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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2018

8M, Huelga feminista & Hombres
Ni uno de nosotros en las calles

Rubn Gonzlez Martnez
Rebelin

Llamamiento a los hombres a secundar la Huelga Feminista convocada para el 8 de Marzo de 2018.
*Llamamos a no acudir a los puestos de trabajo productivo
*Llamamos a ocupar, por fin, nuestro lugar en el trabajo reproductivo.


Cuando recib el borrador: ERES HOMBRE Y QUIERES SUMARTE AL PARO/MARCHA DE MUJERES DEL #8M?, con una lista de sugerencias sobre lo que los hombres podramos hacer, me sorprendi no encontrar ningn punto, entre los doce mencionados, que llamara a secundar la convocatoria de huelga al hombre, al varn. Contrastando esta observacin con una compaera, comprend que slo existe un escenario para este supuesto [hipottico] de acompaamiento: secundar la huelga, en esta ocasin, significa hacernos cargo de las actividades de cuidados y el trabajo domstico. Y lograr que ni uno solo de nosotros acuda a las concentraciones y manifestaciones ese da, que no realice ninguna otra actividad que no sea reproductiva. Nuestra participacin debe servir para cuestionar nuestros privilegios cotidianos como varones: parar para fortalecer el grado de libertad de las mujeres sea cual sea el tipo de accin que quieran ejercer como respuesta a la represin heteropatriarcal desarrollada por el sistema, sin lmite de violencia. Y en ningn caso anteponer nuestra participacin pblica a la de ninguna compaera. Igual nos queremos plantar este 8 de Marzo contra la hegemona del capital.

Que los varones asumamos los cuidados secundando el llamamiento a la huelga, supone una nueva oportunidad para articular nuestro organismo en favor de la lucha por la emancipacin de las clases oprimidas. Detenernos en la organizacin de los cuidados infantiles mientras las mams participan en las actividades que se organizan: paros, piquetes, manifestaciones, debe poder extenderse a una cobertura en el cuidado a personas dependientes, mayores, con diversidad funcional. Cuidemos de todas: abuelas/os, madres, padres y compaeras/os en situacin de dependencia. A ms cobertura de cuidados, mejor respuesta ante la represin y el feminicidio ejercido contra las mujeres. Apoyemos para que nuestras compaeras se organicen, estructuren y desarrollen sus formas de rebelda.

No se puede evitar las disputa de poder que plantea una convocatoria de huelga, aunque algunas agrupaciones, asociaciones, colectivos y movimientos esquiroles pretendan maquillar su posicin al no secundar o limitar su llamamiento a un paro parcial. Una huelga lo que pone de relieve son los conflictos sobre los modelos y las relaciones de produccin. Parece ridculo que haya planteamientos que pretendan visibilizar la convocatoria de huelga fortaleciendo el actual marco de relaciones, en un intento grotesco, extravagante, esperpntico por justificar la descompensacin productiva que se produce por la falta de un nmero determinado de peones en la cadena de produccin. Es de un nivel insoportable lo de este grupito de clerigallos. Como recordaba una pensadora, esto es pasar por alto la importancia terica de la abrumadora evidencia que documenta la subordinacin capitalista de la reproduccin a la produccin. Y es aqu donde debemos situar uno de los ejes vertebrales del conflicto que se le plantea a los hombres en su histrico estado de sitio.

La nocin de que, bajo el capitalismo, el modo de produccin determina el modo de reproduccin y, consecuentemente, relaciones desiguales observables entre hombres y mujeres, no es una forma de economicismo o un reduccionismo de clase, sino el reconocimiento de la compleja red de efectos de nivel macro que acta sobre las relaciones hombre-mujer, de un modo de produccin impulsado por la acumulacin de capital en lugar de por el objetivo de satisfacer las necesidades de la gente. Sostener lo contrario, postulando la mutua interaccin entre la organizacin de la produccin y la organizacin de la reproduccin, o dando primaca causal a esta ltima, es pasar por alto la importancia terica de la abrumadora evidencia que documenta la subordinacin capitalista de la reproduccin a la produccin. [Martha E.. Gimenez. 2005].

No sumarnos, como colectivo de hombres, a la convocatoria de huelga para no asumir todas las tareas del cuidado y el trabajo domstico, nos sita del lado del actual modelo productivo, una decisin que pasar factura a los hijos de los pusilnimes padres que se sumen a la tortura social-demaggica del actual modelo de opresin, que encuentra en la mujer el principal cuerpo de explotacin sobre el que ejercer y subsumir las funciones y la formas de los cuidados necesarios; hecho que domestica e impide dar respuestas colectivas a la violencia que se ejerce sobre ellas como sujetos principales de la opresin, en un modelo productivo capitalista. La complicidad de los varones, en base a la asimilacin de sus roles en las actuales relaciones de produccin, impide que se organice una respuesta desde el feminismo de clase con los grados de libertad necesarios para hacer frente a esta barbarie. El hombre que no secunda la huelga es un esquirol, un maltratante, un agresor o un condescendiente con ellos, un colaborador necesario, lo que vendra a ser prcticamente lo mismo.

Hombres, vayamos a la huelga para cubrir el trabajo reproductivo de nuestras compaeras, madres, hijas, vecinas, aunque nos ahoguemos en la contradiccin, enfrentndonos a nuestra razn de ser, a nuestra ontogenia. Organicemos nuestro cuidado, cuidando. Slo tenemos una salida, no encontremos recursos racionales para la manipulacin, para estar en un espacio distinto a la logstica domstica y la cobertura de los cuidados, el hombre que permita que una mujer no pueda acudir a la huelga por no hacerse cargo de un cuidado, ser un hombre sin porvenir, un parsito social. - Pobres parsitos. Las familias que no permitan que sus empleadas de hogar acudan a la huelga por no hacerse cargo de las personas dependientes, son familias sin porvenir. - Pobres familias.

Hombres, no asistis a la manifestacin, que no se nos vea. Si no encontramos un espacio al que acudir, una mujer a la que sustituir en funcin, si no tenemos alcance en nuestros barrios, asociaciones, en nuestra ciudad, si no somos capaces de dejar de ser individuos desarticulados para las funciones reproductivas, si ni siquiera somos capaces de reclamarnos como seres pblicos ejerciendo trabajo domstico, de proximidad, acompaando. Si os sents solos, no acudis a la manifestacin. No vayis a las concentraciones. Ni uno de nosotros en las calles para este 8 de Marzo. Quedmonos en casa; pensando; solos. Reflexionemos sobre cmo afrontarnos a partir de este 8 de Marzo. El da en que las mujeres decidieron materializar un mensaje ntido: si nosotras paramos, se para el mundo.

No s si llegaremos a realizar un mapa de coberturas y necesidades para la huelga. Establecer una red de espacios de acompaamiento, un mapa de casas y hogares que podamos constituir como bases comunitarias para el acompaamiento y el cuidado. Vamos a ver hasta dnde llegamos. Logstica domstica. Organizar comidas, meriendas colectivas, coberturas en colegios y escuelas. De verdad no conoces a ninguna mujer que haya dejado de participar por cuidar, por asistir a alguien?

Cuidado machotes, machirulos progres, ecohombres, gays, transexuales, no insistis en vuestra condicin, ni antepongis vuestras identidades a la construccin de los sujetos colectivos feministas. Recuerda, si quieres una nueva experiencia en tu vida, cansado de la rutina, planifica y realiza trabajo domstico, reproductivo y de cuidados. Una solucin a tu abatimiento emocional. Un ejercicio de estrategia transformadora para el siglo XXI. Igual el feminismo es capaz de acabar con el capitalismo persistiendo en la lucha de clases. No olvidemos nunca nuestra funcin opresiva, recordando que nadie en el mundo, nadie en la historia, ha conseguido nunca su libertad apelando al sentido moral de sus opresores [Assata Shakur]. Cul es nuestro papel como opresores y oprimidos?

Cuidado seores, seoritos, seoritingos y alguna que otra seora, seorita y seoritinga, con el feminismo de clase. Son suficientes y no estn solas. Slo debemos hacernos cargo de la opresin que hemos depositado sobre ellas. Es posible que as nos demos cuenta de que no queramos soportar su condicin y nos integremos a unas propuestas de porvenir, sin clases, sin explotacin, sin feminicidio, junto a todos los animales.

Nota: me sugieren que, hasta aqu, el texto parece tener una extensin aceptable para ser ledo y pone nfasis en los elementos fundamentales. De aqu en adelante corre el riesgo de no ser ledo. En consecuencia, este ultimo prrafo, que sera el cierre del artculo, se ha trasladado hasta aqu. Invito a seguir leyendo.

Debemos adquirir condicin y conciencia antipatriarcal con independencia de lo atribuido por derecho a travs de un articulado jurdico, sobrepasando nuestra forma representativa. Empecemos a construir nuestras relaciones con aquellas personas que ponen resistencia subjetiva al patriarcado: la mujer social. Para esto no es necesario esperarlas a todas para sumarnos a un proceso de transformacin que desarrolle el conocimiento necesario para realizar nuestro nuevo conjunto de acciones y conformar as nuestros hbitos.

Hay una parte del trabajo que debemos hacer nosotros, varones, en espacios propios que no contaminen, no usurpen territorios, espacios, que nos permitan definir y abarcar nuestras contradicciones y establecer nuestro principio de actividad, construir agendas propias y abarcar un marco de formacin colectiva que no evite aquellas categoras histricas que han articulado el modelo actual de segregacin e/o igualdad, evitando as que nos concedan el premio a la Mujer del Ao.1

Slo a travs de una prctica acompaadora, un a actividad arraigad a en compaa, con la compaa , asociadas de forma comprometida y responsable a una tarea objetiva, podremos emerger como sujetos transformadores, rompiendo nuestra estabilidad histrica cultural masculina.

El mecanismo de la conducta social y el mecanismo de la conciencia son lo mismo Somos conscientes de nosotros mismos porque somos conscientes de los dems y de la misma manera que conocemos a los dems; y esto es as porque nosotros, en relacin con nosotros mismos, nos encontramos en la misma [posicin] en que se encuentran los dems respecto a nosotros... Slo soy consciente de m mismo en la medida en que soy otro para m mismo, es decir, slo en la medida en que puedo volver a percibir mis propias respuestas como si fueran estmulos nuevos [Vygotsky, 1979, pgs. 29-30].

La nica opcin que tenemos para desempear un papel relevante como varones en el actual contexto social, es definir un ejercicio de acompaamiento a los motivos feministas, acompaar para establecer adecuadamente nuestra actividad [un principio de actividad], que nos permita relacionarnos con el mundo en todas las dimensiones del conflicto habitado, para desarrollar acciones que consigan oponerse y minimizar los objetivos que nosotros mismos, como varones, hemos adoptado, apartndonos del compromiso social, relegndonos a un espacio cmplice con lo ocurrido, y alejndonos como sujetos transforma dores del metabolismo social. Debemos sealar al acompaamiento como un objetivo vertebrador para cambiar nuestras acciones como grupo de gnero y establecer al feminismo de clase como el espacio de conocimiento que es capaz de movernos a realizar un objetivo, en resumen: hacer de nuestro motivo el detonante de una actividad que ha sido fijada por los objetivos feministas de clase. Aprehendamos.

Ahora, como apndices orgnicos de un conjunto de relaciones interdependientes, que se articulan entorno a los modelos econmicos necesarios, establecidos por el sistema patriarcal-capitalista, realizamos nuestras acciones, compromisos y actividades adaptados a las formas y funciones legadas y heredadas de la familia nuclear, escenario principal para las prcticas de privatizacin, represin y expoliacin de la subjetividad de la mujer. Una articulacin consecuente con la subordinacin sobre el conjunto total de actividades y relaciones necesarias para un mercado; sealando al varn como el representante principal de este modelo nuclear y motor de la represin de los estados modernos para el mantenimiento de las actuales simetras sociales. No slo podemos soportar esta posicin, complacientes, cmplices, sino que como clase trabajadora producimos las acciones que mantienen y perpetan la herencia del sistema de los seor es que nos expropian y explotan. Seremos, como varones, los productores de un producto patriarcal para ser expoliados y enajenados?

Nota:

1 Bono, Cantante de U2, Premio Mujer del Ao 2016, otorgado por la revista Glamour.

Sobre el autor: Rubn Gonzlez Martnez. Vallekas Antipatriarcal.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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