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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2018

Cuba y Francisco Vicente Aguilera
Cuando la patria se antepone a la riqueza personal

Wilkie Delgado Correa
Rebelin


Deseo la felicidad de mi patria, an a costa de mi felicidad. El hombre debe resignarse a todo, menos a olvidar el deber y el honor.

Siempre habr razones para analizar y discutir sobre el impulso decisivo que gua a los hombres a sacrificarlo todo en aras de una causa justa. Como si en esos instantes de la vida y de la historia el hombre sufriera una transformacin telrica en su personalidad que lo conduce a dejar de ser l mismo en el pasado y, en este punto crtico de ruptura, asumir el otro yo que tal vez su naturaleza inmanente lleva dentro de s y que las circunstancias permiten descubrir y manifestarse. La eclosin sorprende cuando se tienen por delante y se avizoran los sacrificios y calamidades que hay que estar dispuesto a sufrir por un sueo liberador para su pueblo. Ese ha sido el destino de los grandes hombres de todas las pocas, en particular de los que sacrificaron sus riquezas materiales, el tesoro carnal y espiritual de sus familias, y la seguridad y bienestar personal.

Segn la Biblia, Jess expres: Hijos, qu difcil es entrar en el reino de Dios! Es ms fcil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios o de los cielos. No haba que ser Dios para tener en cuenta la naturaleza generalmente avara de ese componente del gnero humano, aunque esta afirmacin se ha tratado de interpretar a veces en forma ms benevolente para no hacerla tan absoluta.

Sin embargo, muchos siglos despus un prolfico escritor portugus, puso el acento o enfoque en el despojo a los dems, que explica las inmensas y desproporcionadas riquezas que acumulan esos personajes del reino terrenal, que condena a las mayoras a miserias atroces. Joao Baptista da Silva Leitao Almeida Garret (4 feb 1799 - 9 dic 1854) lo expres en forma contundente:

Y yo pregunto a los economistas, y a los moralistas, el nmero de individuos que es forzoso condenar a la miseria, al trabajo desproporcionado, a la desmovilizacin, a la orfandad, a la ignorancia crapulosa, a la desgracia invencible, a la penuria absoluta, para producir un rico.

Y unos aos ms tarde Jos Mart (28 ene 1853 19 may 1895) sintetiz esa realidad ancestral de expolio, de dimensiones y carcter variados, con palabras como riquezas injustas e insolentes fortunas. Tambin esculpi esta frase: la esclavitud de los hombres es la gran pena del mundo.

Francisco Vicente Aguilera (23 jun 1821 22 feb 1877) fue un patriota cubano con una existencia intermedia entre estos dos personajes histricos, y con respecto a Joao Baptista existe la coincidencia de que ambos murieron a la edad de 55 aos y a causa de cncer.

Su imagen ms conocida es la de un hombre de barba larga. Y en el momento en que se acerca el final de su existencia, radica en la ciudad de Nueva York. All vive en una casa que es, en cuanto a presencia y comodidades, decorosa pero nada ostentosa, y que viene a ser un espectro de la residencia que posea en Bayamo, Cuba; el hombre alto y tembloroso, que casi se ha quedado sin voz por su enfermedad, y que tiene algo de Don Quijote, se ha incorporado dbilmente, en la silla de enfermo. Su misma angustia le da fuerzas para ponerse de pie. Camina un poco. Tal vez su pensamiento se va hasta la tierra lejana. Todos sus sueos parecen volar hacia Cuba, tan distante, y la debi imaginar libre, en medio de ese cerco de sangre, de sacrificio y de llamas. Ms tarde, cae en brazos de las hijas; y el hombre, de corazn de patria y de pasin tan pura como el cielo, deja de existir. Desde ese momento se cierra una vida terrena y empieza a hacerse dimensin histrica el sacrificio de ese hombre, que lo habr dado todo: desde la cuantiosa fortuna hasta la tranquilidad del hogar.

Hubiera sido suficiente que ese hombre sofrenara su vehemencia de patria y de libertad para su Isla, para que su cuantiosa fortuna se hubiera acrecentado mucho ms. Antes de lanzarse a la heroica faena de dar libertad a la tierra amada, ese hombre es acaso de los ms ricos de toda Cuba, acaso el mayor terrateniente. Posee tres ingenios con maquinarias modernas, posee diez mil caballeras de tierra, tiene ms de 35 mil cabezas de ganado vacuno y ms de 4 mil caballos. En su ciudad, posee el teatro y varias casas. Ms de quinientos esclavos viven en sus tierras. Es dueo de propiedades numerosas en Bayamo y Manzanillo, y para recorrer sus posesiones debe caminar por toda la provincia oriental.

Ese hombre mide lo que pone en la balanza: de un lado la mayor fortuna de la Isla, como terrateniente principal, y del otro lado la libertad de su patria. El hombre no vacila. Llama a su familia a sitio ms seguro, sabiendo que todo lo suyo puede arder, y se lanza a una accin heroica y epopyica. Despus, toda su vida ser agnica, una llama de sacrificio a favor de la libertad. El hombre de las grandes riquezas, ir entregando, uno a uno, todos sus bienes, para alimentar el fuego de la revolucin liberadora. No vacilar. Sufrir mil pruebas, pasar por traiciones, ver a su lado, egosmos, mal agradecimientos, intrigas; tratarn de asesinarlo, pero l seguir impasible en la lnea de su conducta inmaculada, de su fortaleza patria. La libertad estar por encima de toda discordia, por sobre cualquier postergacin personal, ms all de toda injuria que lancen contra su persona.

Y es que este hombre acaudalado, como sus compaeros de ideales independentistas, vena encumbrado por su trayectoria pues presidi el primer comit revolucionario de su ciudad, presidi reuniones conspirativas para el inicio de la guerra contra Espaa, secund el levantamiento armado de Carlos Manuel de Cspedes el 10 de octubre de 1868 sin permitirse ambiciones de lder mximo, acept los cargos conferidos por Cspedes de Mayor General, de Lugarteniente General del Estado de Oriente, de Secretario de la Guerra de la Repblica de Cuba en Armas, de Vicepresidente de la Repblica, cargo conferido por la Cmara de Representantes. Y ante las dificultades con la llegada de recursos materiales desde el exterior y las discordias entre dos facciones revolucionarias, asumi el 17 de agosto de 1871 la misin encomendada por Cspedes para presidir la Agencia General en los Estados Unidos radicada en Nueva York para procurar la unidad y promover y hacer llegar expediciones con recursos para las tropas insurrectas. A pesar de los esfuerzos no pudo concretar la gran expedicin que proyectaba; y los reclamos tanto de Cspedes como de su sucesor, Cisneros, para que regresara a Cuba, no pudieron cumplirse, y con ello, no pudo asumir la Presidencia de la Repblica que le corresponda constitucionalmente.

A l le importa la patria y vive para la patria. Y cuando ya lo ha entregado todo sigue an, ya enfermo, muriendo, sin voz, pendiente de las noticias de Cuba. Este hombre de las mil pruebas, de los mil sinsabores, que entreg su fabulosa fortuna para hacer libre a la patria, sigue siendo uno de los grandes prceres que desencadenaron las luchas contra el colonialismo espaol en 1868. Es el hombre rico que supo despojarse de sus riquezas, del lujo y de los cargos, en aras de su patria, y, por lo tanto, es un ejemplo de un hombre superior, por su generosidad y estoicismo.

En los diez aos de gnesis y desarrollo de la lucha en la primera guerra de independencia de Cuba en que particip en forma conspicua, seis transcurrieron en la emigracin. En este lapso, Francisco Vicente Aguilera fue consecuente con estas ideas esenciales de su vocacin patritica:

Deseo la felicidad de mi patria, an a costa de mi felicidad. El hombre debe resignarse a todo, menos a olvidar el deber y el honor.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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