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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2018

La intervencin militar de M. Temer y los morros de Ro de Janeiro

Amlcar Salas Oroo
CELAG


De este tipo, es la primera intervencin federal sobre la seguridad pblica de un Estado provincial desde que se consagr la Constitucin de 1988 y Brasil recomenz su trayectoria democrtica despus de dcadas de dictadura militar. La medida un Decreto presidencial que requiere de aprobacin parlamentaria, pero vigente desde su promulgacin- tiene diversos aspectos a ser considerados, incluso el que tiene que ver con el lugar que ocupa realmente Ro de Janeiro en el propio pacto federativo. Ro de Janeiro, antigua capital de la Repblica y vidriera de la nacin ante el mundo, pasa a delegar su potestad securitaria en funcin de la supervivencia de un bloque poltico-econmico (principalmente paulista): el que estuvo detrs del golpe a Dilma Rousseff. As, un militar (interventor) se encargar del caos de la seguridad en el distrito, en lo que se convierte en un ensayo que puede llegar a abrir todo tipo de puertas tormentosas: en un escenario como el actual en el que, tanto por la puja distributiva de la lucha de clases como por el impasse en el que se encuentra el Estado de derecho, est claro que el pas sujeta cada vez de forma ms frgil los mnimos criterios aceptables de un registro democrtico.

La seguridad pblica y el ensayo militar.

Desde principios de los aos 90 Ro de Janeiro viene experimentando diversas formas (directas e indirectas) de intervencin de las Fuerzas Armadas en cuestiones de seguridad pblica. En los ltimos diez aos hubo sesenta y siete convocatorias parciales a las FFAA para garantizar la Ley y el Orden que fueron desde colaboraciones con las fuerzas policiales y de seguridad del Estado, o presencias territoriales como en la Jornada Mundial de la Juventud, en el 2013, o durante la ltima Olimpada u operaciones especficas en zonas especficas, como el ao pasado en Rocinha, entre otras comunidades a lo largo de los aos. Pero no ha sido Ro de Janeiro la excepcin: en otros 17 Estados de la Unin tambin se han dado estas actuaciones, aunque est claro que es en Ro donde se verifica el mayor nmero de presencias en el tiempo.

Sin embargo, y frente a esta nueva convocatoria, que tiene otra envergadura en tanto ya no es colaborativa o complementaria sino, precisamente, una intervencin respecto de la poltica de seguridad pblica en su conjunto, lo curioso es que no se esgrimiera como fundamento la eficacia eventual de los militares para este tipo de tareas (cuestin que no est del todo certificada, como lo advierten estudiosos del tema) y tan slo se puntualizara como lo hizo M. Temer al presentar el Decreto la catastrfica situacin en la que se encuentra Ro de Janeiro en trminos de seguridad, lo que no estara muy en sintona con los propios datos oficiales: actualmente, la ciudad est en el puesto 12 en trminos de homicidios (por 100 mil habitantes) entre las ciudades brasileas, y si bien no es motivo de optimismo, tampoco es la situacin terminal tal como fue definida por el presidente y, por lo tanto, de urgente e inmediata resolucin.

Es que ni la ltima incursin en la comunidad de Rocinha, ni en las de los morros de Mar o Salguiero del ao pasado, se ha probado la utilidad de los militares en cuestiones de seguridad. Hay algo que s es cierto: le imprimen una espectacularizacin al hecho de subir el morro que no lo logran las policas, desconectadas como estn entre s en la mayora de los casos: el cotidiano trabajo policial de seguridad e inteligencia que, segn lo indican los expertos en la materia, pareciera ser lo ms til para combatir a las grandes bandas delincuenciales, causales del caos securitario actual (sic)- es reemplazado ahora por el lenguaje militar, con toda la truculencia que sea necesaria, con el despliegue de alto impacto (meditico) y la espectacularizacin consecuente. Subir el morro, na bala, para seguir la jerga de actuacin. Y en trminos democrticos, una nueva etapa para el protagonismo militar no es casualidad que suceda bajo el gobierno de M. Temer.

Es que el ensayo militar de M. Temer le sirve tambin al Partido del Movimiento Democrtico Brasileo (PMDB) para reorganizar el escenario electoral de este ao, si es que lo hubiera (porque ya no se sabe bien qu ser de los calendarios institucionales a esta altura de las cosas): deja con menos margen a J. Bolsonaro en su propio distrito despus de todo, el pedido de intervencin lo realiz el propio gobernador del PMDB, L. F. Pezao-, al ocupar ese espacio en la agenda poltica que, dependiendo de cuales sean los trminos de la campaa, est claro que pueden ser aspectos (electoralmente) redituables para el partido. Ocupar ese lugar puede ser el salvoconducto poltico para aquellos dirigentes del partido que continen insistiendo en el PMDB.

Ahora bien, lo que es importante advertir es que este ensayo militar podra derivar en contextos muy poco auspiciosos para la vida cotidiana brasilea en general, incluso respecto de los objetivos que supuestamente lo justifican. Por ejemplo, de un lado, podra consolidar la posicin del principal cartel delincuencial del pas el Primer Comando Capital (PCC), de base operacional paulista y enfrentado a sus rivales de Ro de Janeiro, como Comando Vermelho (CV), con los efectos expansivos que un crecimiento del tipo puede llegar a traer respecto de la proliferacin de pautas irregulares y/o corruptas sobre el sistema poltico e institucional. Por otro lado, seguramente que un militar al mando de la gobernabilidad ciudadana vaya a reforzar ese clima de baja tolerancia a la diversidad y a la crtica social que se instal con el impeachment a Dilma Rousseff, cuestin cultural nada aleatoria ni secundaria, pues hace a las posibilidades subjetivas de crecimiento de un proyecto alternativo a lo que est instalado. Como muestra de esto, curiosos cambios de ltimo momento: el emotivo y oxigenador movimiento de carnaval de Paraiso de Tuiuiti la Escuela de Samba ms comentada de los ltimos aos no pudo realizar su ltimo desfile (el que se realiza ya fuera de competencia) con su parodia ms cruel y celebrada: el mortuorio vampiro estelar subi sin la banda presidencial. La crtica ms corrosiva al presidente deba abandonarse. Signo de los tiempos: es el ensayo militar de Ro de Janeiro.

Amlcar Salas Oroo es investigador del Centro Estratgico Latinoamericano de Geopoltica.

Fuente: http://www.celag.org/la-intervencion-militar-m-temer-los-morros-rio-janeiro/


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