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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2018

General Juan Jos Flores, primer presidente de Ecuador
Inocente por donde se lo mire

Rodolfo Bueno
Rebelin


Que los libertadores de nuestra Amrica eran de una pasta muy especial lo dice la vida y la obra del General Juan Jos Flores, primer presidente de Ecuador. Tal vez ningn otro patriota ha sido tan denigrado y sus mritos arrojados al suelo como los de este bizarro triunfador en toda contienda, tanto militar como poltica. Nace en Puerto Cabello, de padre vasco y madre criolla, y desde muy joven participa como soldado en las luchas por la independencia americana. Combate en las batallas de Carabobo y Bombon y por su valenta es ascendido continuamente hasta alcanzar en la batalla de Tarqui el mximo grado posible, el de general. El 13 mayo de 1830, la Convencin de Riobamba lo elige presidente de Ecuador, repblica que acababa de nacer. Entre 1835 y 1839 apoya al gobierno progresista de Vicente Rocafuerte. En 1839 es nuevamente electo presidente y en 1843 logra que la Convencin Nacional apruebe una nueva Constitucin llamada Carta de la Esclavitud, porque uno de sus artculos lo converta prcticamente en presidente vitalicio.

El 6 de marzo de 1845 estalla en Guayaquil la Revolucin Marcista, encabezada por el poeta y estadista Jos Joaqun de Olmedo, que le obliga a renunciar. Juan Jos Flores se retira del poder bajo la condicin de que se respeten sus honores y propiedades. Al enterarse de que el nuevo gobierno ha roto el pacto acordado, se dice que trama con el apoyo de varios gobiernos europeos una invasin a Ecuador; incluso se habla de que propuso a la reina Mara Cristina de Borbn la instauracin de la monarqua en Ecuador. Sea lo que fuere, porque documentos no hay, se radica en Venezuela, donde renuncia a la ciudadana ecuatoriana.

Vuelve a Ecuador para dirigir a las tropas de Garca Moreno contra el General Guillermo Franco, que es apoyado por el Mariscal Ramn Castilla del Per. En 1860, Ecuador estaba al borde de la disolucin. Con su ayuda, Garca Moreno retoma el poder e impide la divisin del pas. Luego de que le devuelven sus bienes y el rango militar, Flores es herido en un combate en el golfo de Guayaquil; fallece el 1 de octubre de 1864. Sus restos reposan en un mausoleo de mrmol de Carrara, en la catedral de Quito. Durante sus gobiernos hubo orden y se consigui la anexin definitiva de las islas Galpagos. Tuvo muchos partidarios, pero tambin muchos enemigos, y pese a lo controversial de su personalidad, al extremo de que no faltan detractores que le acusan de intervenir en el asesinato del Mariscal Antonio Jos de Sucre, en este escrito se intenta hacer algo de justicia.

Hay gente que no lo soporta por haber sido conservador, es decir, con una lealtad a toda prueba partidario de Bolvar, que era conservador. Se aclara que los conservadores de entonces eran tan o ms revolucionarios que los de la izquierda actual.

Bolvar y Sucre lo adoraban. Con respecto a la Patria U. se conduce como un hombre de Estado, obrando siempre conforme las ideas y los deseos del pueblo que le ha confiado su suerte Acepte U. las seguridades de mi amistad y an ms de mi gratitud por sus antiguas bondades y fidelidad haca m, le escribe el Libertador un mes antes de su muerte. Su arrojo rayaba en la temeridad, al extremo de que siempre iba a la cabeza de su tropa, que le segua hasta la muerte. El ejrcito del Sur mandado por el bizarro Capitn (Flores) y por los ms intrpidos de vuestros jefes haca intiles mis servicios, escribe Sucre. Su bondad es criticada duramente por el Libertador, que le recrimina: Estoy encantado con U.; pero tambin estoy enfadado porque es U. ms bueno de lo que debe ser un militar y un poltico.

Flores practica una nobleza extrema con los derrotados en la batalla de Miarica, y don Vicente Rocafuerte, jefe de las fuerzas chihuahuas que se haban sublevado en su contra, reconoce su magnanimidad: Fui su prisionero Y en vez de arrancarme la vida como pudo haber hecho, me busc, me hizo proponer convenios de paz y me prometi trabajar de consuno en la consolidacin del orden y en el establecimiento de las libertades pblicas y al mismo Flores le escribe: Como usted es tan valiente como Csar, y tan indulgente como l con los enemigos, he imitado los ejemplos de clemencia que usted me diera. Don Jos Joaqun de Olmedo, compaero de Rocafuerte, lo inmortaliza en su Oda a Miarica de la manera siguiente:

Flores vuela al encuentro,

y cuando alzada

sobre la hostil cerviz resplandeca

su espada, reconoce sus hermanos;

lejos de s la arroja, y les ofrece

el seno abierto y las inermes manos

El Gobierno Provisorio, que le destituye luego de la Revolucin Marcista, publica al da siguiente: Hablando (el General Flores) siempre de refundir los partidos no tena ms poltica que ceder enemigos que nada le podan ceder, y desatender amigos de quienes poda esperarlo todo. Don Pedro Moncayo, fundador de la sociedad el Quiteo Libre, valiente luchador contra Flores, sin temor a la prisin o al destierro, lo describe: Flores era un verdadero soldado que haba adquirido renombre en la gloriosa lucha de la Independencia. El mayor escritor nacional, Juan Montalvo, enemigo de Flores, dice en El Desperezo de El Regenerador: Flores, Juan Jos Flores, soldado de Colombia, valiente de primera clase en la batalla, condecorado por Bolvar; Flores, el hroe de Portete; Flores dueo del afecto de la aristocracia de Quito; Flores, fundador de la repblica, lleno de fama, talento, prestigio, valor, se viene abajo Don Rafael Mata, enemigo acrrimo de Flores, escribe en Pginas del Ecuador: Fu bastante sagaz para hacer de su enemigo y prisionero Rocafuerte un aliado y un amigo; y fu bastante notable en los campos de batalla para merecer los elogios de un Bolvar y los picos versos de un Olmedo Por lo visto, de Flores hablan bien sus amigos y sus enemigos.

Despus de todo lo dicho, la acusacin que le hacen algunos despistados de haber participado en la conspiracin para asesinar a Sucre se queda sin sustento. Por ese carcter benvolo y pacfico; por esa tolerancia probada en mil ocasiones; por ese don de gentes que le permiti atraer enemigos para hacerlos sus amigos; por esa condicin humana que lo haca incapaz de derramar sangre del prjimo, menos todava de inocentes y peor an la de un buen amigo y camarada de lucha, como era para Flores el Mariscal de Ayacucho, se deduce que Flores nada tuvo que ver con ese crimen.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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