo de los Dres., G. Botta y D. Selis de la UNLP que muestra adems las conexiones existentes entre la primera contrarrevolucin de las Pampas y esta segunda.(31) Segn los autores, el paquete tecnolgico de referencia vinculado al cultivo de soja RR, est produciendo: una fuerte disminucin del trabajo agrcola permanente y por ende del nmero de trabajadores rurales; un aumento de los trabajadores agrcolas temporarios; una fuerte concentracin de la tierra; una disminucin del nmero de explotaciones agrcolas; un marcado aumento de la pobreza; de la marginalidad; de la precarizacin laboral y el hecho novedoso consecuencia de los dos primeros factores, cual es la expulsin del proletariado rural de los campos y su localizacin como poblacin marginal y miserable, no slo en las grandes ciudades sino ya en las propias aldeas o poblados rurales.

Proletariado que no puede ser absorbido por una industria devastada, constituyendo as un nuevo ncleo de desplazados y hambrientos en la masa de desocupados que pueblan la Argentina y que se observan en la mayora de las ciudades y pueblos del pas y en particular en la distribucin de los planes Jefes y Jefas de Hogar. Los autores sealan un hecho estructural de la tcnica de la Siembra Directa como causante de esta tragedia social (que algunos llaman progreso o ms cnicamente como 'costos del progreso' y que los tcnicos del BM, del FMI o de la Escuela de Chicago denominan 'tasa de sufrimiento -pain rate- del ajuste estructural'). La desaparicin de labores y preparacin del suelo durante todo el ao que la nueva tcnica trae aparejada se observa en que el Tiempo Operativo de la Labranza Tradicional era de 3hs-Hombre-Ha, en la Siembra directa es de: 40Minutos-Hombre-Ha. Esta reduccin implica la prdida de 4 de cada 5 puestos de trabajo en la agricultura bajo el rgimen de Soja RR-SD-glifosato. (31) Ellos sealan que los principales sectores sociales perjudicados por este proceso son el proletariado rural y los pequeos y medianos productores que tiende n a desaparecer cediendo su tierra a los pools de siembra o a propietarios mayores. Advierten a su vez que la situacin es de tal gravedad que el INTA Marcos Jurez -el mayor difusor de la SD- ha advertido recientemente que no son viables las producciones rurales menores a 190 has.(31)

De alguna manera la SD est repitiendo una tasa de desempleo similar a la que que provocara la aparicin de la robotizacin y la automatizacin a partir de los '80, -tambin costos del progreso al decir de Bill Gates- tambin all la tasa de desempleo era de 4 cada 5 puestos de trabajo, lo cual gener la grave crisis social que aun aqueja a 2/3 partes de la humanidad provocando cifras de hambre, desnutricin y mortandad que haban sido superados luego de la Segunda Guerra Mundial. Dichos saltos tecnolgicos son sin embargo comparables al gran desarrollo producido por la ciencia y la tcnica entre 1945 y 1975. Perodo donde la revolucin cientfico-tcnica actual comenz su expansin. Sin embargo ese perodo de 1945-1975, 'los 30 dorados-, posee los ndices sociales ms altos y benficos de la historia conocida de la humanidad, ya que la los ndices del hambre, de empleo, de mortandad, de desarrollo social, de distribucin del ingreso, de longevidad, de salud, de educacin de desaparicin de enfermedades endmicas, etc., son los mejores de la historia. Es decir que entre 1945 a 1975 el enorme salto tecnolgico producido no produjo desempleo sino todo lo contrario, pleno empleo. Por qu? Porque, es en ese perodo cuando la jornada de trabajo soporta la mayor reduccin de la historia: en 1939 cuando comienza la II Guerra Mundial la jornada de trabajo legal orillaba las 12 horas diarias; a partir de mayo de 1945 cuando el nazismo fue derrotado y la bandera del Ejrcito Rojo flame sobre el Reichstag la jornada laboral legal disminuy a 8 horas diarias, produciendo la mayor tasa de empleo y bienestar social de la historia conocida del capitalismo, originando la etapa conocida como Estado de Bienestar.

Es decir que la historia muestra que el avance tcnico -en el sentido que la Siembra Directa pueda serlo- no tiene porqu generar desempleo si se incluye en la ecuacin el aumento del bienestar de la poblacin como la primera condicin econmica a cumplir, en el sentido de hacer feliz al mayor nmero de habitantes de que hablaba Mariano Moreno. Pero en el marco del retorno al Pas-Granja, el progreso de tan pocos dueos slo sirve para fines suntuarios. La renovacin anual de maquinaria altamente sofisticada -300.000 USS por una cosechadora norteamericana ltimo modelo-, 40-50.000 USS por una camioneta 4x4, la importacin descontrolada de insumos agrcolas y agrotxicos, as como los altos gastos suntuarios del pool sojero, no han repercutido -ni repercutirn mientras subsista esta matriz estructural- en un aumento de las condiciones de vida de la poblacin nacional en su conjunto. Por el contrario s lo har en la expansin de la pobreza, el desempleo, la concentracin de la riqueza, la indigencia y en desmedro del desarrollo industrial y estructural del pas.

8.- Pensamiento colonial.

Con el avance desmedido e irracional -As lo decidi el mercado. Es lo que decidieron los productores.Campos dixit(30)- de la monocultura de la soja transgnica forrajera, el proceso de concentracin de la tierra y por ende de expulsin de chacareros y horticultores, se ha potenciado de manera exponencial. Por lo pronto Martnez y Dougnac (31) trabajando con las cifras de los Censos Nacionales Agropecuarios de 1988 y 1999 para el partido de Pergamino, comprueban que la expulsin de productores llevada a cabo por el sistema Siembra Directa-semilla soja RR-glifosato slo cesa cuando la explotacin alcanza las 500 has. Es decir por debajo de las 500 has los productores estn obligados a vender o arrendar sus tierras si son propietarios o abandonarlas si son arrendatarios. Esto no incluye los horticultores, floricultores o productores familiares de granja que son expulsados a granel por el uso irracional e impune de las fumigaciones del herbicida glifosato, de las que han sido reportadas efectos de deriva de hasta 800 m, registrndose una perdurabilidad en el suelo de 1 a 3 aos.(31) Esto produce y agrava -unido a la proliferacin desenfrenada de sper-hper y cadenas de minimercados- la desaparicin y encarecimiento de fuentes tradicionales de alimentos baratos para la poblacin tales como batata, papa, lenteja, arveja, haba, frutales, carne de cordero, miel a bajo costo, etc.

Esta situacin se manifiesta en el hecho que si hasta los '80 la superficie promedio pampeana orillaba las 257 Has (el promedio nacional suba a 421 Has), en la actualidad la misma ha crecido a las 538 Has.(31) Aspecto que ilustra desde el panorama agropecuario a la poltica de revanchismo social y distribucin regresiva de la Renta Nacional a la que hiciramos referencia. (31) Si comparamos con la situacin en los EE.UU., o en la UE la situacin es absolutamente diferente. En los EE.UU., la superficie promedio all es menor a 250 has y en la Unin Europea la misma orilla las 10 has. (33) Si bien hoy est en marcha un proceso de concentracin de la tierra vinculado al avance de las multinacionales de la alimentacin y la biotecnologa, tambin sobre la pequea propiedad en los EE.UU., y en la UE. Sin embargo ninguno de ellos repite nuestra amarga experiencia. Ambos poseen subsidios para defender a sus productores y polticas de Estado para orientar la produccin: los EE.UU., creadores de la soja transgnica slo producen un 40% de la misma en su produccin de soja total, y lo hacen regulando el precio de la semilla RR y el precio del herbicida. La UE ha prohibido la produccin de OGM en su territorio pese a las enormes presiones de las multinacionales. Sin embargo saben que para conejillos de Indias estn los pases del Tercer Mundo como el nuestro, donde las polticas de Estado para el sector agropecuario fueron puestas absolutamente al servicio del deseo de las multinacionales, y a las necesidades de jun tar divisas para pagar deuda externa.

El gobierno agita demaggicamente el tema de los subsidios europeos y norteamericanos como forma de defender nuestra produccin. Creemos que es exactamente al revs. Si pensramos la poltica agraria como parte de una poltica de desarrollo integral necesitaramos subsidios, retenciones y precios diferenciales para promover tal produccin y controlar tal otra. Eso es lo que hacen los pases capitalistas en serio, como gusta decir nuestro Presidente. Vale la pena recordar que en tiempos de la dictadura, un secretario de Agricultura de Videla reclam al gobierno conservador francs de entonces, contra los subsidios agrcolas. El funcionario galo espet al funcionario de facto: los campesinos franceses no son los indios argentinos que ustedes masacraron por decenas de miles. Los campesinos franceses son el alma de Francia. Si desaparecen sus campesinos desaparece Francia. As que nosotros protegemos nuestra produccin agropecuaria tras ladando recursos de otras partes de la economa hacia el campo para que nuestro campesinos puedan seguir existiendo. (45) Francia tambin prohbe la instalacin de hper y supermercados en el centro de las ciudades y slo permite hacerlo en las periferias para proteger al pequeo comercio, que tambin son parte del pueblo francs, es decir tambin son el alma de Francia.

9.- Depredacin sojera.

El avance del monocultivo est generando una situacin que muchos alertamos como preludio de una catstrofe ecolgica de grandes magnitudes y no nos referimos slo al hecho ya constatado de que en el agro sojero ya no hay ni pjaros, ni mariposas, ni lombrices, ni gusanos del suelo, ni gaviotas, y que en los lugares donde se viene haciendo Siembra Directa continuada desde hace ms de 10 aos, el suelo es un material inerte, sin vida. Nos referimos a las consecuencias catastrficas que tendrn hacia el futuro haber propagado sin control alguno las variedades transgnicas y haber difundido un sistema de Labranza Cero que hoy por hoy -es decir con uso creciente de herbicidas y agrotxicos masivos en su evolucin en el tiempo- destruye la vida en el suelo. A un sistema que piensa una agricultura sin agricultores le corresponde casi matemticamente una agricultura sin vida biolgica, es decir sin vida. Las multinacionales ansan, un mundo de su exclusiva propiedad y lo que no sirva para ellas no debe existir. Tal como hoy estn haciendo con el planeta en su conjunto -y con frica en particular-, aun cuando en esa depredacin ellas mismas desaparezcan. Pero esa es la lgica del capitalismo que posee la naturaleza del escorpin y tiende a la autodestruccin. Particularmente si su tasa de ganancia disminuye. Sin embargo ms all de nuestra mirada estructural del sistema capitalista global, que puede molestar a algunos, hay exclusivamente desde la mirada agropecuaria voces muy claras de alarma que el gobierno debera escuchar. El investigador de la JICA Dr. Kiroku Kobayashi, que colabora con el INTA, fue terminante respecto de los efectos del monocultivo de soja a largo plazo: 'En la Argentina, con un cultivo centrado en la regin pampeana, tradicionalmente se aplicaba el sistema de rotacin de la agricultura con la ganadera.

Se trataba de un sistema de cultivo ideal porque promova al reciclaje de los recursos e incluso ay udaba al mejoramiento del suelo por medio de los crecientes abonos orgnicos que, en consecuencia, limitaban los daos causados por las enfermedades y los insectos: desde hace treinta aos el monocultivo de soja y la plantacin alternada con la soja y el trigo se han convertido en una prctica comn, y en la actualidad la sojizacin se expande de una manera sorprendente. El monocultivo provoca el aumento y la expansin de los patgenos en el suelo. Al mismo tiempo, el exceso de riego causa erosin y problemas de salinidad. Como consecuencia se agravan las condiciones del suelo. El uso abusivo de agroqumicos incluso acelera el proceso.(..) las investigaciones(..) demuestran que en muchas zonas de la Argentina se observan signos de deterioro a causa del uso excesivo de pesticidas, funguicidas y fertilizantes e indican que se tiende a una situacin preocupante en un futuro cercano.(..) Cada vez es mayor la cantidad de gente que opta por el sistema de siembra directa. Este si stema de cultivo es muy eficiente a la hora de evitar la erosin del suelo, pero no es un buen mtodo cuando se trata de la proteccin de las plantas.

La siembra directa en caso de soja, provoca el resurgimiento de las enfermedades, ya que deja las races y los tallos infectados con hongos patgenos dentro del suelo hasta el ao siguiente, por lo que los productores deben acudir a una mayor cantidad de pesticidas y funguicidas para combatirlos. Si se persiste con este sistema de cultivo, no slo se encontrar con la constante amenaza de las enfermedades del suelo, sino que tambin existir la posibilidad de enfrentar el deterioro de las tierras y la destruccin del medio ambiente. (..) Hace cuatro aos, visit los campos de cultivo de soja en el noreste de China. Recuerdo haberme horrorizado de las extensas tierras ridas, donde se vea claramente la desertizacin, como resultado del deterioro del suelo a causa del monocultivo. Esta situacin oblig a China a tratar el tema a nivel nacional, y desarrollar un programa para frenar la expansin de los daos causados por el monocultivo de la soja'.(36) El economista agrario norteamericano Charles Benbrook, ha advertido: 'la historia ensea que una excesiva insistencia en una nica estrategia de control de malezas o de insectos fracasar en el largo plazo, en el aspecto de las respuestas ecolgica y gentica.(..) La Argentina enfrenta graves problemas agronmicos para los cuales no tiene ni los recursos ni los expertos para resolverlos. El pas ha adoptado la tecnologa de los OGM ms rpidamente y ms radicalmente que ningn otro pas en el mundo. No tom las debidas precauciones de manejo de la resistencia y de proteccin de la fertilidad de sus suelos. Basada en el extendido uso de la tecnologa RR no creo que su agricultura sea sustentable por ms que un par de aos.'(35)

10.- Y el Estado? Ausente dejando hacer al mercado.

Demasiado tardamente el INTA manifest su preocupacin por esta poltica. Carlos Senigalesi director de proyectos de investigacin del INTA manifest en 2004 que es la tendencia de los productores a cultivar nada ms que soja, ms que la prevalescencia de los cultivos genticamente modificados (OGM) lo que se encuentra en la raz del problema. La monocultura no es buena para los suelos o para la biodiversidad y el gobierno debera empujar a los chacareros a retornar a la rotacin de cultivos (..)Pero aqu todo fue dejado al mercado. Los productores no tienen una apropiada orientacin por parte de las autoridades. No hay subsidios, ni precios sostn. Pienso que debemos ser el nico pas del mundo, donde las autoridades no tienen un plan apropiado para la agricultura, sino que lo dejan todo a las fuerzas del mercado.(32) Tambin con retraso la direccin del INTA expres en diciembre de 2003 su preocupacin por la situ acin creada, por la propagacin del monocultivo de soja RR al sealar el desordenado proceso de desarrollo de la agricultura, y que dado que no hay seales de mercado asociadas con las dimensiones social y medioambiental, estas son generalmente ignoradas en el proceso decisorio, generndose distintos desequilibrios.

El restablecimiento de los mismos requiere la incorporacin de estos costos adicionales de manera de garantizar la sustentabilidad tanto de recursos naturales como la del tejido social que integra los sistemas de produccin.(..) si nada se hace, la declinacin de la produccin sera inevitable y que el stock de recursos naturales del pas sufrira una degradacin -posiblemente irreversible- tanto en cantidad como en calidad. Reclam cambios en las prcticas agrcolas en la pradera pampeana, sealando que la combinacin de siembra directa con el monocultivo de soja no era compatible con la sustentabilidad de la agricultura.(33) Inicialmente la introducci n del cultivo de soja en los tempranos aos sesenta tena por objetivo agregar una oleaginosa fijadora de Nitrgeno, que se poda intercalar en la rotacin trigo-maz por entonces dominante en nuestra agricultura y bastante expoliadora del suelo en nutrientes y estructura. De all que la soja no slo aportaba eficiencia econmica -agregaba un tercer cultivo en un ciclo de casi 2 aos- sino que adems restauraba algo del Nitrgeno quitado principalmente por el maz. Con el devenir de los aos y de la crisis estructural argentina, producida por la desindustrializacin forzada de la nacin, la destruccin del Estado nacional, unida al inicio de una nueva etapa de la globalizacin imperialista, la soja -slo que ahora forrajera y transgnica- se fue propagando de manera explosiva adquiriendo el carcter de monocultivo, con rasgos depredatorios sobre los aspectos ambientales, sociales y estructurales de la economa nacional que describimos ms arriba.

Hoy por hoy es imposible salir del sistema del monocultivo, por esencia dependiente, sin una poltica de Estado que as lo determine y oriente. Retenciones, precios diferenciales, restauracin de la JNG, la JNC, precio especial para el gas oil -dejado de producir por Repsol, que prefiere exportar petrleo crudo a valor dlar e importar gas oil- y una poltica de estricto apoyo y estmulo para la pequea y mediana produccin agrcola, Hoy es ms necesario que en los 70 discutir el rgimen de tenencia de la tierra y la necesidad de expropiar y limitar latifundios para permitir la insercin de gran parte de la masa poblacional excluida de la sociedad. Es un despropsito de carcter planetario que el pueblo argentino pase hambre con la mitad de la tierra en manos de apenas 6900 familias-empresas, produciendo la mayor tasa de alimentos por habitante del planeta. Tambin hay que acabar con la poltica de impundidad con que las empresas y pools sojeros depredan el medio ambiente fumigando glifosato sobre productores indefensos, para apropiarse luego de sus tierras. El Estado debe aplicar las leyes existentes y vigentes, protegiendo la produccin de los alimentos que han sido erradicados por la expansin del monocultivo y que aumentan el valor de los comestibles.

La expansin del monocultivo de soja ha permitido que se haya reducido ms del 44,1 % la superficie cultivada de arroz, ms del 26,2 % la de maz, ms de 34.2 % la de girasol, ms del 6 % de trigo, 12 veces la superficie de algodn (de casi 1 milln de has a menos de 70.000 Has), que hayan cerrado el 27.3% de los tambos(37)(38) Zonas como San Pedro en la provincia de Buenos Aires hayan perdido el 50% de los montes frutales y plantaciones de vivero para ser reemplazadas por cultivos de soja RR, con la aparicin del hambre y el desempleo desconocido hasta entonces(39). La desaparicin de alimentos tradicionales agravan el problema. De la misma manera slo entre 1998 y 2002 el rea forestal se redujo en ms de 5 10.000 has(40), aun cuando un informe reciente seala una reduccin slo para Santiago del Estero de 2.768.000 has hasta el 2004.(41) En un triple proceso: desaparicin de los productores bsicos de los alimentos primarios -horticultores, granjas familiares, cinturones verdes, fruticultores-, junto a la produccin masiva de un grano forrajero transgnico no comestible, unido a la brutal concentracin de la cadena de comercializacin de alimentos en los hipermercados luego de la poltica depredatoria de los 90, produce la mayor tasa de hambre e indigencia que conociera nuestra sociedad, una verdadera catstrofe social. La prdida de la soberana alimentaria de la nacin, de la mano de la propagacin desenfrenada del monocultivo de soja.

A lo largo de su historia el pueblo argentino no conoci un hambre masivo de tamaa magnitud. Pese a que las polticas regresivas implementadas luego de 1955, produjeran importantes bolsones de pobreza regionales, es posible sealar sin embargo, que en el largo perodo histrico de 1945 a 1990 el pueblo argentino desconoca el hambre generalizado. Hoy la situacin es irreconocible: la Argentina el otrora 'granero del mundo', el pas de la 'mejor carne del mundo', posee a su poblacin hambrienta, mal alimentada y con altos ndices de indigencia. Entre 18 y 20.000.000 de personas (el 50% de una poblacin de 38.000.000) se encuentran bajo el nivel de pobreza; de 4.500.000 a 6.000.000 son indigentes (es decir que pasan hambre extremo) y cerca de 4.5000.000 estn desempleados. La Argentina produce la mayor tasa de alimentos por habitante del mundo con sus ms de 75 millones de toneladas de granos, sus 46 millones de cabezas de ganado bovino, una cifra similar de ovinos, otra mayor de porcinos, una importante produccin lctea. Sin embargo tal masa de productos alimenticios es testigo del mayor hambre y genocidio social de nuestra historia. Hoy y en forma ininterrumpida desde 1990, en la Argentina se asiste a un verdadero genocidio social: 55 nios, 35 adultos y 15 personas mayores mueren diariamente por razones o enfermedades vinculadas al hambre(9). Lo que arroja la escalofriante cifra de 450.000 personas muertas por causas vinculadas al hambre entre 1990 y 2003. Un verdadero genocidio social que profundiza el realizado por el terrorismo de Estado con sus 30.000 detenidos-desparecidos.

Al mismo tiempo la degradacin de las condiciones del trabajo y del empleo a que hicimos referencia, ha producido una prdida marcada de los derechos laborales y sociales conquistados por los trabajadores en ms de un siglo de luchas, sumando a los trabajadores a la miseria. Si los salarios estn por debajo de la lnea de pobreza, cada nuevo puesto de trabajo crea un nuevo pobre. Agravando la situacin segn cifras del ministerio de Trabajo el 47% del empleo en el pas es informal. Estas cifras de pobreza e indigencia se multiplicaron y estabilizaron en tamaa magnitud de catstrofe social, en el mismo perodo en que la soja transgnica RR se instalara como cultivo principal de la Argentina, aun cuando no constituya su nica razn sino su emergente. Este hecho incontrastable desmiente los argumentos de Monsanto, Bayer, Syngenta, Dupont y dems corporaciones dueas de la produccin de semillas transgnicas en el mundo, en el sentido que los cultivos OGM servirn para resolver el hambre en el mundo. El ejemplo de la Argentina tan rica, llena de transgnicos y con su escasa poblacin para tan inmenso territorio, hambreada y empobrecida demuestra la falacia sostenida por los vendedores de semillas transgnicas.

11.- Sojizacin: por esencia dependiente.

Ha sido esta poltica de Estado la que ha permitido que la Argentina dejara de producir la 'mejor carne del mundo' criada a campo y con pastoreo a cielo abierto, permitiendo con la rotacin agrcola ganadera la restauracin natural de la fertilidad, produciendo esencialmente alimentos y promoviendo la mediana y pequea produccin agrcola, con un bajsimo nivel de contaminacin -el ms bajo delos pases productores de alimentos- y por ende de alta sustentabilidad. En lugar de prepararnos para abastecer y ganar posiciones en el gigantesco mercado asitico emergente y en expansin, que alberga ms de la mitad de la poblacin mundial, nos transformramos en proveedores de forraje barato (pasto-soja) para quienes se preparan a abastecer dichos mercados con ganado criado con 'commodities' producidos en nuestras pampas.(47) Hoy los EE.UU., China y la Unin Europea exportan carne a dichos mercados mientras nosotros producimos soja transg nica forrajera para alimentarles el ganado.(47) No slo eso: cuando la enfermedad de la 'vaca loca' arrasara la produccin bovina europea, nuestros funcionarios, movidos por la misma mentalidad colonial que nos gobierna desde 1976, corrieron presurosos a auxiliar a nuestros competidores con semen y reproductores de nuestros mejores planteles ganaderos, en lugar de aprovechar nosotros el mercado europeo y oriental.

Es parte del mismo pensamiento haber dejado de producir uno de los maces de mayor tenor proteico del mundo y al mismo tiempo adaptado a nuestras condiciones ecolgicas y de gran rusticidad, para producir maces hbridos de bajsima rusticidad casi por definicin, pero que son producidos por multinacionales y por ende acrecientan nuestra dependencia y someten al productor a los dueos del mercado. Mientras que nuestros maces -y dems germoplasma nacional- mejorados durante dcadas por el INTA, nuestros tcnicos, las Facultades de Agronoma y los productores fu eron entregados a las multinacionales, en medio de la devastacin nacional de los 90 a las multinacionales en un acto ms de traicin a la Patria del tro Carlitos-Cavallo-Sol. As no slo perdimos mercados sino principalmente independencia econmica, soberana nacional y soberana alimentaria. Tambin biodiversidad, que por suerte nuestros productores -fieles a la histrica resistencia hispanoamericana- estn recuperando por las suyas, en un importante movimiento agroeclogico que se difunde por el pas y entre otras cosas recupera semillas dejadas de lado por los dueos del mercado, es decir las multinacionales. Junto con este movimiento retorna tambin para espanto de la Sociedad Rural la demanda de tierra. La palabra Reforma Agraria sacada de nuestro idioma a fuerza de picana, desaparecidos y vuelos de la muerte retorn al vocabulario despus de la rebelin popular del 19 y 20 de diciembre, donde el velo del terror implantado comenz a descorrerse.

Mgicamente luego de la furia popular apreci de vuelta la palabrita maldita de nuestra historia -la que le costara al vida a Moreno, a Castelli, el vaco a Belgrano, la traicin a Artigas, a Gemes, el asesinato a Dorrego, el exilio a San Martn y la derrota a Bolvar-, la Reforma Agraria vuelve tmidamente a instalarse en una parte del movimiento popular. Y est muy bien que junto con la recuperacin de semillas y tcnicas de produccin simples, naturales y milenarias se recupere la idea del derecho a la distribucin democrtica de la tierra, al libre acceso a la misma como forma de construir una nacin ms justa y feliz para todos, no slo para los 6900 propietarios de la mitad de la tierra cultivable del pas.

12.- Sojizacin, ecosistema y salud de la poblacin

El monocultivo de soja RR se realiza bajo un paquete tecnolgico compuesto por el sistema de siembra directa con barbecho qumico, semilla transgnica RR patentada por Monsanto, resistente al herbicida glifosato, tambin provisto por Monsanto, aunque hoy de libre produccin. Es necesario recordar que Monsanto es la empresa de la guerra de Viet Nam, donde disemin millones de Tn de glifosaro para destruir a selva, unido a su otro producto el 3-4-5-T un arboricida conocido como agente naranja. El lanzamiento de millones de litros de ambos productos dejaron yermos y estriles amplias zonas de la selva vietnamita que aun no han podido ser recuperados. Pero adems dejaron a miles de nios y adultos que nacen con malformaciones genticas por los efectos residuales de ambos productos, que los vendedores de agrotxicos califican de inocuos. Hoy el gobierno fascista de Bush est haciendo lo mismo en las selvas de Colombia. Desparrama millones de litros de glifosato para destruir la selva y los parques nacionales de Colombia, tratando de destruir a la guerrilla de las FARC y el ELN, que luchan hace ms de 50 aos por la libertad de nuestra amada Colombia. El genocida Bush dice que es para combatir la produccin de coca, lo que suena igual que las armas de destruccin masiva de Irak.. Ya en Colombia se registran casos de malformaciones, nios nacidos muertos y cnceres masivos por las fumigaciones de glifosato.

Ya denunciamos en trabajos anteriores los graves peligros de futura desertificacin, depredacin del suelo y efectos dainos sobre la salud de la poblacin que la expansin del sistema Sd-sojaRR-glifosato puede producir sobre nuestro pas, no ajeno al hecho que sea una multinacional de la guerra la que domine hoy la marcha y progresin de nuestra agricultura y de grandes reas de Sud Amrica. De hecho en un sentido ecolgico clsico el sistema de Siembra Directa con aplicacin masiva de herbicidas crecientes no es ms que la propagacin de un sistema masivo de creacin de sper malezas por seleccin direccional, resistentes a glifosato como ya ocurre con ms de 25 especies detectadas. Si a eso se agrega el efecto de la contaminacin del gen RR sobre la vegetacin natural -como ya parece haber ocurrido con la Colza- la aparicin de un nivel de enmalezamiento incontrolable, har seguramente que la otrora feraz Pampa hmeda sea un recuerdo para las futuras generaciones. As los EE.UU., habrn suprimido a su principal competidor potencial en granos y carnes, sin necesidad de invadirlo. Lo habrn conseguido gracias a sus agentes y el parasitismo y carcter antinacional endgeno de su clase terrateniente.

Casi al pasar sealamos de los riesgos gravsimos para el futuro de nuestro pas que posee el hecho de tener nuestro ambiente invadido pro transgenes, de los cuales desconocemos su efecto a largo plazo sobre la salud y sobre el ecosistema en general, pero para el poder dominante en la Argentina eso es casi una pavada. Es ste el mayor problema a largo plazo dado que la contaminacin gentica sobre el ecosistema es irreversible produciendo alteraciones endmicas. Los efectos que la transgenia producir sobre el ecosistema en su conjunto no son investigados, y por lo tanto no existen. No se puede reportar lo que no se investiga. Por otra parte los efectos de una alteracin biolgica de tamaa magnitud no puede ser investigada en los tiempos de marke ting de los laboratorios, sino que requiere largos perodos de investigacin, que las multinacionales no estn dispuestas a soportar y mucho menos a financiar. Uno de los rasgos tal vez ms terribles de esta etapa de la globalizacin imperialista es la privatizacin del conocimiento y el patentamiento de la vida y la salud. De avanzar esta lnea de la derecha mundial, el futuro de la humanidad puede ser catastrfico a niveles jams imaginados.

Ya se ha descubierto en Mxico -centro de origen del Maz- contaminacin gentica endmica irreversible de los maces originales, denunciado en un estudio de la UNAM, el Instituto Politcnico y la Universidad de Berkeley, quienes descubrieron como contaminantes a las toxinas del maz BT procedente de varias de las empresas que lo producen: De Aventis, Monsanto y Novartis, as como la protena CP4-EPSPS resistente a Roud-up de Monsanto. (43) Habra tambin que sumar el costo no incluido de los nutrientes extrados por el cultivo de so ja y exportado masivamente, no repuesto al suelo. El Dr., Walter Pengue calcul que la masa de nutriente extrada por el total del cultivo supera holgadamente los 1500 millones de dlares anuales. Respecto de los efectos directos de la expansin del monocultivo de soja RR sobre la salud de la poblacin se destaca la grave contaminacin, que est produciendo el excesivo uso de plaguicidas en dicho sistema, que se manifiestan en alergias, cncer y enfermedades auto-inmunes, como ya se han reportado en Barrio Ituzaing Anexo en Crdoba. All se han hallado restos de plaguicidas vinculados al monocultivo de soja RR como Endosulfn, Paraquat, Diquat entre otros, en los tanques de agua de las viviendas, en la tierra de las calles y por ende en el polvo que vuela sobre las casas. Ya se llevan contabilizados ms de 200 casos de cncer, lupus, prpura y enfermedades similares en la poblacin lindera a las fumigaciones. Los casos de alergia suman cientos, con fumigaciones areas directas sobre las casas y los nios que juegan en las calles. Casos similares se han reportado en Loma Sen, en Formosa, Pueblo Italiano, Ro Ceballos, Saldn, Alto Alberdi, Jess Mara y Colonia Caroy a todos en Crdoba. Lo mismo han reportado pobladores de Santa Fe y Rosario.

En el mismo sentido es necesario sealar los efectos nocivos que puede arrojar el consumo de soja forrajera transgnica para la alimentacin de la poblacin carenciada, cuestin sealada como deseable por los grandes productores de soja, quienes en un gesto demaggico e irresponsable, ofrecieron regalar soja RR a los comedores populares, para mitigar el hambre de los millones de pobres que el propio monocultivo de soja est expandiendo por la nacin. En su momento luego de felicitarlos el gobierno de Duhalde debi emitir un comunicado a travs de la Secretara de Salud de la Nacin prohibiendo el uso de soja en la alimentacin de nios menores de cinco aos y para mujeres embarazadas, advirtiendo sobre los peligros de su uso masivo en la alimentacin, ya que la soja forrajera transgnica no es apta para consumo humano. La soja posee un alto contenido de fitoestrgenos (isoflavonas), su ingesta d iaria equivaldra al consumo permanente de pastillas anticonceptivas, hecho tal vez benfico para las mujeres cuyo ciclo menstrual ha concluido, pero de graves efectos para los nios.

De hecho est produciendo alteraciones en el desarrollo de la sexualidad de los jvenes alimentados con 'soja solidaria' adelantando el inicio de la menstruacin y la diferenciacin sexual en las nias y produciendo rasgos feminoides en los varones. Pudiendo afectar la capacidad reproductiva de la poblacin en el futuro. La soja afecta tambin el metabolismo del Calcio y la vitamina D, pudiendo producir raquitismo en nios alimentados exclusivamente con ella, as como osteoporosis en adultos. Se ha reportado tambin que produce deficiencia de Zinc. Es bueno recordar que en las poblaciones de Oriente de donde la soja es originaria, la misma no es consumida en forma directa, ni de manera frecuente, sino que es fermentada largo tiempo, transformada en subproductos y consumida luego. Recientemente han sido reportados ensayos de laboratorio en Rusia con soja RR con produccin de cncer en ratas.(48)

En sntesis, creemos necesario revertir la poltica que el Estado ha estado aplicando y que produjo estos resultados. Se requiere cambiar la poltica del Estado hacia el campo por otra poltica activa, nacional, que reoriente la produccin agropecuaria e industrial en funcin de las necesidades del pas y no de las empresas multinacionales que hoy gobiernan nuestra produccin agraria. Volver a pensar en el mercado interno -es decir en nuestro pueblo- como eje de nuestro desarrollo. Eso implica entre otras cuestiones, una poltica de retenciones diferenciales, precios sostn y compensatorios, la recuperacin de la produccin petrolera para el pas, la proteccin de producciones mediante subsidios y crditos especiales, la proteccin del pequeo y mediano productor; la nacionalizacin, recuperacin y entrega de tierras y una poltica de recolonizacin agrcola. La defensa y extensin de las tierras de nuestros pueblos originarios hoy amenazados por las multinacionales asociadas a la justicia y la poltica corruptas de las provincias.

El control y recuperacin de los latifundios extranjeros sobre nuestra tierra. La recuperacin de una poltica soberana de semillas y de defensa de la produccin de las mismas por el productor, devolviendo al INTA el papel histrico jugado en el desarrollo de una tecnologa nacional agropecuaria y el control y secreto sobre sus investigaciones. Es necesario una poltica activa de defensa de la biodiversidad y la recuperacin de nuestra soberana alimentaria. Hay que decir la palabra maldita, hay que volver a discutir una Reforma Agraria profunda, para terminar con el cncer latifundista contra el cual se estrellaron todos los intentos de transformacin nacional. Tal cual dijera don Arturo Jauretche en 1956: Nos equivocamos les quemamos el Jockey Club, pero no les sacamos los campos.(49) Es decir volver a ser una nacin y dejar de ser una colonia. Y otra vez, como dijera Jauretche en plena Dcada Infame : Somos una Argentina colonial, queremos ser una Argentina Libre.(49)

** Ingeniero Agrnomo genetista e investigador de temas histricos
30-11-05

____________________________________________

Notas

1.-  Moreno Mariano, Plan Revolucionario de Operaciones. Editorial Plus
Ultra.1993
2.-  Scalabrini Ortiz Rul, Poltica  Britnica en el Ro de la Plata.
Plus Ultra 1973
3.-   Jauretche Arturo, Escritos Inditos. Corregidor. OC vol6. pag 169
4.-  Andersen Martin, Dossier Secreto. Planeta. 2000
5.- Carta de Sarmiento a Mitre del 20 de  setiembre de 1861, A.J. Prez
Amuchstegui. Crnica Histrica Argentina. Tomo 4 pag XXXIV. Codex 1969
6.- Carlos Paz: Poder, Negocios y Corrupcin en la poca de Rivadavia,
pag. 71. De Alejandra,  2000. De Museo .Mitre  Tomo 9
7.- Hernndez Jos. Vida del Chacho
8 Chumbita Hugo. Curso de admisin de Historia Argentina. UNLMatanza.
2004. Moreno Mariano  op.cit.
9.- Argumedo Alcira.  Los Silencios y las  Voces en Amrica Latina.
Ediciones  del Pensamiento Nacional. 1996
10 Marx Karl,  Engels Friedrich. Obras Escogidas. Tomo IV. Editorial
Cartago 1974
11 La Nacin, Diciembre de 1955
12 Clarn, mayo de 2004
13 Clarn, abril 1976
14  En Seoane Mara, Todo o  Nada. Planeta.1995
15 En Andersen Martin, op. cit.
16 Jauretche Arturo. Ediciones  Centro E.S. Discpolo. 2004
17 Pgina12, marzo 2005
18 Marx Karl, op.cit.
19 Hernndez Arregui Juan Jos, Imperialismo y  Cultura. Plus Ultra
1974
20  INDEC Censo Agrario 2001.
21.- Lewin Miriam. Perfil.  30-10-05
22.- Clarn 3-2002
23.- Carta de Sarmiento a Mitre del 18 de noviembre de 1863, A.J. Prez
Amuchstegui. op.cit T.4
24.- Chumbita Hugo. Curso de admisin de Historia Argentina.
UNLMatanza. 2004.pag 44
25.-Revista Desmemoria. N19-20
26.- Jauretche Arturo. Escritos Inditos. OC volumen 6. pag 112.
Corregidor. 2002
27.- Ib. Ibidem pag 112
28.- Gonzlez Julio C. Los Tratados de Paz por la Guerra de las
Malvinas. Del Copista. BsAs. 2004
29.- As denomina al proceso de Sojizacin el director de Clarn
Rural, el Ing. Agr. Hctor Huergo
30.-Palabras del Secretario de Agricultura Campos a pocos meses de
asumir.
31.- Citado por G. Botta y D. Selis, en Diagnstico sobre el impacto
producido por la Adopcin de la Tcnica de la Siembra Directa,
Recopilacin, UNLP. 2003
32.- Palabras de Carlos Senigalesi citadas por Sue Branbdford en su
artculo Argentina: Cosecha amarga, New Scientist 17-04-04 Traduccin del
autor. AJL-
33.- Declaracin del INTA, diciembre de 2003.  Clarn Rural, 12-03
34.- Reportaje a Claudio Sabsay en Pgina 12, Cash, por Ral de La
Torre 21-3-04
35.- Citado por Sue Brandford op.cit.
36.- Kiroku Kobayashi. Convenio JICA-INTA. Proyecto de Cooperacin
Tcnica: El control Biolgico de las Enfermedades de las plantas para el
desarrollo de una agricultura sustentable. Comunicacin 2003.
37.- Censo Agrario Nacional  2002
38.- Pengue Walter, Le Monde Diplomatique. 10-03
39.- Cifras del Ing. Adolfo Boy, ex director del INTA de San Pedro,
2004
40.- Pengue Walter, Le Monde diplomatique, 5-03
41.- Dr Victor Mariot. Informe al III Seminario del Da Mundial del
Ambiente Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de
Santiago del Estero. 7-6- 2004
42.- Cifras de IDEP-CTA. Consultora Equis 3-02
43.- Citado por Galazo Norberto, De Martnez de Hoz a Caballo. Pag
118-119. Fraterna. Bs. As. 1992
44.- Clarn 4-1978
45.- Declaraciones del secretario de agricultura de Francia durante el
gobierno de Valery Giscard D Estaing
46.- Delgado Ramos Gian Carlo, UNAM. Daos producidos por transgnicos.
Enfoques Alternativos 12-03
47.- Malena Gainza - La Nacion-10-12-03
48.- 15-10-05 Science Russian reports.
49.- Jauretche Arturo op.cit.
50.- Citado por Prez Amuchstegui A. J., en Crnica Histrica
Argentina, Tomo V. Pag CXX. Codex 1968.
51.- Idem anterior.
52.- Idem anter.



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