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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2018

El futuro del Chavismo: apostar por la hegemona

Reinaldo Iturriza Lpez
Supuesto Negado


Lo ms lcido, audaz, radical y desprejuiciado del chavismo se forj en interlocucin directa con Chvez, y Chvez mismo mostr su rostro ms lcido, audaz, radical y desprejuiciado en comunin con ese chavismo.

El 27 de febrero de 1989, sin tarjeta de invitacin y sin pedir permiso, se lanz a las calles de las principales ciudades del pas. Fue la rebelin del pas annimo, ese que no apareca en los mapas ni en los directorios. El mismo pas que simpatiz con las rebeliones militares de 1992. El pas resabiado que atestigu la claudicacin programtica de la clase poltica casi toda, de derecha e izquierda, frente al neoliberalismo, de donde le viene, en buena medida, esa posicin antipartido que asume como cuestin de principios. El pas excluido, casi siempre sin experiencia de militancia partidista, marginado de la polis, sin ciudadana reconocida, con vnculos precarios o sin vnculo alguno con otras formas de representacin, como los sindicatos, por fuera de la esfera de la administracin pblica, ajeno a los usos y costumbres de la clase media y su imaginario, y sin ninguna relacin con las elites, como no sea aquella elemental, que determina su posicin subordinada en la pirmide social.

De all viene el grueso del chavismo. Claro que s, tambin hay un chavismo que viene de los partidos de izquierda, de las luchas sindicales, de la clase media, por supuesto del estamento militar, y que ocupa posiciones claves en las instituciones del Estado. Pero si se mantiene all es gracias a la voluntad, al respaldo de aquel chavismo mayoritario.

En un hecho sin precedentes en la historia venezolana, Chvez puso el Estado al servicio de ese chavismo desde abajo. En un libro que vale la pena leer con atencin, El fenmeno Chvez, Steve Ellner lo resume muy bien: El Estado ha creado estructuras conducentes a la participacin, ha promovido los valores socialistas, y ha financiado actividades que canalizan la energa de gran nmero de chavistas que tienen una relacin dbil o ninguna con los principales partidos de la coalicin gobernante. En el proceso, el Estado ha jugado un papel fundamental al reforzar el sentido de empoderamiento de la base del movimiento chavista (1).

Se podr analizar en extenso sobre las implicaciones polticas de esta circunstancia, y de hecho es necesario hacerlo. Pero juzgar a priori como positiva o negativa esta interlocucin sin mayores mediaciones entre el chavismo popular y Chvez, es un grave error. Simplemente, tales han sido las condiciones particulares en que ha tenido lugar la revolucin bolivariana.

Estas condiciones particulares suponen ventajas y desventajas, claro est, siendo la desventaja ms evidente que la ausencia de Chvez produce un cortocircuito poltico de enormes proporciones, que afecta al grueso del chavismo y pone en riesgo la vitalidad de la revolucin. Tan sencillo como que no existe mediacin poltica que sustituya las mediaciones previas, porque la potencia de la relacin entre Chvez y el chavismo popular dependa en buena medida de que tales mediaciones fueran precarias o inexistentes.

Ms importante an, estas condiciones particulares nos dicen mucho de la forma especficamente chavista de hacer poltica. Nos dicen, por ejemplo, que ocupar el Estado solo tiene sentido si promueve desde arriba, activamente, la participacin del chavismo desde abajo, es decir, en la medida en que hace de este chavismo el sujeto protagonista de la poltica.

Iniciativas polticas de enorme calado estratgico, distintivas de la revolucin bolivariana, como las Misiones o las Comunas, deben ser valoradas desde esta perspectiva: ellas suponen un esfuerzo titnico por poner al Estado al servicio del chavismo popular. En el caso especfico de las Misiones, segn Steve Ellner, la actividad de este chavismo de base fue significante desde un punto de vista poltico, ya que ciment la identificacin con el chavismo, exactamente como lo habra hecho su participacin en una organizacin social, un partido o un sindicato chavista (2). Idntica consideracin puede hacer para el caso de las Comunas.

El protagonismo de este chavismo popular tuvo como consecuencia el desplazamiento o la prdida de influencia del chavismo con tradicin de militancia partidista o sindical, proveniente de la clase media, de los estamentos funcionarial o militar? De ninguna manera. Al contrario, este otro chavismo siempre llev la ventaja a la hora de hacer demandas al Estado, y tal como en el caso del chavismo popular, y del pueblo en general, sin distingo de filiacin poltica, vio mejoradas significativamente sus condiciones materiales de existencia. Lo que Chvez garantiz siempre fue un equilibrio de fuerzas, con nfasis en el chavismo popular en sus momentos de mayor audacia, lucidez y radicalidad democrtica.

Este equilibrio de fuerzas y, eventualmente, el protagonismo del chavismo popular, es consustancial a la forma especficamente chavista de hacer poltica. Por eso siempre hay que hacerse la pregunta, y mucho ms a las puertas de una contienda electoral presidencial: cul es la situacin de este chavismo desde abajo, cmo est la correlacin de fuerzas a lo interno del chavismo?

Para decirlo de una vez, actualmente predomina el desequilibrio. Hace algunos pocos aos escriba Steve Ellner: La friccin continua entre un gran nmero de chavistas independientes, por una parte, y la dirigencia partidista, por la otra, es una caracterstica sin precedentes en el proceso revolucionario que requiere novedosas formulaciones polticas y tericas. La incapacidad de ambos grupos para lograr una posicin de dominio durante un perodo tan largo de intenso conflicto socava el argumento de que una de las dos estrategias de cambio radical es inviable en el contexto poltico actual. La coexistencia de los dos enfoques sugiere la necesidad de llegar a una sntesis que unifique a los dos conjuntos de actores, y supere la desconfianza entre ellos (3). No solo tal sntesis no se ha producido, sino que la burocracia partidista ha ganado un terreno sin precedentes, logrando a travs de distintas vas, por ejemplo, limitar la consolidacin y el crecimiento de las Comunas, lo que naturalmente ha hecho aumentar la desconfianza entre las partes.

El hecho de que la misma burocracia partidista, ejerciendo responsabilidades de gobierno en estados y municipios, tenga el control de la distribucin de alimentos a los Comits Locales de Abastecimiento y Produccin, ha favorecido las peores prcticas clientelares, lo que ha acrecentado el malestar popular. En cuanto a la otra gran iniciativa organizativa de los ltimos aos, el Movimiento Somos Venezuela, en el que confluyen todas las Misiones sociales, est por verse si ser capaz de superar la lgica asistencialista a la que propende el estamento funcionarial, histricamente receloso del chavismo popular, y escptico respecto de sus capacidades y potencialidades. Mencin aparte merece la Gran Misin Vivienda Venezuela, que ha venido dejando de lado la apuesta por la autogestin, central en el diseo original de la poltica.

Mientras tanto, el chavismo popular, que no est exento de responsabilidades, sigue buscando la frmula que le permita lograr niveles mnimos de articulacin poltica, en un contexto de severas dificultades econmicas, de profundizacin del cerco imperialista, de interlocucin casi nula con el liderazgo poltico chavista y con escaso apoyo del Estado.

Las recientes disputas interpartidistas no son sino efectos de superficie de esta tensin principal que atraviesa al chavismo desde sus orgenes, y con frecuencia ni siquiera son eso: no pasan de disputas entre burocracias polticas por cuotas de poder. No hay que olvidar que el Gran Polo Patritico fue concebido en sus inicios como un espacio de articulacin poltica que iba ms all de los partidos.

En resumen, parece clara la peligrosa vocacin antihegemnica de las fuerzas predominantes hoy a lo interno del chavismo, esto es, su desconocimiento de la forma especficamente chavista de hacer poltica, su propensin al desequilibrio de fuerzas, lo que implica un enorme riesgo para todo el movimiento, en tanto que puede alejar la posibilidad de una victoria electoral presidencial que resulta vital y, lo que es ms grave, puede significar la posibilidad de una claudicacin en lo estratgico aun resultando victoriosos en la prxima contienda electoral.

Notas

(1) Steve Ellner. El fenmeno Chvez: sus orgenes y su impacto (hasta 2013). Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos / Centro Nacional de Historia. Caracas, Venezuela. 2014. Pgs. 241-242.

(2) Steve Ellner. El fenmeno Chvez: sus orgenes y su impacto (hasta 2013). Pg. 256.

(3) Steve Ellner. El fenmeno Chvez: sus orgenes y su impacto (hasta 2013). Pg. 319.



* Reinaldo Iturriza Lpez fue Ministro del Poder Popular para la Cultura y Ministro del Poder Popular para las Comunas y Proteccin Social de la Repblica Bolivariana de Venezuela


Fuente: http://supuestonegado.com/web/futuro-del-chavismo-hegemonia/


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