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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2018

La necropoltica frente a los derechos humanos (I)

Juan Hernndez Zubizarreta
Barmetro Latinoamericano


Las causas de los desplazamientos humanos

La denominada crisis de las personas refugiadas no es espontnea, ni coyuntural, ya que est vinculada a mltiples motivos estructurales que sustentan el modelo econmico y social de dominacin, lo que implica abordarla desde su raz o los dramas humanos que provocan los desplazamientos forzados no se van a detener. Son millones de personas y pueblos los que emigran por causas climatolgicas y por el modelo y proyectos de desarrollo capitalista y heteropatriarcal.

El neocolonialismo es la forma actualizada de dominacin de los pases enriquecidos sobre los pases del Sur Global. Conviene tener presente que los mitos contra las personas refugiadas y migrantes en los que se fundamenta -en parte- la xenofobia y el racismo, se sustentan en afirmaciones falsas como las que siguen a continuacin: nos quitan el trabajo, son delincuentes y terroristas, se aprovechan de nuestras ayudas sociales, nos invaden, etc. Son premisas que no tienen en cuenta, entre otras muchas cuestiones, las formas actuales del neocolonialismo.

El Global Financial Integrity (GFI) 1/ ha calculado que todos los recursos financieros que se transfieren entre pases ricos y los pases empobrecidos cada ao incluyendo los fondos de cooperacin al desarrollo, la inversin extranjera, los flujos comerciales, las transferencias no financieras como la cancelacin de la deuda, las transferencias unilaterales como las remesas de las personas trabajadoras, y las fugas de capital no declaradas, nos muestran una ecuacin incontestable, el flujo de dinero de los pases ricos hacia los pases pobres es infinitamente menor al establecido en sentido inverso. Es decir, los pases empobrecidos entregan dinero a los pases ricos, segn datos de 2012, los pases del Sur Global enviaron 2 billones de dlares ms al resto del mundo de lo que recibieron. Desde 1980 al 2012 el GFI ha calculado que los pases empobrecidos perdieron un total de 13.4 billones de dlares a travs de la fuga de capitales. Los 48 pases del frica subsahariana recibieron en 2015, 161.600 millones de dlares del exterior y enviaron fuera de sus fronteras 203.000 millones mediante la repatriacin de beneficios de las empresas transnacionales o evasin ilegal del dinero fuera del continente 2/.

Los desplazamientos forzados tienen una relacin directa con los datos enunciados. La asimetra econmica tan expresa y tan evidente, puede ser respondida con fronteras que dividen a la civilizacin de la barbarie? Quin es quin? Quin le debe a quin?

Por otra parte, el capitalismo es estructuralmente muy violento y pretende acaparar mucho en muy poco tiempo. Las personas se convierten en una mercanca ms, y por tanto, susceptibles de ser desechadas, lo que implica situar a la mercantilizacin de la vida en el vrtice de la jerarqua normativa.

Existe, adems, una gran acumulacin de riqueza en muy pocas manos, frente a un gran acopio de pobreza en muchas otras. Por eso, la idea de estabilidad se vincula con la seguridad que necesitan los recursos mundiales para que lleguen al Norte, pero no con los desplazamientos de las personas migrantes pobres. Este es la idea fuerza que justifica los desplazamientos forzados y que afecta al ncleo central del problema, son millones las personas que huyen de la miseria generada por un sistema econmico y poltico objetivamente injusto.

Explotacin

El mecanismo clsico del capital para apropiarse de la plusvala sigue siendo la explotacin de la mano de obra que se produce en el mercado formal y en el informal, y que mantiene la divisin sexual del trabajo, las cadenas globales de cuidados y el trabajo reproductivo realizado gratuitamente por las mujeres y que, ahora en gran medida, ejecutan las mujeres inmigrantes. El desempleo, la prdida del poder adquisitivo de los salarios, de las pensiones, etc. son efectos permanentes del modelo neoliberal que sita la precariedad en el centro de las relaciones laborales. Adems, esta explotacin viene acompaada de fenmenos emergentes, como la trabajadora o trabajador pobre, un fenmeno que es habitual en Amrica Latina y en frica, pero menos conocido en Europa.

El ndice global de los derechos sociales de la Confederacin Sindical Internacional de 2016 3/, ratifica la nefasta situacin por la que pasan los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Veamos algunos datos: en lo que respecta a los derechos fundamentales en el trabajo, la regin de Oriente Medio y el Norte de frica sigue siendo la peor del mundo. En los pases del Golfo, la gran mayora de los trabajadores y trabajadoras, concretamente los migrantes, estn excluidos de las protecciones bsicas que aporta la legislacin laboral, seala el informe.

De acuerdo con el ndice, los trabajadores y trabajadoras quedan excluidos del derecho a la libertad sindical en el 58% de los pases y las personas trabajadoras no pueden ejercer el derecho de huelga en el 68% de ellos. Un mero ejemplo, 3.000 trabajadores y trabajadoras han sido despedidos en Indonesia hace unas semanas por la compaa estadounidense Freeport-McMoRan en la mina de cobre y oro Grasberg en Papa Occidental; la razn, ejercer su derecho a la huelga.

En la Unin Europea ms de 122,3 millones de personas, un 24,4% de la poblacin se encuentran en riesgo de pobreza y las migraciones internas entre los pases europeos se sustentan en el dumping social y laboral. Es decir, las bajas condiciones laborales se convierten en un elemento fundamental de la competitividad entre empresas y pases del continente europeo. Por ejemplo, el ltimo informe de Labour Behin The Label alerta de las condiciones laborales de personas trabajadoras del calzado en Albania, Bosnia, Macedonia, Polonia, Rumania y Eslovaquia. Ms de 120.000 personas se ven afectadas por condiciones laborales muy precarias, donde los bajos salarios, la discriminacin sexual, las horas extraordinarias no remuneradas y los riesgos para la salud forman parte de las relaciones laborales cotidianas.

El informe mencionado analiza, en relacin al Salario Mnimo Interprofesional (SMI), que un albano cobra una quinta parte del SMI alemn: apenas 0,80 euros por hora trabajada. Segn la investigacin, uno de cada tres trabajadores de este sector cobra menos de 121 euros al mes. Esta cifra asciende a 163 euros en Macedonia, aunque los empleados del calzado apenas alcanzan los 145 euros. La situacin en Bosnia (0,92 euros por hora trabajada), Rumania (0,88), Polonia (1,81) y Eslovenia (2,01) tampoco es mucho mejor.

Esta prctica se encuentra generalizada en sectores como la construccin, transporte, industria crnica, asistencia social y trabajo domstico. Y todo ello est avalado en el seno de la Unin Europea, al menos, por la directiva comunitaria sobre el desplazamiento de trabajadores efectuado en el marco de la prestacin de servicios, que legaliza la explotacin de las migraciones internas entre trabajadores y trabajadoras de la UE. Sus derechos se encuentran subordinados a la libertad de las empresas para prestar servicios.

La multinacional IKEA subcontrata empresas de transporte para la distribucin de sus productos a lo largo de toda Europa y estas empresas estn ubicadas en la mayora de los casos en pases del Este que, a su vez, contratan los servicios de trabajadores de Rumana, Moldavia, Bulgaria, etc. Estos trabajadores comen, duermen y viven en los camiones por salarios cercanos a los 150 euros al mes.

Por otra parte, la Asociacin de Trabajadoras de Hogar de Bizkaia del Estado Espaol ha confirmado que del total de trabajadoras de Hogar, un 41,77% son extranjeras no comunitarias, un 30,49% autctonas, un 26,61% personas con doble nacionalidad y un 2,13% extranjeras comunitarias. Entre las trabajadoras internas, el porcentaje de extranjeras no comunitarias se eleva al 72,02%. Siete de cada 10 internas (71,56%) trabajan ms de las 60 horas semanales que estipula la ley y casi un tercio (29,36%) no tiene ningn descanso diario, entendido como la libertad de salir de la vivienda para dedicarse a sus propios asuntos. Un 21,56% no disfruta de ningn descanso semanal 4/." La esclavitud del siglo XXI tambin se institucionaliza en las migraciones internas en el seno de la UE.

Las personas migrantes son muy funcionales al sistema capitalista, convirtindose en una de sus reglas de oro, ya que es mano de obra formal o informal, barata y precaria, que formaliza la carrera hacia abajo de los derechos de las personas trabajadoras. Adems, es un smbolo que expresa y profundiza en la guerra entre pobres.

Acumulacin por desposesin y expulsin

El capitalismo utiliza la expulsin como forma de mantener la tasa de ganancia del capital. Es lo que Harvey llama la desposesin o la acumulacin por desposesin. Las empresas transnacionales usurpan los recursos naturales y la tierra como objeto de negocio y de mercantilizacin, es otra forma de obtener la plusvala y mantener la acumulacin de capital 5/. Los pueblos y las personas son expulsados de sus casas y de sus tierras para generar beneficios en la agroindustria, en la minera, en las petroleras, en las elctricas, en el turismo, etc. La adquisicin de tierras a gran escala por parte de las corporaciones transnacionales destruye las economas locales y redefine vastas extensiones de tierra como lugares para la extraccin y el negocio, lo que provoca espacios desnacionalizados que expulsan a sus habitantes 6/.

Achille Mbembe 7/ considera que la extraccin y el pillaje de recursos naturales por las mquinas de guerra van parejos a las tentativas brutales de inmovilizar y neutralizar espacialmente categoras completas de personas o, paradjicamente, liberarlas para forzarlas a diseminarse en amplias zonas que rebasan los lmites de un Estado territorial.

Esta realidad no afecta por igual a hombres y mujeres. La mayora de ellas no tienen la titularidad legal de la tierra y aunque sean quienes la trabajan, quedan en muchas ocasiones excluidas de los espacios de toma de decisiones y de las compensaciones econmicas que, en su caso, obtienen por las indemnizaciones recibidas por las expulsiones de sus tierras 8/. Adems, la expulsin suscita la ruptura con sus modos de vida y el desplazamiento trunca los saberes sobre la tierra y el territorio. Como afirma Vandana Shiva hay 800 millones de hambrientos por dos razones: la primera es que los productores de alimentos han sido expulsados de la tierra, los pequeos productores, que eran los ms productivos. Veo a los agricultores donde crece el arroz en India, campos llenos de arroz, que estn muertos de hambre porque compraron las semillas, compraron los qumicos y los precios no han dejado de subir. El precio al que el agricultor compra y el precio al que el agricultor vende es muy desigual. El sistema est haciendo que la mitad de los hambrientos del mundo sean agricultores. Por otro lado, el sistema econmico ha expulsado a cada vez ms personas y las personas excluidas no tienen alimento o comida. Es una combinacin de un sistema que est destrozando la produccin de alimentos, destrozando a los agricultores y destrozando nuestro papel econmico en la sociedad 9/.

La raz colonial de las polticas europeas promueve el extractivismo y la acumulacin de tierras, y fomenta, tambin, -en suelo europeo- la mercantilizacin de la vida que provoca la expulsin del mercado de trabajo, la pobreza y exclusin social, los desahucios y la pobreza energtica. La expulsin por desposesin tambin tiene rostro europeo; es una lgica corporativa global que se expande a lo largo del planeta con diferentes intensidades y efectos.

La gente huye, se mueve, y se desplaza dentro de sus estados, entre estados y continentes, porque la lgica corporativa, la mercantilizacin de la vida exige desplazamientos y expulsiones, y eso configura nuevas formas de esclavitud (por ejemplo en Libia y en plantaciones de Mxico), de trabajo infantil en las cadenas de valor, de trata de personas y de un largo etctera de sujetos sin derechos.

Las personas se trasladan contra su voluntad y algunas llegan a nuestros pases buscando dnde vivir. Ojal las migraciones fuesen movimientos libres, pero lo cierto es que solo una excepcin de gente puede viajar en libertad.

El deterioro del medio ambiente est provocando desplazamientos forzados por la ausencia de tierras de cultivo, de agua potable, por sequas e inundaciones, por la intrusin del agua salada y la consiguiente destruccin del modo de vida habitual al subir el nivel del mar, por la destruccin de hogares al erosionar el mar el cinturn costero, por ros y zonas ocenicas moribundas por falta de oxgeno producidas por el vertido de abonos qumicos, por tierras vacas y muertas, sin aire, sin agua, etc. generadas todas ellas por el cambio climtico.

La organizacin Internacional de las Migraciones constata que en los ltimos treinta aos se ha triplicado el nmero de inundaciones y sequas en todo el mundo, generando ms desplazamientos de poblacin que todos los conflictos armados juntos. Norman Myers, catedrtico de la Universidad de Oxford pronostica que cuando el calentamiento global cobre fuerza, podra haber hasta 200 millones de personas [desplazadas] por alteraciones de los sistemas monznicos y otros sistemas de lluvias, por sequas de una gravedad y duracin inusitadas, as como por la subida del nivel del mar y la inundacin de los litorales. De los 50 pases ms afectados por el cambio climtico, 36 estn en frica.

El modelo econmico capitalista est generando millones de personas que tienen que huir de sus casas y tierras por la imposibilidad fsica de subsistir. Son personas pobres y no tienen dnde ir. El cambio climtico afecta especialmente a las mujeres porque, por lo general, son ellas quienes se ocupan de cultivar la tierra. De acuerdo a datos de Naciones Unidas (2008) las mujeres y los nios y nias tienen 14 veces ms posibilidades de morir durante una emergencia o desastre que los hombres.

Es decir, nos encontramos con personas y pueblos que sufren desplazamientos forzados que en ocasiones son de carcter temporal y provocados por terremotos, inundaciones, ciclones, etc.; aquellos otros que emigran porque el deterioro ambiental destruye sus modos de vida cotidianos y los desplazados y desplazadas por la destruccin total de su hbitat tradicional por la degradacin progresiva de los recursos naturales.

No obstante, en relacin a las personas desplazadas por causas generadas por el cambio climtico, se corre el riesgo de diluir la responsabilidad de las mismas, -son problemas del clima- por eso conviene tener muy claro que resulta muy difcil separar las diferentes causas -guerras, cambio climtico, modelo de desarrollo extractivista y agroindustrial, prcticas de empresas transnacionales y gobiernos cmplices, acaparamientos de tierras, especulacin alimentaria, etc.- que provocan los desplazamientos medioambientales. Las modificaciones climticas no son ajenas a un capitalismo que extrema la presin sobre los ecosistemas, el agua, la tierra y la apropiacin de recursos naturales, energa, minerales lo que provoca daos irreparables sobre las personas.

El cambio climtico tambin se vincula con la seguridad y los ejrcitos y no con las personas. Se priorizan las bases militares, las zonas de alta actividad econmica y las vas martimas, pero como afirma Buxton 10/, Se habla poco de la necesidad de proteger a la gente vulnerable y no se habla de la justicia climtica o de reestructurar nuestra economa para prevenir el cambio climtico.

Fuente: https://barometrolatinoamericano.blogspot.com.es/2018/02/la-necropolitica-frente-los-derechos.html



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