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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2018

Hacia un pacto tico por el campo

Esteban Daza
OCARU / La lnea de fuego


Han pasado aproximadamente diez aos de la aplicacin de polticas pblicas para el agro ecuatoriano en la Revolucin Ciudadana. Esto, sumado al cambio de gobierno, nos exige reflexionar sobre los procesos de transformacin y continuidad que se establecen en el campo, y fundamentalmente, de indagar acerca de cmo opera el poder y las estrategias sobre las que este circula, y que en muchos de los casos lo hacen a partir de registros morales que regulan las prcticas estatales, corporativas y campesinas.

Las polticas pblicas agrarias han jugado y juegan actualmente el papel de ocultamiento de la dominacin, pero a su vez, tambin representan los resultados de las estrategias de negociacin entre el Estado, los capitales del agronegocio y las organizaciones sociales, campesinas e indgenas, sin embargo, estas ltimas muy pocas de las veces logran generar determinados lineamientos que las benefician.

Ahora bien, en el presente ensayo queremos poner en debate por un lado, los registros morales que funcionan de basamento para el diseo y aplicacin de las polticas pblicas agrarias en los ltimos 10 aos, y por otro lado, una relectura de la comprensin sobre poder, para lo cual, partimos de una comprensin de ste como relaciones de fuerzas[1].

Ensayar este tipo de proximidad terico/metodolgica sobre la cuestin agraria permite dar el siguiente salto en la compresin sobre esta realidad. Proponemos que all donde hemos visto histricamente solo enfrentamiento o lgicas binarias y excluyentes entre s, encontremos tambin una serie de enlaces que se muestran como actos constitutivos de este acontecimiento, lo agrario.

Lo que nos plantea este debate es que la realidad agraria no se agota en una lucha por la homogenizacin de un modelo en disputa, sino que establece enlaces posibles entre trminos dispares. (Foucault 2010, 62). En este punto, ubicamos las posibilidades de ir hacia un pacto tico por el campo que, por un lado re-signifique los lugares de tensin y disputa y abrirnos hacia otras formas de leer lo agrario, y por otro lado, identificar en los discursos de verdad sobre los que se materializan las polticas pblicas agrarias, fundamentos de moralidad del capital frente a otros que la cuestionan.

Como Observatorio del Cambio Rural (OCARU) nos interesa mostrar cmo las contradicciones, los matices, las negociaciones y las diversas formas de ser y actuar presentes en el agro, aportan con una perspectiva integral sobre la discusin. Ver en las continuidades, discontinuidades, conexiones y estrategias de resistencia, pero tambin de negociacin, las dinmicas que constituyen lo que conocemos como la realidad agraria.

Para dicho propsito, hacemos un acercamiento analtico que implica no solo dar cuenta de los fundamentos en los que se han construido las polticas pblicas agrarias los ltimos aos, sino indagar y mostrar otros presupuestos normativos que buscan transformar la lgica capitalista y de modernizacin conservadora que determina la vida de las poblaciones campesinas, de pueblos y nacionalidades, de mujeres y jvenes.

Cmo opera el poder: el gobierno progresista en la agricultura

Entre el 2008 y el 2017, la Revolucin Ciudadana despleg un conjunto de polticas pblicas, reglamentos, leyes, acuerdos ministeriales e institucionalidad para el agro ecuatoriano que demuestran la coalicin entre el Estado y las corporaciones del agronegocio, estrategias que profundizan las relaciones en aras de una modernizacin conservadora del sector.

Entre las estrategias de poder de la coalicin entre el Estado y las corporaciones del agronegocio, una de las que nos llama la atencin es el establecimiento de discursos de verdad sobre el agro y la ruralidad y de una serie de dispositivos que hacen del inters del capital los intereses generales de la poblacin. En ese sentido, el Estado estableci su razn de ser y de existir a travs de una serie de prcticas que construyen el imaginario que era la institucionalidad pblica quien garantiza, defiende y promueve los intereses generales del pueblo ecuatoriano, cuando dichos intereses representan la lgica de acumulacin de capital.

Si miramos el giro del discurso estatal sobre el agro, se puede advertir que a partir del 2013 se profundizan ciertos cambios en el sentido de la poltica pblica que basa su estrategia en lo que se llam el cambio de matriz productiva, al cual se incorpora con mayor fuerza, la narrativa de la lucha contra la pobreza vuelta imperativo moral del Estado. Dicha narrativa fortalece el enfoque del emprendedor y del mercado etapa neoliberal en un contexto de una institucionalidad pblica y de regulaciones que lo norman.

De tal forma, se vuelve obligacin del Estado sacar a la mayor parte de la poblacin de sus condiciones histricas de miseria, instalando una serie de prcticas y discursos polticos, econmicos y culturales revestidos de soberana y patriotismo que generan un espritu de civismo en la lucha contra los males que afectan a la nacin.

El ejercicio que asume el Estado en ese contexto es el de moralizar la poltica a travs de su concepcin de pobreza compuesta por dos elementos; primero, como desgracia y drama social que, por un lado, es producto de un capitalismo neoliberal egosta y por otro lado, la estructura cultural campesina e indgena. Segundo, la pobreza como concepcin emotiva de los pobres, apelando a los sentimientos como fuente de la moralidad (Parga 2008, 153).

Esta forma de concebir la pobreza, requerir segn el discurso estatal, de una institucionalidad fuerte que imparta justicia. De aqu se desprenden una serie de mecanismos de administracin de poblaciones[2] en el sector rural y agrario que instalan la versin pblica de la asistencia y la beneficencia social, una suerte de organizacin de la caridad por parte del Estado[3]. (Ibd. 154).

En el caso de lo agrario, la poltica pblica sectorial[4] se construye sobre dos supuestos que configuran el escenario de pobreza en el campo y sitan los mecanismos para superarla. Por un lado, estn la aseveracin que la pobreza es producto de los bajos niveles de productividad, afirmacin que construye el imaginario del atraso y de lo arcaico como sinnimo de pre-modernidad; y por otro lado, segundo, ubicar en las vulnerabilidades o carencias de la agricultura familiar campesina e indgena falta de control de plagas y enfermedades, suelos infrtiles y uso de semillas contaminadas e improductivas, otro de los elementos condicionantes de la pobreza.

Ambos supuestos configuran el diagnstico que el Estado y los empresarios establecen sobre la pobreza y los responsables de sta en el agro; prcticas pre-modernas, improductividad y alto riesgo fitosanitario. Sobre esta interpretacin de la realidad y bajo el discurso de combate a la pobreza, el Estado interviene. El imperativo moral del Estado busca reducir la pobreza a travs de la promocin de la modernizacin de los comportamientos y prcticas campesinas e indgenas, trasmitiendo los valores de una sociedad de mercado capitalista y generando el abandono de una tica de la vida[5].

Varios son los ejemplos que podramos tomar de la aplicacin de este tipo de poltica agraria. Sin embargo, para el presente trabajo, solo nos remitiremos al Plan Semillas de Alto Rendimiento[6]. En este se ven con bastante claridad la puesta en prctica de aquellos supuestos sobre la pobreza y aquellos mecanismos que se ejecutan para eliminarla. Es en este plan donde apreciamos la transmutacin de los intereses corporativos individuales en intereses generales de la poblacin.

El Plan Semillas[7] nos muestra prcticas que responden a los acuerdos econmicos y de garantas para la inversin que concede el Estado al agronegocio, pero, adems, se convierte en el canal por el que circulan una serie de valores morales del capitalismo, que no son ms que los intereses de las minoras dominantes, que hace que sean dominantes, precisamente, porque son percibidos por las mayoras dominadas como si fueran sus propios intereses. Lo que resulta como valores para toda la sociedad. (Parga 2008, 111).

Con el nuevo gobierno Lenin Moreno nada de esto parecera cambiar, ya que su Gran Minga Nacional Agropecuaria, se presenta como la continuidad de las prcticas estatales de los ltimos aos, as lo expres el da de su lanzamiento el 19 de agosto de 2017 en la ciudad de Quevedo, la exministra de Agricultura:

() El contenido de la minga cuenta con nueve ejes: acceso a mercados, kits de insumos, (), asistencia tcnica, asociatividad y legalizacin de tierras. Seal que el propsito de la Gran Minga es sacar de la pobreza y extrema pobreza[8] a 190 mil personas del sector rural, crear 40 mil empleos e incrementar $ 2 mil millones en exportacin de productos agropecuarios primarios y agroindustriales (Diario El Universo 2017).

Lo que podemos apreciar, es que a travs de la poltica pblica cuyo registro moral se inscribe en la lucha contra la pobreza en el sector agrario, asistimos al dominio de la tcnica sobre la Naturaleza y a una forma especfica de gobierno de poblaciones estatal/privado. Una serie de formas de comportamiento basados en los mencionados registros morales, definen las prcticas estatales a favor de la acumulacin del capital que se revisten del discurso de justicia social y derechos. Queda claro que en esta negociacin, los sectores campesinos son desprovistos de sus otras formas de producir la tierra y en algunos casos asumen los intereses corporativos como propios.

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Otras formas de hacer y pensar lo agrario: un pacto tico por el campo desde las alternativas

Al mismo tiempo que el poder despliega mecanismo de dominacin y gobierno, entre sus fisuras presenciamos otras formas de ser y hacer prcticas que ponen en tensin la realidad implacable de la enajenacin (Echeverra 2004, 63). Esas otras formas plantean una serie de valores que son valores en la medida que son compartidos (Parga 2008, 112), contrariamente a lo que circula en la poltica pblica.

Recuperar, reconstituir y re-significar otros comportamientos que establezcan una tica que conciba relaciones distintas entre el ser humano y la Naturaleza, entre los mismos seres humanos y de estos con la poltica, la economa, la cultura y el medio ambiente, requiere de esa posibilidad de hacer de la libertad una cuestin prctica, libertad de escoger una manera de ser (Rajchman 1999, 213) y de hacer lo agrario.

Estas otras formas las ubicamos tanto en las plataformas y demandas de las organizaciones indgenas y campesinas, como en el ejercicio acadmico/poltico de algunos actores que sistematizan y reflexionan sobre las disputas y tensiones de las relaciones de fuerza presentes en la cuestin agraria. Aquellos que se mueven en la dinmica del compromiso.

Durante la ltima dcada, organizaciones indgenas y campesinas elaboraron sus demandas en un contexto que, para algunas, signific el dilogo con el Estado y para otras consolid un espacio de confrontacin. La Cloc-Va Campesina Ecuador y la Cumbre Agraria fueron las formas de movilizacin social que desplegaron una serie de principios normativos que se constituyeron como esfuerzos para crear otras formas de comportamiento y de proyectos distintos para el campo.

Estos principios dan cuenta que lo agrario se entreteje en medio de relaciones de fuerza donde entran en tensin los valores de la forma natural de la vida y los intereses econmicos corporativos; los anhelos de mejorar la produccin y la alimentacin frente al productivismo desmedido; la soberana alimentaria frente al agronegocio; las estrategias de vida frente a las estrategias de muerte.

Las agendas de las organizaciones sociales platean alcanzar la Soberana Alimentaria como horizonte reivindicativo de sus derechos. Articulan el acceso a los recursos productivos con la proteccin de los bienes comunes (tierra, agua, naturaleza), miran en la agricultura familiar campesina e indgena el actor de la transformacin, a la agroecologa como tecnologa y forma de reproduccin de la vida. Reconocen y garantizan a las mujeres y jvenes su autonoma, y procuran la reconstitucin de los territorios para los pueblos y nacionalidades.

Esta serie de elementos que conforman la agenda de las organizaciones campesinas, indgenas y populares conforman la apuesta por una modernidad no-capitalista, como lo menciona Houtart, post-capitalista. Dichos elementos ticos buscan otras formas de ser, pensar y actuar en el campo, y se establecen como presupuestos normativos que van ms all de la narrativa progresista que define en el marco de accin de la poltica pblica al Estado como lugar de lo posible y lo pragmtico; en su lugar, esta otra propuesta se inscribe en el lugar de la utopa, de lo imaginado en colectivo, otras relaciones, varias alternativas, de otro agro.

A las mencionadas agendas y movilizaciones se suman los aportes que articulan, el agenciamiento de los actores (Cloc-Va Campesina y Cumbre Agraria) con la accin reflexiva y problematizadora de esa realidad, nos referimos al dilogo entre sectores acadmicos e investigativos con esa compleja realidad agraria.

Sus contribuciones permiten problematizar lo que damos por natural, por verdadero, lo que aparece como normal[9]. Ante la opcin de buscar elementos que constituyan un pacto tico por el campo, tambin desde el accionar reflexivo, queremos recoger algunos de los aportes de Franois Houtart y Jaime Breilh en esta construccin.

Por el lado de Houtart, el punto central cuando habla de tica[10], es su referencia de sta como una construccin social y como un principio tico universal[11]. El problema contemporneo del que debe encargarse todo planteamiento tico, configura el problema de la posibilidad de la reproduccin de la vida. (Houtart 2010, 43).

La tica de la vida que nos propone Houtart reclama la revalorizacin y constitucin de nuevas formas de hacer, de otro tipo de comportamientos. Al referirse a la cuestin agraria, ste menciona la importancia de reducir insumos externos a la finca y producir alimentos sanos y seguros; decisiones que no tienen que ver de manera exclusiva con la poltica pblica de fomento agrcola o de salud pblica, sino con edificar una concepcin distinta del mundo de la vida.

Houtart se preocupa de desarrollar su tica de la vida en varias ticas: una sobre la democracia y la institucionalidad, y otra sobre los actores individuales y colectivos. Ahora bien, la tica aplicada a la agricultura tiene relacin directa con el cuidado y reproduccin de lo humano y la Naturaleza, es importante una serie de principios y estrategias que materialicen esas otras formas de hacer.

Es en este sentido que podemos establecer un enlace entre la tica de la vida y la propuesta de las cuatro S de una agricultura para la vida de Jaime Breilh. Para Breilh, lo agrario es parte de un contexto problemtico. Por un lado, un modelo inequitativo e inseguro; y, por otro, la apropiacin de la vida por parte de la tecnologa y la produccin de mercancas para la generacin de ganancias[12]. Sin embargo, sobre este escenario se constituyen las condiciones de posibilidad para las prcticas sustentables, soberanas, solidarias, saludables y seguras que recuperen el sentido de la vida.

Tanto los aportes de Houtart como los de Breilh estn en dilogo con las circunstancias histricas y las propuestas ticas de los campesinos, indgenas, pueblos y nacionalidades cuyo proyecto poltico es la reproduccin de la vida. Pero tambin estn en permanente tensin con las formas de entender la agricultura y la pobreza por parte de la institucionalidad estatal y las corporaciones.

Una vez identificados algunos de los elementos a problematizar en el despliegue de la poltica pblica agraria y en las formas de comprensin de esta realidad, adems de dar cuenta de algunos elementos propuestas por campesinos, indgenas, agricultores y determinados actores acadmicos, nos parece necesario mencionar que este ejercicio nos permite entender la cuestin agraria como un escenario en tensin, un juego de estrategias, negociacin y disputas, nos permite identificar las condiciones de posibilidad de transformacin y transicin, expuestas no solo en la definicin de agendas que disputan los factores materiales de la reproduccin de la vida campesina e indgena, sino tambin en referencia al rgimen simblico que define el sentido de la vida.

La propuesta tica deviene de estos factores, de las otras formas de comportamiento que establecen presupuestos normativos que constituyen una utopa, cuyo fin ltimo es la vida, en un mundo de mltiples crisis.

Bibliografa

CLOC Va Campesina. Acuerdo Soberano por el Buen Vivir Rural. Acuerdo, 2017.

Diario El Universo. http://www.eluniverso.com. 20 de 08 de 2017. http://www.eluniverso.com/noticias/2017/08/20/nota/6337954/gobierno-empezo-minga-agropecuaria (ltimo acceso: 04 de 09 de 2017).

Echeverra, Bolvar. Modernidad y Revolucin. En Valor de Uso y utopa, de Bolvar Echeverra, 61-76. Mxico: Siglo XXI, 2004.

Foucault, Michel. Historia de la sexualidad. 1. La voluntad de saber. Mxico: Siglo XXi editores, 2011.

. Nacimiento de la biopoltica: curso en el Collge de France 1978-1979. Bueno Aires: Fondo de Cultura Econmica, 2010.

Houtart, Francois. El bien comn de la humanidad. Quito: IAEN, 2015.

. El camino a la utopa desde un mundo de incertidumbre. Caracas: Ruth, 2010.

Parga, Jos Snchez. Valores y contra valores en la sociedad de la plusvalia . Quito: Abya Yala, 2008.

Rajchman, John. Foucault: la tica y la obra. En Michel Foucault, filsofo, de Gilles Deleuze y et al, 209-218. Barcelona: Gedisa, 1999.

Notas

[1] All donde hemos sido acostumbrados a percibir la contradiccin insalvable (agroindustria vs campesinos, agroindustria vs agroecologa, etc.), buscaremos observar las conexiones y continuidades, las varias formas de negociacin y las mltiples estrategias desplegadas por los actores del agro que conforman una realidad heterognea (Foucault 2010)

[2] Ver Andrs Guerrero; Administracin de poblaciones, ventriloquia y transescritura. IEP y FLACSO Ecuador. 2010.

[3] La caridad aparece revestida por la oferta de los derechos consignados por el rgimen progresista y que opera a travs de la poltica pblica.

[4] Agenda para la Transformacin Productiva (2010), el Plan Nacional del Buen Vivir 2013-2017, el Sector Agropecuario, Acucola y Pesquero en el Cambio de Matriz Productiva (2013), las leyes que afectan a las dinmicas agropecuarias (tierras, agua, semillas), la Poltica Agropecuaria Ecuatoriana 2015-2025 y, la Gran Minga Agropecuaria (2017).

[5] Ver Franois Houtart; El camino a la utopa y el bien comn de la humanidad. Ruth Casa editorial; 2011.

[6] El Plan Semillas aparece en 2012. Ver: http://www.agricultura.gob.ec/plan-de-semillas-de-alto-rendimiento-beneficaira-a-pequenos-productores-de-maiz-y-arroz/

[7] En su primera fase, el Plan Semillas tena como objetivo aumentar la productividad de productos como el maz duro seco y el arroz. Los beneficiarios fueron pequeos productores de menos de diez hectreas. La estrategia consista en la entrega de kits tecnolgicos agropecuarios compuestos por semillas certificadas de alto rendimiento, agroqumicos para el control de plagas, fertilizantes y asistencia tcnica.

[8] Hacemos nfasis en esta seccin del discurso de la Ministra de Agricultura para denotar el recurso de la lucha contra la pobreza como justificativo para la aplicacin de la poltica pblica.

[9] En el Ecuador, varios son los aportes que podemos ubicar. Por ejemplo, Andrs Guerrero con la formacin social, administracin de poblaciones o las fronteras tnicas.

[10] En tiempos de incertidumbre.

[11] La tica en tanto construccin social constituye el resultado de la creacin humana y como principio tico universal se inscribe en la defensa de la vida. La tica de la vida se opone a una tica de la muerte.

[12] Ver: http://repositorio.uasb.edu.ec/bitstream/10644/3616/1/Breilh%2C%20J-CON-218-Principios.pdf

Fuente: http://ocaru.org.ec/index.php/comunicamos/noticias/item/8071-hacia-un-pacto-etico-por-el-campo-por-esteban-daza



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