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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2018

Para reconstruir un pas sumergido en sus miedos

Fernando de la Cuadra
Rebelin


Mientras los medios de comunicacin bombardeaban con imgenes del carnaval, viaductos y puentes se desmoronaban por falta de manutencin [1], lluvias inundaban villas y aldeas, deslizamientos de tierra sepultaban a poblaciones enteras. Los hospitales colapsaron por los casos de malaria, fiebre amarilla, dengue, zika, chikungua y otras enfermedades provocadas por la picadura de mosquitos (Anopheles y Aedesaegypti respectivamente) en un pas que tiene el triste mrito de reactivar epidemias del siglo XIX.

Junto con ello, la violencia desatada en las favelas y zonas controladas por el trfico de drogas ha puesto en evidencia los serios problemas de seguridad pblica que deben enfrentar diariamente sus habitantes. Mueren ms personas en Brasil que en pases en estado de guerra declarado. Este es un pas que contina sumergido en una crisis que no parece tener fin, un pas que dej de tener cualquier relevancia en el plano internacional en una cada vertiginosa hacia la penumbra de la historia.

Ni siquiera se vislumbran muchas esperanzas a partir de una renovacin o cambio drstico que se pueda producir con las prximas elecciones de octubre. En un lcido artculo, la destacada economista Mara da Conceico Tavares nos recuerda que ahora es urgente iniciar una accin restauradora del Estado, pues la crisis que se arrastra en este ltimo periodo no se resuelve por el concurso de las urnas, sino a travs de una reconstruccin profunda.

El panorama es ms bien sombro, con la extrema derecha ganando apoyo entre un electorado pasivo y desorientado. Lo que parece imponerse en este momento es un miedo difuso, miedo generado por la incertidumbre de lo que va a suceder, miedo generado por las diversas amenazas que enfrenta el ciudadano: temor a perder el trabajo y los derechos laborales, a ser asaltado en cualquier momento, a enfermarse y no tener las mnimas condiciones de acudir a un centro de salud para obtener asistencia, a quedarse desamparado ante cualquier catstrofe natural o econmica, a morir de abandono y desolacin. El miedo es la palabra de orden en el Brasil actual.

Estos miedos estn siendo explotados por los propagandistas de la extrema derecha, difundiendo la falacia de que solo un gobierno militar o de mano fuerte es capaz de sacar al pas de la crisis sistmica en que se encuentra. Estos apologistas del terror han venido instalando la idea de que el mundo exterior es una jungla peligrosa y que lo mejor es protegerse en el aislamiento y la vigilancia permanente, transformando las casas y edificios en verdaderas fortalezas protegidas por cercas elctricas y alambres de pas. La idea es que las personas eviten las calles, los parques, los espacios pblicos y queden libres de los peligros que acechan en la reclusin hogarea y la seguridad de lugares siempre vigilados.

Lo que desean estos profetas del miedo es desmovilizar a la poblacin, mantener a la gente en su reducto familiar, desencontrarlos, que no compartan su descontento y malestar ante el estado de las cosas, ante la impudicia con que actual empresarios, polticos y jueces. Frente a este escenario es necesario resistir y buscar formas de actuacin poltica que permitan y propongan una salida efectiva a la crisis sistmica que enfrenta el pas. Es necesario una movilizacin activa de la ciudadana que permita salir al pas de la abulia y la pasividad al que intentan someterlo las fuerzas retrogradas.

Los jvenes deben desempear un papel fundamental en este proceso de reactivacin del campo democrtico. Los estudiantes estn llamados a movilizarse en sus escuelas, liceos y universidades, pues son ellos quienes deberan asumir la vanguardia de las luchas democratizadoras que estn por venir. Solo as se podr transformar el miedo en accin militante y liberadora, para seguir intentando urgentemente sacar al pas de las trampas y mentiras colocadas por los promotores de la desigualdad, el conservadurismo y el atraso social.

Nota
[1] La inversin en infraestructura durante 2017 se limit a un esculido 1,4% del PIB, suma que apenas sirve para reponer el desgaste y la depreciacin de las obras y equipamientos existentes.

Fernando de la Cuadra es doctor en Ciencias Sociales y editor del blog Socialismo y Democracia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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