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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2018

Siete aos despus, el movimiento a favor de la democracia en Bahrin en riesgo de destruccin

Husain Abdulla
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



Manifestantes contra el rgimen bahrein se dirigen hacia la Plaza de la Perla, el punto principal de las manifestaciones a lo largo de dos semanas, Manama, 1 de marzo de 2011 (AFP)

Siete aos.

Ese es el tiempo transcurrido desde que las protestas de la Primavera rabe se extendieron por todo Oriente Medio generando esperanzas de reformas democrticas en los bastiones ms autocrticos de la regin.

Es tambin la duracin de la sentencia de prisin que tendra que cumplir ahora si escribiera este artculo en mi pas de origen, Bahrin, donde prcticamente es ilegal debatir la forma en que el gobierno aplast nuestro propio captulo en ese movimiento regional. Han pasado siete aos y pocas cosas resumen mejor el precipitado descenso del reino hacia una represin casi total que hace que la mayora de los bahreines ni siquiera puedan hablar de ella.

Jugando a la conciliacin

Inmediatamente despus del levantamiento de febrero de 2011, la monarqua gobernante en Bahrin de los Al-Khalifa jug a la conciliacin. El rey estableci una comisin independiente que investigara los abusos e incluso acept sus recomendaciones para llevar a cabo reformas.

Se conmutaron las sentencias de muerte dictadas por los tribunales militares, se reconstruyeron las mezquitas de la marginada mayora chi que haban sido demolidas y se despoj oficialmente de sus poderes a la Agencia de Seguridad Nacional (ASN) la polica secreta de Bahrin- por secuestrar disidentes de sus hogares.

A partir de ah empez el retroceso.

Desde 2012, las autoridades sentaron las bases para restringir totalmente las libertades civiles en una red de prohibiciones superpuestas. Insultar al rey, extender noticias falsas, ofender los smbolos nacionales, reunirse sin autorizacin, emitir sencillamente cualquier comunicado contra el enfoque adoptado por Bahrin quedaba todo ello criminalizado mientras el draconiano marco legal del pas iba creciendo hasta abarcar cualquier forma de disidencia y exigir castigos an ms severos.

En 2016, el gobierno desvel toda la fuerza de esta maquinaria represiva. En cuestin de meses, las autoridades arrestaron a Nabil Rajab, el principal defensor de los derechos humanos en Bahrin; revoc la ciudadana de la principal personalidad chi, el jeque Isa Qassim; increment la discriminacin contra los chies atacando a docenas de clrigos y cerrando las instituciones religiosas; y disolvi por la fuerza el mayor grupo poltico en el reino, Al-Wefaq. (Cuando el otro grupo importante de la oposicin una organizacin laica de izquierdas- manifest su alarma por la disolucin de al-Wefaq, el gobierno la cerr tambin.)

El ao ms sangriento en dcadas

Pero fue en 2017 cuando el gobierno abandon totalmente cualquier pretensin de reforma, revocando todo aquello a lo que se haba comprometido en 2011. Al terminar, 2017 se haba convertido en uno de los aos ms sangrientos en Bahrin en dcadas.

El primer decreto del ao del rey restaur los poderes de la ASN, propiciando que una de las instituciones de seguridad ms infames del pas recuperara de inmediato sus viejas prcticas. En tan slo pocas semanas, el 26 de enero, agentes enmascarados, que se cree eran agentes de la ASN, atacaron una sentada pacfica en los alrededores de la casa del jeque Isa Qassim, en Diraz, disparando municin real contra la multitud, matando a Mustafa Hamdan, de 18 aos.

Tras el tiroteo, la ASN arrest a un paramdico que estaba atendiendo en el lugar a Hamdan.

Ese mismo mes, el gobierno orden que un pelotn de fusilamiento ejecutara a tres supervivientes de las torturas, poniendo fin de facto a una moratoria de la pena capital anterior al levantamiento de 2011. El juicio se vio tan profundamente afectado por violaciones del proceso debido que un relator especial de las Naciones Unidas consider que las ejecuciones resultantes eran extrajudiciales, un juicio cruelmente enfatizado por las autoridades cuando enviaron las ropas empapadas de sangre de los muertos a sus familias.

Despus, el 23 de mayo de 2017, Bahrin vivi su da ms violento desde que el rey subi al trono cuando las fuerzas de seguridad lanzaron una operacin masiva contra la sentada de Diraz. Con disparos y latas de gas lacrimgeno, las autoridades hirieron a cientos de manifestantes y mataron a cinco, incluido el hermano mayor del fallecido Mustafa Hamdan.


Los manifestantes rechazan una propuesta de reforma presentada por la monarqua en febrero de 2015 (AFP)

Pero, en el interim, Bahrin ha sido recompensado, y no precisamente castigado, por sus socios internacionales. La administracin Trump se deshizo de las restricciones de la reforma de la era Obama a los acuerdos multimillonarios sobre compra de armas, mientras el Reino Unido segua canalizando millones de libras a las prisiones y la polica de Bahrin.

Con luz verde dentro y fuera de casa, la ASN procedi a lanzar una campaa de represalias sin cuartel contra los activistas independientes de la sociedad civil, secuestrando y torturando a defensores de los derechos humanos como Ebtisam al-Saegh. El rey lleg hasta a normalizar los tribunales de seguridad de emergencia de 2011, enmendando la constitucin para permitir la celebracin de juicios militares para los civiles y la Fuerza de Defensa de Bahrin emiti sus primeras seis condenas a muerte bajo el nuevo sistema el da de Navidad.

En ningn momento el gobierno ha hecho que los responsables principales de estos abusos rindan cuentas por sus crmenes. Mientras miles de bahreines normales y corrientes se enfrentan a todo tipo de acosos judiciales absurdos y mientras los fiscales demuestran una creatividad sin lmites a la hora de falsear acusaciones contra los activistas-, el gobierno se ha mostrado visiblemente incapaz de procesar o siquiera investigar a los altos funcionarios.

Impunidad rampante

Desde 2011, tan slo se ha enjuiciado un pequeo nmero de responsables de bajo nivel, con una mayora de sentencias inconmensurables con la severidad de la trasgresin. Mientras tanto, los dirigentes militares como el jeque Naser bin Hamad el hijo del rey- nunca han tenido que enfrentarse a investigacin alguna, a pesar de las pruebas de la implicacin de su personal en torturas que hicieron que el Reino Unido revocara su inmunidad real.

Mientras el gobierno intensifica su control sobre la disidencia, la impunidad de los delitos contra periodistas ha seguido aumentando particularmente. En junio de 2017, las autoridades suspendieron indefinidamente Al-Wasat, el nico peridico independiente de Bahrin, obligndolo finalmente a cerrar. Al-Wasat se haba convertido en blanco del gobierno desde 2011, cuando la ASN tortur hasta la muerte a su cofundador Karim Fakhrawi.

Incluso entonces, cuando las autoridades investigaron el caso ante la presin pblica, los responsables fueron acusados no ya de tortura que implica prisin perpetua- sino de un delito menor que slo exige tres aos.

Del mismo modo, el prximo mes se cumplir el sexto aniversario del asesinato a tiros del periodista Ahmed Ismael Hassan. Aunque la ONU pidi una investigacin, su asesinato sigue sin resolverse.

Ms que ningn otro factor, es este problema aparentemente insoluble -que la Comisin Independiente de Investigacin de Bahrin llam cultura de la impunidad-, el que produce el deterioro incesante de la situacin de los derechos humanos en Bahrin.

No obstante, desde mucho antes de que se produjera el levantamiento de 2011, se haba permitido deliberadamente que tal situacin se fuera pudriendo, acelerndola incluso. Fue una de las principales razones por las que miles de bahreines tomaron pacficamente las calles hace siete aos, en defensa del Estado de derecho universal.

Y ser, sin duda, una de las principales razones de que tomen de nuevo las calles.

Sin embargo, los dirigentes de Bahrin slo han redoblado su compromiso con un Estado de derecho rudimentario. Es por tanto incumbencia de la comunidad internacional presionar para que se lleven a cabo reformas urgentes antes de que el prximo levantamiento popular se encuentre con una brutalidad despiadada.


Husain Abdulla, originario de Bahrin, es el fundador y director ejecutivo de Americans for Democracy and Human Rights en Bahrin. Es doctor en Ciencias Polticas y Relaciones Internacionales por la Universidad de Alabama del Sur.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/seven-years-bahrain-s-pro-democracy-movement-faces-destruction-1560900027

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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