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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2018

Un bastin moral llamado Cuba

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin


En cualquier balance afectivo e intelectual (juntos o separados) que hagamos en Amrica Latina y el Caribe, encontraremos a Cuba como referente infaltable y como deuda impagable. No son pocos los protagonistas polticos, intelectuales o artsticos que no tengan, en su vida y obra, una fuente referencial originaria de Cuba. Quienes crecimos con la Revolucin, que supimos de ella con sus victorias y sus tropiezos, tenemos la ganancia especial de su tica de su resistencia expresadas en todas sus batallas. Cuba nos enseo la importancia del ser y el hacer revolucionario a pesar de todos los pesares. A pesar, incluso, de las diferencias y las indiferencias. Cuba estuvo y Cuba est ah, siempre firme. Entindase aqu el concepto Moral como lo entenda Snchez Vzquez: https://marxismocritico.com/2015/03/12/moral-y-politica-adolfo-sanchez-vazquez/.

Es inimaginable la izquierda latinoamericana sin la influencia, desigual y combinada, que Cuba implica en la hora de entender el presente continental y las tareas del futuro inmediato. Es inimaginable la Patria Grande sin el fulgor revolucionario de Cuba en las horas decisivas para la unidad continental y en las horas cruciales de las luchas particulares.

No es slo la figura de Fidel (por s sola una herencia monumental de teora y prctica), no es slo el papel de Ral, estratega y soporte de mil tareas; no es slo Camilo y el Ch con la didctica de la accin sin dobleces es tambin Casa de las Amricas, es la Revolucin Agraria y la Urbana. Es la Revolucin de la Salud y de la Educacin, la Revolucin de la Ciencia, la Revolucin de la Filosofa, la Revolucin de la Poesa y de la Cancin la resistencia y la inteligencia para vivir viviendo la dignidad. Y nada de esto sin debates, sin dudas o sin reconsideraciones.

As, aprendimos que el amor a Cuba (entre otros requisitos) incluye el odio al bloqueo; que no se puede hablar de Cuba sin un balance preciso de lo que ha perdido (lo que le han arrebatado en lo objetivo y en lo subjetivo) por el embargo. No se puede, no se debe, hablar de Cuba sin una estimacin correcta del valor moral que representa, casa por casa, poner cara a todas las adversidades y defender organizadamente la praxis revolucionaria contra toda la ofensiva econmica, poltica y meditica que no se ha detenido, ni un segundo, desde el triunfo de la Revolucin con sus barbudos.

Y tambin, bajo los acosos de todo tipo, Cuba desarroll su proyecto democrtico decidida a fijar parmetros propios y a jugarse la vida poltica en diferencindose de todos los formatos hegemnicos y de cierta incapacidad pertinaz de algunos para entender otras formas de la vida democrtica, en las condiciones histricas concretas, sin los formularios predominantes. Tambin en esto le ha llovido metralla con algunos misiles de fuego amigo. En todo caso es un debate abierto como debe ser.

Cuando se habla de la economa cubana concurre toda suerte de valoraciones, especulaciones y equivocaciones. Juntas o por separado. Algunas, con cierta suficiencia doctoral, se sienten habilitadas para desplegar sus recetarios teledirigidos para constituirse en autoproclamados Mesas de las soluciones perfectas. Al otro lado de la irracionalidad abundan los que suean una Cuba abierta de par en par, claudicando soberana y principios socialistas. No faltan los trminos medios, componedores o conciliadores, que suponen posible un poquito de capitalismo y un poquito de socialismo para un coctel moderado plagado con espejismos y trampas. Pero es potestad y prerrogativa del pueblo cubano indagar y probar toda suerte de soluciones que, en las condiciones concretas y sin acostumbrarse a ellas, garantice los requisitos indispensables para una vida buena y digna sin rescindir principios y sin abandonar la lucha por el socialismo. Con la Revolucin todo, contra la Revolucin nada. Y el imperio a unos cuantos kilmetros.

As que uno no puede ni debe quedarse indiferente, o slo expectante, ante el proceso electoral cubano con todo lo que eso implica y con todo lo que eso nos involucra. Es, aunque algunos no lo sepan o algunos no lo quieran, tambin un proceso de trascendencia continental e histrica, que reclama a los pueblos atencin y solidaridad patentes desde cada rincn y hasta los corazones ejemplares del pueblo revolucionario de Cuba. Es preciso un acuerdo poltico desde las bases, para explicar, paso a paso, lo que en Cuba sucede (y suceda) y es imprescindible una accin comunicacional organizada que deje saber a los cubanos cmo sentimos y vivimos sus decisiones cruciales con la envergadura y la vigencia de la Revolucin cubana Revolucin amada, tambin, nuestra.

La nica expresin vlida para Cuba es la participacin internacionalista y enrgica de los trabajadores, de su pueblo. Su intervencin directa en los problemas que se suceden sin cesar y el fortalecimiento de las fuerzas e instrumentos para organizarse, siempre con base en mtodos de formacin avanzada. Dar vigor renovado a las asambleas, los consejos obreros y distritales sin privilegios ni burocratismos. Profundizacin de una democracia viva y directa, ejercida como expresin que esculpe la historia y del partido para no reducirse a la sola eleccin de personas y coyunturas. Que el pueblo gobierne al pueblo, de manera masiva y trasparente en elecciones peridicas y con un programa dinmico capaz de disponerse, desde su mtodo, a perfeccionarse permanentemente. Democracia contra el bloqueo y los errores, democracia dialctica de una Revolucin cultural y educacional, convertida en sufragio y viceversa, democracia participativa y protagnica de escrutinio permanente en todos los niveles. Consulta seria y organizada en todos los mbitos de la poltica econmica y la prctica sistemtica de la voluntad colectiva.

Cuba es una insurreccin de dignidad permanente convertida en didctica serena, consejera de ideas y de accin vivificante. Es un puente tendido entre la Revolucin de un pueblo decidido a ser libre y las luchas que se miran en su espejo para madurar sus rebeliones. Cuba es ms grande que el bloqueo, que todos los bloqueos, porque se hizo de cimientos histricos propios para perpetuarse en su renovacin empecinada de futuro. Porque, lo dicho, a pesar de todos los pesares, de las agresiones y los atropellos, ah est Cuba con su bandera Socialista al viento agitndose bailarina y saludo, de cara a la historia y de la mano de los pueblos que, con los pobres de la tierra, ha querido echar su suerte. Voluntad frrea, Cuba hermana, bastin de moral en pie de lucha.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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