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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2018

Entevista con Jean-Pierre Restellini, experto internacional
"Lo que pas hace 40 aos en la crcel de Coronda es totalmente inaceptable

Sergio Ferrari
Rebelin

Proceso contra militares y exdirectores penitenciarios


El juicio en marcha contra los antiguos comandantes de Gendarmera Adolfo Kushidonchi y Juan ngel Domnguez, ex directores de la Crcel de mxima seguridad de Coronda (Santa Fe) podra convertirse en un proceso emblemtico a nivel internacional dado su carcter excepcional.

No es comn, no solo en Latinoamrica sino a nivel mundial, un proceso judicial que apunte a las condiciones de detencin de los presos. En el caso particular de Coronda, se trata del rgimen que debieron soportar ms de 1.100 prisioneros polticos que pasaron por esa crcel durante la ltima dictadura militar (1976-1983). Personalidad en el mundo de los Derechos Humanos, ampliamente reconocido a nivel internacional, Jean-Pierre Restellini analiza ciertas normas jurdicas de detencin aceptadas y vigentes en el plano mundial. Mdico y jurista suizo, Restellini, se desempea desde hace ms de 30 aos como experto y consultor en el terreno carcelario y especialista en la inspeccin de prisiones. Actividad que realiza tanto para el Consejo de Europa como para el Centro de Control Democrtico de las Fuerzas Armadas, con sede en Ginebra. Durante seis aos -hasta 2015- actu tambin como presidente de la Comisin Nacional Suiza de Prevencin de la Tortura (CNPT).

Un juicio sin precedentes

P: En diciembre del 2017 comenzaron los testimonios orales contra los ex comandantes de gendarmera nacional que dirigieron la Crcel de Coronda en la provincia argentina de Santa Fe. Todo esto, en el marco del juicio por delitos de lesa humanidad cometidos contra presos polticos durante la ltima dictadura. Conoce procesos de este tipo por hechos similares sucedidos 40 aos antes?

Jean-Pierre Restellini (JPR) : No. En todo caso, involucrando directamente a autoridades de una prisin. S se promovieron muchas instituciones y acciones, tanto en Amrica Latina como en frica, con el objetivo de clarificar hechos del pasado y luego, promover la reparacin financiera. En esos casos, el objetivo final era aportar a la reconciliacin nacional. Me refiero, por ejemplo, a las Comisiones de Verdad y Reconciliacin.

P: Aunque no se pueda enumerar brevemente todas las condiciones de detencin, el rgimen cotidiano en Coronda en particular su pabelln nmero 5- consista en mantener encerrados a los presos polticos 23 horas por da, en una celda aproximadamente de 2.80 metros por 3.40. En algunas pocas, haba dos detenidos por celda, en otras, solo uno. Sin lectura, sin poder trabajar, sin autorizacin para realizar ejercicios fsicos en la celda. Cules son las normas internacionales de base relativas a las condiciones de detencin?

JPR: En lo que se refiere a la dimensin de las celdas, las normas del Consejo de Europa que actualmente sirven de referencia incluso si no son respetadas en muchos lugares- son las siguientes: una celda ocupada por una persona no debe ser inferior a 7 m2 (sin incluir la superficie para las instalaciones sanitarias). Las celdas con varios detenidos deben tener un mnimo de 4 m2 a disposicin por cada persona (sin incluir la superficie para los sanitarios).

Todos los detenidos, sea cual fuere su rgimen de detencin (incluyendo por ejemplo a los que estn en celdas de castigo) deben tener, al menos, una hora diaria de caminata/actividad fsica.

Los establecimientos penitenciarios deberan asegurar programas que beneficien tanto a los detenidos con condenas como a los que estn con prisin preventiva, que a veces implica periodos muy largos. El objetivo consiste en asegurar que todos los detenidos (incluyendo los que estn con un proceso en trmite) puedan pasar una parte razonable del da (es decir 8 horas o ms) fuera de su celda, ocupados en actividades motivadoras y de diferente tipo: trabajo (especialmente que sirva como formacin); estudios; deporte; entretenimiento/colectivas. Esas actividades adaptadas a cada categora de detencin. Por ejemplo, los adultos en prisin preventiva o condenados; los que cumplen una cadena perpetua; los condenados sometidos a condiciones particulares de alta seguridad o de vigilancia reservada. Y tambin, actividades especficas a las mujeres y los menores.

P: Por qu tomar como referencia las recomendaciones del derecho europeo, si Argentina est fuera de ese marco geopoltico regional?

JPR: Hay que aclarar que si bien las exigencias europeas aparecen como elevadas y completamente ilusorias para ciertos pases -en especial de frica Central-, Argentina tiene una cultura y una historia, as como un nivel de desarrollo que permiten poner la barra bastante alto en materia de derechos humanos.

Por otra parte, recuerdo de una conferencia sobre prisiones en la que particip en Lima, Per, hace una decena de aos. Para mi gran sorpresa, los participantes optaron netamente por las recomendaciones europeas, argumentando menos influencia norteamericana. Hay que decir que si bien las Reglas Mandela, del 2015, refrescaron la doctrina y la jurisprudencia onusiana, siguen siendo muy generales con exigencias relativamente modestas.

Denunciar las sanciones

Q: En el caso de Coronda, la sancin permanente se convirti en sistema. La hora de caminata en el patio, poda ser anulada durante das ante cualquier pretexto. Un rgimen que sancionaba todo, hasta lo ms banal: como silbar o cantar en la celda, acostarse en la cama fuera del horario nocturno; tener una tela de araa en el cielo raso de la celda (muy alta) sin tener a disposicin los medios necesarios para la limpieza; la barba mal cortada, aunque se carecieran a veces de los medios para afeitarse Esas sanciones implicaban no solo el corte por varios das del recreo sino la prdida de las visitas, que en algunos casos fueron de 15 minutos cada 45 das, o de 15 minutos cada mes o quincena, dependiendo de la poca

JPR: Es totalmente claro que una comisin nacional o internacional de inspeccin de prisiones habra denunciado ese tipo de sanciones

P: En numerosos casos debidamente documentados, despus del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, los detenidos por motivos polticos, sociales, o sindicales de Coronda fueron golpeados o vejados por los guardias. Varios de los detenidos, incluso, fueron sacados de la Crcel de Coronda, con el visto bueno de la direccin, para ser torturados en centros policiales o militares de las ciudades de Rosario y Santa Fe, y luego trasladados nuevamente al penal

JPR: A este nivel y ante esos hechos descritos mi respuesta es clara y tajante. Toda sancin fsica es absolutamente inaceptable, a fortiori (con mayor motivo) si responde a criterios de tortura, que pareciera fue el caso que se produjo all. El personal policial o penitenciario autor de tales actos debe ser sancionado con rigor, tanto en el plano administrativo como penal.

Enfermedad mental no atendida: violacin gravsima

Q: La atencin mdica y odontolgica, segn muy diversos testimonios de detenidos, fueron muy deficitarias. Una de las denuncias principales del Juicio de Coronda es la relativa a la muerte de dos prisioneros Ral San Martn y Luis Hormaeche- en tanto un tercero -Juan Carlos Voisard- tambin falleci, pero su deceso es sujeto de una causa diferente. Por otra parte, se consigna que varios de los detenidos luego liberados salieron de la prisin destruidos psicolgicamente. Se puede asociar esta situacin al concepto universal de violacin grave de los derechos humanos?

JPR: La Corte Europea de Derechos Humanos considera que, un nivel de atencin mdica insuficiente, puede conducir rpidamente a tratamientos inhumanos o degradantes.

En la prctica, las autoridades penitenciarias son responsables de la atencin de la salud de todos los detenidos. Imperativamente, todos los esfuerzos posibles deben ser implementados para garantizar que se asegure rpidamente un diagnstico preciso y que se brinde a todos los detenidos los tratamientos necesarios adecuados correspondientes al estado de salud de cada uno.

Adems, la enfermedad mental que no es correctamente atendida en el medio penitenciario, puede ser considerada como un trato inhumano o degradante.

En cuanto a las consecuencias psicolgicas de la tortura, son muy conocidas y devastadoras en cuanto a sus efectos. La atencin teraputica es larga y compleja. Sobra decir que, dicha situacin, implica, sin duda, una violacin muy grave de los derechos humanos.

Q: Los familiares que visitaban a los detenidos -luego de casi un primer ao de aislamiento total de los presos polticos, entre el Golpe de Estado de marzo de 1976 e inicios del 1977- eran, muchas veces, maltratados. Se daban casos rutinarios de inspecciones corporales incluso vaginales, en el caso de madres y esposas -, aun si en esas visitas no haba ningn contacto fsico ya que exista un sistema de separacin de vidrios gruesos y la comunicacin era a travs de una especie de tubo fijo

JPR: Incluso hoy la cuestin de las inspecciones corporales es sensible y delicada. Lamentablemente no es posible prohibirlas totalmente (incluso a nivel rectal o vaginal) para aquellas detenidas o detenidos bajo sospecha de pretender introducir materiales prohibidos como drogas o armas. Por el contrario, en cuanto a las visitas, es claro que una inspeccin vaginal sistemtica es inaceptable, mucho ms si no existe contacto fsico con los detenidos.

P: Quisiera compartir algn comentario adicional a nivel de conclusin?

JPR: Lo que se vivi hace 40 aos en la Crcel de Coronda, sin duda alguna, es totalmente inaceptable! Es, en parte, como producto de abusos de ese tipo, que con el tiempo se han venido desarrollado sistemas nacionales e internacionales de prevencin contra la tortura, los que, por medio de inspecciones, pueden limitar los malos tratos y las vejaciones.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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