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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2018

Cuentapropismo y cooperativismo, otra decepcin

Ricardo Torres
Progreso Semanal


En las sesiones de la Asamblea Nacional de diciembre de 2017 se anunci la aprobacin de una nueva poltica para el sector no estatal, cuyos detalles no se han hecho pblicos, y tampoco ha sido discutida con las partes interesadas. Ya han transcurrido seis meses desde que se detuvo la aprobacin de nuevas licencias en las categoras ms demandadas, y ni siquiera se pudo decir cundo se volvern a emitir.

Estas son algunas de las transformaciones anunciadas. En relacin a las cooperativas se establece que estas solo podrn vender bienes o servicios en la provincia donde tienen el domicilio fiscal; habr un lmite mximo a la relacin de ingresos entre el que ms gana y el que menos, en este caso fijado en tres veces. Respecto al cuentapropismo se anunci que habr transformaciones en el alcance de algunas categoras, otras que son afines se integrarn en una sola, mientras que se autorizar una sola licencia por persona natural.

Tomados en su conjunto, los cambios divulgados sin mayores detalles introducen restricciones adicionales al sector no estatal. La afectacin llega tanto a los que ya tienen recursos invertidos, como a los que estaban considerando una decisin de ese tipo.

Una vez ms (ya ocurri a inicios de los 2000) se propone cambiar las reglas de juego a mitad del partido. Esto eleva notablemente el riesgo asociado que ya era muy alto y desalienta la inversin y la contratacin de nuevos empleados. La incertidumbre alimenta la maximizacin de beneficios a corto plazo, la evasin fiscal y la informalidad. La contratacin formal de fuerza de trabajo es ahora ms costosa. Cuba es posiblemente el nico pas en el mundo donde la creacin de empleo en el sector no estatal- est gravada con un impuesto progresivo. Este ciclo aumenta el inters por las actividades de alto y rpido retorno, y deja muchos proyectos viables sin recursos. Todo esto en un pas que invierte menos de la mitad de lo que necesita, es decir, que requiere ms inversin, no menos.

Que las cooperativas no agropecuarias solo puedan operar en la provincia de su domicilio legal implica que se achica el mercado potencial. Tampoco parece una buena idea que el Estado imponga un criterio para distribuir los ingresos. El lmite sugerido no toma en cuenta la diferencia en exposicin al riesgo entre socios y empleados, que recae desproporcionadamente en los primeros. Por cierto, la proporcin establecida (diferencia mxima de tres veces) es menor que la diferenciacin salarial de los trabajadores estatales en la dcada de los ochenta.

Esta decisin amerita un anlisis ms profundo porque traslada una nocin de equidad errnea y alejada de la realidad socioeconmica cubana. Primeramente, se discute mucho sobre desigualdad y distribucin de ingresos, pero no se conocen datos fidedignos al respecto. Esto impide conocer a ciencia cierta dnde estamos ahora, cul ha sido la trayectoria reciente y dnde nos ubicamos respecto a otros pases comparables. Seamos honestos, un debate de este tipo sin cifras no tiene ningn sentido.

En segundo lugar, pareciera que hay una preferencia a hablar de desigualdad de ingresos y tomar los salarios del sector pblico como referencia. Las conclusiones ms comunes giran en torno a que la desigualdad ha crecido desde los noventa, debido a la crisis econmica y tambin la emergencia del sector no estatal, siendo este ltimo el candidato predilecto.

Pues bien, qu tal si se considera la desigualdad en la posesin de activos (tierra, casas, autos), que no se origin en los noventa, sino que tiene un largo recorrido que no pudo ser torcido completamente entre 1959 y 1989? Antes de 1990 esos activos no producan una renta (dado que no exista un entorno de mercado que lo hiciera posible), por lo tanto, no hacan una contribucin significativa a las diferencias de ingresos, aunque probablemente s a la de riqueza y bienestar. Eso cambi.

Desde 2010, cuando se comenz a flexibilizar el ejercicio del cuentapropismo y luego en 2013, cuando se empiezan a crear las cooperativas no agropecuarias, el sector no estatal ha enfrentado un marco regulatorio inadecuado y siempre cambiante, con escaso acceso al crdito, a suministros con precios competitivos, al mercado, y enormes restricciones en relacin al tipo de actividad que se puede ejercer.

En el caso de las cooperativas, su aprobacin requiere un acuerdo del Consejo de Ministros, un exceso (si es posible en nuestro caso) de discrecionalidad. No obstante, en categoras claves como creacin de puestos de trabajo e ingresos al Presupuesto del Estado a travs de impuestos, su desarrollo puede calificarse como excepcional.

En el grfico siguiente se aprecia claramente que la nica forma de propiedad que tiene una contribucin neta positiva a la creacin de empleos es el sector privado, siendo el cuentapropismo el responsable del 72% de este resultado. Si bien el empleo en las cooperativas no agropecuarias ha crecido, el saldo es negativo para el sector cooperativo debido a la prdida de empleo en las agropecuarias. Uno de los aportes esperados era que se constituyera en una alternativa de empleo. Teniendo en cuenta las circunstancias en que tuvo lugar, el encargo ha sido cumplido con creces.

 

Otro aspecto. Si se analizan las partidas de ingresos al presupuesto, se observa que la que corresponde a los impuestos sobre ingresos personales, en la que figura prominentemente los que paga el sector no estatal, es la que ms rpido ha crecido desde 2009 hasta 2016, unas 4,9 veces el valor de aquel ao. Aunque un anlisis detallado requerira un mayor nivel de desagregacin de datos, porque el sector no estatal paga otros tributos como impuestos sobre ventas, contratacin de fuerza de trabajo, y contribucin a la seguridad social, entre otros.

No obstante, es razonable pensar que estas contribuciones han aumentado ms rpidamente que el nmero de trabajadores, por lo que en promedio estos pagan ms impuestos que hace diez aos. Estos nmeros dicen claramente que el sector privado y cooperativo est en condiciones de hacer un aporte significativo al desarrollo nacional, que la sociedad ya ha reconocido este papel, y que su potencial est lejos de agotarse. Ms all de los datos, el sector no estatal tambin ha ofrecido una alternativa para que muchos cubanos decidan apostar por un proyecto personal en Cuba, que traiga realizacin profesional y mejores ingresos.

Uno de los argumentos utilizados para justificar los cambios fue que se haban observado comportamientos negativos y desviaciones del propsito original. Seguramente hay ilegalidades y otros males vinculados al sector no estatal. Lo que habra que conocer es qu proporcin de esas son inducidas por las falencias del marco regulatorio, sobre todo un tipo especfico de normas que parecen redactadas desde un desconocimiento asombroso de la realidad o de leyes objetivas que gobiernan la actividad productiva. Acaso no existen tambin muchos problemas en el sector pblico?

En lugar de limitar el desarrollo del sector no estatal, Cuba necesita pensar cmo va a aprovechar al mximo sus recursos humanos. La proporcin de la poblacin en edad laboral que no tiene un empleo formal es hoy del 35%, unas 2,3 millones de personas, un incremento de 1,2 millones desde 2009 (se han descontado los estudiantes universitarios). Con el fin del bono demogrfico, la emigracin y el envejecimiento de la poblacin, se va reduciendo una de las fuentes fundamentales de crecimiento econmico, el factor trabajo. Crear empleos y aumentar la productividad requieren inversin, y esta, un marco seguro y predecible. No parece que estos cambios apunten en esa direccin.

Existe hoy un gran entusiasmo respecto a la inversin extranjera. Deberamos recordar que en ninguna experiencia exitosa de desarrollo, el capital extranjero y el ahorro externo han sustituido al capital domstico. Todo lo contrario, el desarrollo es y sigue siendo a pesar de la globalizacin, un proceso de transformacin esencialmente endgeno, que requiere movilizar recursos y talentos propios. El esquema actual favorece sobremanera al capital extranjero (sin que tampoco para este sea un camino de rosas), por encima de la contribucin que pueden hacer los propios cubanos que fundan nuevos emprendimientos. Limitar el desarrollo del sector no estatal no traer la prosperidad necesaria, la que segn la Conceptualizacin, es una condicin necesaria para la sostenibilidad de nuestro modelo. Otra oportunidad perdida.

Fuente: http://progresosemanal.us/20180219/cuentapropismo-cooperativas-cuba-decepcion/



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