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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2018

Los ayuntamientos del cambio en su laberinto

Emmanuel Rodrguez
El Salto

Con las prximas elecciones municipales en el horizonte, el tejido que gener las candidaturas del cambio en 2015 se enfrenta a sus contradicciones.


2019 en el horizonte. El olor a chamuscado que desprende el ciclo institucional ha ido impregnando tambin al municipalismo. No poda ser de otra manera. Al fin y al cabo, Podemos ha sido el gran modelo de la nueva poltica. La centralidad de los medios, las formas presidencialistas, el lenguaje ciudadanista ("la gente") resultan, al menos en las grandes ciudades, tan determinantes como en la formacin morada.

En este artculo, sin embargo, no se pretende valorar los aciertos o desaciertos seguramente mayores que los primeros de los llamados ayuntamientos del cambio. Es hora de preguntarse, sencillamente, si la hiptesis con la que se lleg a las alcaldas resulta todava viable, esto es, si en 2019 es posible repetir. Valga decir que entre muchos de los que forman los equipos de gobierno empieza a haber miedo, casi pavor, a qu esta experiencia "su" experiencia de gobierno sea solo un pequeo parntesis pasajero en el dominio ininterrumpido del viejo bipartidismo.

As en Madrid, hace diez das, se celebraba un encuentro que pretenda reunir a las "bases" de la candidatura. Aunque el propsito tena una evidente lectura interna sealar a Carmena, y de paso a Podemos, acerca del hecho de que Ahora Madrid es mucho ms que su alcaldesa , lo cierto es que el reto planteado no es otro que el de volver a ganar las elecciones. La cuestin, naturalmente, es cmo?

Para Podemos, para sus lderes, tambin para lo menos imaginativo del ciclo municipal entre los que se incluye Carmena y sus colaboradores directos parece claro. Se trata de presentar los xitos de gestin, de mostrar que se ha sabido "gestionar" y de confiar en la enorme autoridad moral de las grandes figuras pblicas (las alcaldesas Carmena y Colau, ante todo). Obviamente, para Podemos esta es la opcin desesperada de quien no tiene ya otros activos institucionales a fin de ser "fuerza de gobierno", y para quien no ha sabido conectar con ninguna corriente social de fondo a fin de ser "fuerza social".

No obstante, para quien quiera levantar estas candidaturas desde abajo, los problemas, tambin la hiptesis, son necesariamente otros. Y sin embargo tampoco aqu parece que haya ms ideas que la de confiar en la inercia. Por ser muy sintticos, entre la gran mayora de los que apuestan por los ayuntamientos del cambio, 2019 pasara por repetir 2015. En cuatro puntos:

1. Confluencia, lo que consiste en volver a reunir a los activos en cada ciudad bajo enunciados grandilocuentes como "no dejar a nadie fuera", "que quien quiera ser parte del proyecto, lo sea". Pero, se puede olvidar realmente la masacre que ha poblado de cdaveres las cunetas del ciclo institucional? Recordemos las variables fundamentales: Podemos es un permanente campo de batalla, IU tiene ante todo sus propios intereses, los pequeos partidos y parapartidos (como Equo, Iniciativa, las camarillas institucionales) se deslizan hacia el oportunismo impuesto por su propia supervivencia, los activistas de movimiento (al menos los no asalariados por los ayuntamientos) se muestran indiferentes, cuando no desafectos. Sin duda, el programa participado y las primarias ponderadas y proporcionales son elementos imprescindibles, pero son suficientes?

2. Buena gestin. En el balance positivo de los "ayuntamientos del cambio" se cita siempre la buena gestin, el desplazamiento de una clase poltica corrupta y criminal, la seriedad y los buenos propsitos en la administracin. Son buenas razones, pero conviene recordar que la "buena gestin" no ha ido ms all del magrsimo cumplimiento de los programas participados que empujaron los xitos electorales de 2015.

Concebidos ciertamente como una carta de demandas generales, en las que particip buena parte del tejido social de sus respectivas ciudades, estos programas reflejaban una serie de lneas generales, que podramos resumir en unos pocos enunciados: revertir la larga era de expolio neoliberal con un programa exigente de remunicipalizaciones, combatir la polticas austeritarias con programas de gasto expansivos, auditar la deuda contrada por los anteriores consistorios a fin de denunciar los chanchullos entre la clase poltica y las oligarquas urbanas. A excepcin de unas pocas medidas estrella, los resultados en estos tres campos han sido prcticamente nulos. El malestar provocado es inmenso; el crdito poltico difcil de recuperar.

3. Ciudadanismo y democracia. La consigna de la "gente", de "la buena gente", de "gobernar para la gente". Pero basta analizar brevemente el discurso para reconocer que la imagen de "la gente" no se corresponde con la complejidad de una sociedad hojaldrada y atravesada por diversas fracturas, sino con una masa despolitizada y normalizada, asustadiza hacia cualquier solucin "radical", algo as como una "clase media que slo aspira a seguir sindolo". En honor a ella, los ayuntamientos del cambio les han ofrecido esa gestin honesta, responsable y poco aventurera, que se ha comentado. Pero no es esto puro "buenismo", sobre todo cuando se compara con el empuje de las nuevas derechas en medio planeta?

Las nuevas derechas apuestan por quebrar los viejos consensos, por galvanizar en trminos reactivos y chovinistas el malestar social. Ni los Trump, ni los Lepen, ni AfD, ni la Lega, han tenido problema en espolear la guerra entre pobres por medio del sealamiento abusivo de las nuevas figuras del odio (migrantes, refugiados, musulmanes o simplemente vagos y aprovechados de los sistemas pblicos). La reproduccin acrtica de una idea de "normalidad institucional" y la incapacidad de los ayuntamientos por abrir una va clara de enfrentamiento con la oligarqua les tiende a marginar de los nuevos terrenos de conflicto, en los cuales, parece, no tienen nada que ofrecer.

4. Correlativo a los tres puntos sealados, lo que podramos llamar Hiptesis victoria. La suposicin, como en 2015, es que si conseguimos mimetizarnos con algo tan vago como el sentido comn de la ciudadana se obtendr el nmero suficiente de votos como para gobernar. La poltica institucional y cada vez ms la poltica en sentido amplio se entiende como poltica de gobierno. Se trata, de nuevo, de un elemento compartido con Podemos. El precio de la hiptesis victoria ha sido, sin embargo, la renuncia a construir una base poltica slida. Paradjicamente, despus de casi tres aos de gobierno, los ayuntamientos del cambio siguen sin tener ningn soporte organizativo efectivo. Y lo que es ms grave, siguen sin querer promover una trama de asociaciones, medios de comunicacin y centros territoriales sobre las que poder sostener una poltica autnoma de gobierno.

Por todo lo dicho, conviene ir asumiendo un cambio en los discursos, en los mtodos y en la hiptesis del municipalismo. El momento de la (nueva) derecha que se asoma tambin en Espaa, aunque sea tmidamente en el nuevo giro agresivo de Ciudadanos no se produce sobre la base de un respeto a los viejos consensos, una idea de la normalidad poltica, una vocacin de "buena gestin", sino cada vez ms en las brechas de la crisis de la representacin; de una sociedad que se desmorona, y cuyas fracturas pueden ser aprovechadas en clave de guerra interna, de guerra entre pobres, pero tambin de lucha entre los de abajo y la oligarqua.

En esta direccin, el reto de 2019, especficamente en el caso de Madrid, parece cada vez menos el de repetir una victoria electoral, Carmena al frente, cuando el de ser capaces de generar una oposicin a la altura de las circunstancias.

Esta oposicin no debiera ser la del aspirante pobre y progre de un nuevo gobierno municipal, cuanto la fuerza organizada de un nuevo proyecto poltico. Seguir insistiendo en las frmulas de 2015, cuando la situacin ha virado radicalmente, cuando el crdito poltico de aquel ao ha sido admirablemente malgastado, cuando lo nico que quedan son un puado de figuras pblicas erosionadas y envejecidas, es la mejor receta no slo para el fracaso electoral, sino lo que es mucho ms grave, para dilapidar los pocos activos acumulados desde el 15M. Esta es la discusin que nos ocupa y la misma que seguiremos explorando en este medio.

Emmanuel Rodrguez (@emmanuelrog), es miembro del Instituto DM.


Fuente: http://www.elsaltodiario.com/municipalismo/opinion-emmanuel-rodriguez-ayuntamientos-cambio-su-laberinto#


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