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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2018

La desaparicin de la izquierda en Catalua

Gregorio Morn
Crnica global


Uno de los curiosos fenmenos de la situacin catalana consiste en entender por qu todos los debates de los ltimos meses se han desarrollado en torno a aquello que antiguamente se denominaba "la cuestin nacional" y ahora se llama segn los casos independentismo, secesin o derecho a decidir. No es balad que los argumentos se refieran como autoridad de la izquierda a la personalidad de Antonio Gramsci, un sardo para quien la cuestin nacional slo interesaba a partir de las consecuencias de la unificacin de Italia. Sin embargo est ausente la reflexin permanente de Rosa Luxemburg, una polaca juda con residencia alemana.

No es una cuestin derivada de los clsicos radicales del siglo pasado, carne de erudicin, sino algo muy vivo a lo que slo la ignorancia y la fragilidad de la izquierda espaola -que viene de lejos- han ninguneado y cuyas consecuencias se estn dejando ver en Catalua de una manera ominosa, casi aplastante. Prcticamente todos los debates en los ltimos meses, casi me atrevera a decir aos, giran en torno a la  diferencia social catalana, pero no por sus clases sociales -lo cual sera obligado desde una perspectiva de izquierda- sino por sus ancestros, sus tradiciones, su supuesta superioridad con relacin al resto de Espaa. Han desaparecido las luchas de clases, o de intereses, por decirlo sin que alguien se escandalice por esa antigualla. La mayora de la poblacin est sumida en una economa de supervivencia pero gusta de exhibir el lacito amarillo que le han sugerido los que han mandado siempre.

Desde los restos de la izquierda hasta los nuevos conservadores de Ciudadanos, los grupos polticos estn atados como asnos en la noria sobre las bondades o peligros del procs. Y luego hay quien se queja del desdn de las clases populares , carne de can del independentismo o del abstencionismo, que asisten pasivos al combate entre boxeadores comprados!

Hay que resaltar la hegemona de la derecha en Catalua porque tiene un rasgo que no se da con igual nitidez en ningn otro lugar de Espaa: aqu siempre se discute sobre lo mismo y se exige algo parecido. No hay clases, slo patriotas. No es difcil explicar por qu un personaje corrupto e incompetente como Mariano Rajoy puede gobernar a trancas y barrancas, pero s lo es averiguar por qu hay tantas coincidencias entre los lderes, no menos corruptos, de la catalanidad. Desde que aquel desvergonzado anunciara que nos llevaba a todos a taca no hemos hecho ms que trazar lneas en el plano para saber cmo se llega a la isla ignota.

La singularidad poltica en Catalua debe partir siempre de una serie de datos incontrovertibles. En las primeras elecciones democrticas de junio de 1977, a diferencia de cualquier otro lugar de Espaa, en Catalua la izquierda fue dominante electoralmente. Entre el PSC y el PSUC consiguieron una mayora aplastante sobre las fuerzas conservadoras. Pasados menos de tres aos, en marzo de 1980, ser Jordi Pujol el vencedor. Una victoria no demasiado holgada sobre Joan Revents, el hombre del PSC que pareca imbuido ya del xito an antes de que se abrieran las urnas. No es extrao, aunque se cite pocas veces, que Jordi Pujol ofreciera a los socialistas catalanes un gobierno de coalicin que estos rechazaron en el convencimiento de que la Convergncia de Pujol no durara ni siquiera una legislatura; no queran comprometerse. Lo que va de ayer a hoy!

El pequeo detalle que entonces pas desapercibido es que Jordi Pujol antes de fundar un partido de retales se cuid muy mucho de crear un banco. Primero fue Banca Catalana, luego Convergncia Democrtica de Catalunya. Hubiramos entendido muchas cosas de haber estado atentos a la jugada que ya haba iniciado con la implacable censura a que someti a los redactores de la Enciclopdia Catalana, demasiado escorados a la izquierda para sus entendederas de aspirante a lder de la derecha que monopolizara la poltica en Catalua durante 23 aos -una longevidad en el poder nica en Europa-. Pero no lo diramos todo si no sealramos la benevolencia pujoliana con la izquierda. Una vez derrotados, fue dndoles cobijo a todos. Eso s, siempre a partir del reconocimiento de fidelidad a su persona, o al menos del silencio cmplice.

La chatarra que recicl el pujolismo tuvo su lugar al sol. Nadie se qued sin que por accin u omisin aceptara su poltica y compartiera sus regalas. No slo compr voluntades, sino que aquilat los silencios. De este modo favoreci que se fueran creando los charcos ticos  que llenaran luego los lodos del presente. Siempre sin olvidar la acumulacin de una buena fortuna repartida entre familiares y amigos, patriotas todos.

Fuente: https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/sabatinas-intempestivas-gregorio-moran/desaparicion-izquierda-cataluna_121718_102.html



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