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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2018

El trabajador aislado

Jos Natanson
Le Monde Diplomatique


El trabajo en vivienda propia, se trate de trabajo a destajo, servicios o las modalidades ms avanzadas de teletrabajo, tiene una serie de ventajas muy concretas: reduce los costos de infraestructura, habilita relaciones laborales ms giles y adaptables a las exigencias de la demanda y es compatible con los nuevos paradigmas de la economa colaborativa, el trabajo en red y las plataformas, todo lo cual redunda en una mejora en la competitividad.

Desde un punto de vista ecolgico, disminuye los traslados y por lo tanto las emisiones de CO2, lo que contribuye a combatir el cambio climtico y la urbanizacin descontrolada. Y, al permitirles a los trabajadores evitar el trnsito infernal de las megalpolis, redunda en una mejora de la calidad de vida, uno de los aspectos menos estudiados y ms decisivos en el bienestar de las personas Jeremy Rifkin sostiene que el hecho de que los europeos inviertan 19 minutos menos que los norteamericanos en trasladarse todos los das a la oficina o la fbrica es una muestra clara de la superioridad del modelo de Europa frente al de Estados Unidos (1).

En una perspectiva individual, el trabajo en casa ayuda a conciliar ms armnicamente la vida familiar con las obligaciones laborales y, en el caso de las mujeres, facilita la reinsercin progresiva en la etapa del posparto, a la vez que posibilita las nuevas tendencias de la maternidad del siglo XXI, como la lactancia for ever y esa estilizacin pseudopsicolgica de la madre asfixiante que ahora llaman crianza con apego. Por ltimo, contribuye a la insercin laboral de las personas discapacitadas o con movilidad reducida.

Sin embargo, una mirada ms atenta invita a considerar las cosas de otra manera. La posibilidad de compatibilizar en un mismo lugar trabajo y familia puede derivar en una prdida de productividad como consecuencia de la distraccin y la sobrecarga, como ocurre con la mam de Peppa Pig, que tipea en la computadora con George a upa. Miradas feministas ms recientes sealan que, ms que ayudar a compaginar la vida profesional con la maternidad, el trabajo en el domicilio tiende a reforzar el rol tradicional de la mujer como responsable del hogar y los hijos (2). Naturalmente, estos problemas se agudizan cuando la vivienda no est preparada, lo que a menudo obliga al empleado a invertir en una mejora de sus condiciones de trabajo, por ejemplo agregando una habitacin o yndose al bar de la esquina, de modo que el gasto de infraestructura se desplaza de la empresa al trabajador. Lo mismo ocurre con las consecuencias de eventuales accidentes laborales.

Pero ms all de este rpido balance de pros y contras, el trabajo en casa abre interrogantes complejos que no admiten respuestas concluyentes. La gestin por objetivos que est en la base de esta modalidad laboral sustituye la supervisin externa por el autocontrol de un trabajador que se adapta a los requerimientos siempre cambiantes de la demanda, lo que produce una serie de cambios en la subjetividad que recin estamos empezando a decodificar. El viejo panptico foucaultiano se perfecciona: bajo este nuevo rgimen laboral, que por supuesto es tambin un rgimen de dominacin, el capital ya no tiende a modelar un conjunto de cuerpos con el fin de ponerlos frente a una lnea de produccin a realizar siempre la misma tarea alienante, sino que apunta a persuadir al individuo, autoconcebido como autnomo e independiente, a procurar mejorar sus resultados.

En otras palabras, el capital ya no opera a travs del poder de polica el ojo atento del capataz sino de una regulacin ms sofisticada y sutil que lleva al trabajador a internalizar las condiciones mismas de explotacin: como es o cree que es su propio jefe, el empleado tiende al auto-control, la auto-disciplina y la auto-vigilancia. En el paso de la fbrica fordista a la pantalla globalizada, la subjetividad deja de ser una dimensin a controlar o quebrar para convertirse en un insumo, casi diramos un factor de produccin (3). se es el arquetipo del trabajador aislado.

La sindicalizacin se hace ms difcil. Como es obvio, el trabajador aislado no puede encontrarse todos los das a la misma hora en la misma fbrica a sufrir las mismas penurias, que es lo que en el pasado le permita identificar a sus iguales y articular respuestas colectivas. Sumergido en el paradigma on demand, este nuevo modelo de trabajador encuentra mayores dificultades para comunicarse con compaeros a los que en general no conoce, que incluso pueden vivir en otros pases. No hay que caer en fatalismos: investigaciones recientes descubrieron que incluso bajo estas condiciones los empleados son capaces de idear microprcticas de resistencia, que les permiten huir de la camisa de fuerza de la revolucin del todo o nada para centrarse en los mil pinchazos de aguja de la contestacin individual (4). Asimismo, la experiencia argentina demuestra que sectores laborales naturalmente condenados a la precarizacin como los motoqueros son capaces de sindicalizarse. Pero dejando de lado estos casos lo cierto es que en trminos generales la accin sindical, que ms all del estilo de vida de algunos lderes gremiales sigue siendo la va ms efectiva de defensa de los derechos laborales, se complica.

La consecuencia es una profundizacin del desbalance entre capital y trabajo, tendencia que se viene acentuando desde mediados de los 70 y que, contra las miradas tecnoutpicas que prevean un impulso igualitarista como resultado del espritu democratizador de Internet, se ha consolidado. El trabajo en casa profundiza la asimetra entre los dos polos de la relacin capitalista. En primer lugar, por este impacto individualizante en la subjetividad del trabajador, que aunque cumple los requisitos bsicos para ser considerado como tal (vende su fuerza de trabajo en el mercado) a menudo se ve de otra manera. Pero tambin porque el trabajo en el domicilio implica una jornada laboral flexible, que si por un lado le permite al empleado manejar sus tiempos, por otro hace ms difcil establecer criterios objetivos de remuneracin, que ya no se mide en cierto horario-tarea sino en metas a cumplir: la idea de hora extra, por ejemplo, pierde sentido (como diran los abogados, se torna abstracta).

El anlisis del trabajo en casa puede parecer una cuestin menor en el contexto de un mercado laboral como el argentino, caracterizado por la heterogeneidad, las asimetras y los dficits, pero es central: se trata de hecho de la modalidad en la que se desempea el 5% de la poblacin econmicamente activa, unas 900 mil personas, lo que equivale ms o menos al doble de los afiliados a la UOCRA, tres veces los metalrgicos y cinco veces los bancarios (5). Conforma un universo amplio que incluye actividades como la fabricacin y venta de alimentos, la costura de ropa, los servicios jurdicos y contables, la programacin de software, las clases particulares, la gimnasia, la arquitectura y el diseo y la peluquera y manicura, entre otras cosas.

Pero adems, poner el foco en este tema resulta fundamental para entender la tendencia ms general hacia la desregulacin laboral, que incluye fenmenos como la tercerizacin, la flexibilizacin y la precarizacin, un impulso global cuyo resultado es una creciente divisin del mundo del trabajo entre un ncleo de profesionales ultracalificados, que se desempean en los sectores dinmicos y globalizados de la economa, y un vasto contingente sumergido, obligado a trabajar en puestos de bajsima calificacin, inestables y mal pagos.

El resultado de esta dualizacin es la desconexin, cada vez ms evidente, entre trabajo y pobreza. Si desde la creacin del Estado de Bienestar en la segunda pos-guerra el mercado laboral fue la forma de garantizar niveles mnimos de bienestar a toda la poblacin, hoy asistimos a un debilitamiento de las posibilidades sociales del trabajo: la desocupacin en Argentina llega actualmente al 9,2, mientras que la pobreza supera el 30 (lo mismo pasa en Estados Unidos, donde el desempleo es de 4,1 y la pobreza de 15,2). Esta nueva realidad de mercados laborales socialmente excluyentes nos obliga a revisar el clsico paradigma bismarckiano de integracin social va trabajo e invita a explorar alternativas de ingresos complementarios, como la renta bsica universal que se discute en Europa.

Rebobinemos antes de concluir. El mundo del trabajo en casa es un mundo heterogneo, que incluye actividades que se vienen desarrollando de esta forma desde el principio de los tiempos, como la peluquera, y otras nuevas, como la programacin o el yoga kundalini, y que puede ir desde la seora que cocina empanadas para vender en la estacin hasta el diseador cool de Palermo. Todas, sin embargo, comparten una serie de caractersticas comunes que, dado su peso cuantitativo y su importancia creciente, vale la pena analizar. Y tambin considerar con cuidado: aunque las miradas del gobierno se fascinan ingenuamente con las posibilidades del trabajador aislado, las estadsticas son concluyentes (6): la destruccin de empleo industrial registrada desde la llegada de Mauricio Macri al poder (64.000 puestos de trabajo menos) no se compensa con emprendedores que se mueven en la frontera de la creatividad y el conocimiento sino con trabajos ms precarios y peor pagos. Los pases ricos son bsicamente sociedades asalariadas, con un Estado fuerte que regula y controla. Por eso, para despegar de verdad, la economa argentina requiere algoritmos pero tambin fbricas, emprendedores pero sobre todo empresas: el capitalismo desarrollado sigue siendo una roca dura de grandes compaas, salarios y derechos.

Notas:

1. Jeremy Rifkin, El sueo europeo. Cmo la visin europea del futuro est eclipsando el sueo americano, Paids, 2004.

2. Ana Glvez, Teletrabajo y produccin de subjetividad: una encrucijada de resistencias, Revista Polis e Psique, Vol. 4, N 3, 2014.

3. Byung-Chul Han, Psicopoltica, Herder, 2013.

4. Paula Lenguita, Santiago Duhalde y Mara Marta Villanueva, Las formas de control laboral en tiempos de la teledisponibilidad. Anlisis sobre la organizacin del teletrabajo a domicilio en Argentina, trabajo presentado en el VII Congreso Nacional de Estudios del Trabajo, 2005.

5. Datos del INDEC.

6. Vase la nota de Daniel Schteingart en pginas 6 y 7.

Fuente: http://www.eldiplo.org/224-el-grito-de-las-mujeres/el-trabajador-aislado



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