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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2018

Reforma constitucional y pacto intergeneracional en Cuba: Jorge I. Domnguez

Raudiel Pea Barrios
Cuba Posible


Las ideas que se expondrn en este trabajo estn relacionadas con anlisis que sobre la reforma constitucional ha realizado el respetado profesor, investigador e intelectual cubano Jorge Ignacio Domnguez[1]. Desde la politologa su obra se ha destacado en el anlisis multidimensional de la sociedad cubana.

Centrado en la realidad actual de Cuba y en lo que a su juicio debe hacerse para el bienestar futuro del pas, este autor coloca el tema de la reforma constitucional desde una ptica poco habitual. Su examen de la temtica trasciende la cuestin eminentemente normativa o tcnico-jurdica para ofrecer, digamos, un enfoque sociolgico sobre las limitaciones que en torno a esta institucin existen en el diseo poltico cubano, luego de las modificaciones a la Carta Magna en 2002.

Cabe recordar que en ese ao fue introducida (en el artculo 137 de la Constitucin), lo que se conoce por los estudiosos del tema como clusula de intangibilidad. Debemos aclarar que esta opera como un lmite a la reforma constitucional, pues declara intocables materias reguladas en la propia Constitucin. Puede afirmarse que designa como super-protegidos e inmodificables determinados contenidos. No ha sido implementada solo en el pas, puesto que en muchos ordenamientos jurdicos del mundo existe.

En el caso nuestro la misma hace alusin, nada ms y nada menos, al sistema sociopoltico y socioeconmico, cuyo carcter irrevocable lo establece el artculo 3 de la propia disposicin normativa; tambin modificado en aquella oportunidad. En este ltimo queda fijada tal condicin respecto al socialismo y al sistema poltico y social revolucionario, que ha permitido crear una sociedad nueva y justa; dejando claro que jams se regresar al capitalismo[2]. Por tanto, de la forma en que est regulada esta institucin nuestro texto fundamental solo puede ser modificado parcialmente.

Esto, en opinin de Domnguez, viola el pacto intergeneracional entre quienes aprobaron la modificacin del 2002 y las generaciones del futuro. Desde su posicin terica, con la cual se puede estar de acuerdo o no, pero que a todas luces resulta muy interesante, el establecimiento de la irrevocabilidad del socialismo rompe un determinado orden, en el sentido de que se prohbe modificar de forma total la Constitucin, aunque este fuera el deseo de los cubanos del futuro. Por tanto, refiere Domnguez, de esta forma la generacin actual vulnera el derecho de las que estn por venir, de otorgarse una Carta Magna absolutamente nueva cuando las circunstancias as lo requieran.

En relacin con esto, el autor destaca que antes de la ltima reforma ya el procedimiento para modificar los contenidos constitucionales era de por s difcil. A partir de su aprobacin en 1976 y luego de ser reformada en 1992[3], qued pautado que el camino a seguir para alterar aquellos requera el apoyo, expresado en acuerdo adoptado por votacin nominal, de las dos-terceras partes del nmero total de diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP). Si la reforma estuviera dirigida a la integracin y facultades del propio rgano legislativo o a su Consejo de Estado, as como a los derechos y deberes consagrados en la Constitucin, entonces necesita, adems, la ratificacin por el voto favorable de la mayora de los ciudadanos con derecho electoral, en referendo convocado al efecto por la ANPP[4].

Por ende, se permita introducir modificaciones a la Constitucin observando el pacto intergeneracional. Las exigencias respecto a una mayora cualificada en el legislativo para variar algunos aspectos, y el establecimiento de un referendo popular en materia de derechos y deberes como plus, plantea Domnguez, significaban el respeto de la generacin del presente por la del futuro. Pero todo se quiebra, luego de 2002, cuando es vulnerada la prerrogativa de modificar en su totalidad la Constitucin por estos ltimos. De esta forma, segn el autor, se intenta impedir que un pueblo soberano ejerza, en toda su amplitud, esa soberana.

Otra arista sobre la cuestin que nos presenta este experto, radica en el hecho de que la irrevocabilidad del socialismo fue fijada sin cumplimentar el procedimiento jurdico-constitucional regulado para ello. Luego de 1992, tal y como ya explicamos, si la reforma abarcaba los derechos y deberes fundamentales, era necesaria la celebracin de un referndum, cuyos resultados deban reflejar apoyo popular a las modificaciones que se introdujeran. Sin embargo, tales acciones no fueron llevadas a cabo.

Sobre este particular refiere el analista que es imposible creer que pueda existir algn cambio ms medular sobre derechos y deberes consagrados por la Constitucin, que la prohibicin de reformar el sistema poltico. En su opinin, la cual comparto, no existi la votacin propia de un ejercicio poltico-electoral como lo es el referendo, sino la celebracin de una consulta popular[5]. Esta ltima fue convocada por las direcciones nacionales de las organizaciones de masas, e implementada por los Comit de Defensa de la Revolucin (CDR), desde el nivel local.

Vale aclarar que aquella no fue para realizar la reforma. El propsito era conocer por esta va el sentir popular respecto al hecho de que las mximas instancias de las citadas organizaciones, solicitaran a la ANPP que adoptase las medidas necesarias para preceptuar la irrevocabilidad del socialismo. Este elemento es interesante si consideramos los argumentos de Domnguez referidos a que en 2002, no se concibi la participacin del pueblo a travs de un referndum para blindar la Constitucin.

Incluso, y esto es un argumento que viene a reforzar su tesis de que la reforma no sigui el cauce legal establecido, en virtud del artculo 131 constitucional, debi haberse convocado el mencionado referendo. De acuerdo con aquel, todos los ciudadanos con capacidad legal para ello pueden intervenir en la direccin del Estado. Con ese propsito, tienen derecho a participar en elecciones peridicas y referendos populares. Si el citado artculo puede entenderse como la instrumentacin del principio de soberana popular, entonces por respeto a ese denominado pacto intergeneracional resultaba necesario implementar la reforma de acuerdo al procedimiento regulado para ello. No poda hacerse mediante una mera consulta[6], la cual resulta imposible catalogar de plebiscito ya que este mecanismo de participacin poltica no est contemplado ni en la Constitucin, ni en la Ley Electoral[7], ni en ninguna otra disposicin normativa; debido a las implicaciones de la reforma en prcticamente todos los derechos y deberes ciudadanos.

Ms adelante, en sus reflexiones, Domnguez nos acerca a una vertiente de esta temtica que posee absoluta actualidad: la irrevocabilidad del sistema econmico regulado en la Constitucin y el proceso para actualizar la economa nacional en aras de construir un socialismo prspero y sostenible.

Si aquel es irrevocable (tal y como qued diseado luego de 1992), entonces cmo explicar constitucionalmente la introduccin de reformas que ya sobrepasan lo establecido por la Carta Magna cubana? Hoy, que se est hablando desde el discurso oficial sobre las bondades de las pequeas y medianas empresas; que se ha extendido la propiedad cooperativa ms all del sector agropecuario; y que se hacen constantes llamados a reconocer la inversin extranjera como factor clave para el desarrollo; qu sentido prctico tiene la intangibilidad del sistema econmico que plantea la Constitucin. Siguiendo la lgica del autor, vale preguntarnos si sirvi de algo proteger de forma especial lo que deba reformarse, para construir el socialismo bajo criterios de prosperidad y sostenibilidad.

Este tema concatena con una duda que Domnguez plantea, y que guarda especial relacin con la temtica del grado de legitimidad (formal y material) en que debe descansar todo proceso de reforma constitucional. Quin decide si se puede o no reformar el sistema socioeconmico y sociopoltico? Si en virtud del inciso c) del artculo 75 de la Constitucin la ANPP puede decidir sobre la constitucionalidad de las leyes, decretos-leyes, decretos y dems disposiciones[8], entonces esto puede ser parte de la respuesta al hecho de que los cambios que vienen producindose (con especial fuerza desde 2011) no violentan, oficialmente, la letra y el espritu del artculo 137 de la Constitucin.

Dada la prctica de los ltimos seis aos parece que los cambios en la economa no constituyen, a los ojos de la ANPP, cambios fundamentales del sistema econmico de un socialismo irrevocable, an y cuando marcan casi una nueva poca del proyecto socialista cubano. Por tanto, puede cambiarse todo lo que se considere cambiable desde la ptica de los rganos de poder, sin que surjan objeciones de carcter constitucional. Esto vuelve a quebrantar el pacto intergeneracional, pues entonces la intangibilidad del sistema econmico, poltico y social solo trata de frenar las modificaciones que pudieran surgir fuera de esos rganos, digamos desde abajo.

Como las ideas de cualquier estudioso de este tema y de muchos otros, las de Jorge Ignacio Domnguez pueden ser sometidas a los ms diversos anlisis y crticas. No creo que existan tpicos ligados con lo constitucional que no pueden tener muchas lecturas, y por tanto, es lgico que cada anlisis nos lleve a discrepar e interpelar todos los aspectos sometidos a debate pblico. De cualquier forma, no caben dudas que las de este experto nos brindan una perspectiva sobre la reforma constitucional en Cuba poco habitual. Quizs por no ser jurista, sus argumentos son ms de corte politolgico o, como dijimos al principio, sociolgicos, pero igualmente vlidos para enriquecer la discusin sobre un asunto ligado indisolublemente con el presente y futuro del pas.

Notas:

[1] Sobre las ideas de este autor aludidas en el presente artculo vid. Domnguez, Jorge, Constitucin y constitucionalismo en Cuba: Introduccin al dossier y reflexiones, en Revista Cuban Studies, No45, 2017, pp. 3-6; y dossier publicado en Espacio Laical, No4, La Habana, Cuba 2009, pp. 20-37.

[2] Vid. Constitucin de la Repblica de Cuba, Ed. My. Gral. Ignacio Agramonte y Loynaz, La Habana, Cuba, 2012, pp. 11 y 12.

[3] Antes de 1992 el artculo referido a la reforma constitucional era el 141. Vid. Constitucin de la Repblica de Cuba, Gaceta Oficial No2, Edicin Especial, 24 de febrero de 1976. Luego de la reforma de aquel ao el numeral del artculo sobre esta materia pas a ser el 137. Vid. Constitucin de la Repblica de Cuba, dem, p. 82

[4] Esta redaccin de la clusula de reforma sigue los lineamientos de la superley sovitica de 1936, aunque en lo que respecto al requisito de un referndum cuando se trata de modificar lo relativo a la integracin y facultades del legislativo y del Consejo de Estado o a la parte dogmtica, es similar a la Constitucin yugoeslava. Vid. Gmez Bernal, Beatriz, Constituciones Iberoamericanas. Cuba, Instituto de Investigaciones Jurdicas de la UNAM, Mxico, 2008, p. 149.

[5] Esta consulta ha llegado a designarse pblicamente como un proceso plebiscitario popular. Vid. la nota introductoria, firmada por la Comisin de Asuntos Constitucionales y Jurdicos de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en la edicin de la Constitucin de la Repblica de Cuba de la Editorial My. Gral. Ignacio Agramonte y Loynaz (pgina 4), que hemos citado con anterioridad.

[6] La Constitucin cubana establece dentro de las facultades de la ANPP (artculo 75 inciso b)) que esta puede someter a consulta popular las leyes, cuando lo estime procedente y en atencin a la ndole de la legislacin de que se trate. Hacemos notar este particular para que no se confunda el trmino consulta con el proceso llevado a cabo en 2002.

[7] Sobre los procesos regulados por la Ley Electoral (Ley N 72) vid. artculo 1 de la misma, en Prieto Valds, Martha y Prez Hernndez, Lissette (Comps.), Seleccin Legislativa de Derecho Constitucional Cubano, Ed. Flix Varela, La Habana, 2002, p. 56.

[8] Vid. Constitucin de la Repblica de Cuba, Ibdem, p. 48.

Fuente: http://cubaposible.com/reforma-constitucional-pacto-intergeneracional-cuba-jorge-i-dominguez/



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