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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2018

Cierre de revista 'Punto Final": Un nuevo y certero atentado contra la democracia

Juan Pablo Crdenas S.
Radio U. de Chile


Explicaciones hay muchas ante la prdida de una revista tan importante y solvente como Punto Final. Sin embargo, lo que ms desalienta es que no exista entre aquellos chilenos que les ha ido bien, y siguen profesando (segn dicen) las causas del progresismo, un esfuerzo por salvar a esta revista, pero tambin proponerse entregar recursos que alimenten la diversidad informativa.

El director de la Revista Punto Final ha anunciado el inminente cierre de su publicacin. Problemas financieros seran la causa de que se apague una publicacin de ms de 50 aos de existencia y que ha representado con lucidez la visin del progresismo o de la izquierda en nuestro pas. Un notable esfuerzo editorial valorado en todo el continente y que difundi el pensamiento de decenas de periodistas e intelectuales reclutados siempre por Manuel Cabieses, cuya solvencia, tica y destreza profesional estn ya inscritos en el largo y tesonero esfuerzo del periodismo libre y digno. Con independencia y sin ataduras factuales, pero siempre comprometido con los valores de la justicia social y el entendimiento poltico y social que se deben nuestros pueblos.

Su prxima edicin promete ser la ltima y con ello se suma al fatal desenlace de decenas de revistas y diarios que prevalecieron e incluso surgieron durante el rgimen de Pinochet pero que la posdictadura asesin o asfixi deliberadamente durante estos 30 aos de connivencia con los uniformados golpistas, los ms poderosos empresarios, los partidos polticos y gobiernos que prometieron pero terminaron traicionado la demandada democracia.

El cierre de Punto Final es el triunfo de la ideologa de quienes postulan el neoliberalismo econmico, la democracia vigilada, la concentracin de la riqueza y la marginalidad de millones de chilenos, muchos de los cuales son brutalmente reprimidos actualmente en La Araucana, como tambin son perseguidas y desacreditadas sus organizaciones sociales, polticas y culturales. No podramos decir que significa la derrota de quienes fueron nuevamente apabullados electoralmente por Sebastin Piera y la derecha. Cuando de verdad los sucesores del dictador fueron cooptados por las ideas ultra reaccionarias y terminaron cediendo y abrazando los postulados de las cpulas protegidas por la Constitucin de 1980, el Tribunal Constitucional y los medios de comunicacin hegemnicos. Esto es, por los oligopolios informativos que terminaron moribundos en 1990, pero que fueron revitalizados por los nuevos moradores de La Moneda. En la idea de que era preferible encantarlos con impunidad y publicidad estatal, antes que apoyar cualquier medio que se propusiera alentar los cambios, profundizar la democracia y terminar con las agraviantes desigualdades sociales.

Vale decir que, al igual que lo acontecido con diarios, revistas y otros medios progresistas, Punto Final sobrevivi gracias al compromiso de sus colaboradores, la fortaleza moral de su director y el apoyo recibido desde el exterior, siempre modesto y limitado. No consta que en todo este tiempo esta revista haya obtenido avisos o contribuciones personales o institucionales que se hayan propuesto colaborar aunque sea con la diversidad informativa, que hoy en el mundo se asume como una condicin indispensable en la formacin de conciencia y ejercicio ciudadano. Especialmente en aquellos pases de solidez institucional que velan por el pluralismo ideolgico y en que sus gobiernos procuran accederlos a fuentes de financiamiento a objeto de que no se vulnere este pilar democrtico. Ejemplos de ello hay muchos en Francia, Alemania y otras naciones, como tambin en Mxico e, incluso, en pases pequeos como Paraguay, donde observar cualquier kiosco es comprobar la existencia de diversidad y disenso. Mientras que en Chile ya casi no se distinguen los titulares entre los dos o tres diarios de un par de empresas y los de los canales de televisin abiertos. Todos los cuales son controlados por algunos pocos magnates sin inters alguno en que Chile se consolide como una democracia verdadera. Ni, menos, en que las demandas populares alcancen difusin y encauzamiento.

Es evidente que en estos aos hay varios ejemplos de personas que transitaron de las posiciones ms radicales de la izquierda para culminar como empresarios o referentes que han encontrado tribuna en aquellos medios que en el pasado los abominaron y hasta demandaron su purgamiento; a cambio, por cierto, de abjurar de las ideas del pasado y someterse al pensamiento hegemnico. De la misma forma en que por estos das se puede observar a varios dirigentes polticos ansiosos por vincularse con el gobierno prximo a asumir y sacudirse del incmodo pasado, cuando la verdad es que lo que ahora valoran es la herencia pinochetista. As como hay otros jacobinos de antao que, como al actual canciller Muoz, se les cae por fin la careta en su obsecuente propsito de ser reconocidos por la derecha y hasta por el gobierno de Trump.

De este heraldo personaje, por cierto, no pocos periodistas tuvimos la sospecha de que era un agente o un infiltrado desde que lo observamos maniobrar en un evento convocado por Fidel Castro en La Habana. Evento continental al que concurri desafiando los temores que ya tena de l la inteligencia cubana, que siempre fue reconocida por su eficiencia.

Con la perspectiva del tiempo, hoy se entiende perfectamente que quienes negociaron la salida poltica chilena con el gran empresariado, las FF.AA. y los llamados poderes fcticos (con el concurso del Departamento de Estado) fueran, en realidad, muy funcionales a la jibarizacin informativa y a la farndula de los medios de comunicacin. Ingenuamente hubo algunos esfuerzos por desarrollar algunos diarios y revistas que marcaran diferencia con los medios dilectos de la dictadura y de la conservacin de su legado que igualmente culminaron desfinanciados, cerrados y desdeados completamente por sus camaradas en La Moneda, el Poder Legislativo y, por supuesto, las cpulas de los partidos. Alguna vez se escribir la historia de lo que hicieron especialmente los gobiernos de Aylwin y Lagos por oponerse a su consolidacin y cumplir as a las promesas que le haban hecho especialmente a Agustn Edwards, quien le debe su recuperacin econmica justamente a estos gobiernos. De la misma forma que Julio Ponce Lerou, quien fuera en todo caso obligado a financiar transversalmente la poltica para acrecentar sus negocios.

Explicaciones hay muchas ante la prdida de una revista tan importante y solvente como Punto Final. Sin embargo, lo que ms desalienta es que no exista entre aquellos chilenos que les ha ido bien, y siguen profesando (segn dicen) las causas del progresismo, un esfuerzo por salvar a esta revista, pero tambin proponerse entregar recursos que alimenten la diversidad informativa. As como lo hacen como mucha visin poltica poderosos empresarios del continente, entre los que se nos ocurre citar al multimillonario Carlos Slim, quien entiende que sus buenos negocios no tienen por qu correr riesgo con un rgimen que respete los derechos, por ejemplo, de los trabajadores, de los pensionados, de los estudiantes y de las minoras tnicas.

Pero lo ms propio es que emergentes instituciones sociales, agrupaciones polticas realmente consecuentes, sindicatos con muchos recursos y un sinfn de instituciones de Derechos Humanos, entre tantas otras, se concierten para dar aliento a una prensa independiente y liberadora como debe ser el buen periodismo. En este sentido, debemos valorar la existencia de algunas emisoras universitarias y medios electrnicos que estn en la tarea de construir cotidianamente otras pautas informativas y servir de expresin de los que no tienen voz. Y que, desde luego, son muchos ms de los que alcanzan los medios sostenidos econmicamente por las empresas privadas, las transnacionales y, para vergenza, la publicidad estatal.

Ojal que el lamentable anuncio del director de Punto Final nos alerte y no se transforme en otro contundente despropsito poltico que contine desangrando nuestra prometida democracia. Por ahora, solo honrarnos de haber formado parte de un proyecto editorial tan digno y seero que dej sembradas las semillas de la esperanza y, tambin, la posibilidad de perseguir los ideales de liberacin por otros medios, cuando la censura informativa y la represin cercan tan dramticamente al pas.


Anexo: Carta de Manuel Cabieses, Director de Punto Final.

A LOS REDACTORES Y COLABORADORES DE PUNTO FINAL

Estimados compaeros y compaeras:

Lamentamos informarles que en marzo nos veremos obligados a suspender la publicacin de la revista por una crisis financiera que no hemos podido solucionar.

El ltimo nmero -en esta etapa de la accidentada vida de Punto Final- ser el que comenzaremos a preparar el lunes 26 de febrero y que circular el viernes 9 de marzo de 2018.

Agradecemos a cada uno de ustedes el esfuerzo aportado durante estos aos que permiti a Punto Final alcanzar el prestigio y respeto del que goza en Chile y numerosos otros pases.

Estamos orgullosos de la labor cumplida por PF en ms de medio siglo al servicio de los intereses del pueblo trabajador, de las ideas revolucionarias y de la hermandad latinoamericana y caribea.

Reciban un abrazo fraterno de

MANUEL CABIESES DONOSO

Director

Santiago, 15 de febrero de 2018

http://radio.uchile.cl/2018/02/18/un-nuevo-y-certero-atentado-contra-la-democracia/



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