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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-02-2018

Con las dos manos en el fuego

Eric Nepomuceno
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Hay mucho que analizar en la intervencin militar decretada por Michel Temer en la provincia de Ro de Janeiro. Tericamente, se intervino solamente en lo que se refiere a seguridad pblica, a raz de la explosin de violencia. Sin embargo, hay mucho ms.

Para empezar, a lo largo de los ltimos nueve aos y medio las fuerzas armadas, en especial el ejrcito, intervinieron 12 veces en Ro, especialmente en la capital. Pero lo hicieron siempre en situaciones puntuales, a pedidos del gobernador provincial de turno y siempre en conjunto con las fuerzas locales de seguridad. Los resultados han sido nfimos, y las acciones dejaron, principalmente entre los moradores de las favelas, un sentimiento justificado, a propsito de violencia y humillacin.

Ahora, es muy distinto: al nombrar un general Walter Braga Netto como interventor en todo lo que se refiere a la seguridad pblica, el decreto de Temer deja bajo su control la polica civil (judicial e investigativa), la polica militar (vigilancia y actuacin callejera), el sistema penitenciario, las inteligencias policiales y hasta el cuerpo de bomberos.

Y ms: Braga Netto no se reportar al gobernador Luis Fernando Pezo, pero directamente al ministro de Defensa, Raul Jungmann, y al general-jefe de seguridad nacional, Sergio Etchegoyen. El mismo y muy inepto, inoperante e incompetente gobernador provincial reconoci ayer que su carrera termina aqu.

El general Braga Netto podr nombrar, cesar, alterar o lo que quiera en toda la estructura de personal de seguridad pblica. Podr, y ciertamente lo har, determinar acciones de represin en los bastiones del narcotrfico, que controla prcticamente todas las ms de mil favelas de la ciudad, adems de implantar medidas en la provincia, tambin bastante afectada por la disputa de territorios entre distintos bandos de traficantes.

La segunda ms rica y poblada provincia brasilea, y principalmente su capital, especie de vidriera del pas a los ojos del mundo, pasa a tener, concretamente, una intervencin militar. Y hay un nuevo poder: el ejrcito controlar todo el cuerpo de seguridad de la provincia y adems un gordo puado de tropas militares, que realmente decidir qu y cundo hacer algo. Es una medida indita, de especial gravedad y que seguramente ser de escassima utilidad. Los soldados del ejrcito son entrenados para combatir enemigos, no para investigar y efectuar prisiones. Eso, para no mencionar que en su abrumadora mayora desconocen no solo la ciudad de Ro, como los callejones y vericuetos de los cerros controlados por pandillas muy bien armadas y que poco o nada tienen que perder.

Prcticamente en unsono, los ms prestigiados y respetados estudiosos del tema de la seguridad pblica en Ro se manifestaron de manera contundente contra la iniciativa de Temer. El espaol Ignacio Cano, que desde hace dcadas estudia el tema, fue sucinto: Es otro paso ms en la direccin de siempre. Sacraliza el mito de que la solucin pasa por el ejrcito, y que la militarizacin es la salida. Su colega de oficio, la sociloga brasilea Julita Lemgruber, coincide en la ineficacia de la intervencin. En un cuadro complejo como el de la poltica brasilea, con un gobierno nacional que adems de ilegtimo es ineficaz, la situacin de Ro es especialmente grave.

Literalmente, la provincia est en quiebra. La mitad de los vehculos de la polica estn parados por falta de mantenimiento. Los sueldos del sector estn siendo pagados con un retraso medio de dos meses. Los chalecos antibalas estn, en su mayora, fuera del plazo de validad. Mientras, el armamento de los traficantes es de ltima generacin y supera, en poder, el de las fuerzas de seguridad.

Todo eso, sin embargo, no hace de Ro un caso nico en Brasil: la violencia y la inseguridad se extienden por muchas otras provincias, inclusive con un ndice de terror mayor que el registrado aqu.

Por qu, entonces, la intervencin militar exclusiva? Para empezar, por la visibilidad y por la campaa incesante de los grandes medios de comunicacin, otra vez con la TV Globo a la cabeza. Ahora mismo, durante el carnaval, la emisora mostr la alegra de la fiesta en todas las capitales del pas, pero concentr en Ro las imgenes de violencia.

Y, adems, porque Temer calcul que, al adoptar una medida que agradar a las clases medias y tendr impacto en los sectores ms conservadores del pas, podr provocar algn aumento en su casi nula popularidad. Y, por fin, una razn concreta: mientras haya alguna intervencin federal donde sea en el pas, ninguna enmienda constitucional podr ser aprobada en el Congreso.

En el fondo, de eso se trata: la tenebrosa reforma del sistema de jubilaciones y pensiones defendida a hierro y fuego por Temer y los dueos del capital no podr ser votada en el Congreso. O, mejor dicho, no podr ser derrotada como fatalmente ocurrira.

Temer se libra de un tema impopular y busca darle algn brillo a su ms que opaca figura. Lo que quiz no sepa es que en realidad puso las dos manos en el fuego. Y los que sern agredidos y humillados por su iniciativa no sern los traficantes, pero los moradores ya abandonados de las favelas. Que, a propsito, tambin son electores.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/96242-con-las-dos-manos-en-el-fuego


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